miércoles, 20 de julio de 2016

Keira Knightley


DE OTROS MUNDOS


DRAGON

BIOGRAPHIES II


Keira Knightley 

Keira Christina Knightley 

(1965)



La bella y talentosa Keira Knightley nació el 26 de marzo de 1985 en Londres, Reino Unido.



Hija de la dramaturga Sharman MacDonald y del actor Will Knightley. Su madre tiene origen escocés y galés.

Iba a ser llamada "Kiera", como una patinadora rusa, pero su madre escribió mal el nombre en el registro. Tiene un hermano mayor, Caleb.

Fue diagnosticada con dislexia cuando contaba seis años.

Vivió en Richmond y asistió a a la Stanley Junior School, Teddington School y el Esher College.

Se apuntó a clases de danza para introducirse en el mundo de la interpretación. Según fue creciendo pedía insistentemente a sus padres que le consiguieran un representante que la introdujera en la televisión. A los seis años comenzó a aparecer en algunos programas. En 1994, con tan solo nueve años, llegó su debut en la gran pantalla interpretando a Natasha Jordan en Dos mujeres. En 1999 realiza un papel secundario en Star Wars. Episodio 1: La amenaza fantasma. En 2001 actuó junto a Thora Birch en The Hole, una película de terror para adolescentes. Un año después trabajó en Quiero ser cómo Beckham, un filme con el que logró los elogios de la crítica.

La fama y el reconocimiento mundial le llegó en 2003 al encarnar a Elizabeth Swann en Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra, junto a junto a Johnny Depp y Orlando Bloom. Además, se la pudo ver en películas tan taquilleras como Love actually (2003) o El Rey Arturo (2004) de Antoine Fuqua. En 2011 estrena A Dangerous Method, de David Cronenberg, junto a Viggo Mortensen y Michael Fassbender. La película se basa en la relación de Carl Gustav Jung y Sigmund Freud. En 2012, rueda la comedia Seeking a friend for the end of the world. También participó en la adaptación de la novela de León Tolstói Anna Karénina, que se estrenó el 7 de septiembre de 2012. En 2014, apareció en el thriller de acción Jack Ryan: Shadow Recruit, el musical Begin Again, la comedia romántica Laggies y en el thriller histórico The Imitation Gamepor el que fue nominada a un Globo de Oro, un SAG, un BAFTA y un Premio de la Academia a la Mejor Actriz de Reparto.

Al margen del cine, Keira ha participado en bastantes producciones para la televisión como la miniserie Oliver Twist (1999) o El Doctor Zhivago. En 2004 fue elegida como la actriz de películas más glamurosa por la revista Glamour en 2004, y en 2007 la mujer más bella de Gran Bretaña, según la encuesta de la cadena televisiva ITN. En 2006 fue nominada al Óscar a la Mejor Actriz por su papel de Elizabeth Bennett en la adaptación cinematográfica de la novela de Jane Austen Orgullo y prejuicio.

En 2007 firmó un contrato para ser la nueva imagen del perfume Coco Mademoiselle de Chanel.

Mantuvo una relación con el actor Del Synnott de 2001 a 2003. Se conocieron durante el rodaje de Princess of Thieves. Después se relacionó con el actor Jamie Dornan (2003-2005). Posteriormente fue pareja de su coprotagonista en Orgullo y prejuicio, Rupert Friend, desde 2005 hasta diciembre de 2010. Comenzó a salir a finales de febrero de 2011 con James Righton, cantante del grupo de rock británico The Klaxons. Se casaron el 4 de mayo de 2013 en el ayuntamiento de Mazan, Vaucluse. El 12 de diciembre 2014 Knightley confirmó que estaba embarazada de su primer hijo.



Keira Knightley no puede más


Por LOURDES GÓMEZ
Londres 
4 MAY 2007



Keira Knightley, estrella de Piratas del Caribe, está harta del acoso mediático y amenaza con abandonar. "Podría dejarlo todo dentro de cinco y los años que sean. Las cosas pueden alcanzar tal punto que me veré incapaz de continuar", comenta en Elle. A sus 22 años, Knightley tiene que esquivar a "diez fotógrafos cada mañana frente a mi piso" y justificar su delgada silueta. Hace meses pleiteó con The Mail on Sunday por ilustrar con su foto la muerte de una joven que sufría bulimia.

