jueves, 9 de mayo de 2019

J.D. Salinger




DE OTROS MUNDOS
La venganza de Peggy Salinger
El guardián entre el centeno sigue cautivando después de cincuenta años
La biografía de Salinger escrita por su hija retrata a un iluminado entregado a sí mismo
Rodrigo Fresán / Para Jerome, con amor y sordidez
Benjamín Prado / Adoptados
La revista malagueña Zut publica dos relatos inéditos de Salinger
Salinger / Thomas Pynchon / Cormac McCarthy / El talento de la evasión
El atronador silencio de Salinger
Salinger demanda al continuador de su novela
El juez da la razón a Salinger en su denuncia por plagio
Salinger / La intimidad como arte
Salinger / El aire del New Yorker
Salinger / El miedo a hacerse adulto
Salinger / Adiós al gran enigma de las letras estadounidenses
Charlie Chaplin le quitó la chica a Salinger
El cine cuenta la vida de Salinger
David Trueba / Sin salinger
Salinger / La ternura entre el centeno
Dulce y desconocido señor Salinger
El paulatino viraje al negro de Salinger
Enrique Vila-Matas / Salinger y los nuevos tiempos
Así comienza / El guardián entre el centeno
Kenneth Slawenski / Salinger podía ser intratable
Salinger / Nueve cartas
Salinger / Las zonas oscuras
Salinger / Escribir para sí mismo
Cinco volúmenes inéditos de Salinger verán la luz a partir de 2015
Elsa Fernández-Santos / Lo nunca visto en Salinger
Eduardo Lago / Asedio a la fortaleza de Salinger
Salinger / Bioficción
Tres cuentos inéditos de Salinger, filtrados en internet
A los cuatro años de la muerte de Salinger / Este muerto está muy harto
Salinger / Todos los agujeros negros
Salinger / Si quieres que te busquen, escóndete
Ni Guerra y paz ni Cincuenta sobras de Gray / Los libros más influyentes según Facebook
One-hit wonder / Embrión de un catálogo de casos literarios
Secretos de los libros únicos de un autor / Treinta eclipses memorables
Salinger / ¿Cuándo demonios vas a crecer de una vez?
Autor de culto / Un secreto de dioses
Salinger / Cómo se engendra un monstruo
Salinger por Salinger
Salinger y otros nueve desconocidos
Oona y Salinger / Dos atractivos personajes
Frédérick Beigdeber / El escritor que odia a los viejos
Salinger / Un joven enamorado


J. D. Salinger

(1919 - 2010)

(Jerome David Salinger; Nueva York, 1919 - Cornish, New Hampshire, 2010) Escritor estadounidense. Empezó su carrera literaria en 1940, con la publicación en diversas revistas de su país de relatos y piezas teatrales, que había escrito durante una estancia en Europa. En 1942 se alistó en el ejército y participó en diversas acciones bélicas, entre ellas el desembarco de Normandía. Durante su época de combatiente inició la redacción de su obra más conocida, El guardián entre el centeno (1951), novela escrita desde el punto de vista de un adolescente enfrentado a la hipocresía del mundo adulto, y que contiene grandes dosis de ironía. La obra obtuvo un éxito espectacular y fue rápidamente traducida a diversos idiomas. Le siguieron algunos volúmenes de relatos (Fanny y Zooey, 1961; Levantad, carpinteros, la viga del tejado, 1963; Seymour: una introducción, 1963), escritos desde un buscado aislamiento en una granja, donde vivió junto con su esposa y sus hijos.

Hijo de un rabino poco ortodoxo y de Marie Jillien, una cristiana descendiente de escoceses, J. D. Salinger estudió en las escuelas del upper west side de Manhattan. En septiembre de 1934 su padre lo inscribió en la academia militar de Valley Forge, Pennsylvania. Sin ser un alumno sobresaliente, sus notas fueron bastante satisfactorias, destacando en arte dramático. Poco se sabe del periodo transcurrido desde 1936, año en que se graduó en Valley Forge, hasta 1941. El mismo J. D. Salinger reconoció en la única entrevista que concedió en su vida que a los diecinueve años estuvo en Viena y Polonia.

El año 1938 fue crucial: se matriculó en la Universidad de Columbia para asistir a los cursos sobre técnicas del cuento corto que impartía Whit Burnett. Unos meses después, la revista Story, que dirigía el propio Burnett, publicaba el primer cuento suyo, The young folks. Salinger comenzó a ser conocido en 1948, gracias a algunos cuentos publicados fundamentalmente en el prestigioso The New Yorker y, tres años más tarde, como producto del resonante éxito de El guardián entre el centeno, tal vez una de las más bellas narraciones de iniciación que se hayan escrito nunca. Esta novela, cuyo protagonista es el legendario Holden Caulfield (especie de Huck Finn de la clase media americana) es la más importante por cuanto ha reflejado mejor que ninguna a la juventud americana y ha contribuido a modelarla.

Salinger escribió posteriormente una serie de relatos que reunió en un libro también muy elogiado, Nueve cuentos (1953), algunos de cuyos textos se consideran antológicos, como "Un día perfecto para el pez banana", donde el personaje central se mata por un exceso de felicidad, o "Para Esmé, con amor y escualidez". En ellos, el autor crea atmósferas extrañas, casi irreales y sin embargo enclavadas en la cotidianeidad norteamericana, con sus suicidas y sus personajes atormentados o trágicamente felices. Sus cuentos, a pesar de desarrollarse en un estilo terso y realista, producen la impresión de una escritura que se examina a sí misma, no en el sentido paródico o de metaficción, sino más bien como una conciencia colectiva que encarnara en el narrador. Salinger, por otra parte, anticipa en ellos las nuevas maneras de contar que se manifestarían en las generaciones subsiguientes.


Además de los ya mencionados, escribió también algunos relatos más largos, de una extensión que oscila entre el cuento y la novela, que son otras tantas obras maestras de ambigüedad y extrañamiento, como Levantad, carpinteros, la viga del tejado (1963). A partir de este último año interrumpió su relación con los medios de comunicación, con lo cual dejó de conceder entrevistas y no hizo declaraciones de ningún tipo. En 1965, el semanario The New Yorker publicó su última narración, Hapworth 16, 1924, reeditada como volumen independiente en 1996.



