sábado, 1 de febrero de 2014

Ernesto Bertani


(1949)
BIOGRAFÍA BREVE



Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1949. Luego de realizar estudios de Arquitectura, ingresó a los talleres de Leonardo Domínguez y Víctor Chab para estudiar Escultura y Pintura respectivamente. 

Ha expuesto individualmente en: Galería Birger, Buenos Aires (1977); Galería 9, Lima (1980); Galería Arteaplicada, Sao Paulo (1982); Galería Atica, Buenos Aires (1983 y 1985); Casa de Las Américas, La Habana (1985), y Museo Sívori, Buenos Aires (1997). Colectivamente ha expuesto en las bienales de París (1982), México (1984), La Habana (1984). Entre los múltiples premios en que ha participado este artista figuran: Premio Braque, Museo de Arte Moderno, Buenos Aires (1980 y 1982); Premio Beca Museo de Arte Moderno, Buenos Aires (1983); Premio Gunther (CAYC), Buenos Aires (1987 y 1989), y Premio Fortabat, Buenos Aires (1991). Obtuvo el Primer Premio en la III Bienal de Pintura Moët & Chandon, Buenos Aires (1991). 


Ernesto Bertani
BIOGRAFÍA
Por Florencia Deleo



    Ernesto Bertani nació el 3 de febrero de 1949 en el barrio porteño de Villa Devoto. Es el segundo hijo de una típica familia de clase media, producto del cruce de varias generaciones de inmigrantes llegados de Italia, Francia y España.

    Era aquel un barrio tranquilo, de casas bajas, con calles sin tránsito, ideales para andar en bicicleta, con amplios potreros para el fútbol y árboles fuertes para treparse a gusto.

    El padre, kinesiólogo, tenía el consultorio en la casa familiar. Por las tardes, el living se convertía en la sala de espera y la madre, en secretaria asistente. "Desde muy chicos, mi hermano y yo fuimos alentados para hacer lo que quisiéramos. Tuvimos toda la libertad imaginable…", expresa Bertani.

    Fue alumno brillante en la escuela primaria, más no así en la secundaria…Ernesto se aburría, y en lugar de escuchar a los profesores dibujaba o ilustraba el último partido de fútbol. Cuando le saltaba a vena romántica se dedicaba a motivos eróticos. El resultado fue bachillerato completado a duras penas.

    Su tía Bertha Rioboo, pintora y galerista, lo llevaba a visitar exposiciones de arte y junto a ella, viéndola pintar los fines de semana, descubrió que él también podía ser pintor. Comenzó la carrera de Arquitectura, que abandonó en segundo años para disfrutar por primera vez de la "libertad de pintar todo el tiempo…".

    Para ganarse la vida ejerció los más variados oficios: vendió desde polenta hasta flanes instantáneos, fabricó velas artesanales, y cuando logró tener una pequeña empresa dedicada al diseño y la confección de muñecos y ropa infantil, llegó el rodrigado, la gran devaluación de nuestra moneda durante la gestión de Isabel de Perón, que dejó e la ruina a tantos argentinos. En el caso de Bertani, esta verdadera catástrofe económica y social tuvo la virtud de devolverlo a la pintura.

    Autodidacta hasta los 24 años, luego estudió escultura co el maestro Leonardo Rodríguez y, buscando dar color a sus yesos, en 1975 comenzó a retoma clases con Víctor Chab que le dio el estímulo que necesitaba para dedicarse a la pintura.

    En 1976, expone sus obras por primera vez, en una muestra colectiva realizada en la Galería Lirolay, de Buenos Aires. Presentó allí dibujos de la series "Censura", "Suicidas" y "Gangsters". Eran imágenes que revelaban las circunstancias de Argentina que atravesaba la dictadura militar: las prohibiciones, el autoritarismo, y la represión que afectaba la vida y la producción de los artistas de la época.El trabajo en series, será siempre una constante de su produccción. Estas imágenes nacidas en blanco y negro, fueron llevadas también al lienzo, pintadas al óleo, material que abandonó en el año 1980, cambiándolo por el acrílico.

    En 1977 realizó su primera exposición individual. El querido Antonio Pujía lo presentó escribiendo el prólogo del catálogo: "Hoy se incorpora al elenco de artistas argentinos y así como él se brinda generoso y sincero, nosotros le daremos la respuesta equivalente para darle el lugar que se merece". Ese mismo año obtuvo el Primer Premio de Dibujo Argentino de la prestigiosa Sociedad Hebraica Argentina. Desde entonces Bertani, enviaba sus obras a todos los alones ya que era a oportunidad para que a gente lo conociera. Y recibió en ellos infinidad de premios que eran un estímulo… y a veces con el plus del efectivo.


