miércoles, 13 de febrero de 2019

Fred Vargas / Premio Princesa de Asturias de las Letras


Fred Vargas

DE OTROS MUNDOS


Fred Vargas

Princesa de Asturias de las Letras

(1957)



Fred Vargas, seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau (París, 7 de junio de 1957), es una escritora francesa.



Autora de novelas policíacas, escogió como seudónimo el de "Vargas", el mismo que escogió su hermana gemela Joëlle, pintora conocida bajo el nombre de Jo Vargas. Este alias hace referencia al personaje de María Vargas, interpretado por la actriz Ava Gardner en el film La condesa descalza.



Frédérique Audoin-Rouzeau, nacida en París, a menudo escrito por error "Audouin-Rouzeau", es la hija de Philippe Audoin, escritor surrealista próximo a André Breton. Tiene por hermano al historiador Stéphane Audoin-Rouzeau, especialista de la Primera Guerra Mundial y codirector del centro de investigación de la "Historia de la Grande Guerre", que es quien le inspiró el personaje de Lucien Devernois.



Arqueozoóloga e historiadora de formación, escribió en el año 2003 una obra científica sobre la peste negra, titulada Les Chemins de la peste, le rat, la puce et l'homme.​ Su primera novela recibió el premio del Festival de Cognac en 1986.



Fred Vargas apoyó en las elecciones europeas de 7 de junio de 2009 la candidatura de Daniel Cohn-Bendit y las listas de los ecologistas del partido Europe Écologie. También suscribió un manifiesto durante la campaña titulado "Nous y sommes".​ Es tímida y se niega a firmar autógrafos; afirma que comenzó a escribir por diversión y que «la novela policíaca deriva de la literatura épica».

En 2018 es galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras convirtiéndose en la séptima mujer que lo gana.






FRED VARGAS

El enigma Fred Vargas

OCTAVI MARTI
2 DE FEBRERO DE 2008

"¡Yo no escribo novela negra sino novela de enigmas!", declara la escritora francesa, que publica La tercera virgen. "El comisario es el héroe; el asesino, el minotauro, y las falsas pistas son el laberinto. Con esos elementos juego cada vez".
La cita es en un café de su barrio, a doscientos metros de su casa. Ha sido difícil obtenerla porque ella anda ocupadísima en la defensa de su amigo Cesare Battisti, antiguo refugiado político en la Francia de Mitterrand y hoy encarcelado en una prisión brasileña en espera de su extradición hacia Italia, donde ya fue condenado -en rebeldía- por un crimen que él asegura no haber cometido. "Todo el juicio descansa en el testimonio de un arrepentido, un personaje que, a base de denunciar a otros, ha obtenido la libertad", explica Vargas, que ha escrito un libro-dossier sobre el caso: La vérité sur Cesare Battisti. El hecho de que ahora se descubra que un antiguo ministro italiano de Justicia aceptaba sobornos de la Mafia la ratifica en su convicción sobre la inocencia de Battisti. La responsable de prensa de la editorial -Éditions Viviane Hamy- me ha prevenido: "No le hable de Battisti o no conseguirá hacerle hablar de ningún otro tema".

Fred Vargas (París, 1957) ha cumplido los 50 pero tiene facciones de bebé. Habla sin levantar la voz, incluso cuando se refiere a temas que le apasionan. En el café no se puede fumar, como en todos los lugares públicos en Francia, y eso la obliga -nos obliga- a interrumpir la entrevista de cuando en cuando y a salir a la calle. Cambiamos de tema. "Todas las estadísticas sobre el tabaquismo pasivo son falsas. La lucha contra el tabaco sirve para focalizar la atención en algo que no tiene importancia. Mientras, el planeta sigue recalentándose y el hielo de los polos fundiéndose. Cuando en París el agua nos llegue a las rodillas aún habrá idiotas que seguirán preocupándose por el tabaco".