El guardián entre el centeno

La primera y única novela de J. D. Salinger, El guardián entre el centeno (1951), contó con un unánime reconocimiento que en el más de medio siglo transcurrido desde su publicación la ha convertido en un auténtico clásico contemporáneo; su protagonista, Holden Caulfield, es a su vez una de las escasas figuras canónicas de la literatura actual.

En el estilo de las "novelas de aprendizaje" juveniles, la historia trata de un adolescente rebelde, precoz e inocente. Cree todavía en algunas verdades, pero sus experiencias contrastan con el exterior duro y sarcástico de la vida neoyorquina, lo que acaba conduciéndolo a la consulta del psiquiatra. Este tipo de novelas de adolescentes problemáticos e ingenuos surgió en un período de la historia de Estados Unidos en el que los narradores intentaron describir la impotencia de los seres humanos ante la nueva sociedad de masas, y la imposibilidad de mantener en esas circunstancias una sensibilidad individualizada.

En la tradición de las Aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain, en El guardián entre el centeno (O El cazador oculto, como también se ha traducido), Holden Caulfield relata en primera persona su particular peripecia durante los dos días siguientes a su expulsión del colegio: su periplo por hoteles de mala muerte, sus encuentros con antiguos amigos, acompañado siempre por situaciones que lo ponen en aprietos. Holden, con su perpetua visera roja, da vueltas por las calles de Nueva York, abandonado por el mundo de adultos que lo rodea.


Desde el comienzo de la novela no hay equívocos en el tono del lenguaje, entre rebelde y confuso, del narrador y protagonista: " Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso." Todos sus testimonios están escritos en ese tono directo y verosímil, modulados por una lógica elemental. Excepto, como cabe esperar, en los momentos en que se refiere a sus relaciones sentimentales.



Sin embargo, detrás de sus poses y afectaciones, se oculta un adolescente lleno de afecto, dotado de una fina sensibilidad social: muy pronto aparecerán sus debates frente a miedos y deseos, reales o imaginarios, que lo persiguen. La formulación de la ya clásica pregunta de Caulfield, "¿Adónde van los patos cuando los lagos se hielan?", referida a los patos del Central Park de Nueva York, ha pasado al lenguaje coloquial como un guiño simbólico acerca del espacio necesario para la libertad y la autenticidad individuales.






J. D. Salinger
ENTREVISTA


Por Lacey Forburgh
 The New York Times, 3 de Noviembre de 1974
Traducción: Martín Abadía

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Molesto por la publicación no autorizada de sus primeros y tempranos trabajos, el reclusivo autor J. D Salinger rompió la semana pasada un silencio público de más de veinte años, denunciando y revelando lo difícil que le es lidiar con trabajos que nunca debieron ser publicados en vida.

Hablando por teléfono desde Cornish,  N. H, en donde reside, el autor de 55 años cuyo último trabajo publicado ha sido “Raise high, carpenter the roof bean” y “Seymour: an introduction” en 1962, refirió:

“Hay una paz maravillosa en no publicar. Es una tranquilidad. Una calma. Publicar es una terrible invasión a mi privacidad. Me gusta escribir. Amo escribir. Pero sólo para mí y para mi propio placer.”


Aunque acusó querer hablar “sólo unos minutos”, el autor que alcanzó renombre literario y el culto de una enorme devoción a causa de su inaccesibilidad luego de la publicación de “The Catcher in the Rye” en 1951, habló durante más de media hora de su trabajo, su obsesión por la privacidad y su incierta visión sobre la publicación.

Este encuentro con Mr. Salinger, por momentos cálido y encantador y por otros bastante tenso y escabroso, se cree el primero desde 1953, cuando le concedió una entrevista a un muchacho para la publicación estudiantil del Colegio de Cornish.

Lo que mueve a Salinger a hablar en la que describió como ”una noche lluviosa, fría y ventosa en Cornish,” es su visión acerca de las últimas y más severas invasiones a su mundo privado: la publicación de “The Complete Uncollected Short Stories of J.D Salinger Volumen 1 and 2”

Durante los últimos dos meses, unas 25000 copias de estos libros, a un precio de entre 3 a 5 dólares cada volumen, se vendieron primero aquí en San Francisco, luego en Nueva York, Chicago y algunos sitios más, según refirieron Salinger, sus abogados y algunos libreros del país.

“Algunas historias de mi propiedad fueron robadas,” dijo Salinger. “Alguien se las apropió. Es un acto ilícito. Es injusto. Suponte que tienes un abrigo que te gusta y alguien entra a tu armario y te lo roba. Así es cómo me siento.”

Entre 1940 y 1948 Salinger escribió relatos para diferentes revistas, Saturday Evening Post, Esquire y Colliers, incluso dos acerca del turbulento y sensible héroe de “The Catcher in the Rye”.

Prefigurando lo que serían sus escritos posteriores, los relatos conciernen a jóvenes soldados, muchachos que comen yemas de huevos, chicas con “encantadoras, incómodas” sonrisas y niños que nunca reciben cartas.



Se venden como pan caliente

“Se venden como pan caliente,” dijo un librero de San Francisco. “Todo el mundo quiere un ejemplar.”

Mientras que “The Catcher in the Rye” aún sigue vendiéndose a un promedio de 25000 copias al año, el contenido de estas publicaciones no autorizadas sólo ha estado disponible en las revistas de algunas librerías.

“Los escribí hace un tiempo ya,” dijo Salinger en relación a los relatos, “y nunca tuve intención de publicarlos. Quisiera que murieran de muerte natural.”

“No intento esconder mis pecados de juventud. Es sólo que no creo que merezcan ser publicados.”

Desde abril, copias de “The Complete Uncollected Short Stories of J. D. Salinger Vols, 1 and 2” han sido reportadas de tráfico en persona por las librerías a 1,50 cada pieza, por hombres que siempre decían llamarse John Greenberg y venir de Berkeley, Calif. Las descripciones varían de ciudad en ciudad.

Uno de estos traficantes le dijo a Andreas Brown, director de Gotham Book Mart en Nueva York, que ni él ni sus asociados pensaban meterse en problemas por esta empresa ya que, como cuenta Mr. Brown, “siempre estamos a tiempo de negociar con los abogados de Salinger y no volver a hacerlo.”

Mr. Brown, que describió al joven como un “hippie, del tipo intelectual, típico estudiante de Berkeley,” contó que al preguntarle al chico por qué lo hacía, éste le respondió que ”era un fan de Salinger y que creía que los relatos debían estar al alcance del público.”