    Durante 1977 y 1978, trabaja en las series "Nudos y Sillas" que tiene en común un sentimiento de ocultamiento y evasión: los personajes escapan de la cruel realidad cotidiana.

    Así, se encierran sobre sí mismo, ocultando sus rostros o bien parecen diluirse en el papel hasta que desaparecen. Las "Sillas" fueron expuestas en la galería Teresa Nachman en 1978. Expresó el crítico Alfredo Andrés sobre ellas: "Los cuerpos para Bertani no son otra cosa que fragmentos de los mismos, pero no porque hayan sido seleccionados sino debido a que parte importante de los mismos suele acoplarse a ráfagas de color hasta confundirse en el espacio".

    En 1979 conoció a Mirta D"Andrea, su mujer. Dibujante y escultora. Mirta era muy joven entonces, Ernesto, en cambio ya había pasado el umbral de los 30 y venía de un matrimonio que no resistió los 7 años. "Al principio vivíamos en un pequeño departamento que nos prestaba mi hermano. Con el tiempo empezamos a construir ladrillo a ladrillo y premio a premio nuestra casa en Ituzaingo, comenzando por supuesto con el taller. Aquí nacieron nuestros hijos Mauro y Martín. Y aquí trabajo todos los días y solo aspiro a seguir trabajando y darle a mis hijos la misma libertad que yo tuve para elegir mi camino".

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    En esta época donde "parece" que todo es reemplazable, Ernesto Bertani rescata la importancia de la pareja, la sensualidad y la sugestión, ya que vivimos en un mundo donde todo es cambio. El hecho de que se generen cosas nuevas significa el final de algo, y a su vez el comienzo; algo que llegó a su fin, algo que cambió o algo que simplemente comienza. Vivimos un momento histórico donde todo es cambio, y todo cambio es bueno. El cambio significa que hay movimiento, que hay desarrollo, pero la gente no se anima a cambiar.

    En Argentina nos criamos según las tradiciones de nuestros abuelos, que a su vez la heredaron de sus padres y abuelos, por lo que vivimos imitando usos, costumbres, formas de vida. En este tiempo de cambios constantes ¿por qué no intentar cambiar esas ideas y proponer un cambio?

    "El amor" es su serie más lírica y "El matrimonio" una de las más críticas y mordaces. "La corrupción", por su parte, le inspiró grandes composiciones, con cuerpos entrelazados, caracterizados por el movimiento, el caos y "el amor a lo ajeno".

    Bertani rescata la "antigua" idea de "amor", del deseo, de entrelazarse, y pone la mira en todos aquellos que se enamoraron alguna vez, o se enamoran y lo van a seguir haciendo. Cuando uno de enamora o se compromete con alguien piensa que ese amor será para toda la vida, idea en la cual creían nuestros abuelos, adoptada en gran medida de la religión católica. Debemos saber que los tiempos cambian, las religiones ya no dan respuestas a nuestras necesidades, a nuestras creencias. Y las cosas... las cosas no son para toda la vida; se modifican, mutan, transitan diversas etapas. Esto se da ya que la gente cambia y esas transformaciones deben ser aceptadas. No se puede pretender sentir o pensar lo mismo a medida que pasa el tiempo. La gente muta y con ello su entorno. Deberíamos ajustarnos a los sistemas para poder generar desde adentro un lugar de emergencia, porque primero hay que alienarse para, luego, poder liberarse.

    Bertani nos muestra en su obras conflictos sociales, aquello que se ve a diario en nuestra sociedad; temas sociales como hombres que se embriagan y golpean a sus mujeres, señores "de bien" —aquellos que en sus obras se representan como asalariados de traje y corbata, que meten sus manos en los bolsillos ajenos—, los medios de comunicación y cómo éstos cambiaron las conceptos estéticos en nuestra época con respecto a épocas pasadas, donde en la actualidad la cola de la mujer pareciera ser su atributo más importante, pasando a protagonizar la escena y dejando de lado su rostro o la esencia misma de la figura femenina.

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    También aparecen obras que continúan la serie de los matrimonios burgueses que en sus inicios se denominó "Bodas de plata" y actualmente devino en cuadros como "Vestidos para salir". Simboliza la pareja que "con el paso del tiempo se convierte en monolítica, simbiótica, como una estructura rígida, desapasionada, donde no se mantiene la individualidad".