Ahora Siruela, en su colección Nuevos Tiempos, publica La tercera virgen, la traducción castellana de Dans les bois éternels, publicada en francés en abril de 2006 y de la que se han vendido más de 400.000 ejemplares en su idioma original. Fred Vargas se ha convertido en un fenómeno pues la publican en 35 países y más de cinco millones de personas han comprado sus libros. "Del primero vendí 1.500 ejemplares. Y los que escribí después, en 1986 y 1987, L'école du crime y Los que van a morir te saludan, no fueron publicados hasta años después. Las editoriales no los querían, me decían que no casaban con su línea, que no encajaban en el molde de lo que se ha dado en llamar novela negra. ¡Y es que yo no escribo novela negra sino novela de enigmas!". Y no tiene el menor reparo en declararse admiradora de Agatha Christie, tan poco estimada por los partidarios de la novela negra pura y dura -"en Agatha Christie no hay música, sólo sonido", dice, para resumir las prodigiosas mecánicas ideadas por la novelista británica-, al tiempo que reconoce que las suyas no son tampoco meras charadas que se proponen al lector: "Mire, el arte es un medicamento. Nos ayuda a vivir. Entre todos los animales, el hombre es el único que se ha inventado la creación artística. La necesitamos para escapar de la realidad y poder volver a ella y mirarla a los ojos".
Lo dice ella, que se oculta tras un seudónimo. En realidad o, mejor dicho, en la vida administrativa, Fred Vargas se llama Frédérique Audoin y durante más de veinte años ha trabajado como investigadora, concretamente como arqueozoóloga. "Me he ocupado de la historia de la transmisión de las epidemias, concretamente de la pulga que transmitía la peste. Y también de la economía en la Edad Media a partir del consumo de carne, un estudio que parte de otro sobre el tamaño de los animales de labor. Los bueyes romanos eran mucho mayores que los que existieron dos siglos después de la caída del imperio. A base de cruzar razas los romanos lograron bestias que daban más carne o más leche. Pero modificar el volumen muscular o de carne no es difícil mientras que lograr esa modificación en la estructura ósea lleva siglos. Por eso, a partir de un cierto momento, hay que ayudar a parir a los animales y muchos de ellos nacen muertos o con deformaciones". La comparación entre la arqueología y la medicina forense es obvia y en las novelas de Vargas el paralelismo es evidente.



La coexistencia entre los dos mundos, el de la investigación y el de la novela policiaca, no siempre ha sido fácil. "Quería escribir una novela, para divertirme, y eso coincidió, en el tiempo, con el momento en que preparaba mi concurso de entrada en el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica). Mi hermana gemela, Jo, que pinta, había adoptado el apellido Vargas en homenaje a María Vargas, el personaje que interpreta Ava Gardner en La condesa descalza, y yo, como no puedo separarme de ella, también pasé a ser Vargas, Fred Vargas. Así nadie supo nada en el CNRS".
Fred Vargas y su hermana Jo