“Le pregunté cómo creía que podría sentirse Salinger” y me dijo que “pensamos en hacer los libros lo suficientemente atractivos, así que no deberían importarle.”

Gotham se rehusó a vender los libros y alertó a Salinger del hecho.

“Es irritante,” opinó Salinger, quien dice aún poseer los derechos de autor de los relatos. “Es verdaderamente irritante. Estoy muy enfadado.”

Según Neil. L. Shapiro, uno de los abogados de Salinger, la publicación o venta de los relatos sin el permiso de Salinger viola la Ley Federal de derechos de autor.

Un juicio civil en nombre de Mr. Salinger contra “John Greenberg” y 17 librerías de largo alcance -entre ellas, Brentano’s- fue abierto el último mes en la Corte del Distrito Federal alegando violación a la ley de derechos de autor.

El autor busca un mínimo de 250000 dólares por daños y perjuicios y desagravio personal.

Desde entonces, los relatos gozaron de la venta no autorizada y según Mr. Shapiro, aún cabe la posibilidad de un pago de 4500 a 90000 dólares por libro vendido. La acción legal posterior fue llevada a cabo contra las librerías de todas las ciudades.

El misterioso editor continúa prófugo.

“Es asombroso que ni las leyes o las órdenes puedan hacer algo al respecto,” dijo Salinger. “¿Por qué, si te roban un viejo colchón de tu ático, en seguida encuentran al culpable? En este caso ni siquiera lo buscan.”


El debate

Al argumentar su oposición a la republicación de sus primeros trabajos, Salinger acusa que fueron el fruto de un período en el que intentaba empezar a ser escritor, escritos febriles, “destinados a las revistas.”

De pronto, se interrumpe.

“Esto no tiene nada que ver con este tipo Greenberg,” dice, “Sólo intento proteger la privacidad que he perdido.”

Desde hace años, muchos periódicos y revistas envían corresponsales a su casa de campo en Cornish, pero el autor da la vuelta y se aleja si alguien se le acerca en la calle, y se dice que se enemistó con algunos amigos porque haber hablado con los reporteros. Ha habido artículos acerca de su correspondencia, sus compras y su vida reclusiva, pero nunca entrevistas.

Pero la semana pasada respondió a un cuestionario de preguntas que temprano en la mañana le acercó su agente literario en Nueva York, Dorothy Holding.

¿Espera volver a publicar pronto?

Se hace una pausa.

“No sé qué tan pronto lo haga.” Vuelve a hacerse otra pausa y luego Salinger empieza a hablar rápidamente acerca de lo mucho que está escribiendo, largas horas, todos los días. Dice no tener compromisos con nadie para un próximo libro.


“No es que necesariamente quiera publicar póstumamente,” dice, “pero me gusta escribir para mí mismo.”

“Pago por esta actitud, Soy conocido como un extraño, un tipo distante. Pero todo lo que hago es tratar de protegerme a mí y a mí trabajo.”

“Sólo quiero que esto acabe. Es intrusivo. He sobrevivido a muchas cosas,” dice en lo que sería el fin de la conversación, “y probablemente sobreviva a ésta también.”


En The New York Times, 3 de Noviembre de 1974
Traducción: Martín Abadía




J. D. SALINGER

Una familia bastante notable

JUAN TEBAR
6 JUN 1979
Seymour Glass, el Mayor de los hermanos, se suicidó mientras estaba de vacaciones con su esposa en Florida. Muerto y todo, su presencia es constante a lo largo de la particular saga que un escritor norteamericano, no menos particular, escribió desde 1953 a 1963 en nueve cuentos y tres novelas cortas. Si el espectro de Seymour pesa más que ningún otro, la verdad es que todos los hermanos «entran con frecuencia considerable en el argumento, como otros tantos fantasmas de Banquo». Seymour creyó tener una enfermedad de la piel consistente en una erupción que le producía el contacto con los demás. Poco antes de tomarse la muerte por su mano dice a una niña en la playa que, si está atenta, podrá ver al «pez plátano» (algunos críticos han considerado en numerosos folios que ese pez plátano es el propio Salinger. Lamentamos no poder explicarlo mejor ... ). Tampoco podemos extendernos más sobre el mayor y más conflictivo de los hermanos: lean Un día perfecto para el pez plátano, publicado en 1953, dentro de los nueve cuentos, y recientemente editado por Bruguera. Lean también Seymour: una introducción, intento de comprensión y teoría de la vida desde un obsesionante cariño a cargo del hermano menor. Esta novela, con Levantad la viga, carpinteros, han sido también editadas recientemente por Bruguera. Hasta ahora sólo podía leerse a Salinger en versiones latinoamericanas que, si no conseguían eliminar el encanto insolente del original, clamaban a gritos por la necesidad de nuevas traducciones. Casi todos los relatos de Salinger se refieren a la extraordinaria familia Glass, y para leer cualquiera de ellos -como el que ahora nos ocupa- conviene tener presente una lista de los miembros que la componen: papá y mamá; Seymour; Buddy, el escritor; Boo Boo, madre de familia; Walt y Waker, gemelos (el primero, muerto en la guerra; el segundo, sacerdote católico), y los pequeños Franny y Zooey, chica y chico, protagonistas de este libro dividido en dos partes y escrito en 1961, que Bruguera nos ofrece ahora en edición de bolsillo (en 1978 ya lo había incluido en la colección Narradores de Hoy). Franny es mística e inteligente. Zooey quiere ser actor, sueña con sus hermanos y sufre de quererlos; discute interminablemente con su madre, intenta comprender a su padre, y fue (después de Seymour; siempre todo «después de Seymour») el segundo en celebridad dentro del concurso radiofónico Es un niño sabio, en el que brillaron como estrellas inolvidables todos los hermanos Glass.

