martes, 21 de octubre de 2014

Alda Merini

Alda Merini
(1931 - 2009)

La poeta italiana Alda Merini nació en Milán el 21 de marzo de 1931  y falleció en la misma ciudad el primero de noviembre de 2009.


"Murieron mis padres a la vez, cuando yo era muy joven. Y luego me separaron de mis hijas, no me dejaron estar con ellas. Fueron criadas por tres familias. No sé cómo encontré el tiempo para tenerlas. Se llaman Emanuela, Barbara, Flavia y Simonetta. Siempre les digo que no digan que son hijas de la poetisa Alda Merini. Esa loca. Ellas responden que soy su madre y basta, que no se avergüenzan de mí. Me conmueven".
Alda Merini

INFANCIA Y JUVENTUD
Alda Giuseppina Angela Merini nació el 21 de marzo de 1931 en una casa de la via Papiniano n.º 57 de Milán, en el seno de una familia humilde (el padre era dependiente en una compañía de seguros, Assicurazioni Generali Venezia, y la madre era ama de casa). Fue la menor de tres hermanos (una hermana y un hermano que aparecen en los poemas de Merini). Alda estudió en el Instituto Laura Solera Mantegazza y no consiguió matricularse en el Liceo Manzoni al no superar el examen de italiano. Durante este tiempo estudió piano, instrumento que apreciaba especialmente.
Publicó a edad muy temprana, con sólo quince años, gracias a la protección de Giacinto Spagnoletti, que fue quien descubrió su talento artístico. En 1947, Merini encuentra le prime ombre della sua mente («las primeras sombras de su mente») y es internada durante un mes en el Hospital Psiquiátrico de San Raffaele Turro (Villa Turro) de Milán. Cuando sale, Giorgio Manganelli (a quien había conocido en casa de Spagnoletti junto a Luciano Erba y a Davide Turoldo) lleva a Merini a terapia con los psicoanalistas Fornari y Cesare Musatti.
Giacinto Spagnoletti incluyó a Merini entre los poetas de su Antologia della poesia italiana 1909-1949, publicada en 1950.4En 1951, por la sugerencia de Eugenio Montale y de Maria Luisa Spaziani, el editor Scheiwiller publica dos poemas inéditos de Merini en el libro Poetesse del Novecento.
Entre 1950 y 1953, Merini frecuenta por trabajo y amistad al poeta Salvatore Quasimodo. En 1953 se casa con Ettore Carniti, propietario de algunas panaderías de Milán.
En 1953 aparece su primer volumen propio de poemas, La presenza di Orfeo. En 1955 publica Nozze Romane (Bodas romanas) y Paura di Dio (Miedo de Dios). Este mismo año nace su primera hija, Emanuela. Alda dedicará al médico que cuidó de su niña, Pietro De Paschale, la selección de versos Tu sei Pietro (Tú eres Pedro) que se publicó en 1961.



"Me he portado siempre como una gran pecadora
 y no me he arrepentido de nada"
Alda Merini

LA LOCURA
Tras Tu sei Pietro comienza un periodo de silencio y aislamiento, debido a su internamiento en el Hospital Psiquiátrico Paolo Pini, que dura hasta 1972 (con periodos en los que volvía a la casa familiar, durante los cuales nacieron otros tres hijos, entre otros su predilecta hija Barbara).
Hasta 1979 se alternaron los periodos de salud y enfermedad. En 1979 Merini vuelve a escribir: nacen en este momento sus textos más intensos, en los que narra sus experiencias en el hospital psiquiátrico. El libro se titulará La Terra Santa y será publicado en 1984 por Vanna Scheiwiller.
En 1981 muere su marido y la poeta se queda sola. En este periodo entabla una relación telefónica con el poeta Michele Pierri que, en aquel momento difícil de su retorno a la literatura, había demostrado apreciar su poesía. Se casa con él en octubre de 1983 y se traslada a Tarento, donde vive durante tres años. En este periodo escribe los veinte poemas-retrato de La gazza ladra (La urraca ladrona, alusión a una famosa ópera homónima de Rossini); también escribió numerosos textos para Perri. También en Tarento terminó L'altra verità. Diario di una diversa (La otra verdad. Diario de una distinta). Siempre frágil, en Tarento también tuvo problemas psiquiátricos.