    Otro elemento de continuidad de su obra son los fondos en oro y plata, asociados con el dinero, con el poder, con ciertos valores que la sociedad actual mistifica. También suele incorporar la figura del obelisco —donde se distinguen las nubes veloces de su aerógrafo, que utiliza con gran maestría—, y mostrar a Buenos Aires bajo el filtro gris del smog, una esquina de un café, un salón baile, etc. Muestra constantemente las ostentaciones y pavoneos propios de la especie humana, las múltiples formas del amor en obras tales como "Ondulantes" y "Horizontales", consagradas en el abrazo de dos figuras que pugnan por ser una. Bertani muestra al porteño, ese hombre que utiliza una segunda piel —su vestimenta— para ocultar su interior.


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    Según nos cuenta el artista, un día se quedó sin telas para pintar y sin dinero para comprar nuevas y tuvo que ingeniárselas con lo que tenía a su disposición para seguir pintando. Comenta que tenía un gastado pantalón de un estampado cuadriculado de estilo casimir, clásico diseño Príncipe de Gales, que utilizó para realizar un bastidor. En cuanto se dispuso a cubrir el bastidor con pintura encontró al estampado muy bello como para taparlo, por lo que decidió que el estampado formara parte de su obra. Desde entonces los casimires y las diversas telas son un motivo que se reiteran constantemente en sus obras y aportan un papel fundamental en la originalidad de sus trabajos. En esa línea de creación surgió la serie "Braguetas" a fines de los años "70, que remiten a la castración masculina o al machismo criollo, metáfora adecuada para representar al régimen militar que gobernaba nuestro país. Aquí también es posible hablar del uso de la vestimenta y su vinculación con el imaginario social, es decir, con esa estructura de la superficie, de la máscara que representa lo que la sociedad espera de cada individuo, y con la que cada uno consensúa su pertenencia a determinado grupo.

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    Según Umberto Eco, la ropa influye en la actitud de la persona que la porta, y la obliga a un ejercicio de exterioridad, a una "autoconciencia epidérmica". La indumentaria resulta, así, un artificio semiológico, es decir, una máquina que produce comunicación. Ésta es una de las connotaciones posibles que Bertani ejercitó a través de sus casimires, y que más tarde trasladó a otras telas, como el lienzo arrugado en la serie de las banderas, o el encaje en las figuras femeninas.Nos dice el artista:

    "Trabajo sobre casimires no sólo porque son bellas y sugestivas telas, sino por su carga de realidad, y porque simbolizan al ser urbano y su trama social...". […] "He desarrollado mi conocimiento sobre las telas y recorrido el barrio de Once en busca de inspiración para nuevas obras, porque en un primer momento dibujaba sobre las telas, pero ahora las telas me presentan, me sugieren, veo en ellas representaciones y hoy en día descubro la imagen"


    Como yuyos
    Ernesto Bertani


    La obra de Bertani puede interpretarse como una larga reflexión acerca de nuestra identidad y la crisis de algunos valores. A través de un humor ácido y profundo se muestra como un crítico mordaz de nuestro mundo contemporáneo. La realidad y la apariencia, el amor, el sexo, el poder, la corrupción, las convenciones sociales y la identidad nacional son los temas constantes en su trabajo, y los va articulando en series, mostrando una capacidad creativa pocas veces vista en nuestro arte.



    Por otro lado, su obra no está completamente aislada de la historia del arte, como ninguna producción artística lo está. Todas las producciones remiten al pasado pero no por ello son copia o mímesis de lo anterior, sino que utilizan los distintos recursos para poder "abrir un nuevo mundo".

    En la producción de Bertani se distingue gran influencia de Matisse, ya que presenta temas sociales, personajes realizando actividades diarias y sociales, con marcada musculación y bien contorneados; se evidencia la relación con el fondo de las obras, pintados a modo de telas de tapicería y de múltiples texturas en una imagen.

    En Bertani no sabemos qué es realidad y qué artificio, pero podemos notar que sugiere y abre un mundo ordenado para poder seguir avanzando. Se apropia de las telas y las hace formar parte de sus pinturas a tal punto que suele creerse que él pinta los fondos floreados de sus obras a los que podemos llegar realmente contemplando las obras. Mezcla la reproductividad técnica y la creación. Peor consideremos que la reproductividad técnica no sirve si no hay qué crear y en este sentido el artista realmente "abre mundos".

    Primaveral
    Ernesto Bertani

    Exposiciones y Premios

    2009 Exposición retrospectiva en el Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil, provincia de Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán Pilar, provincia de Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.Exposición individual en el Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.

    2008 Exposición retrospectiva en el Teatro Argentino de La Plata, provincia de Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.

    2007 Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.Exposición retrospectiva en Zurbarán Córdoba. Exposición retrospectiva en Zurbarán Pilar, provincia de Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán Mendoza.100 Años de Pintura Argentina, en Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, La Plata y Mendoza. Artistas por Argentina, Museo Sívori, Buenos Aires.