Pero hay otros personajes -no menos inolvidables- que no pertenecen, aparentemente, a esta singular familiar: Holden Caulfield sobre todos, el héroe del Cazador oculto, la primera novela de su autor, libro irrepetible, imposible, indefinible..., y, sin embargo, cierto (pueden leerlo en Alianza Editorial, llamado El guardián entre el centeno,título quizá más literal, pero algo desorientador para quienes teniamos el hábito de la otra traducción). Por supuesto, digo que «aparentemente» no es un Glass porque -en definitiva- esta frágil especie de ser humano a la que su autor dio nombre de cristal constituye un misterio que abarca a cualquier criatura nacida de Salinger. Abarca, pues, al propio Salinger, cuyo misterio es el mayor de todos: más de diez años sin escribir, habiendo producido los relatos más personales de la literatura contemporánea americana. Hombre generalmente Sin rostro, hasta las ediciones que suelen adornar contraportadas con retratos y biografías aparecen huérfanas de datos cuando de Salinger se trata.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 1979










Salinger consigue impedir 

la aparición de su biografía




Nueva York 
Jerome David Salinger, autor de El guardián entre el centeno, y célebre por su reserva, ha conseguido una victoria en su batalla jurídica para impedir la publicación de una biografía no autorizada. Un tribunal de Nueva York consintió en bloquear provisionalmente la publicación por la casa editorial Random House del libro J. D. Salinger: a writing life, del que es autor lan Hamilton, crítico del Sunday Times.El autor de El guardián entre el centeno, obra que marcó a toda una generación, intentó una acción judicial en otoño, y quiere impedir la aparición del libro porque cita o parafrasea sin permiso cartas escritas por él a lo largo de 25 años.
En noviembre, un juez de primera instancia había dado la razón al editor, pero los abogados de Salinger recurrieron. "Estamos encantados", declaró el abo gado de J. D. Salinger, Andrew Boose. "Le hemos informado del fallo jurídico [a Salinger], y está igualmente encantado", añadió.
Un portavoz de Random House anunció que la casa editorial no haría ningún comentario antes de examinar el fallo jurídico. La casa editorial no ha agotado todas las posibilidades y un nuevo proceso es posible.
En sus considerandos, de 20 páginas, el tribunal subraya que J. D. Salinger se había negado a colaborar con Hamilton cuando el proyecto de biografía le fue expuesto, en julio de 1983.
Las cartas en litigio se encontraban. en varias universidades norteamericanas. Según los abogados de Salinger, el editor y lan Hamilton, crítico literario del Sunday Times, "obtienen un beneficie abusivo de la obra creativa y los escritos de Salinger, al utilizar su correspondencia.
Salinger dejó de publicar en los años sesenta y vive en Nueva Inglaterra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 1987


El puño y el gato

VICENTE MOLINA FOIX
28 ENE 1997

Un gato mirando a la cámara ante un caserón cerrado, un anciano tomado en escorzo con una cara larga y el brazo dirigido al objetivo, más para atacar que en defensa propia. Fotos vistas la semana pasada en el periódico, las dos impresionantes documentos de la indiferencia animal y el odio humano. La primera, firmada por Jesús Uriarte, ilustraba la noticia del futuro procesamiento en París del etarra Urrusolo, y la casa y el gato eran suyos, la casa vacía tras la detención familiar, el gato -lo leí en otra información- buscándose la vida con los demás animales domésticos también abandonados. Mansedumbre y hasta una cierta coquetería -tan propia de esa raza que pasa por esquiva y sabe ser melosa cuando quiere- en el gato, seguro de su neutralidad en todo lo malo que se hubiese podido perpetrar dentro de aquella casa.La ira y la violencia era lo que llamaba la atención en el retrato del escritor J. D. Salinger captado "en los últimos años" por Paul Adad, de la agencia Outline. El novelista tiene ahora 78 años, de los cuales ha pasado los 34 últimos en un silencio literario y un completo retiro personal, si bien sus reclusiones y maniobras de distracción tienen distinto motivo que las de Urrusolo y los que como él se disfrazan y esconden para matar mejor. Nos dicen los expertos que el autor de Eguardián entre el centeno es tímido y celoso de su intimidad, no gusta de biógrafos y fotógrafos y ha ordenado que se destruyan todas las cartas que recibe de sus admiradores. Hay por tanto que presumir que Paul Adad es un audaz reportero que burló de alguna forma las barreras de protección de Salinger y se acercó al recluso tanto como para tomarle de medio cuerpo. ¿Llegó el puño erguido del anciano escritor a dar en la cara de Adad? En la cámara intrusa parece ser que no.
No sabemos qué estará haciendo hoy el gato de Urrusolo: cazar pájaros en las tierras boscosas de Las Landas o soportar las normas de alguna asociación de recogida de animales. Sabemos, al contrario, que Salinger publica un relato en una editorial pequeña de Virginia, aunque su autor seguirá menospreciando a los exégetas y rehusando el calor humano de los lectores. Dicen que Urrusolo quería desmarcarse de la vida y maneras del terrorista y era muy cariñoso con los niños del pueblecito francés donde vivía; seguro que su gato le agradecía la leche matinal en el platillo. En cuanto a Salinger, está visto que lo que quiere es que la gente no piense que por el mero hecho de que uno escriba libros emocionantes todos los compradores le hagamos blanco de nuestras emociones y desvelos.
Mientras tanto, en el País Vasco el PNV (por vía triple: lehendakari, partido y papnegro Arzalluz) responde sin asomo de cariño a una carta de preocupación por la impunidad de la violencia callejera escrita por 22 intelectuales, de quienes no sólo se dice desconocer su firma sino hasta dudar -en el más puro estilo franquista- de su integridad y su marca de origen para opinar de Euskadi. La carta le ha parecido al PNV cosa de madrileños. Sin duda, es lo que vienen a decir, es más vasco Urrusolo -del gato se ignora el RH- aunque viviese temporalmente en Burdeos, que Savater o Fusi, Arteta, Uribe, Salaburu o Juaristi. Una vez más, el PNV da pruebas de lo que muchos, cada día más, sabemos, vivamos en ,Madrid, Vitoria o Huelva: frente a lo que una buena parte de los firmantes de esa carta ha hecho y sigue haciendo, denunciar las doviolencias con un arrojo mucho más expuesto que el de los dirigentes políticos envueltos en un cordón de guardaespaldas, los nacionalistas vascos democráticos, por mucho que condenen en el día de autos los crímenes de ETA, condonan con su proceder cotidiano la actuación de los que comprenden y jalean esos crímenes.
De ahí la moraleja de las dos fotos: hay un odio legítimo al otro cuando éste invade por morbo o dinero el espacio privado que queremos que sea en exclusiva nuestro, pero sólo algunos animales circulan por el mundo posando ante las cámaras como irresponsables del mal que otros -dueños o conocidos o paisanos- cometen a su lado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de enero de 1997