EL PAÍS



La belleza sin mérito de Keira Knightley


La actriz asegura que su aspecto se debe a sus genes, combinados con sesiones de maquillaje y peluquería


Londres
21 de agosto de 2007

Ser guapa no tiene mérito. Lo ha dicho la joven actriz Keira Knightley en unas declaraciones a Radio Times, en las que se queja de la excesiva atención que despierta su físico. "Si alguien me dice que soy guapa, le digo: 'gracias, sólo tengo buenos genes'. Vale, estoy en la portada de las revistas, pero es porque tengo a una persona peinándome y a otra maquillándome. Además de los retoques fotográficos. El resultado no soy yo, es algo que otra gente crea", ha afirmado. Precisamente, Knightley ha sido noticia estos días, después de confesar que los diseñadores gráficos han aumentado el volumen de sus pechos en el anuncio del perfume Coco Mademoiselle .
La actriz, frecuente objetivo de los paparazzi, también lamentó que el deseo fundamental de gran parte de la juventud sea alcanzar la fama. "Me aterran" los jóvenes que sólo aspiran a ser "ricos y famosos", dijo.
"Me aterra cuando oyes a los jóvenes decir que quieren ser famosos. ¿Por qué? ¿Porque te dan mesa en un restaurante? ¿Sabes qué? Si reservas, a cualquiera te la dan. Si quieres ser rico y famoso, vete a trabajar a la Bolsa", comentó irónicamente la joven actriz.
La intérprete señaló, además, que conocer demasiados detalles de la vida privada de los actores "arruina la magia" de los filmes.
"Por eso me gusta ver películas de hace 20, 30, 40 y 50 años, porque no quiero saber quiénes son los actores, no quiero conocer la historia de su vida. Quiero que sean los personajes que interpretan en la pantalla. La magia está en la pantalla, en no saber lo que hay detrás, porque eso lo arruina", dijo.

Keira Knightley como Anna Karenina

Tolstoi al estilo rococó

Después de que el dramaturgo y guionista Tom Stoppard hubiera confeccionado su adaptación, Joe Wright decidió ambientar (casi) toda la novela en un teatro

Javier Ocaña
14 de marzo de 2013

Para bien o para mal, es posible que la carrera de Joe Wright quede marcada por un plano-secuencia. En un determinado momento de Expiación, su segunda película, el británico, que con Orgullo y prejuicio había rejuvenecido las académicas adaptaciones de Jane Austen con agilidad, elegancia, frescura y sentimiento, decidió dar un golpe sobre la mesa con un “aquí estoy yo”; un aparentemente poderoso movimiento de cámara de varios minutos alrededor de una playa, con soldados, barcos, diálogos y hasta la matanza de un caballo de por medio, que comenzaba siendo una filigrana técnica y acababa siendo una muestra de egocentrismo autoral que te sacaba de quicio (y de la película). A partir de ese momento, el cine de Wright se hizo engolado, grandilocuente y quizá vacío. No está de más que un director se haga notar si se es Welles (o Kubrick, o Anderson), pero si se es Wright, es decir, si no se tiene el imprescindible genio, se corre el peligro de poner la forma tan por encima del fondo que ambas acaben por hundirse. Es lo que le vuelve a ocurrir con Anna Karenina, tras la lacrimógena El solista (2009) y la presuntamente modernaHanna (2011), un Tolstoi al estilo rococó marcado por una discutidísima decisión de base.



ANNA KARENINA
Dirección: Joe Wright.
Intérpretes: Keira Knightley, Aaron Taylor-Johnson, Jude Law, Kelly MacDonald.
Género: drama. Reino Unido, 2012.
Duración: 129 minutos.