    2006 30 Años, Zurbarán, Buenos Aires. Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.

    2005 Caballos en Libertad, Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.Las Obras del 10, MALBA, Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.

    2004 Osos de Berlín en Buenos Aires, Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.Certamen Iberoamericano de Pintura, Centro Cultural Borges, Buenos Aires.Homenaje a Dalí, Zurbarán, Buenos Aires.Palais de Papel, Palais de Glace, Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.

    2003 Chandon por el Arte, Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires. Casa FOA "03, Buenos Aires.Galería Altera, Pinamar, Buenos Aires.

    2002 Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.Artistas por Argentina, A.P.A., Museo Sívori, Buenos Aires. Gran Premio de Honor Salón nacional. Sección Pintura.

    2001 Exposición individual en Galería Altera, Pinamar, provincia de Buenos Aires. Premio Banco Ciudad, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.Premio de Pintura Universidad del Salvador, Palais de Glace, Buenos Aires.

    2000 Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.Primera Bienal de Pintura Holiday Inn, Córdoba.1999 Primer Premio I Bienal Nacional del Deporte en el Arte, Palais de Glace, Buenos Aires.Tercer Premio en el Salón Nacional de Pintura. Premio Constantini, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.Premio Fortabat, Buenos Aires.Premio Banco Provincia, Buenos Aires.Exposición individual en Zurbarán, Buenos Aires.

    1998 Exposición individual en Colección Alvear de Zurbarán, Buenos Aires.Exposición Tango, en Atlanta, Los Los Angeles, California y Texas, Estados Unidos de Norteamérica. Galería Mateo Sariel, Panamá.Premio Novartis, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.

    1997 Exposición retrospectiva en el Museo Sívori, Buenos Aires.Publicación del libro "Bertani", de Ignacio Gutiérrez Zaldívar, Zurbarán Ediciones, Buenos Aires.Exposición retrospectiva en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez, Santa Fe.

    1996 Exposición individual en Colección Alvear de Zurbarán, Buenos Aires.Premio Penagós, Madrid, España.

    1994 Exposición individual en Colección Alvear de Zurbarán, Buenos Aires.Gran Premio de Honor Salón Nacional de Dibujo.Argentine Now, en California, Texas, Massachusetts, Harvard University y Danielson Gallery, Estados Unidos de Norteamérica.

    1993 Exposición individual en Colección Alvear de Zurbarán, Buenos Aires.Primer Premio Bienal Chandon, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.

    1992 Exposición individual en Colección Alvear de Zurbarán, Buenos Aires.Primer Premio Salón Nacional de Dibujo.Hammer Gallery, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica.

    1991 Exposición individual en Colección Alvear de Zurbarán, Buenos Aires.Museo de Arte Moderno La Tertulia, Cali, Colombia. Centro colombo-argentino, Medellín, Colombia.Museo de Arte Moderno, Ucaramanga, Colombia.Homenaje al Cuerpo Humano, Centro Cultural Miraflores, Lima, Perú.

    1990 Bienal Chandon, Museo de Arte Moderno, Buenos Aires.Arte sobre papel, Museo de Arte Moderno, México.Park Gallery, Florida, Estados Unidos de Norteamérica.

    1989 Tres Pintores, Park Gallery, Florida, Estados Unidos de Norteamérica.Premio Gunther, CAYC, Buenos Aires.Museo del Bronx, Estados Unidos de Norteamérica.

    1988 Fundación Fortabat, Buenos Aires.Premio Calderón de la Barca, Palais de Glace, Buenos Aires.Jornadas de la Crítica, CAYC, Buenos Aires.

    1987 Bienal Chandon, Museo de Arte Moderno, Buenos Aires.Exposición individual en Casa de las Américas, La Habana, Cuba. Museo de Arte Moderno, Montevideo, Uruguay.Arte Argentino Contemporáneo, Museo Alvar Aalto, Finlandia.Arte Argentino 1810-1987, Roma, Italia.

    1986 Homenaje a García Lorca, Museo de Arte Moderno, Buenos Aires.M.O.C.H.A, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica. Bienal de Arte sobre Papel, CAYC, Buenos Aires.

    1985 Exposición individual en Galería Atica, Buenos Aires.Arte de los 80, Galería 264, Buenos Aires.Grands et jeunes d"aujourd"hui, París, Francia.

    1984 Premio Casa de las Américas, Bienal de La Habana, Cuba.Bienal de México, México.Bienal de La Habana, Cuba.

    1983 Exposición individual en Galería Atica, Buenos Aires.Primer Premio de Dibujo en el Salón Municipal, Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires.Primer Premio de Pintura de la Asamblea Permanente por los Drechos Humanos, Buenos Aires.Grands et Jeunes d"aujourd"hui, París, Francia.Bienal Arche, Homenaje a la Democracia, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires.