La escritora y periodista Joyce Maynard ha roto, tras 25 años, el silencio sobre los nueve meses que vivió (entre 1972 y 1973) junto al escritor J. D. Salinger.En el libro de memorias A home in the world (cuyos primeros extractos publicará el próximo mes de septiembre la revista Vanity Fair) la escritora hace un detallado retrato -uno de los pocos que hasta ahora se conocen- del autor de El guardián en el centeno. Salinger, que ha perseguido hasta los juzgados cualquier intento de escribir sobre su vida y que es conocido como "el hombre más reservado de América", aparece retratado como un hombre ciclotímico, de mal carácter, desconfiado y muy duro a la hora de juzgar a los demás. Salinger, obsesionado por la pureza del organismo y la filosofía zen, llegó a enseñar a su amante cómo provocarse vómitos para limpiar su cuerpo despúes de una comida insana.
Maynard y Salinger se conocieron hace 25 años, cuando ella tenía 18 años y él 53. El escritor, que entonces estaba separado de su segunda mujer, se puso en contacto con ella tras leer en una publicación universitaria un cuento suyo. El relato se titulaba Una dieciochoañera rememora su viday Salinger le escribió una larga carta que ella contestó con una visita a su casa de Cornish.
"Fue el primer hombre que amé y mi intención no es contar su historia, sino la mía", ha explicado la escritora
Un día en la casa de Salinger incluía, según ella, una sesión de medicina homeopática para él y sus hijos y escribir durante horas. El escritor tenía terminadas dos novelas nuevas que guardaba junto a centeneres de manuscritos en una especie de habitación-caja fuerte. El escritor también tenía cientos de cuadernos de notas sobre sus personajes de la familia Glass, en los que describía al detalle a cada uno de ellos. Para Maynard, el escritor estaba más cerca de los ficticios Glass que de su familia.
A Salinger le gustaba Jane Austen y el vodevil, películas como Los 39 escalones, De aquí a la eternidad y La pantera rosa, la música de Blossom Dearie, Glenn Miller y Benny Goodman y la televisión. "Le encantaban los programas basura, decía que cuanto más basura era la televisión más le gustaba".
La relación entre el escritor y la joven terminó cuando en verano él le pidió que se fuera de la casa. "Me dijo que me fuera cuando nadie estuviera allí, no quería que sus hijos me vieran irme. Le escribí, pero nunca me contestó".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de agosto de 1998



Compradas por 25 millones cartas de Salinger para dárselas al escritor

EL PAÍS
Madrid 24 JUN 1999


Peter Norton, un filántropo californiano, ha pagado más de 150.000 dólares (más de 25 millones de pesetas) por un lote de cartas escritas por J.D.Salinger (Nueva York, 1919) hace casi treinta años. Norton pagó la elevada cifra con el único propósito de devolver al escritor norteamericano sus manuscritos, subastados por la casa Sothebys de Nueva York y que pertenecían a Joyce Maynard, una antigua novia del autor de El guardián entre el centeno. "Pienso devolver estas cartas a Salinger o hacer con ellas lo que él diga que desea que se haga", ha señalado, según informó ayer el servicio de prensa de Sothebys, Norton, un diseñador de programas informáticos jubilado que creó un célebre programa antivirus y que ahora pretende (como tantos admiradores del autor de Nueve cuentos) que Salinger pueda mantener viva su enigmática reclusión como hombre y escritor desde que dejó de publicar hace 36 años. Peter Norton, que no tiene derecho de reproducción sobre las cartas que ha comprado, presentó de antemano su puja al subastador.
El lote de 14 cartas, escritas por Salinger entre el 25 de abril de 1972 y el 17 de agosto de 1973, alcanzó -frente a la previsión máxima de que no superaría los 80.000 dólares- la cifra exacta de 156.500 dólares (25,215 millones de pesetas). El lote incluía también los primeros capítulos de la novela escrita por Joyce Maryland durante su relación con Salinger y que están anotadas por el escritor.

Especulaciones

Maryland y Salinger mantuvieron una relación de nueve meses cuando ella tenía 18 años y él era un consagrado autor de 50 años. Salinger, que no publica nada desde 1965 y que vive rodeado de las especulaciones que sus devotos han fabricado sobre su vida y su obra (dicen que en su refugio de New Hampshire guarda un baúl con al menos dos novelas terminadas sobre la familia Glass), ha sufrido la constante utilización de Marylan (quien ha publicado un libro con todo tipo de detalles sobre ella y el autor) de aquella corta relación, zanjada bruscamente por el escritor de Franny y Zooey. La ex novia ha aducido razones económicas para la venta de los documentos. "Prefiero pagar los estudios de mis hijos que poseer una caja llena de cartas de Salinger", ha declarado al New York Times Maryland, quien ha añadido: "Esas cartas formaban parte de un pasado que quedó atrás, prefiero utilizarlas para sufragar los gastos de mi familia. No vendo las cartas por venganza, aunque tampoco me siento obligada a mantenerlas por lealtad. Estoy convencida de que estas cartas están mejor en la casa de un enamorado de la prosa de Salinger que en la casa de alguien que cometió el error de intentar vivir una ficción que habría debido seguir siendo un proyecto literario", añadió Maryland.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 1999