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Dedicatoria de Alda Merini

"No voy a la Iglesia a murmurar, pero Dios está aquí conmigo. Olfateo su olor. Dos cosas me convencen de la existencia de Dios: que no soy dueña de mi voluntad y que el océano Pacífico no pueden haberlo creado los científicos"
Alda Merini

DE NUEVO EN MILÁN
En julio de 1986 regresó a Milán y recibió la asistencia de la doctora Marcella Rizzo, a la que dedicó más de una poesía. Reinicia antiguas amistades, entre ellas la de Vanni Scheiwiller, que publica L'altra verità. Diario di una diversa, su primer libro en prosa, al que seguirán Fogli bianchi en 1987 y Testamento (1988).
Merini inicia un periodo de gran fecundidad literaria y de estabilidad psicológica. En invierno de 1989 la poeta frecuenta el café-librería Chimera, situado en los Navigli (canales) de Milán, cerca de su casa, y ofrece sus escritos mecanografiados a sus amigos del café. En este periodo nacen libros como Delirio amoroso (1989) e Il tormento delle figure (El tormento de las figuras, 1990).
En los años siguientes, distintas publicaciones consolidan su regreso a la escena literaria. En 1991 se publica Le parole di Alda Merini (Las palabras de Alda Merini) y Vuoto d'amore (Vacío de amor), seguidos en 1992 por Ipotenusa d'amore, en 1993 La palude di Manganelli o il monarca del re (La ciénaga de Manganelli o el monarca del rey) y el librito Aforismi, con fotografías de Giuliano Grittini. Este año gana el Premio Librex-Guggenheim «Eugenio Montale» en la categoría de poesía, premio que la consagra entre los grandes literatos contemporáneos italianos, junto a figuras como Giorgio Caproni, Attilio Bertolucci, Mario Luzi, Andrea Zanzotto o Franco Fortini.
En 1994 publica Titano amori intorno (Amores en torno a Titán) con seis ilustraciones de Alberto Casiraghi, el volumen Sogno e Poesia (Sueño y Poesía) con veinte grabados de otros tantos artistas contemporáneos Reato di vita, autobiografía e poesía («Delito de vida, autobiografía y poesía»). En 1995 publica en la Editorial Bompiani La pazza della porta accanto (La loca de la puerta de al lado) y en Einaudi Ballate non pagate (Baladas no pagadas).
En 1996 gana el Premio Vareggio por La vita facile y en 1997 consigue el Premio Procida-Elsa Morante. Ese mismo año se promovió en Italia su candidatura al Premio Nobel, impulsada especialmente por el dramaturgo Dario Fo, pero no prosperó. Al año siguiente, sería Fo quien ganó el Nobel.
En 1997 se publica su antología poética La volpe e il sipario (La zorra y el telón), con ilustraciones de Gianni Casari, donde hace evidente que su técnica poética nace de lo oral. Sus poemas son muy breves, cercanos al aforismo, género que frecuentará durante estos años y que culminará con la publicación de libros como Il Catalogo Generale delle Edizioni Pulcinoelefante (El catálogo general de las ediciones pulgoelefante, Scheiwiller, 1997), Aforismi e magie (Aforismos y magias, Rizzoli, 1999) o Lettera ai figli (Carta a los hijos, editado por Michelangelo Camilliti con ilustraciones de Alberto Casiraghi).


ÚLTIMOS AÑOS
En 2000 aparece Superba è la notte (Soberbia es la noche, Einaudi) con el conjunto de poemas escritos entre 1996 y 1999 que la autora envió al editor Einaudi y a Ambrogio Borsani. Al no ser posible ordenarlos cronológicamente (las obras no estaban fechadas), los editores decidieron publicarlos por afinidad temática y estilística.
La obra de Merini deriva a partir de estos años hacia una profunda religiosidad de carácter místico, alentada por su trato con Arnoldo Mosca Mondadori, quien editó los versos de la poeta en la editorial Frassinelli: a L'anima innamorata (2000) le siguen otros libros con este carácter, tres de los cuales tienen un prólogo de monseñor Gianfranco Ravasi: Corpo d'amore (2004), Poema della croce (2005) y Francesco, canto di una creatura (2007). Todos los textos de carácter religioso de Merini se publicaron en la editorial Frassinelli y estuvieron al cuidado de Arnoldo Mosca, estrecho colaborador de la poeta a partir de 2000.
En 2002 se publica Folle, folle, folle d'amore per te (Loca, loca, loca de amor por ti, Ed. Salani), con una cita de Roberto Vecchioni, autor de Canzone per Alda Merini (Canciones para Alda Merini). También aparece Magnificat, un incontro con Maria (Frassinelli, 2002, con ilustraciones de Ugo Nespolo) y La carne degli Angeli (Frassinelli, 2002, con veinte obras inéditas de Mimmo Paladino). Ese mismo año recibe la Orden al Mérito de la República Italiana con categoría de comendadora.
En 2003 se edita Più bella della poesía è stata la mia vita (Más bella que la poesía ha sido mi vida), con textos y material audiovisual de la autora. En Einaudi aparece Clínica dell'abbandono, con introducción de Ambrogio Borsani y un texto de Vincenzo Mollica. El libro está dividido en dos partes: la primera, Poemi eroici (Poemas heroicos), con versos escritos a finales de los años noventa; la segunda, Clínica dell'abbandono (Clínica del abandono), con poemas de los últimos años. Este libro reproduce, con alguna variante, el texto de Più bella della poesía è stata la mia vita.
En febrero de 2004 Merini ingresa en el Hospital San Paolo de Milán por problemas de salud. Su precaria situación económica hace que los amigos de la poeta hagan una petición pública de ayuda y reciben apoyo de toda Italia. En internet, se pide desde numerosos blogs la intervención del alcalde milanés, Albertini. La escritora regresa finalmente a su casa de Porta Ticinese.
A finales de 2005 publicó Nel cerchio di un pensiero (teatro per voce sola) (En el círculo de un pensamiento, teatro para voz sola, Crocetti Editore), fruto de los dictados telefónicos de Alda Merini a Marco Campedelli. y Le briglie d'oro (Poesie per Marina 1984-2004) (Las bridas de oro, Scheiwiller).
En 2006 se acerca al género negro con La nera novella (Rizzoli).
En 2007 con “Alda e Io – Favole”, escrito a cuatro manos con el fabulista Sabatino Scia, vence el premio Elsa Morante Ragazzi.
Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Mesina en octubre de 2007.
Murió en Milán el 1 de noviembre de 2009.