Jo, la hermana, es la primera lectora de sus novelas. Y se las comenta de manera muy sucinta, anotando los márgenes con smileys, esos rostros sonrientes, serios, carcajeándose o llorando que ha adoptado la informática. "En La tercera virgen, Jo me decía que había que sacar la historia del gato, que era increíble, que nadie iba a tragarse aquello. Pero esa vez no le hice caso. Me divertía demasiado imaginar una cuadrilla de hombres, unos en helicóptero, los otros en coche, siguiendo a un gato que les ha de conducir hasta donde está oculta una mujer. La idea misma de un monstruo mecánico dependiendo de los caprichos de una gata gordita me parece poética y divertida". Y es cierto que lo es y que da pie a uno de los mejores capítulos del libro. Aunque quizás no sea realista. "Pero es que yo no soy realista. Me preocupo por la realidad, eso sí".
En casi todos sus libros asistimos a una confrontación entre dos mundos, el de París, que es una ciudad contemporánea pero algo imprecisa, y el campo o la alta montaña, Normandía o una región vecina a los Alpes. O los bosques de Quebec. "Nunca incluyo detalles sobre marcas como tampoco doy títulos de canciones ni explico si el coche tiene radio o tocadiscos para evitar que se pueda datar con exactitud lo que cuento. De la misma manera, tampoco hay referencias explícitas a la política. Si los hombres hacemos arte no es para repetir la vida, para hacer un doble de la vida. Y eso ya era así cuando vivíamos en cavernas. Creamos a partir de lo real pero lo desfiguramos, lo exageramos, lo miniaturizamos o le damos un carácter grotesco. Eso nos permite ver la realidad bajo otro prisma y comprender mejor y aceptar. Pero para que la creación artística funcione, para que tenga las virtudes terapéuticas que yo le atribuyo, hace falta que no esté demasiado alejada de lo real. Si es una abstracción, si no hay permeabilidad entre arte y vida, entonces el trasplante no funciona, se produce un rechazo. Fíjese, usted no podrá transcribir esta conversación tal cual, sin ordenarla, sin cortar las repeticiones, las vacilaciones, sin buscar una mayor intensidad. Si se limita a copiar lo que oiga en su magnetófono, entonces eso será ilegible. No parecerá real. Para que las cosas parezcan reales, el arte sabe cómo hay que falsificar".
El tema de la gemelidad aparece varias veces en sus novelas. En la última, el comisario Adamsberg se encuentra con un casi gemelo, Veyrenc. Y en otras novelas, como Huye rápido, vete lejos, el personaje de Damas también tiene una suerte de gemelo. En algunas los protagonistas son tercetos o tríos -de estudiantes, de historiadores, de funcionarios de policía, etcétera-. "Además de mi hermana Jo, tengo un hermano mayor, que nos lleva dos años. Me he inspirado en él, en Jo y en mí misma para la serie de los Evangelistas. No somos reconocibles pero somos nosotros. Y es nuestra manera de funcionar como hermanos".
Lejos de París -pero también en París- coexisten todos los tiempos. Hay aviones pero también hombres-lobo, se mira la televisión pero también encontramos libros en latín y pócimas que garantizan la inmortalidad. El mundo aparece con todos sus estratos superpuestos. Y hay que saber cavar para distinguir entre ellos. "Lo notas con los dedos. La textura de la tierra no es la misma. Son capas superpuestas que, cuando excavas, tienes que evitar mezclar para no estropear lo que quieres desenterrar".
No admite los reproches que se le hacen a la "novela de enigmas", a saber, que es una novela del orden y que su estructura es fruto de una mera combinación mecánica, previsible. "La novela de enigmas es un libro que intenta identificar un peligro. Es una novela de vida o muerte. Cuando no puedes resolver tus angustias, tus temores, los representas en una novela. La ficción te permite reconocerlos. Saber. Avanzar para volver al mismo tiempo pero tranquilizado. Es la función de los cuentos. Te ayudan a dormir. Y de los mitos".
Se ha dicho y escrito que en Edipo está la génesis de la novela policiaca. No es Fred Vargas quien lo desmentirá. "El mal, el demonio, la amenaza no identificada, es el minotauro. Y el héroe, al que nadie ha llamado, que ha llegado ahí por azar, tiene como misión identificar y vencer al minotauro. Para ello tiene que atravesar el laberinto y en ese difícil camino sólo cuenta con la ayuda del hilo de Ariadna". Ese esquema es el que ella usa y repite en sus libros. Es un esquema que permite mil variaciones. "En la Edad Media, con otros dioses, otro sistema económico, otros valores, los hombres se inventan el dragón. O el ogro. U otro tipo de encarnación del mal. Que está en el centro del bosque, en un castillo o cueva. El caballero o héroe tiene que cruzar un bosque muy peligroso, que se cierra tras él. Es la transposición perfecta del laberinto. Pulgarcito tira piedras para no perderse. Es una forma nueva del famoso hilo. Y si el héroe vence al dragón-minotauro, entonces puede salvar a la princesa. O despertarla con un beso. Y encontrar el cofre en el que están las piedras preciosas".
Princesa y joyas. Sexo y dinero, dirán algunos. No Fred Vargas. "No, porque las joyas, las piedras preciosas, en el mundo medieval, son un símbolo del conocimiento, del saber. La mujer mala, al hablar, lanza sapos por su boca mientras que la mujer sabia lanza rubíes o esmeraldas. Y nadie los recoge porque su valor es el de la sabiduría. De la misma manera, la mujer no representa el sexo sino el equilibrio, la armonía, la complementariedad". Y del mito griego o del cuento infantil, a la novela de enigmas. "El comisario es el héroe; el asesino, el minotauro, y las falsas pistas son el laberinto. Con esos elementos juego cada vez".