La escritora Joyce Maynard retrata a Salinger como un seductor emocional

La autora cuenta en 'Mi verdad' la difícil relación que mantuvieron


 JORDI PUNTI
Barcelona 
La escritora norteamericana Joyce Maynard (Durham, New Hampshire, 1953) presentó ayer Mi verdad (Circe), memoria polémica de una vida agitada y emocionalmente turbulenta, que tiene como episodio central su relación, recién cumplidos los 18 años, con el huraño escritor J. D. Salinger. El autor de El guardián en el centeno es presentado como un viejo cascarrabias, obsesionado por la medicina homeopática y la comida sana, que a menudo "es idealizado por la gente gracias a su supuesta condición de iluminado espiritual".
Hace unos años, Joyce Maynard cambió el frío invierno y la soledad de New Hampshire por el calor de California. El traslado, junto con sus hijos, le reportó un bronceado perenne y le devolvió una sonrisa y una alegría que parecían enterradas para siempre, así como el deseo, la ansiedad, de contar finalmente su historia, su "secreto". El secreto de Maynard empezó a gestarse cuando aún no había cumplido los 18 años y publicó un artículo sobre su generación en The New York Times. Fue un artículo muy celebrado, polémico, acompañado de su foto, y como respuesta recibió centenares de cartas. Entre ellas había una de J. D. Salinger, quien en un tono amable la felicitaba por su estilo y la animaba a seguir en esa línea. Llegaron después más cartas cruzadas, encomiosas todas y cada vez más íntimas, y al fin se conocieron en persona. Constataron que se amaban y no pasó mucho tiempo hasta que la adolescente Joyce, una chica anoréxica 34 años más joven que el huidizo escritor, dejó sus estudios universitarios y se fue a vivir con él a su fortaleza de Cornish. "Ahora, desde mis 47 años, releyendo las cartas que me mandaba, me doy cuenta de que Salinger tenía una poderosa seducción emocional e intelectual, de efectos devastadores", recuerda la autora. Convivieron durante cerca de diez meses y, pese a que ella le seguía amando, se transformó poco a poco en un maniático aborrecible, obsesionado con la homeopatía, la comida sana, las religiones orientales y el cine de los años treinta -no se cansaba de ver películas como 39 escalones-. Pese a ello, llegó un día en que Salinger se sintió traicionado por ella y la echó, literalmente, de su casa.
La etapa fue tan dolorosa como crucial en la vida de Maynard; había tenido acceso a uno de los autores vivos más admirados, un tótem de la cultura norteamericana, pero a pesar de todo no lo hizo público: "Durante muchos años pensé que debía mantener el secreto, como un favor, no para protegerme, sino para protegerle a él. Sin embargo, cuando mi hija Audrey cumplió los 18 años, la edad en que yo conocí a Salinger, empecé a pensar intensamente en ello y de pronto me di cuenta de que lo que yo había vivido era una experiencia de violación y abuso, y pensé que la víctima de semejante experiencia no tenía por qué mantener el secreto".
Maynard sabe que la gente quiere oír hablar de Salinger, de sus manuscritos inéditos y sus manías, de sus autores preferidos, pero ella asegura que Mi verdad no es un libro sobre el autor de los Nueve cuentos: "Este libro trata de la relación entre una mujer joven y un hombre mayor y con poder. En Estados Unidos he recibido centenares de cartas de mujeres que dicen: 'Este libro habla de mí'; es un fenómeno universal. Además J. D. Salinger es un hombre que ha actuado con violencia en la vida de una serie de chicas muy jóvenes, y mi obligación era contarlo". Porque la autora narra que después de ella hubo más chicas, todavía las sigue habiendo: "Durante muchos años pensé que yo fui el amor de su vida, pero luego supe que había otras chicas con las que se había carteado en los mismos términos que conmigo, hoy en día ya van más de veinte, y desde que salió el libro han seguido apareciendo nuevas chicas, siempre adolescentes, casi niñas".
A Joyce Maynard no le gusta hablar de Salinger y de su obra, dice que forma parte de su pasado olvidado, pero afirma que en las narraciones del escritor hay muchos detalles "de su vida real, de sus frustraciones y sus anhelos", y recuerda para acabar un detalle significativo: en la primera foto que Salinger vio de ella a los 18 años, en el artículo de The New York Times, llevaba un reloj de su padre que le iba grande, como si fuese una pulsera; pues bien, la niña de 13 años que protagoniza el cuento Para Esmé: con amor y miseria mantiene una conversación adulta con un soldado y también lleva un reloj de su padre en la muñeca, holgado como una pulsera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de junio de 2000



SALINGER


Salinger derrota al plagiario


6 DE JULIO DE 2009

Hosco, introvertido, atrabiliario. Cascarrabias. A Jerome David (J. D.) Salinger se le ha tachado de todo. Tiene 90 años, vive apartado, y nada se sabía de él desde hace casi una década. Hace poco, sin embargo, abandonó su mutismo para denunciar por plagio al autor de 60 years: coming through the rye (60 años después: Llegando del centeno). Una juez de Nueva York se ha pronunciado finalmente, y le ha dado la razón. Argumenta que, efectivamente, la nueva novela tiene "demasiadas piezas, tanto en sustancia como en estilo, de El guardián entre el centeno" (la célebre obra de Salinger). Así que ha prohibido su edición, distribución y promoción en Estados Unidos.
60 years: coming through the rye ha sido publicada ya en el Reino Unido, firmada por un tal J. D. California. Tras conocerse la sentencia ha salido a la luz la verdadera identidad del autor de esta peculiar segunda parte. Se trata de Fredrik Colting y es el editor del sello sueco Nicotext, en el que ha sido publicada. Un tipo bromista: firmó el libro con seudónimo, facilitó la foto de un amigo suyo (el actor Gustav Roh) para la promoción y se jactaba de disfrutar ofreciendo, como editor, las entrevistas que él mismo, como autor, concedía poco después.
Lo que ha hecho este California / Colting, según confiesa él mismo, ha sido una parodia crítica de El guardián... y del propio Salinger. Su novela se ocupa de un tal Mr. C., de unos 76 años (los que tendría más o menos ahora Holden Cauldfield, el protagonista de la novela de Salinger), que se escapa de un asilo de ancianos y vive parecidas experiencias en Manhattan a las que tuvo el adolescente rebelde. Más que parodia, a Salinger el asunto le ha parecido un "simple y puro plagio".
Y le han dado la razón, con lo que el viejo cascarrabias gana ya su tercer litigio contra los diversos ataques que ha sufrido. Primero evitó que se publicara una falsa entrevista, luego consiguió que no se imprimiera una biografía que no había autorizado, y ahora se ha encargado de silenciar esta supuesta parodia. El guardián entre el centeno sigue vendiendo al año alrededor de un cuarto de millón de ejemplares. Salinger no publica nada desde 1965. Pero está ahí, vigilando: y salta como una fiera contra cualquier oportunista.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de julio de 2009


ADIÓS AL GRAN ENIGMA DE LAS LETRAS ESTADOUNIDENSES

El silencio de Salinger se hace eterno

Muere a los 91 años el autor de 'El guardián entre el centeno' - De su gran obra se han vendido más de 60 millones de libros - Vivió recluido desde los años cincuenta