Resulta que a Wright, después de que el insigne dramaturgo y guionista británico Tom Stoppard ya hubiera confeccionado su adaptación, se le encendió la bombilla del talento, del “otra vez aquí estoy yo”: quiso otorgarle un toque artístico, ambientando (casi) toda la novela en un teatro, mostrando el artificio desde el primer segundo con paredes que se quitan y se ponen, con la tramoya de las tablas a la intemperie, pero en cine. Como en Dogville, de Lars von Trier, pero al revés, poniendo en lugar de quitando, eludiendo la sencillez para abrazar la porcelana de Lladró, y añadiendo un sello de estilo incluso en interpretaciones (amaneradas casi todas, sobre todo las de Aaron Taylor-Johnson y Matthew MacFadyen) y hasta bailes. Así, un solo momento se salva del desmayo, la insólita carrera de caballos, mientras para la historia de la afectación quedará el risible baile.
En realidad, da la impresión de que a Wright le interesa menos el texto de Tolstoi que su propio ombligo. Y si a él no le interesa Anna Karenina, ¿por qué nos iba a interesar a nosotros su película?



Keira Knightley se apunta 

al Arenal Sound de Burriana


La popular actriz británica acompañó a su marido Jame Righton, el vocalista de Klaxons,en su actuación en el festival


4 de agosto de 2013

La actriz británica Keira Knightley se dejó ver este sábado en el festival Arenal Sound de Burriana (Castellón) acompañando a su marido, James Righton, teclista y vocalista de Klaxons, que actuó la noche del sábado.
La formación británica Klaxons fue una de los cabeza de cartel de anoche en el Arenal, y subieron al escenario principal a las 22.45 horas.
Por la tarde, tras la prueba de sonido de la banda, se pudo ver a Knigthley en el backstage y en los camerinos de la mano de su marido.
Posteriormente, se marcharon al hotel y unas horas antes de su actuación volvieron al recinto junto al resto de la banda.
La protagonista de Piratas del Caribe acompañó a su marido hasta el escenario, desde el que presenció la actuación al completo.
Knightley (28) y Righton (29) contrajeron matrimonio el pasado mes de julio en una boda sencilla en la Provenza francesa.
La actriz londinense ha protagonizado también películas como Orgullo y Prejuicio, por la que estuvo nominada al Oscar, o Anna Karenina.


Filmografía

1999 Star Wars Episode I: The Phantom Menace
2001 Deflation
2001 Princess of Thieves
2001 The Hole
2002 Thunderpants
2002 Pure
2002 Quiero ser como Beckham
2002 New Year's Eve
2002 The Seasons Alter
2003 Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl
2004 El rey Arturo
2005 The Jacket
2005 Domino
2005 Orgullo y Prejuicio
2006 Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest
2007 Piratas del Caribe: en el fin del mundo
2007 Seda
2007 Atonement
2008 En el límite del amor
2008 La Duquesa
2010 London Boulevard
2010 Last Night
2011 A Dangerous Method
2012 Anna Karenina
2013 Begin Again
2014 Jack Ryan: Shadow Recruit
2014 Laggies
2014 The Imitation Game
2015 Everest
2016 Collateral Beauty





viernes, 15 de julio de 2016

Dorothy Parker

(1893 - 1967)

(West End, 1893 - Nueva York, 1967) Escritora estadounidense. Espíritu versátil y brillante, escribió artículos para Vogue, y ejerció la crítica literaria y teatral en Vanity Fair y en The New Yorker. Publicó tres volúmenes de poesía (Enough Rope, 1926;Sunset Gun, 1928; Death and Taxes, 1931), reunidos en 1936 en un único volumen, Not So Deep a Well. Una de sus obras, Big Blonde, ganó el Premio O'Henry al mejor cuento del año. También realizó varios reportajes desde España durante la guerra civil.
Escribió guiones para películas junto con su marido Alan Campbell, y dos dramas también a cuatro manos: Close Harmony or the Lady Next Door (1929), con E. Rice, y The Ladies of the Corridor (1953), con A. D'Usseau. Vivió y trabajó en el ambiente intelectual más vivaz de su tiempo (en Nueva York, durante la década de 1920, en Hollywood durante la de 1930 y, más tarde, de nuevo en Nueva York), y se convirtió en una figura destacada, casi legendaria por su humor cáustico y por la rapidez de sus réplicas.
En sus obras observa con agudeza las relaciones personales, afectivas y sociales, consideradas siempre como difíciles, frustrantes o incluso imposibles. Sus breves poesías, de tono ligero, casi burlón, sus divertidos bocetos y sus cuentos son de hecho concisas representaciones de momentos de incomprensión, de soledad o de estúpida insensibilidad. Cabe citar también su obra Aquí yace (Here Lies, 1939).