Durante años, Fred Vargas escribía sus novelas durante tres semanas de vacaciones, a un ritmo de trabajo de quince horas diarias. De una tirada, sin notas previas, sin un esquema al que ceñirse. Sin red. "Lo importante es identificar el mal. Cuando arranco una novela tengo unas pocas ideas, algunas situaciones, pero luego me dejo llevar. Por ejemplo, que la brigada de estupefacientes le quiera quitar el caso a Adamsberg sucede porque al escribir un diálogo entre éste y el jefe de aquélla resultó que dicho jefe me salió antipático". Tras el enorme éxito de sus novelas y, sobre todo, tras haber investigado sobre los dos temas que le apasionaban, Frédérique Audoin se ha tomado un tiempo de "disponibilidad" en el CNRS. Para dedicarse sólo a escribir. Para dejar de redactar sus novelas en tres semanas. "¡Pero la última la he vuelto a escribir en tres semanas! Nada que hacer. Debo ser así. Hubiera podido hacer una página al día o avanzar con un planillo perfecto, pero me ha sido imposible. Sigo descubriendo la novela mientras la escribo. Es el lenguaje el que me proporciona las ideas".
Asegura que sus tres grandes referencias literarias son el filósofo Jean-Jacques Rousseau y los novelistas Ernest Hemingway y Marcel Proust. Del primero ha sacado una idea de la relación entre el hombre y la naturaleza; del segundo, el individualismo moral, y del tercero, el arte de la digresión. Y de la sentencia: "Si quieres comenzar historias, hazte profesor; si quieres acabarlas, sigue de poli", o "las historias se escriben para evitar que ocurran en la vida". Se inventa calles en París o largas citas eruditas en latín, es una persona muy documentada pero evita hacer exhibición de su saber. Y si cree en la eficacia del arte como medicamento también cree que hay formas de relato que están incrustadas en el inconsciente colectivo. "La novela de enigmas juega con lo que los griegos llaman la catarsis. De las buenas novelas negras se dice que no se sale indemne de su lectura. Son obras que comportan un viaje y un desplazamiento. En las mías, el lector tiene que haber aprendido algo, debiera ser algo más sabio sobre sí mismo al terminarlas, pero de ningún modo quedar sumido en una depresión durante dos semanas. Yo le dejo en el punto de partida. Indemne pero, si todo ha ido bien, algo cambiado".
Esa obstinación en la idea de que un mundo mejor es posible es la que la impulsa a dedicar horas, dinero y esfuerzo a la causa de Battisti. "Sarkozy sabía dónde estaba desde siempre, pero nos ha dejado creer que él había conseguido escapar. Le ha detenido cuando lo ha considerado oportuno". O a la lucha por salvar el planeta. De una novela sobre la peste ha pasado a interesarse en profundidad por la gripe aviar, por el peligro de que se convierta en una epidemia mortal. De pronto me pide el bolígrafo y mi libreta y me dibuja la capa y la máscara de plástico, muy sencilla, con la que cree que podrían protegerse las personas. Se la presentó al anterior ministro de Sanidad. "Es segura en un 91% o 92% de los casos. El virus de la gripe aviar puede resistir unas tres horas al aire libre. Es fácil que pueda transmitirse. Y sería a través del hombre. En una situación de ese tipo la civilización dura un máximo de tres días. El barniz que nos protege de atacarnos unos a otros saltaría en esos tres días. Cada vecino sería visto como una amenaza. Una situación así crea unos dramas que tardan muchos años en cicatrizar. Mi capa y mi máscara son eficaces y baratas. Las hay más eficaces pero muchísimo más caras, imposibles de repartir entre la población".
Ese apocalipsis de una peste contemporánea no le parece inverosímil. Además, se ha informado sobre la capacidad de mutación del virus, que siempre le hace llevar ventaja respecto a las vacunas, que se conciben de acuerdo con las características del virus anterior. Su capa y su máscara se las ha hecho probar a su hijo y a su madre. "Un día, al llegar a casa, me encontraron dentro de esa ropa de seguridad de plástico. Primero se pensaron que me había vuelto loca, pero luego, cuando les expliqué, vieron que esa locura puede acabar convirtiéndose en realidad, en el demonio del siglo XXI".
Le interesan las formas concretas de la lucha política. Por ejemplo, sigue publicando en la misma pequeña editorial a pesar de las ofertas millonarias que le han hecho los grandes grupos. "Los autores tenemos que ser responsables. No se puede criticar a Hachette, quejarse de su condición de monopolio, de que edite libros al mismo tiempo que vende cañones, del control de la prensa, la radio y la televisión por los grandes grupos, y al mismo tiempo dar todas las ganancias a esos mismos grandes grupos. Si cuando eres un autor desconocido sólo te publican los pequeños, cuando empiezas a ser conocido debes aportar tu éxito al editor que te ayudó a arrancar. Si queremos editores independientes, los escritores debemos comenzar por querer serlo también nosotros. Además, la gente de Viviane Hamy no habla de poner mi foto en grandes carteles ni de lanzar mi novela siguiente a base de una gira promocional. Saben que no tengo ningún deseo de ser reconocida por la calle, que no voy a programas de televisión ni de radio y que no pienso escribir una columna semanal en los diarios hablando de lo divino y lo humano. Sólo quiero seguir escribiendo y preocupándome de lo que de verdad creo que vale la pena". -
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2008