    1982 Primer Premio de Pintura en el Salón Municipal de Bellas Artes, Buenos Aires.Exposición individual en Galería Arteaplicada, San Pablo, Brasil.Grupo Cinco, CAYC, Buenos Aires. Bienal de París, Francia.Bienal Arche, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.Teatro Abierto, Teatro Margarita Xirgu, Buenos Aires.

    1981 25 años, Museo de Arte Moderno, Buenos Aires.Premio Banco del Acuerdo, Museo Sívori, Buenos Aires.

    1980 Exposición individual en Galería 9, Lima, Perú.Exposición individual en Galería Cinter, Santa Fe.Galería Durban, Caracas, Venezuela."El dibujo argentino contemporáneo", Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.Primer Premio de Dibujo en el Salón de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Primer Premio Pintura Banco Credicoop.Primer Premio Dibujo Municipalidad de Vicente López.

    1979 Primer Premio de Dibujo en la Universidad de Belgrano, Buenos Aires.Primer Premio de Dibujo en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, Buenos Aires.Primer Premio Dibujo CEPEM. Tercer Premio Dibujo Banco Credicoop."Eros",Galería Arteaplicada, San Pablo, Brasil.Galería 9, Lima, Perú.

    1978 Exposición individual en Galería Hoy en el Arte, Buenos Aires.Exposición individual en Galería Praxis, Buenos Aires.Images et MEsages d"Amerique Latine, París, Francia.1977 Primer Premio de Dibujo en el Salón de la Sociedad Hebraica Argentina.Exposición individual en Galería Birger, Buenos Aires.Salón Marcelo De Ridder, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.


    Bibliografía

    Ernesto Bertani, Colección Libros de Arte Gente, 2009
    Galería Zurbarán

    Confusión
    Ernesto Bertani

    En su obra pictórica elabora imágenes cuya mímesis con lo real supera a la analogía. Su técnica hiperrealista es la forma más acertada para transmitir mensajes de suma elaboración retórica, donde los elementos simples son conjugados con ironía y lucidez. Cabe destacar la serie trabajada con imágenes de casimires, en la cual reflexiona sobre la vestimenta y su vinculación con el imaginario social. 




    Es considerado un pintor urbano porque refleja en sus obras el sentir del ciudadano de las grandes metrópolis, el hombre que utiliza la vestimenta como su segunda piel. A través de un humor ácido y profundo, es un crítico de nuestro mundo contemporáneo. 


    La realidad y la apariencia, el amor, las convenciones sociales y la identidad nacional son los temas constantes en su trabajo. 



    Pinta con aerógrafo, logrando sorprendentes efectos ilusionistas. En la década del 90 comienza a utilizar como soporte para sus obras el casimir, tela usada para la confección de los trajes que simbolizan, para el artista, al hombre porteño. A principios del Siglo XXI, Bertani incorpora a sus obras un mayor colorido, y pinta sobre telas estampadas de tapicería.



    GALERÍA


    Llenando la copa , 2004


























    martes, 28 de enero de 2014

    José Emilio Pacheco


    Jose Emilio Pacheco por GORKA LEJARCEG
    FICCIONES


    DE OTROS MUNDOS



    Poemas

    PESSOA

    José Emilio Pacheco

    (1939 -2014)

    Poeta, novelista, traductor y crítico mexicano, nacido en Ciudad de México el 30 de junio de 1939 y fallecido el 26 de enero de 2014, está considerado por muchos críticos como el escritor más importante de su generación en su país.

    Vida

    Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y allí comenzó a colaborar con la revista Medio Siglo. Más tarde formó parte de la dirección del suplemento de la revista Estaciones, junto a otro reconocido autor mexicano, Carlos Monsiváis, y de la redacción de la Revista de la UNAM. Continuó su labor periodística al frente de la redacción de La Cultura en México.

    Fue profesor en varias universidades de Canadá, Inglaterra y Estados Unidos. También se dedicó a la investigación en el Departamento de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); como resultado de esta labor de investigación y reconstrucción de la vida cultural mexicana de los siglos XIX y XX, publicó numerosas ediciones y antologías.