Barbara Celis
Nueva York, 29 de enero de 2010

El antihéroe Holden Caulfield, protagonista de El guardián entre el centeno,quedó ayer huérfano. J. D. Salinger fue celebrado por una novela que marcó la adolescencia de millones de jóvenes y que le catapultó a un estrellato no deseado del que se pasó huyendo toda su vida. Falleció el miércoles en Cornish (New Hampshire). Acababa de cumplir 91 años y su muerte se produjo por causas naturales, según su agente.
Escritor "de talento infinito", como le definió Ernest Heming-way tras conocerle en París durante la II Guerra Mundial -años antes de que publicara su obra magna- Salinger llevaba lejos de la vida pública prácticamente cinco décadas, cuando tras el inesperado éxito de El guardián entre el centeno, convertido en best seller el mismo año de su publicación, 1951, decidió abandonar Nueva York e instalarse en el campo, en la misma casa en la que falleció. Se acercaba así al deseo del mordaz y afilado protagonista de su novela, Holden, quien en un pasaje del libro afirma: "Me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente".
De aquel libro se han vendido más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo. Aún se venden 250.000 cada año. Se convirtió también en novela de culto, algo que fue llevado al extremo por uno de sus máximos fans, Mark David Chapman, el hombre que asesinó a John Lennon en 1980. Chapman llegó a citar el libro del escritor como el lugar en el que encontrar la explicación a aquel acto.
Al igual que Holden, Salinger también fue un niño problemático. Nacido en Nueva York en 1919, comenzó a escribir en su adolescencia, a la luz de una linterna bajo las sábanas, y durante los cuatro años que sirvió en el Ejército durante la II Guerra Mundial, siempre llevó consigo una máquina de escribir. Pronto comenzó a buscar colaboraciones en diversas revistas y fue The New Yorker la que identificó su talento y con la que firmó un contrato de casi exclusividad. Fue ahí donde pudieron leerse los primeros fragmentos de El guardián entre el centeno, aunque Holden Caulfield había visto la luz años antes en una historia titulada Last day of the last furlough, fechada en 1944.
Después de aquella obra, Salinger publicó muy poco: una recopilación de relatos breves titulada Nueve historias, Franny y Zooey, donde aparecía por primera vez la disfuncional familia Glass y Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción, en 1963. En 1965 The New Yorker presentaba su último relato conocido, Hapworth 19, 1928. En las pocas ocasiones que ha hablado en público desde entonces, el autor siempre ha dicho que ha seguido escribiendo. "Pero para mí".
Tras su retiro voluntario, encontrarle se convirtió casi en deporte nacional entre la prensa, que se ha pasado especulando sobre él y su extraña vida desde entonces. Ególatra e impulsivo, casado dos veces, pero conocido por su adicción a las mujeres, padre de dos hijos, entregado primero al budismo, luego a la Cienciología y después a la Ciencia Cristiana, Salinger apenas ha salido de su retiro en 50 años. Lo hizo cuando su hija Margaret Salinger escribió en sus memorias Dreamcatcher que su padre era un enfermo que bebía su propia orina y estaba obsesionado con la religión y también para rebatir a su amante Joyce Maynard cuando publicó un libro demoledor contra el autor. Durante los últimos 10 años su voz sólo se dejó escuchar una vez: cuando denunció al escritor Frederik Coltrin por intento de plagio. El pasado verano un juez estadounidense le dio la razón y prohibió la publicación de 60 years later: coming through the rye,un libro que, según su autor, es una parodia de El guardián entre el centeno y según el propio Salinger, un plagio absoluto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de enero de 2010


Cartas personales para iluminar el enigma Salinger

Nueva York expondrá el correo entre el autor y Michael Mitchell


Barbara Celis
Nueva York, 25 de febrero de 2010

Cualquier cosa vale para arrojar luz en las tinieblas del recientemente fallecido J. D. Salinger (1919-2010). La relación epistolar que el misterioso autor de El guardián entre el centeno mantuvo entre 1951 y 1993 con Michael Mitchell, amigo personal y creador de la portada de la inmortal obra de Salinger, será objeto en marzo de una exposición en la Biblioteca Morgan's de Nueva York.
"Las cartas cubren cuarenta años y constituyen una correspondencia extraña y reveladora. Documentan con muchos matices un periodo de la vida de Salinger que ha permanecido oscuro", según los responsables de la prestigiosa institución cultural neoyorquina. El correo se expondrá en dos grupos y el primero, que incluye diez de las misivas que el escritor mandó entre 1951 y 1969 a Mitchell, estará abierto al público del 16 de marzo al 11 de abril, cuando los numerosos seguidores de Salinger podrán conocer su contenido. Todos los textos sorprenderán al público puesto que ofrecen rasgos desconocidos de la personalidad de este esquivo escritor. Viajes, trabajo, hijos, matrimonio... temas comunes a todos los mortales y que en la pluma de Salinger, adquieren dimensiones nuevas, siempre bañadas por la ironía que marcó su prosa. La exposición con el segundo grupo de cartas (seis ejemplares) se abrirá el 13 de abril.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de febrero de 2010



SALINGER

¿Qué fue del baúl de Salinger?

En el centenario del nacimiento del esquivo escritor, se mantiene un enigmático silencio sobre su legado 