La editorial Cálamo publica 'Vacío de amor', primera traducción al castellano de la selección que María Corti hizo de la obra de la poeta italiana fallecida el año pasado

01.05.10 - 00:56 -
Cómo habría sido la consideración de la obra de Alda Merini si en el trabajo de esta excepcional mujer -dicho sea en el sentido más estricto del adjetivo- no se hubiera mezclado con tanta fuerza su biografía? La pregunta puede que sea ociosa y, en todo caso, muy difícil de responder. Vida y poesía, siempre irremediablemente unidas, aparecen aquí entremezcladas en un punto de fusión de alta temperatura. La oportunidad de preguntarnos ahora por esta mujer que nació en Milán el 21 de marzo de 1931 y murió en esta misma ciudad el 1 de noviembre del 2009, se materializa en la publicación por la editorial palentina Cálamo del libro 'Vacío de amor', un ejemplo más de esa poesía descarnada, a flor de piel, extrema, como fue su propia vida.

A Merini le rondaron las sombras de la locura desde muy joven. De 1947 data su primer internamiento en un psiquiátrico de su ciudad. El talento de la poesía también apareció muy pronto. Y ambas, poesía y locura, correrán parejas toda su vida. Intermitentes, exageradas, doloridas. Entre 'Tu sei Pietro' (Tú eres Pedro), publicado en 1961 y la reanudación de la escritura en 1979 con 'La Tierra Santa' (publicado en 1984) pasa un largo periodo de silencio marcado por sus constantes entradas y salidas del manicomio. Y utilizo esta palabra en desuso porque es la que ella consagra en sus poemas. Entre medias, un matrimonio, varios hijos, la viudez... El retorno a la literatura que marca 'La Tierra Santa' fue definitivo. Los libros se suceden: 'La urraca ladrona', 'La otra verdad. Diario de una distinta'. 'Fogli bianchi', 'Testamento', 'Delirio amoroso', 'El tormento de las figuras', 'Vacío de amor', 'La ciénaga de Manganelli o el monarca del Rey', 'Aforismos y magias'...

Tras la muerte de su primer marido, Merini había iniciado una relación telefónica con el poeta Michele Pierri, al que están dedicados muchos de sus textos y con el que se casaría en 1983. De esta época es su traslado a Tarento, donde vive los tres únicos años de su vida que no pasó en Milán, ciudad a la que regresa en 1986. Las sucesivas publicaciones y varios premios en la década de los noventa consagran su figura literaria, un reconocimiento que tuvo su punto culminante cuando en 1996 se propuso su candidatura al Nobel, propuesta que firmaba entre otros Darío Fo. El hecho de que en el último tramo de su vida la obra tuviera un fuerte sentimiento religioso (que ya había aparecido con anterioridad, aunque no con tanta fuerza) le valió el calificativo de 'poeta mística'.

Este 'Vacío de amor' que vuelve a llevar a las librerías la poesía de Merini en castellano, gracias a la traducción de Jenaro Talens y Mercedes Arriaga, sigue la selección realizada por la crítica literaria y semiólogoa italiana María Corti para la edición de Eunadi de 1991 y es la primera vez que aparece en castellano.

Como si fuera una parábola de su propia vida, el libro, que selecciona textos de diversa procedencia y calidad literaria, va cogiendo vuelo e intensidad a media que avanza su lectura para culminar en la última parte, 'La Tierra Santa', compuesta por un conjunto de poemas brillantes, heridos, apasionados (mas aún de lo que en ella es normal) que vislumbran un final de viaje en el que se mantienen, aunque veladas y algo arrugadas, ciertas esperanzas, como si fueran un inevitable rasgo de su personalidad. La Tierra Santa es el manicomio, el lugar de los marginados, de esos seres distintos a los que la sociedad no quiere ver, pero también es un trasunto de su propio cuerpo, del que en la vejez hizo bandera -son célebres sus fotos leyendo desnuda- como una reivindicación más de la diferencia, como un grito contra las imposiciones estéticas, que ocupó buena parte de su vida.