    Su trayectoria intelectual fue reconocida con la concesión del Premio Nacional de Poesía y el Premio Nacional de Periodismo (1980), el Premio Malcolm Lowry de Ensayo y el Nacional de Lingüística y Literatura (1992). Recibió el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2001, el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2003 y, al año siguiente, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en la primera edición de este premio creado con motivo del centenario del gran poeta chileno. En 2005 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca por su "aportación de relevancia al patrimonio cultural de la literatura hispánica". En noviembre de 2009 recibió el premio Cervantes de la Letras por el conjunto de su obra.
    En palabras del propio Pacheco: "Todo conspira para no escribir. Está el rechazo, la dificultad para que te publiquen, la falta de recursos, pero después llegan los premios y con eso llegan los medios... y ya no queda tiempo para escribir".

    Obra

    Integrado en la corriente del irrealismo, su poesía es irónica, llena de notas de humor negro y parodia, y muestra una continua experimentación en el plano formal. Para Pacheco, el poeta es el crítico de su tiempo y un metafísico preocupado por el sentido de la historia. Cree en el carácter popular de la escritura, que carece de autor específico y pertenece a todos: "Es un milagro que alguien que desconozco pueda verse en mi espejo".
    Entre su producción poética, que alterna lo trascendente y lo inmediato, siempre con un estilo muy personal, conviene destacar Tarde o temprano (2000), que reúne su poesía escrita durante 42 años, desde 1958, y que recibió el Premio José Donoso, creado por la Universidad e Talca. Los títulos de algunos de sus poemarios son: Los elementos de la noche (1963), El reposo del fuego (1966), No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969), Irás y no volverás (1973), Desde entonces (1981), Los trabajos del mar (1984), Miro la tierra (1986) y Ciudad de la memoria (1989).

    Entre sus obras narrativas figuran El viento distante (1963); Morirás lejos (1967); El principio del placer (1972), con la que obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia; Las batallas en el desierto (1981) y La sangre de Medusa y otros cuentos marginales (1990).

    En lo referente a su trabajo como editor, ha editado numerosas antologías, entre las que destaca la Antología del modernismo y la dedicada a la obra de Federico Gamboa. Ha traducido, entre otros muchos, a Samuel Beckett, Oscar Wilde y T. S. Eliot.

    En palabras del presidente chileno Ricardo Lagos, pronunciadas el día de la entrega del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda: "José Emilio Pacheco es un poeta tan universal como mexicano y a la vez latinoamericano. Su poesía indaga en el pasado y el presente, rescata la memoria de los anónimos poetas mayas y a través de ellos nos muestra bajo otra luz, una luz reveladora que tiene que ver con la historia de nuestro continente desde mucho antes que los que llegaron".


    http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=pacheco-jose-emilio

    Por un estúpido golpe no voy a ir al hospital, le dijo José Emilio Pacheco a su esposa Cristina Pacheco horas antes de su muerte. (Notimex)
    Por un estúpido golpe no voy a ir al hospital, le dijo José Emilio Pacheco
    a su esposa Cristina Pacheco horas antes de su muerte. (Notimex)




    "No entiendo la vida sin José Emilio": Cristina Pacheco

    La periodista y viuda del escritor y periodista narra cómo fueron las últimas horas con su marido.



    "No entiendo la vida sin él", dijo la periodista Cristina Pacheco sobre el fallecimiento de su esposo, el escrtiro José Emilio Pacheco, quien murió a causa de un paro cardiorespiratorio ayer.
    Cristina Pacheco explicó que el escritor se había ido a dormir la noche del viernes porque "se sentía cansado" luego de que sufriera una caída que le produjo un golpe en la cabeza. "Nunca despertó de ese sueño. Estaba tranquilo", dijo su esposa.
    En entrevista con MVS, la periodista Cristina Pacheco relató la última noche del escritor. "Le dije: 'No te vayas, quédate conmigo'. Me dijo: 'Tengo sueño'. Se quedó dormido. Antes de que se durmiera le dije: por qué no vamos al hospital para que te revisen. Me dijo: por un estúpido golpe en la cabeza no voy a ir al hospital", explicó.
    Con la voz entrecortada expresó: "de ahora en adelante tengo que hablar en pasado de una persona que está muy presente en mi vida".
    La periodista explicó que al cuarto para las 06:00 horas del viernes le preguntó a su esposo qué haría ese día, a lo que él contestó que corregiría el texto "La travesía de Juan Gelman", que realizó sobre el escritor argentino, fallecido el 14 de enero de este año.
    "Le prometí que saliendo del programa le marcaba. Hablé con él, le dije cómo estás. Me contestó: una tontería, me caí. Dónde te caíste. En mi cuarto, dijo. En dónde te pegaste. En el escritorio, me contestó", dijo Cristina Pacheco.
    Al llegar a su casa, la periodista conversó "un ratito" con su esposo. "Me dijo que había enviado el texto (La travesía de Juan Gelman) un poco tarde" y explicó que José Emilio le había comentado: "tengo mucho cansancio porque me costó mucho trabajo levantarme".