FRED VARGAS
Ilustración de Fernando Vicente



Vargas (pero no Llosa)

MANUEL RODRIGUEZ RIVERO
4 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Cuatro años (El ejército furioso es de 2011) sin un Fred Vargas que llevarme al cerebro me parecía demasiado tiempo. Así que cuando Ofelia Grande, su editora española, me aseguró que Siruela publicaría en octubre su nueva novela Tiempos de hielo, pensé que no podría esperar tanto, de modo que no paré hasta hacerme con el original, Temps glaciares, publicada por Flammarion, después de que la célebre autora francesa de polars rompiera su relación de 20 años con la editorial independiente Vivian Hamy, en la que, por cierto, las obras de Vargas representaban casi el 80% —han leído perfectamente— de la facturación. Es como si, por poner un ejemplo, de Alfaguara (Random House) se fueran al mismo tiempo Pérez Reverte, Marías, Vargas Llosa y media docena más de autores vendedores, de modo que imagínense lo que un terremoto semejante puede representar para una pequeña editorial independiente. Bueno, el caso es que, por las razones por las que se hacen esas cosas (básicamente, insatisfacción en los resultados económicos o discrepancias respecto a la distribución), Fred Vargas decidió en un momento dado introducir en su relación editorial a un agente literario, algo a lo que los editores franceses, poco partidarios del ménage à troisprofesional, siguen siendo particularmente reacios; y eso fue lo que acabó con la joint venture (que, no nos engañemos, suele ser siempre más venturosa para la parte contratante de la primera parte). En cuanto a la novela, lo poco que les puedo decir sin convertirme en un spoiler es que no decepcionará las expectativas de los varguistas; de nuevo los personajes de siempre: el atrabiliario y desordenado comisario Adamsberg, el sabelotodo y metódico Dangland, la robusta teniente Retancourt. Y una trama repleta, como siempre, de intrigas paralelas en la que se mezclan geografías y épocas, realidad y (aparente) fantasía, naturalismo y poesía. La novela se inicia con unos extraños suicidios en los que aparece un signo que se parece a una guillotina. Los suicidas estuvieron años antes en Islandia y todos guardan relación con una sociedad que se dedica a estudiar y a representar los discursos de Robespierre. Islandia, Robespierre, un jabalí protector (recuerden: además de medievalista, Fred Vargas es arqueozoóloga, y en sus obras siempre aparecen animales). En fin, que pasé con ella un fin de semana estupendo, como siempre desde que nos conocemos.




Fred Vargas posa en la presentación de uno de sus libros en París en 2016. En vídeo, el jurado del Premio Princesa de Asturias anuncia el galardón. JOEL SAGET (AFP) / VÍDEO: EPV

La escritora francesa Fred Vargas gana el Princesa de Asturias de las Letras

La autora de novela negra es la séptima mujer en 37 años que obtiene el galardón en su apartado literario