Hay en el libro, y no sólo en su parte final, algunas de las constantes de Alda Merini, para quien la poesía es a la vez sanación y locura, campo de batalla y refugio. Una inevitable presencia («¿Hasta cuándo tendré, mente maldita,/ que parir tu rima y tu fuerza/ donde como en un juego me la jugó el amor?») y una amenaza («Oh poema, no te me eches encima, eres como un monte pesado,/ me aplastas como a un mosquito (…) poema, tengo tanto miedo,/ te lo ruego, no te me eches encima»). 

Merini fue consciente de la mezcla de admiración y distancia que provocaba su verbo desnudo, descarnado, la pasión que ligaba sus versos y sombreaba su personalidad y esa consciencia queda patente en el autorretrato que incluyó en 'La garza ladrona' junto con otros diecinueve perfiles, entre los que están los de escritoras como Emily Dickinson o Silvia Plath y los de autores que, como Quasimodo, habían tenido un papel relevante en su carrera de escritora: «En mí moraba el alma de la meretriz/ de la santa de la sanguinaria y de la farisea./ Muchos le dieron nombre a mi modo de ser/ y sólo fui una histérica».

El amor, o su vacío al que alude el título del libro, es, junto con la muerte y la locura, el gran tema de su poesía. Lo esperará hasta el final aunque sepa de sus perfiles más sombríos: («no sabéis las terribles consecuencias del amor/ que os harán caer en desgracia») escribe en las 'odas a Marina y a Clara'. Y lo cantará hasta el límite de la autodestrucción («Pero aunque aplastada sobre el suelo/ para ti canto ahora/ mis canciones de amor»).

En La Tierra Santa abundas las metáforas bíblicas pero este conjunto de poemas es, sobre todo, un lúcido retrato de la corriente subterránea del mundo, de esos ríos oscuros que arrastran sus aguas al margen de la 'normalidad', de esas vidas extirpadas del mundo «como una inmunda hierba mala». Y nos llevan a la mejor versión de sí misma, a la Merini capaz de hacernos sentir su desaliento y, al mismo tiempo, mantenernos a distancia, de llamarnos casi desesperadamente («he encendido una lumbre/ en mis noches de luna/ para llamar la atención de los que pasan») y de ahuyentarnos con el frío cuchillo con el que desbrozaba la selva de su mente. Poeta insomne e indefensa, sabedora de la improbable capacidad salvadora de la poesía: «Poseen un único cuerpo para todos/ y una memoria universal, / ¿por qué tenemos que extirparlos/ como se arranca una hierba impura?». Su obra misma es su única respuesta.

EL NORTE DE CASTILLA

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OBRAS MUSICALES BASADA EN LAS OBRAS DE ALDA MERINI
En 2004 la cantante Milva editó un disco titulado Milva canta Merini con canciones compuestas por Giovanni Nuti sobre poemas de Alda Merini. La poeta asistió el día de su 73 cumpleaños al recital de Milva en el Teatro Strehler de Milán.
El 21 de julio de 2004 se interpretaron en el Teatro Romano seis cantatas de Federico Gozzellino basadas en poemas de Merini.



“Una experiencia anómala en la historia de la poesía italiana contemporánea es la de Alda Merini quien no se identifica con ninguna de las tendencias imperantes en la segunda mitad del Novecento, heredera de una línea antimoderna escasamente acreditada en Italia, cuyos rasgos distintivos habría que buscarlos en la fusión contrastante de impulsos religiosos y eróticos, cristianos y paganos”.
Emilio Coco


"He hecho sufrir a muchos hombres. No es que haya sido la clásica belleza: los hombres siempre han admirado mi inteligencia en lugar de mi cuerpo. Por otra parte, nunca estuve dispuesta a ceder tan fácilmente, estaba muy interesada en la cultura."
Alda Merini

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TRADUCCIONES AL ESPAÑOL

  • Poesías de Alda Merini. Traducción: Mercedes Arriaga Flórez. Sevilla: Fundación Cajasol, 1999.
  • La tierra santa. Editorial Pre-Textos. 2002.
  • Baladas no pagadas. Traductora: Jeannette Lozano Clariond. Barcelona: La Poesía, señor hidalgo, 2005.
  • Clínica del abandono (título original: Clinica dell'abbandono). Traducción, prólogo y notas: Delfina Muschietti. Buenos Aires: Bajo la Luna, 2008.
  • Cuerpo de amor. Traducción: Jeannette Lozano Clariond. México - España: Vaso Roto Ediciones, 2009. 
  • Magnificat. Traducción: Jeannette Lozano Clariond. México - España: Vaso Roto Ediciones, 2009 
  • La carne de los ángeles. Traducción: Jeannette Lozano Clariond. México - España: Vaso Roto Ediciones, 2009.





miércoles, 1 de octubre de 2014

Brigitte Bardot


DE OTROS MUNDOS

DRAGON

RIMBAUD

Brigitte  Bardot
(1934)

Brigitte Bardot nació un 28 de septiembre de 1934 en París. Hija de una familia de clase media, su padre era directivo de una empresa industrial y su mamá se dedicaba a organizar desfiles en una casa de modas; esto ayudó a la pequeña Brigitte a destacarse en las pasarelas, desde muy temprano.