    'No te puedes quedar dormido'

    La periodista, conductora del longevo programa Conversando con Cristina Pacheco fue a ver el cuarto donde había caído su esposo. "Encontré todas las cosas tiradas. Había libros tirados. Se veía que había rodado. No era agradable", dijo.
    "Le dije no te vayas, quédate conmigo. Me dijo tengo sueño. Se quedó dormido. Antes de que se durmiera le dije: '¿Por qué no vamos al hospital para que te revisen?'. Me dijo: 'Por un estúpido golpe en la cabeza no voy a ir al hospital'", recordó Cristina Pacheco.
    El sábado por la mañana, Cristina le llevó a su esposo el café a la cama, como acostumbraba hacerlo. "Fui y le dije: no te puedes quedar dormido. Le acerqué el café a la cara. No me contestaba. No me gustó. Estaba respirando normal".
    El escritor no respondía a los llamados de su esposa. La periodista observó que "tenía la palma de la mano muy morada y un poco grises las puntas de los dedos", tras lo cual llamó al médico.
    El médico le dijo; "Llámese (sic) a una ambulancia y lléveselo al hospital, a Nutrición". Nunca despertó de ese sueño. Estaba tranquilo. El doctor me dijo: 'Háblele'. Estuve con él todo el tiempo. No volví a hablar con él. No volveré a hablar con él", explicó.
    La periodista Cristina Pacheco hizo una pausa. "No entiendo la vida sin él", finalizó.
    José Emilio Pacheco fue galardonado el 12 de marzo de 2013 en Mérida, Yucatán, con la Presea a la Excelencia en las Letras, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán 2013 (Filey).


    Cristina Pacheco en el funeral de José Emilio: 

    “pensábamos vivir toda la vida…”