GUILLERMO ALTARES
Madrid 24 MAY 2018 - 16:55 COT

Las novelas de Fred Vargas no se parecen a nada. Igual que la biografía de esta escritora de novela negra, que ha ganado este jueves el premio Princesa de Asturias de las Letras, tampoco se parece a la de ninguna otra escritora. Fred Vargas es el seudónimo literario de Frédérique Audoin-Rouzeau (París, 1957), un arqueozoóloga que hasta 2005 compatibilizó sus investigaciones científicas –es una de las grandes expertas mundiales en la peste negra en la Edad Media– con la construcción de una poderosa y original obra narrativa.
Pese a su indiscutible fama, y a que sus novelas pueden encontrarse en Francia en cualquier lugar, desde las librerías literarias hasta las gasolineras, es una escritora esquiva, que concede muy pocas entrevistas y cuyas apariciones públicas son escasas. Se ha mantenido durante muchos años alejada de los medios, aunque sí acudió a la Semana Negra de Gijón en 2009. "Todos mis amigos me habían hablado de la Semana Negra, pero hace cinco años que no voy a ferias de libros. He estado tan metida en mi investigación sobre la gripe A que no tenía la cabeza para hablar de mis historias literarias", declaró entonces. 
Cuanto más ha ido creciendo su éxito literario, más se ha recluido, aunque últimamente ha realizado varias apariciones en la prensa francesa, tal vez arrastrada por su última novela, Cuando sale la reclusa, que le ha convertido en la autora francófona más leída del año 2017, según la clasificación de L’Express, RTL y Tite Live.
Pero el éxito de sus libros no debería medirse por ventas –que son también importantes en España gracias al tesón de su editorial, Siruela, y a las cuidadas versiones de su traductora, Anne-Hélène Suárez Girard–, sino a la capacidad que tiene de enganchar a los lectores con historias complejas y sorprendentes, que no siempre fáciles de seguir desde el principio. Su obra se divide en dos series, que curiosamente se cruzan en Cuando sale la reclusa: las novelas del comisario Adamsberg y las de los Tres Evangelistas. Algunos de sus títulos más conocidos son Huye rápido, vete lejos, Tiempos de hielo, La tercera virgen y El ejército furioso.
“La arqueozoología es un oficio científico muy austero”, declaró en una entrevista publicada por Le Figaro Magazine el año pasado, unas palabras que definen muy bien su forma de concebir la literatura y las tramas que construye. “En una excavación, examinamos decenas de miles de restos de huesos, los observamos para descubrir si se trata de restos de rana o de rata, una tibia o un fémur. Luego hay que establecer estadísticas, trazar cuadros comparativos. Vamos, que no nos divertimos todos los días. Durante mucho tiempo pensé que mis novelas negras no tenían nada que ver con mi profesión, escribir era como hacer novillos. Pero acabé por darme cuenta de que en la arqueología abrimos la tierra, donde toda la historia está escrita, pero está muda: hay que sacarla, traducirla, estudiarla, en otras palabras, resolverla. Y una novela policiaca también esconde una historia que debemos desentrañar. El historiador y el inspector buscan pistas y los dos arrancan una investigación con indicios inicialmente incomprensibles”.







SOLO SIETE MUJERES EN 37 AÑOS

BERTA TENA
El Premio Princesa de Asturias de las Letras, que se creó en 1981, solo ha galardonado a siete mujeres en lo que lleva de historia. La primera fue Carmen Martín Gaite, que en 1988 se alzaba con el reconocimiento, aunque de manera compartida con el también escritor José Ángel Valente. La novelista fue una de las figuras más importantes de las letras hispánicas del siglo XX con títulos como Entre visillosEl cuarto de atrás o Nubosidad variable.
Hubo que esperar hasta 2001 para que una mujer volviera a obtener el premio y fue gracias a la pluma de Doris Lessing con textos como El cuaderno dorado, que la convirtió en el icono de las reivindicaciones feministas. Dos años después, dos mujeres recibían el premio al mismo tiempo: Fatima Mernissi, la historiadora de origen marroquí que dedicó su vida a trabajar por la condición femenina en las sociedades musulmanas; y la estadounidense Susan Sontag que destacaba por su polifacética carrera como directora de cine, ensayista, filósofa, así como profesora.
En 2005, fue la brasileña Nélida Piñón quien obtuvo el Premio de las Letras por obras como Fundador o Corazón andariego. La última en esta breve lista es la canadiense Margaret Atwood que fue galardonada en 2008, justo hace 10 años, por obras como El cuento de la criada, que hoy se ha convertido en la serie más exitosa de HBO por su contenido feminista y la fuerte crítica social que expone.