Luego, en la adolescencia, Brigitte Bardot estudiaba en el Conservatorio Nacional de Danza con Boris Kniaseff. Apenas con 15 años conoció a un joven guionista y ayudante de dirección, Roger Vadim, con quien vivió su primer y apasionado amor. Fue una historia difícil la que vivieron los dos. Ella quería casarse antes de los 18 años y su padre se lo impidió. Se sabe que el día en que Roger fue a pedirle la mano, el padre de Brigitte lo esperó con un revólver en su escritorio y lo echó de su casa. Finalmente se casaron un 20 de diciembre de 1952 en el Registro Civil del distrito de Auteuil en París. Al año siguiente, ya era una estrella de moda.

Trabajó en la película Ladrones al claro de luna, polémica por sus escenas de desnudez. A ella siguieron películas comoEl gran seductor y Dichosa muchacha. A principios de los 60 ya cobraba cerca de un millón de francos para rodar su primer película protagónica, Y Dios creó a la mujer..., junto a su marido como director. Este film la consagró con muchísimo éxito, pero le acarreó grandes problemas en su vida matrimonial, lo que significó la ruptura con Vadim. Pero pronto se descubrió un romance muy breve y contradictorio con el protagonista de la película, Jean-Louis Trintignant, con quien convivió después de pedirle el divorcio a su marido.

Cuando tenía 45 años, la prensa francesa le contabilizaba 42 amantes. Entre estos podemos nombrar al cantante Gilbert Becaud (al dejarla por su esposa intentó suicidarse), el músico Sacha Distel o el actor Jacques Charrier (con quien se casó y tuvo un hijo el 11 de enero de 1960 llamado Nicholas). Al poco tiempo estuvo con el actor Sami Frey, por quien estuvo al filo de la muerte cuando se separaron, al igual que el mismo Sami, que intentó quitarse la vida. Muchos romances son los que formaron parte de su vida.


A los 39 años se retiró del cine. Para entonces había filmado más de 60 películas, y su figura entera había sido fotografiada unas 60 mil veces. Sus gestos, tan personales, estaban llenos de una sensualidad diferente, que no dejaba a nadie afuera; parecía buscar complicidad y picardías en el espectador. Su cuerpo hablaba en las fotografías, demostrando diversos mensajes continuamente.

Brigitte representó un movimiento hacia la libertad femenina que acaparó los años 60 en Francia. Pero claro, Brigitte sentiría un abismo de libertad que le producía manifestarse graciosa, simpática, hasta sensual, para no sentirse tan sola. Todo provenía de una gran necesidad de afecto, lleno de desgarradoras depresiones que ocasionalmente la llevaron a intentar varias veces quitarse la vida. Cuando cumplió 50 años dijo: "Lo difícil no es vivir; lo difícil es sobrevivir". Para entonces los animales llenaban su vida.

En 1962 accedió a contar su vida en televisión. Estallaron las mediciones de audiencia. El mito, pese a los años, no había muerto. Brigitte poseía en su casa, La Mandrague, en la costa del Mediterráneo, una colección de animales recogidos o comprados a sus expropietarios, que los maltrataban: un asno, siete perros, sesenta gatos, tres cabras... Hasta hace poco contribuían a paliar su soledad. "Sé lo que es vivir sin amor", dijo. "Sé lo que es necesitar que nos abracen, y despertar a solas en mi cuarto".


Dicen que Brigitte Bardot



Dicen que Brigitte Bardot cumple hoy 45 años, y que muchos recuerdan más sus amores por los hombres y las focas que su carrera cinematográfica. Dicen también que, pese a sus nueve lustros, la rubia BB, que encandilara a tres maridos y más de diez amantes famosos, ha logrado mantener en su cuerpo la chispa de su picardía juvenil y una figura casi perfecta. Quizá su faceta de sex symbol de los años sesenta se impuso, en la mayor parte de sus películas, sobre su calidad de actriz, aunque nadie olvide su gran papel en el filme que la consagró, Y Dios creó la mujer, dirigido por su primer marido, Roger Vadim. En este cumpleaños de BB habrá mucha gente que la recuerde y muchos franceses que le deban una parte de su renta pecapita. No en vano un ministro de Finanzas de su país dijo que ella había proporcionado tantas divisas al Tesoro con sus películas como la industria del automóvil. En definitiva, alguien lo ha reconocido en París: al mismo tiempo que el vino de Beaujolais, los quesos o la torre Eiffel, Brigitte Bardot forma parte de la mitología francesa.