Uno de sus relatos más conocidos apareció en Bookman Magazine bajo el título Big Blonde, (La gran rubia o Una rubia imponente). Fue galardonado con el prestigioso Premio O. Henry como el cuento más sobresaliente de 1929. Este relato, entre otras obras maestras del género, sería seleccionado por Augusto Monterroso para su célebre Antología del cuento triste


LA SEÑORA PARKER Y EL CÍRCULO VICIOSO

La señora Parker y el círculo vicioso es una película estadounidense de 1994. Fue escrita y dirigida por el director Alan Rudolph y protagonizada por la actriz Jennifer Jason Leigh, en el papel de la escritora norteamericana Dorothy Parker.

La película gira en torno a la vida, la carrera y los romances de la señora Parker (1893-1967), que fue una narradora y periodista de agudo ingenio, también ardiente defensora de los derechos sociales.

Dorothy Parker fue un miembro original de la asociación Algonquin Round Table, un grupo de escritores, actores y críticos que se reunieron entre los años 1919 y 1929 en el "Hotel Algonquin" de Manhattan, lo cual aparece reflejado en la película.

Muchos actores importantes tienen papeles protagonistas o cameos en la película, actores que no formaban parten del castingoriginal; conforme crecía el número de actores, crecía el número de tramas, por lo que el reparto quedó muy ampliado.

Wikipedia



Dorothy Parker


Enrique Vila-Matas
2 de agosto de 2000

A Dorothy Parker la llamaban en el Nueva York de los años veinte la gran moderna, se adelantó a su tiempo, era de carácter indomable y lengua afilada, fumadora empedernida y extraordinaria bebedora de whisky, feminista, izquierdista (precursora del radical chic), culta y de escritura exquisita. A Dorothy Parker le sentaba bien esta frase de su amigo Scott Fitzgerald: "Cuando oscurece, siempre necesitamos a alguien". A Dorothy Parker le gustaba vivir en el hotel Algonquin, de la calle 44 Oeste, donde todos los días, cuando oscurecía, pedía hielo y White Rock y bajaba a la tertulia de la célebre Mesa Redonda de escritores, donde ella ejercía de Ginebra en aquella especie de Camelot literario de su ciudad."Prefiero vivir en un hotel", decía, "porque sólo necesito espacio para tener un sombrero y algunos amigos". Los amigos lectores de Dorothy Parker se han sacado el sombrero al unísono para celebrar la publicación de esta espléndida biografía de Marion Meade, te ofrece también el retrato de una generación literaria que vivió siempre esperando algo emocionante: conversación animada, alegría, escritura del ingenio, intercambio de ideas sin inhibiciones.

EL PAÍS




“Soy una vagabunda y lo seré siempre”


Tres intentos de suicidio. Dos matrimonios. Dos divorcios. Un alcoholismo que la hacía la chica más divertida del Hotel Algonquin. Y una soledad que ocultó tras un humor cáustico. Eso y más en este perfil de una gran escritora.