MIGUEL LORENCI
Madrid, 4 de enero de 2019

Ocho años después de su muerte y cuando se cumple un siglo del nacimiento de Jerome David Salinger (1919-2010), persiste el enigma sobre el legado del legendario y esquivo autor de 'El guardián entre el centeno'. Supimos a su muerte que el más huraño, huidizo y furioso de los narradores norteamericanos nunca dejó de escribir. En 2013 se anunciaron varios inéditos de los que ninguno ha visto la luz. Sus albaceas y editores guardan silencio.
Salinger evitó con ardor enfrentarse a una cámara o una grabadora durante más medio siglo y batalló contra cualquier intromisión en su vida privada. Pero nadie creyó que el ermitaño de Cornish hubiera dejado de escribir. Varias fuentes constataron que a su muerte, el 27 de enero de 2010, en su casa de New Hampshire había un baúl plagado de manuscritos y guardado bajo siete llaves.
Su hija Margaret confirmó que el propio Salinger le mostró el baúl con escritos marcados con un código de color que señalaba qué debía ser publicado tras su muerte. Sus biógrafos confirmaron la existencia del baúl y de las instrucciones de Salinger sobre qué y cómo se debía publicar entre 2015 y 2020. Se habló de un nuevo libro sobre los Caulfield, de otro con relatos de la familia Glass, dos más inspirados en la Segunda Guerra Mundial y un quinto sobre el Vedanta, la filosofía hinduista que adoptó.
No ha aparecido ninguno. Los editores americanos -Simon & Suster- guardan silencio y alimentan el enigma Salinger, a pesar de que muchos de sus secretos se dinamitaron cuando en 2013 un documental y una biografía «definitiva» iluminaron el agujero negro que fue su vida. Sus arcanos fueron inviolables para la legión de biógrafos, periodistas y admiradores que se estrellaron contra el muro construido por el padre de Holden Caulfield hasta que lo asaltaron Shane Salerno y David Shields.
Son los autores del documental 'The Private War of J.D. Salinger', del libro y 'Salinger' (2014, Seix Barral). Estos 'sabuesos' necesitaron una fortuna y ocho años para entrevistar a 200 personas entre amigos y enemigos del escritor. Recopilaron cartas, documentos y fotografías inéditas del esquivo autor, cuya imagen más difundida era la del canoso e iracundo anciano que aporrea la ventanilla del coche del fotógrafo que lo 'cazó' en un aparcamiento.
Confirmaron que no paró en 1965 y que siguió escribiendo sin cesar durante 45 años en cuadernos que acumuló en una habitación fortificada y que deberían salir a la luz tras su muerte. Sus herederos y albaceas -su hijo Matthew y Colleen O'Neill, su tercera esposa-, no han movido ficha. Salinger no publicó una sola página desde 1965 y la revisión en 1997 de una obra anterior fue su última cita con la imprenta. Fortificó su intimidad desde su primer éxito editorial. Exigía portadas en blanco, sin solapas ni foto. Ante el acoso de la fama, blindó su entorno. Pero soportó desde su «guarida» como se oreaban los episodios más íntimos de su vida y lo presentaban como un ser violento, inestable y maniático

Miserias

Su hija Margaret 'Peggy' Salinger no ocultó en 'El guardián de los sueños' (Debate, 2002) la propensión sexual de Salinger hacia las adolescentes, su proximidad a la Iglesia de la Cienciología y los coqueteos con el zen o la dianética. Lo retrató como un terrible ogro de filias, fobias y manías tan extravagantes como beber su propia orina. Confirmó la tortura psicológica a la que sometió a su progenitora -Claire Douglas, con quien Salinger se casó en 1955 y de la que se divorció en 1967-, madre de sus dos hijos. Desveló pasajes de la infancia del escritor y de su primer matrimonio fracasado con una francesa integrante del partido nazi alemán, Sylvia, a la que acabaría llamando 'Saliva' antes del divorcio.
Joyce Maynard, amante de Salinger cuando ella tenía 18 años y el escritor 53, aireó más miserias y derribó antes en 'Mi verdad' (Circe, 2000) el mito del escritor aureolado de mística superioridad. En nueve meses de convivencia comprobó sus manías homeopáticas y su interés enfermizo por el misticismo oriental y el cine antiguo, antes de ser expulsaba de casa-fortaleza de Cornish en la que Salinger se instaló en 1953 sin agua, electricidad ni teléfono.
Creyó que debía callar para proteger a Salinger hasta comprender que vivió «una situación de violación y abuso» y que «Salinger actuó con violencia en la vida de una serie de chicas muy jóvenes». Las 14 cartas de amor que Salinger envió a Maynard fueron adquiridas por Peter Norton, que pagó una millonada «para proteger la intimidad» del escritor.
Salinger concedió en vida una única entrevista y llevó a los tribunales a biógrafos y husmeadores de su correspondencia y sus pasos. Batalló por su intimidad en internet y consiguió cerrar varias páginas. Su agente tenía orden de quemar sin abrir todas las cartas de lectores y admiradores. Ian Hamilton, su primer biógrafo -'En busca de J.D. Salinger', (Mondadori, 1998)-, se las vio en los tribunales con un Salinger que trató de impedir la publicación y logró suprimir su cartas. Su último biógrafo es Kenneth Slawensky, autor de 'Salinger, una vida oculta' (Galaxia Gutenberg, 2010). Solo un año antes de morir consiguió que se prohibiera la pretendida continuación de 'El guardián...' escrita Frederik Colting: '60 Years Later: Coming Through the Rye'.












Maravilloso y maldito
'El guardián entre el centeno' (The Catcher in the Rye, 1951) marcó a sucesivas generaciones de adolescentes. La protagoniza Holden Caulfield, un crío superdotado y genial, contestatario e inadaptado. Junto a su magistral serie de cuentos sobre la familia Glass, ha sido una «biblia contestataria» para sus millones de jóvenes lectores. No ha dejado de reeditarse y ha vendido más de 70 millones de copias.
Adolescente acomodado y expulsado de un selecto internado, Holden quiere regresar a casa sin causar escándalo. Deambula por la noche neoyorquina poniendo en solfa cualquier convención antes de que todo se derrumbe. Sagaz, mordaz y brillante, con 16 años es despiadado con el hipócrita mundo de los adultos. Su sueño recurrente es salvar a las criaturas desamparadas que juegan en un campo de centeno, ignorantes de que al otro lado de las altas hierbas está el precipicio que evitarán gracias a sus desvelos. El 'catcher' es en el béisbol el encargado de atrapar la bola que lanza el 'pitcher' al bateador contrario para evitar que los contendientes ganen una base.
Paradigma de la novela de iniciación, vende cientos de miles de ejemplares cada año en todo el mundo. Pero no se libra del estigma de una genialidad maldita. Era el libro de cabecera de John Hinkely, que atentó contra Ronald Reagan en 1981, y lectura recurrente de Mark David Chapman, el asesino del John Lennon. Chapman subrayó las andanzas de Holden Caulfield antes de tirotear a John Lennon ante el edificio Dakota de Nueva York en presencia de Yoko Ono, el 8 de diciembre de 1980. Robert John Bardo, asesino de la joven actriz Rebecca Schaeffer en 1989, también portaba la novela.
El resto de la obra de Salinger, media docena de títulos publicados todos antes de 1965, sigue viva en el mercado hispano en los catálogos de Alianza y Edhasa. Se trata de 'Nueve cuentos', 'Franny and Zooey', 'Levantad, carpinteros, la viga del tejado', 'Seymour, una introducción' -dedicados al universo emocional de la familia Glass- y 'Hapworth 16, 1924', publicada en 1965 y revisada en 1997.


BIBLIOGRAFÍA