 BRIGITTE BARDOT 
Y SUS MARIDOS

En mayo de 1949, la sonrisa pícara de una adolescente de 14 anos aparecía en primera página de la revista Elle. Un ayudante de director de cine de 21 años cayó en las redes de ese rostro y la convocó para una prueba. Así comenzó la historia de amor entre Roger Vadim y Brigitte Bardot. Acabaría con Y Dios creó a la mujeren 1956 y la película haría de ella una estrella. El 28 de septiembre de este año, la Bardot, símbolo de la revolución de la liberación de las costumbres, cumplió 60 años, asegurando "importarle un bledo su pasado". Con tal aniversario, se publica en París la que parece ser la verdadera biografía de la mujer de las dos caras: la leyenda viviente de la pantalla, que ella rechaza, y la cabeza de la fundación protectora de animales que hoy lleva su nombre, a los que consagra toda su energía desde que en 1973, a los 39 años, abandonase el cine para siempre. Escrita por Jeffrey Robinson, autor de varios best seller en Inglaterra y de otras biografías corno la de Rainiero y Gracia, ha sido un trabajo de investigación de cuatro años durante los que ha realizado más de 80 entrevistas, incluyendo la de la propia B. B. El resultado es un libro lleno de curiosidades. Las conversaciones del autor comenzaron con Jane Birkin y Jeanne Moreau, compañeras de ese tiempo de la actriz. Siguieron las de sus cuatro maridos: Vadim, Charrier, Günther Sachs y Alain Douborg, así como con Nicolás, su hijo único, y su hermana. Dicen que fue el primero, Vadim el que la inventó, porque ella nunca quiso ser actriz; sólo estaba locamente enamorada. Tras él, fue de marido en marido, de hombre en hombre. Todos ellos hablan del carácter volátil, unido a un increíble atractivo y magnetismo de Bardot. Su tercer marido, Günther Sachs, quien para cortejarla alquilase helicópteros y llenase el jardín de su casa La Madrige de centenares de docenas de rosas, cuenta: "El problema es su cambio brusco de humor. Era difícil vivir con ella. Se dormía feliz y se levantaba furiosa y enfadada conmigo". A su vez, Roger Vadim piensa que "es una mujer que no podía ser feliz. Devoraba a quien la amaba". Ella añade: "Siempre me fue fácil encontrar un hombre con quien acostarme, pero nunca entendí por qué resultaba tan complicado encontrar a uno para convivir".


Brigitte Bardot
Escultura de Christina Motta
Rio de Janeiro


Los ladrones roban a Brigitte Bardot

 RÍO DE JANEIRO 16 NOV 2005

Los ladrones en Brasil, que antiguamente tenían respeto por las cosas sagradas por un cierto miedo a los dioses y sus misterios, hoy se han liberado de todos los tabúes. Roban las imágenes de las iglesias, los copones y crucifijos antiguos y hasta entran en el corazón de la noche en las celdas de los monjes para robarles apenas el reloj. La semana pasada, dichos ladrones dieron un paso más, que puede parecer más laico, pero que no lo es: robaron la famosa estatua de bronce de Brigitte Bardot que velaba como un ángel tierno de luz por los millones de turistas que llegan a Buzios, en la región de los Lagos, al norte de Río, una especie de meca del turismo internacional por la belleza de sus playas. Aquel lugar en los años setenta era el paraíso de los hippies. No había nada, sólo playas desiertas y la fascinación de que los especialistas afirman que allí se unía, hace 50 millones de años, el continente africano con América del Sur. El lugar lo descubrió un día, por casualidad, Brigitte Bardot y lo hizo famoso. Hoy, tener casa en Buzios es el sueño de muchos. La estatua de Brigitte, obra de la escultora Christina Motta, en el paseo marítimo de la ciudad era la atracción de chicos y grandes. Nadie pasaba si hacerse la foto con la legendaria actriz. De repente, días atrás, los ladrones arrasaron la estatua dejando de luto a la ciudad. Allí se quedó sólo la maleta del monumento. Se ve que los ladrones tuvieron miedo de llevársela, pensando quizá que en ella podrían dormir fantasmas de la actriz que podrían complicar su vida




Brigitte Bardot, una pésima actriz 

pero un icono sexual

Un nuevo libro sobre la artista analiza cómo su imagen supuso una revolución en la forma de representar a la mujer en los años cincuenta