2010/03/15

POR MARÍA ALEJANDRA PAUTASSI

Dorothy Parker nunca se la llevó bien con la autoridad. Cuando la Metro Goldwyn Meyer la contrató en 1937 para terminar el guión de You Can Be Beautiful, la historia de una empresaria basada en la vida Elizabeth Arden, ella escribió un final en que la heroína era bella e infeliz (no bella y feliz como debía ser en cine). Sam Goldwyn, como era de esperarse, perdió la paciencia. “¡Maldita sea, Dottie! Tú y tus malditas bromas sofisticadas. Eres una gran escritora… Tienes un gran talento y eres una gran mujer, pero no tienes una gran audiencia ¿y sabes por qué? Porque no quieres darle a la gente lo que desea”. Ella, con la impasible dulzura de toda una dama, le respondió que la gente no sabía lo que quería hasta cuando se lo daban, y continuó: “Sé que lo que voy a decirle le sonará extraño, señor Goldwyn, pero entre todos los miles y miles y millones de seres humanos que abarca la historia de la humanidad, ni uno solo ha tenido un final feliz”. Hablaba desde el pesimismo –la única posición ideológica que defendió toda su vida– y lo decía, claro, por el destino que se había labrado.
Para entonces Dorothy Parker era una leyenda. Había publicado cuatro libros de poesía (Enough Rope [Suficiente cuerda], Sunset Guns [Pistolas del atardecer],Sonetos en torno al suicido o la vida de John Knox, y Death and Taxes [Muerte e impuestos]), y cientos de cuentos en The New Yorker, Vanity Fair, Harper’s Bazaar yEsquire. Se había hecho un nombre como la crítica de teatro que hacía temblar a los directores de Broadway cuando la veían entrar a una obra, se la conocía como la reina madre de la legendaria Mesa Redonda del Hotel Algonquin, la voz más ácida que había producido la Nueva York de los movidos años veinte, e incluso se decía que era la mujer más inteligente en Estados Unidos. Tal era su fama, que para los años cuarenta se habían estrenado tres obras de teatro que se basaban en su vida: Here Today. A comedy of Bad Manners [Aquí y ahora, una comedia de malos modales], que desató la furia crítica de Dorothy (el título habla por sí mismo); Merrily we Roll Along [Felizmente rodamos juntos], “cuya protagonista era una alcohólica a la que se podía hablar como un hombre”, según George Kauffman, el director; y Over Twety-one [Después de los 21] sobre su relación con Alan Campbell, el guapo guionista con el que estuvo casada más de diez años y cuyo único defecto era ser 11 años menor que ella.
El interés por su vida personal no era de extrañar. Por la misma época, Dorothy llevaba a cuestas dos matrimonios y más de doce amantes conocidos (y otros tantos por conocerse), tres intentos de suicidio (lo que más le dolía, según dijo, era que no hubieran sido exitosos), tres abortos (el tercero causado por unos tumores en el ovario que atinó a comparar con “un jardín de rocas donde había plantadas cuantas flores se mencionan en las obras de Shakespeare”) y una afición a la bebida que le añadía un toque de glamour a la leyenda. El suyo era un destino que no sorprendía a nadie. Ni a ella misma, que hacia 1930 había escrito en tono profético: “Dicen de mi, y así debe ser / que difícilmente terminaré bien”. Una consigna personal a la que sería fiel hasta sus últimos años. “Soy una vagabunda y pienso seguir siéndolo siempre”, se disculpó ante sus amigos y conocidos cuando ya casi una anciana, a los 65 años, regresó por tercera vez a la casa de Campbell.
El nombre de Dorothy empezó a sonar en los círculos literarios de Nueva York a finales años 20 por sus ocurrencias que hacían desternillar de risa hasta a los más escépticos intelectuales del hotel Algonquin, y se mantuvo con la publicación deEnough Rope [Suficiente soga] en 1927, una serie de poemas satíricos sobre la muerte y el suicido. El crítico de The Nation escribió que “la cuerda ha sido trenzada con un humor cortante, endurecida con visos de desilusión y oscurecida con un espléndido y auténtico humor negro”. El crítico literario de The Bookman, John Farrar, fue más enfático: para él, Dorothy era “una gigante de las letras norteamericanas posada en la cima de su disciplina”. Con las buenas críticas, por supuesto, vinieron las malas y no faltaron reseñistas que dijeran que sus versos eran frívolos, escandalosos y efectistas, de miras cortas y de un humor fácil. Una impresión que acompañaría su obra hasta bien entrados los años 60. Al final de su vida se oía decir que Dorothy “no era más que una simple niñita judía que trataba de ser lista”. Por suerte, la aceptación crítica nunca se reflejó en las ventas de sus libros, aunque Goldwyn opinara lo contrario.