En sus libros se mezclan la ciencia y la historia y en muchas historias aparecen animales e investigaciones que remiten al pasado. Cuando sale la reclusa, uno de sus libros más logrados e importantes y un estupendo punto de partida para conocer su obra, es un excelente ejemplo. Aunque conforme vamos conociendo a sus personajes resultan más entretenidas sus novelas, pueden leerse de forma separada porque las tramas acaban y terminan en sus páginas. Resulta difícil escribir sobre Cuando sale la reclusa, sin revelar nada de una trama llena de sorpresas y giros, pero puede decirse que refleja una sensibilidad muy especial para describir los problemas del mundo contemporáneo, en este caso la violencia contra las mujeres.
“La literatura de Fred Vargas es muy difícil de definir y más difícil de encasillar”, explica Anne-Héléne Suárez, la traductora al castellano de gran parte de sus novelas. “Utiliza a la vez un lenguaje culto y natural, combina muchos registros. Sus personajes son muy originales. Tienen muchas manías y peculiaridades. Y sus libros siempre tienen mucho sentido del humor”.
Pese a su discreción, durante más de una década Fred Vargas ha tenido un importante, y muy polémico, perfil público en la defensa del fugitivo italiano Cesare Battisti, condenado por varios homicidios en Italia en 1993, huido primero a Francia y luego a Brasil, donde actualmente sigue refugiado. La fiscalía italiana no se cansó de insistir en que Battisti no era perseguido por sus ideas, como militantes del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), sino por sus actos, delitos de derecho común como participar en el asesinato de cuatro personas. Fred Vargas, junto a otros intelectuales franceses, considera en cambio que no se presentaron pruebas contra él y que todo el caso es un montaje. La autora francesa ha realizado decenas de viajes a Brasil para verle y se dice que le ayudó a convertirse en un escritor de novelas policiacas. En Francia se convirtió en una causa muy popular entre los intelectuales, una posición profundamente contestada en Italia.
Huye rápido, vete lejos
Fred Vargas
Probablemente Fred Vargas (Frédérique Audouin-Rouzeau) es considerada una escritora menor por los mismos que toman monumentos de aerofagia tipo Las benévolas de Jonathan Littell por gran literatura. Yo, en cambio, la tengo por una de las mejores novelistas francesas del momento, en cualquier género y categoría.
Sus misterios están llenos de inventiva, de observación, de ironía, de personajes memorables y de fantasía truculenta a lo Gaston Leroux. Y su inspector Adamsberg es un tipo con el que nadie sensato desdeñaría tomar un trago cualquier tarde. Huye rápido, vete lejos, además, presenta un retrato urbano que logra hacer con París lo que Woody Allen suele conseguir de Manhattan, lo cual no es poco.
FERNANDO SAVATER
EL PAÍS


FRED VARGAS Y LA PICADURA DE LA MEJOR LITERATURA. 
"Ni las historias de Fred Vargas ni los personajes de Fred Vargas se parecen a nada que se haya leído anteriormente. Cuando se empieza un nuevo libro de la escritora francesa, uno de los nombres más respetados de la novela europea, independientemente del género, el lector atraviesa unas cuantas páginas sin poder apartar la vista de la lectura, pero sin saber muy bien hacia dónde va el relato o, incluso, si todo va a tener sentido en algún momento. Los fieles saben que sí, que el puzle se empezará a perfilar antes de lo que parece, aunque también que las sorpresas y los giros serán numerosos". 
GUILLERMO ALTARES
EL PAÍS




Fred Vargas en Gijón en 2009.
Fred Vargas en Gijón en 2009. EFE


Fred Vargas, oh reina 

Hace poco un clásico vivo de las letras en español decía que dudaba de la altura de Vargas para merecer el Princesa de Asturias de las Letras. Ajá. Yo no me cansaré de recomendar Cuando sale la reclusa, la última entrega, por el momento, de las aventuras y desdichas de Adamsberg, posiblemente el mejor personaje de la ficción negra contemporánea. Sus argumentos son increíbles pero funcionan. Sus personajes son irreales pero verosímiles. Y nadie transita por las vías de la originalidad con el acierto de Fred Vargas. Siruela, su editora en España, ha tenido a bien volver a publicar todos sus títulos en edición especial. Corran.

Juan Carlos Galindo

La estrategia de la araña

Si disfrutan con las barrocas intrigas de la singular Fred Vargas, no se pierdan su nueva novela

¡Fred Vargas!

Los que no la hayan leído en su lengua original tendrán que esperar todavía hasta el día de San Valentín para sumergirse en Cuando sale la reclusa, la novela número 14 —y, en mi opinión, una de sus tres obras maestras— de la novelista francesa Fred Vargas. Si disfrutan con las barrocas intrigas de esta singular autora —medievalista y arqueozoóloga son otras referencias de su currículo— no se la pierdan. Protagonizada por el comisario Adamsberg, la novela está repleta de sus inolvidables y excéntricos personajes secundarios —entre otros, el genial erudito alcohólico e hipertimésico Danglard—, así como de enigmáticos símbolos y ámbitos oscuros. Y en el centro, crímenes, adulterios y una araña: la insignificante “reclusa” que da título al libro y cuya polisemia onomástica se abre a una historia medieval de mujeres maltratadas. Confío en que esta vez Siruela —la editorial de Vargas en España, que devenga considerables derechos de autor por mantener en catálogo a la escritora francesa— consiga encaramar su nueva novela en la lista de más vendidos (en Francia las ventas se acercaron a las 500.000 copias). Sobre todo porque ya nadie duda de que Vargas es probablemente el nombre internacionalmente más codiciado del actual esplendor de la novela negra francesa, una de las más innovadoras del género. Mientras tanto, y para abrir boca con un ensayo de los que pueden leerse en diagonal, entreténganse con la lectura de Mindhunter, cazador de mentes(Crítica), de John Douglas, uno de los grandes expertos mundiales en criminales en serie. El libro de Douglas, que durante larga estadía en la nómina del FBI revolucionó las técnicas de identificación y captura de los asesinos serialistas, cuenta no solo la resolución de casos tenebrosamente célebres, sino que constituye un vademécum de referencia para investigadores criminalistas. Y, por supuesto, para forofos del true crime.
EL PAÍS