La actriz Brigitte Bardot. / CORDON
No es muy común que una actriz se retire a los 39 años. Pero Brigitte Bardot, que en unos meses cumplirá 79 años, nunca entró dentro de los parámetros de la normalidad, como recuerda Ginette Vincendeau, profesora de historia del cine del King’s College de Londres, que acaba de publicar un libro sobre la actriz titulado simplemente Brigitte Bardot. Su aparición en las librerías británicas coincide con un ciclo de cine que la Alliance Française de Londres le dedica a esta actriz cuyo físico y cuya actitud, alejada de la rigidez con la que se paseaban por el mundo las estrellas en los años cincuenta, revolucionó todos los parámetros de la Francia de aquella época.
“Empecé siendo una pésima actriz y eso es lo que he seguido siendo, una pésima actriz” proclamó Bardot en un arrebato de autocrítica mientras aún era una flamante estrella a la que algunos críticos alababan pero a la que la mayoría repudiaba, a pesar de su innegable belleza. En 1973 daba un portazo a su vida dentro del mundo del cine y abandonaba también las pasarelas de moda y los escenarios musicales para dedicarse por completo a la lucha por los derechos de los animales, otro arrebato que en su momento, hace ya cuatro décadas, pareció una excentricidad momentánea pero que el tiempo ha demostrado era auténtico compromiso.
En el libro de Vincendeau se hace un repaso exhaustivo a la vida y obra de la sex- symbol francesa, que gracias al cine se convertiría en una de las mujeres más deseadas del planeta. “Brigitte Bardot fue una revolución en la forma de representar a la mujer, la sexualidad y la juventud”, dice Vincendeau, a quien en realidad le pidieron que escribiera un libro sobre Catherine Deneauve, otra gran actriz francesa pero cuyo peso histórico no se puede comparar con el de Bardot, según Vincendeau. De hecho, Simone de Beauvoir, una de las intelectuales y feministas más importantes de occidente, le dedicó incluso un ensayo titulado Brigitte Bardot y el Síndrome de Lolita, por el efecto que tuvo la imagen de Bardot en la percepción de la mujer a partir de la década de los cincuenta, algo potenciado además por el boom de los medios de comunicación de masas.
Nacida en 1934 en Paris, Bardot aspiraba a ser bailarina pero aconsejada por su madre, comenzó a trabajar como modelo, llegando a la portada de la revista Elle con apenas 15 años. Aquella fue la puerta por la que atravesó hasta instalarse en el mundo del cine, aunque durante varios años las películas en las que participó carecieron de interés y los críticos se limitaban a hablar de su belleza y a subrayar su aparente falta de talento como intérprete. No obstante, eso no impidió que ella se hiciera explosivamente famosa, ayudada entre otros por su primer marido, el fotógrafo y director Roger Vadim, que la paseaba entre las celebridades y provocó el desconcierto al llevarla a un festival de Cannes y hacerla posar descalza, despeinada y con un aire natural completamente opuesto al encorsetamiento en el que estaban entonces imbuidas las estrellas de cine. No obstante, su fama planetaria se la dio la película Y Dios creó a la mujer, dirigida por Vadim en 1956, donde ejercía de adolescente inmoral, provocando a la vez el deseo y el escándalo tanto en la sociedad francesa como en todas aquellas donde se estrenó la película. A partir de ese momento su carrera como actriz fue in crescendo y tanto las películas en las que participó como sus interpretaciones mejoraron mucho y aunque Hollywood trató de conquistarla, Bardot nunca se dejó tentar del todo. Probó suerte también en la música, cantando entre otros con Serge Gainsbourg, hasta que, tras posar desnuda en la portada de la revista Playboy en su 40 cumpleaños anunciaba su retirada. Desde entonces todos los titulares que ha dado, a parte de sus múltiples bodas, han sido o por sus denuncias de crímenes contra los animales o por sus ideas políticas, de extrema derecha, como su último marido, Bernard D’Ormale, miembro del ultraderechista Frente Nacional francés. Sorprendentemente, es una de las pocas estrellas que no se ha sometido a la dictadura del bisturí.