Dorothy, sin embargo, nunca fue buena para las críticas y a partir de entonces siempre dudo de ser “una escritora seria”. De inmediato empezó a escribir su primera novela, La soledad de las parejas, y a publicar cuentos que la hicieron pasar a la historia como la mujer que mejor retrató su tiempo. Cuentos cuyo realismo revela, por medio de la sátira, la crueldad, el racismo, el clasismo y el desprecio de los seres humanos, la angustia y la soledad en sus personajes femeninos, la debilidad y mezquindad de los poderosos. Nadie se salva de su ironía: hombres y mujeres llevan por igual. Los intelectuales, los críticos, los escritores con su característica arrogancia no se escapan de su sarcasmo. Su blanco solía ser quienes se tomaban demasiado en serio. El suyo era un ingenio que revelaba las más sutiles contradicciones. Las propias, incluso, con las que fue más despiadada.
En “Mrs. Carrington y Mrs. Crane”, un cuento de 1933, Parker lleva la soberbia de las neoyorquinas cultas al extremo. “El vacío –tuvo que decirle la señora Carrington–. Y la tontería. Y el eterno chismoseo, chismoseo y más chismoseo. Y las conversaciones de la ropa que tienen y la que van a tener. Pues ya estoy harta, eso es todo. No gracias, querida, no puedo comerme otro sánduche; empezaré a rodar mañana con los que llevo”. Ella misma, por supuesto, era neoyorquina, ni qué decir culta, se conocía su debilidad por la ropa cara, y por la época se la veía en las fiestas sentada en un rincón con una copa de martini en la mano rajando de la frivolidad de quienes la rodeaban. Tal como el anónimo escritor de “He’s charming”: “Dios estoy cansado –dijo el escritor–. Estoy muerto. Una fiesta terrible en la que estamos. La gente es terrible. Todo el mundo aquí es terrible. Hay mucho piojo”.
Tras la leyenda que construyó en torno suyo y el implacable humor que la hizo famosa, Dorothy escondía un miedo al abandono y necesidad de aprobación. La soledad, la angustia y la dependencia emocional son tema de cuentos como “El último té”, “Nueva York-Detroit”, “The Garter”, “La llamada”, “Sentimiento” y “La gran rubia”, el más conocido de todos de sus cuentos, donde narra cómo Hazel Morse, “la gran rubia”, planea su suicidio con veronal y fracasa (el mismo método que Dorothy había utilizado en 1926, después de que Eddie Parker, su primer marido, la dejara). Sus personajes solían ser mujeres atormentadas, emocionales, que terminan solas, olvidadas y que no pueden levantarse de la cama por las más diversas razones: principalmente el guayabo. Aunque también había crisis nerviosas, sedantes, abortos e intentos de suicidio –una imagen de la enfermedad y la muerte bien distinta a la de sus antecesoras románticas–. Mujeres todas, cuya soledad y debilidad era blanco de las pullas de Dorothy, pero que sumadas hacen un buen retrato de lo que fue su vida en la entreguerra.
A pesar de su precoz interés por la muerte, de haberla imaginado, de jugar con su idea durante más de cincuenta años y ensayarla en más de una ocasión, Dorothy Parker murió de un ataque de corazón en junio de 1967. La última gran ironía de su vida quizá fue esa: no morir por su propia mano, ni de la forma que quería, sino como una dama de sociedad a cuyo funeral asistieron 150 personas. La profunda soledad que la atormentó toda su vida, sin embargo, la acompañó hasta la añorada tumba y más allá: sus cenizas permanecieron en un archivador de la oficina de los abogados que se encargaron de su testamento hasta 1988.



BIBLIOGRAFÍA
  • Enough Rope (1926)
  • Sunset Gun (1927)
  • Close Harmony (1929) (teatro)
  • Laments for the Living (1930)
  • Death and Taxes (1931)
  • After Such Pleasures (1933)
  • Collected Poems: Not So Deep As A Well (1936)
  • Here Lies (1939)
  • The Portable Dorothy Parker (1944)
  • The Ladies of the Corridor (1953) (teatro)
  • Constant Reader (1970)
  • A Month of Saturdays (1971)
  • Not Much Fun: The Lost Poems of Dorothy Parker (1996)