BIBLIOGRAFÍA

Los juegos del amor y de la muerte (Les Jeux de l'amour et de la mort, 1986). No publicada en español.
Los que van a morir te saludan (Ceux qui vont mourir te saluent, 1994), trad. de Blanca Riestra, ed. Punto de Lectura en 2009. La autora escribió la obra en 1987 pero la publicó en 1994.


    Serie "Los tres evangelistas"
    Que se levanten los muertos (Debout les morts, 1995), trad. de Helena del Amo, Ediciones Siruela en 2005.
    Más allá, a la derecha (Un peu plus loin sur la droite, 1996), trad. de Manuel Serrat, ed. Siruela en 2006.
    Sin hogar ni lugar (Sans feu ni lieu, 1997), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2007.


    Serie del Comisario Adamsberg

  • El hombre de los círculos azules (L'Homme aux cercles bleus, 1991), trad. de Helena del Amo, ed. Siruela en 2007.
  • 'El hombre del revés (L'Homme à l'envers, 1999), trad. de Pilar González, ed. Espasa Calpe en 2001, y trad. de Anne-Hélène Suárez, publicada por Siruela en 2011.
  • Los cuatro ríos (Les Quatre Fleuves, 2000). Novela gráfica en colaboración con el ilustrador Edmond Baudoin, trad. de Andrés Fuentes, ed. Astiberri Ediciones en 2009.11
  • Huye rápido, vete lejos (Pars vite et reviens tard, 2001), trad. de Blanca Riestra, ed. Siruela en 2003.
  • Fluye el Sena (Coule la Seine, 2002), trad. de Anne-Hélène Suárez Girard, ed. Siruela en 2012. Volumen que incluye tres novelas cortas con tres casos del comisario Adamsberg: Salut et LibertéLa Nuit des brutes y Cinq francs pièce.
  • Bajo los vientos de Neptuno (Sous les vents de Neptune, 2004), trad. de Aurelio Crespo, ed. Siruela en 2006.
  • La tercera virgen (Dans les bois éternels, 2006), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2008.
  • Un lugar incierto (Un lieu incertain, 2008), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2010.
  • El vendedor de estropajos (Le Marchand d'éponges, novela gráfica realizada a partir de la novela corta Cinq francs pièce, 2010), en colaboración con el ilustrador Edmond Baudoin, trad. de Andrés Fuentes, ed. Astiberri en 2011.​
  • El ejército furioso (L'Armée furieuse, 2011), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2011.
  • Tiempos de hielo (Temps glaciaires, 2015), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2015.
  • Cuando sale la reclusa (Quand sort la recluse, 2017), trad. de Anne-Hélène Suárez, ed. Siruela en 2018.

Fred Vargas


PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS
  • Premio del "Festival de Coñac" 1986, por Les jeux de l'amour et de la mort.1
  • Premio del "Festival de St Nazaire" en 1992 por "L'homme aux cercles bleus".
  • Premio "Polar Michel-Lebrun de la Villa de Mans" en 1995 por "Debout les morts".​
  • Premio "Mystère de la critique" en 1996 por "Debout les morts".​
  • Trofeo "813 de la mejor novela" en 1997 por "Salut et liberte".1
  • "Gran Premio de las lectoras de ELLE" a la mejor novela policíaca en 2002 por "Pars vite et reviens tard".
  • "Premio de las Librerías" en 2002 por "Pars vite et reviens tard".​
  • "Premio de las Librerías" en 2002 por "Pars vite et reviens tard".​
  • "Trofeo 813 a la mejor novela francófona" en 2002 por "Pars vite et reviens tard".​
  • "Trofeo 813 a la mejor novela francófona" en 2004 por "Sous les vents de Neptune".​
  • "Trofeo 813 a la mejor novela francófona" en 2006 por "Dans les bois éternels".
  • "Duncan Lawrie International Dagger" en 2007 por "Dans les bois éternels".​
  • Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018.​

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