B.B. cumple años y cuenta amantes

La actriz, icono de los sesenta, confiesa que nunca se sintió una mujer guapa



Brigitte Bardot, alrededor de 1960. / GTRESONLINE
Desde que abandonó el cine, hace casi medio siglo, Brigitte Bardot vive recluida en su mansión La Madrague, de Saint Tropez, en el sur de Francia. Y desde entonces recela de la prensa. Hasta ahora. La inolvidable B.B., con motivo de un número especial articulado en torno al clásico tema de 'Un hombre y una mujer', la revistaVogue Hommes pensó que nada mejor que entrevistar a la que encarnó el modelo absoluto de la mujer para millones de hombres. Se lanzó así el desafío de contactar con el 'sex symbol'. Y contra todo pronóstico, aceptó el reto.  En la publicación, la actriz recorre sin tapujos su carrera, su relación con los hombres, su amor por los animales, y deja alguna sorpresa, como que, aunque cueste creerlo, de joven se veía fea.
“Intentaba ponerme lo más guapa posible y aún así me veía fea”, relata en una conversión telefónica con el periodista. “Me costaba horrores salir, mostrarme. Tenía miedo de no estar a la altura de lo que se esperaba de mí”, añade la exactriz, que en otro momento de la entrevista confiesa haber vivido un verdadero “calvario”, “aplastada literalmente por la fama”. Bardot, que el próximo 28 de septiembre cumple 78 años y vive ahora volcada con su asociación de defensa de los animales, concluye: “Hoy, a mi edad, ya me da igual. Ya no quiero seducir. Ni a nadie, ni a nada”.
 Bardot no aspira ahora “más que a la soledad”, algo que a su “naturaleza más bien contemplativa” le va muy bien. “El mundo de hoy en día no me gusta, si fuera diferente quizás viviría menos retirada”, lanza. Lo que le da energía por la mañana para levantarse es “el sufrimiento de los animales”. A pesar de su dolor de piernas –se niega a operarse de la cadera-, que le impide andar bien y nadar, considera que tiene suerte en comparación con los “horrores” impuestos a los animales. “Entonces pienso que no tengo por qué quejarme, y eso me da mucho energía”.
Preguntada sobre los hombres que más han contado en su vida, Bardot, que suma cuatro maridos y una infinidad de amantes, responde que no puede contestar porque “la lista es larga y cada uno de ellos me ha enriquecido”. Dispuesta a todo por amor —“salvo a matar a alguien”, puntualiza— se describe sobre todo como una gran enamorada. “No vivo más que de eso (…) He querido morir varias veces porque me habían dejado. Era de alguna forma mi oxígeno. Necesito vivir bajo alto voltaje amoroso”, asegura Bardot, casada desde 1992 con el empresario Bernard d’Ormale.
 Aunque a regañadientes –“qué rollo”, dice, cuando el entrevistador anuncia querer hablar un poco de cine-, Bardot repasa también por encima su carrera de décadas en el celuloide. A Jean-Louis Trintignant, compañero de reparto con el que mantuvo un romance —“no lo conocí, lo adoré”, dice sobre él— muestra su admiración por haber aceptado ser filmado ya mayor, sin artificios, en su reciente papel en Amour (2012), de Michael Hanecke. Con Jean-Luc Godard, al que debe su obra maestra El desprecio (1963), confirma su falta de feeling a pesar de lo que pudo pensar la crítica en aquel momento: “Me cabreaba. Me parecía un idiota con su sombrero. Siempre había que inventarse los diálogos en el último momento, no había estructura”.
Entregada por completo a los personajes que interpretaba –“no actuaba, era la persona que encarnaba”, relata- asegura que la verdadera Bardot es la de Y Dios creó a la mujer (1956), dirigida por su entonces marido Roger Vadim. “Me dio vía libre, la posibilidad de peinarme, de maquillarme, de vestirme, de bailar como quería”, dice. “Es la primera película en la que fui yo misma”.


FILMOGRAFÍA

  • L'histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise (1973)
  • Si Don Juan fuera mujer (1973)
  • Las petroleras (1971)
  • El bulevar del ron (1971)
  • La profesional y la debutante (1970)
  • La muñeca y el bruto (1970)
  • Las mujeres (1969)
  • Shalako (1968)
  • Historias extraordinarias (1968)
  • A coeur joie (1967)
  • Masculin féminin (1966)
  • Marie-Soleil (1966)
  • Viva María! (1965)
  • Querida Brigitte (1965)
  • Adorable idiota (1964)
  • El desprecio (1963)
  • Una vida privada (1962)
  • Le repos du guerrier (1962)
  • Amores célebres (1961)
  • A rienda suelta (1961)
  • El testamento de Orfeo (1960)
  • L'affaire d'une nuit (1960)
  • La verdad (1960)
  • ¿Quiere usted bailar conmigo? (1959)
  • Babette se va a la guerra (1959)
  • La femme et le pantin (1959)
  • En caso de desgracia (1958)
  • Les bijoutiers du clair de lune (1958)
  • Una parisina (1957)
  • La pequeña BB (1956)
  • Y Dios creó a la mujer (1956)
  • Deshojando la margarita (1956)
  • Mio figlio Nerone (1956)
  • Esta pícara colegiala (1956)
  • Helena de Troya (1956)
  • La luz de enfrente (1955)
  • Las maniobras del amor (1955)
  • Un médico en la marina (1955)
  • Futures vedettes (1955)
  • La fille de Caroline Chérie (1954)
  • Traicionada (1954)
  • Acto de amor (1954)
  • Si Versailles pudiera hablar (1954)
  • Le portrait de son père (1953)
  • Les dents longues (1952)
  • Manina, la fille sans voiles (1952)
  • Le trou normand (1952)

DISCOGRAFÍA
ÁLBUMES
  • Brigitte Bardot (Philips, 1963)
  • Brigitte (Philips, 1963)
  • B.B. (Philips, 1964)
  • Brigitte Bardot Show (Disc'AZ, 1968)
  • The Lost 70's Album (Mercury, 1970)
COMPILADOS
  • Le disque d'or (Disc'AZ, 1981)
  • The Early Years (Discomagic, 1995)
  • Best of BB (Philips, 1996)
  • Brigitte Bardot - CD Livre (Vade Retro, 1998, libro y CD)
  • The Best of Bardot (Mercury, 2004