    Cristina Pacheco despide a José Emilio. Foto: Eduardo Miranda
    Cristina Pacheco despide a José Emilio.
    Foto: Eduardo Miranda
    MÉXICO, D.F. (apro).- El Aula Magna de El Colegio Nacional resultó insuficiente para recibir a miembros de la comunidad artística y cultural, funcionarios y cientos de mexicanos que acudieron al homenaje de cuerpo presente al poeta, narrador, historiador y ensayista José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939), quien falleció el pasado domingo 26 tras sufrir un golpe en la cabeza.
    Al aceptar hablar unos minutos con la prensa –que también abarrotó el salón principal de la institución– la esposa del autor de Las batallas en el desierto, Cristina Pacheco, pidió que fuese un encuentro breve, pues al lado la esperaba “una persona maravillosa a la que no volveré a ver”.
    En la biblioteca del Colegio ubicado en la calle de Donceles, en el Centro Histórico, la cronista relató cómo fueron los últimos minutos de José Emilio Pacheco antes de ser trasladado al hospital, el sábado por la mañana.
    Contó que al llegar a su casa él le habló sobre la caída y le pidió unas pastillas para el dolor de cabeza y dormir. La escritora le sugirió ir al hospital, pero él no aceptó. Así se fue a descansar y a la mañana siguiente ya no pudieron despertarlo.
    La familia decidió llevarlo al hospital. La opción que dieron los médicos fue intervenirlo quirúrgicamente, pero explicaron que tenía 95% de probabilidades de quedar en estado vegetativo. No aceptaron. El tema, dijo la periodista, ya había sido abordado con él anteriormente y siempre pidió no ser entubado.
    La prensa le preguntó cómo había sido en el hogar. “Un hombre normal, con muchas manías encantadoras y a veces difíciles de complacer, un hombre apegado a su lugar, a su cuarto, a su escritorio, coleccionaba plumas fuentes”, dijo.
    De acuerdo con Cristina Pacheco, el poeta leía un libro y otro, y cuando había terminado varios comenzaba a narrárselos indistintamente “de una manera maravillosa”.
    No esperaba su pérdida tan repentina. “Teníamos planes de aquí a dos mil años, pensábamos vivir toda la vida y eso implicaba también morir juntos”, lamentó.
    –¿Se siente traicionada?
    –No, no traicionada, me siento sorprendida, desconcertada, no puedo entenderlo. Siento mucha rabia y desesperación porque no puedo encontrar la palabra para describir lo que siento. No es dolor, no es coraje, es algo que me invade, me paraliza y además me obliga a pensar. Voy a tener que acostumbrarme a vivir con él en la ausencia y en el silencio.”
    Aunque las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) ofrecieron hacer el homenaje en el Palacio de Bellas Artes, la familia de José Emilio Pacheco prefirió El Colegio Nacional, al que ingresó en 1986 y en el que anualmente daba sus cátedras con asistencia multitudinaria del público. Se insistió en que Pacheco, siempre discreto y alejado de las veleidades de la fama, así lo habría preferido.
    El historiador Enrique Krauze, también miembro del Colegio, leyó un breve discurso en el emotivo acto. Lo recordó como “uno de los más altos humanistas literarios”.
    Y coincidió con Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, quien fue abordado por la prensa momentos antes, en el sentido de que el ganador del Premio Cervantes de Literatura 2009 cultivó todos los géneros: poesía, cuento, novela, ensayo, artículo, texto periodístico y traducción, además de ser editor y compilador de antologías “con la misma sabiduría, precisión y gracia”.
    Ambos recordaron el Inventario que publicó en el semanario Proceso, desde su fundación:
    “Aunque era un maestro cautivante y un conversador amenísimo, su vocación era llegar al público, no sólo al especializado, sino al lector común que a lo largo de varias décadas acumuló semana tras semana las hojas de su Inventario por donde desfilaban numerosas anécdotas, episodios, biografías, obituarios, recuerdos, escenas de la vida cultural mexicana y universal, vistas siempre bajo ángulos desconocidos e insólitos.”
    Krauze destacó también que Pacheco era “sumamente caballeroso”, y no por el “cuidado artificial de las formas”, aclaró, sino por una actitud ante la vida que debió haber adquirido de tiempo atrás, de un México que “añoró siempre y donde esa actitud cabía en una noble palabra ahora en desuso, la palabra decencia. José Emilio era en el buen sentido de la palabra, bueno”.
    Agregó:
    “Lo caracterizó la insaciable, casi infantil curiosidad por descubrir el ancho mundo y, a su vez, el cultivo gozoso de la minucia. Aunque fue prudente y reservado, jamás se retrajo a una torre de marfil, le dolía genuinamente la desigualdad y la pobreza y fue testigo sensible del deterioro de su ciudad, de su país.”
    Al término del discurso se montó la primera guardia de honor con Emilio Chuayffet, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Tovar y de Teresa y Cristina y Laura Emilia Pacheco, hija del escritor.
    En la segunda participaron miembros de El Colegio Nacional, entre ellos el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Sarukhán, el astrónomo Arcadio Poveda, el arqueólogo Eduardo López Moctezuma y el compositor Mario Lavista.
    Hasta el recinto llegaron para presentar sus condolencias a Cristina y Laura Emilia Pacheco: Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México; el rector José Narro Robles; el director y el subdirector de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda y Salvador Corro, así como Armando Ponce, editor de la sección Cultura, en la que José Emilio Pacheco participaba con el Inventario.
    De hecho, en el número de esta semana se publicó el último Inventario del escritor, titulado “La travesía de Juan Gelman”, que fue la segunda parte de dos ensayos dedicados al poeta recién fallecido.
    También asistieron los escritores Guadalupe Loaeza, Bárbara Jacobs, Alberto Ruy Sánchez, Marco Antonio Campos, David Huerta, Jorge Volpi, Hernán Lara Zavala, Ignacio Solares; los músicos Carlos Prieto y Horacio Franco; el astrónomo Manuel Peimbert, miembro del Colegio; el fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio, y el arquitecto Teodoro González de León, entre otros.
    La escritora Elena Poniatowska fue de las primeras en llegar al acto que inició casi en punto de las 12:00 horas. La autora de La noche de Tlatelolco recibiría mañana la Medalla Bellas Artes 2013 en una ceremonia en el Palacio de Bellas Artes, pero pidió que se suspendiera con motivo del duelo por el fallecimiento de José Emilio Pacheco, informó el Instituto Nacional de Bellas Artes.
    Además de miembros de la comunidad cultural, asistió público en general que hizo fila para dar un abrazo a Cristina Pacheco y montar una guardia de honor. Ella tuvo palabras para mucha gente, sobre todo para los jóvenes, a quienes invitó a subir, y les recordó que a José Emilio le gustaba estar rodeado de ellos.
    Los restos del escritor serán cremados. Aún no se tiene definido el lugar donde reposarán, pero sus familiares han pensado como una posibilidad en Veracruz, lugar que guardó un significado especial para el poeta.
    Sobre el homenaje en el Palacio de Bellas Artes, Rafael Tovar señaló no será en estos días, sino hasta que la familia considere que es el momento oportuno.




    José Emilio Pacheco: vida, muerte, verso

    Las letras latinoamericanas lloran al gran poeta mexicano fallecido a los 74 años


    José Emilio Pacheco, fallecido el domingo en la capital mexicana a los 74 años, podría haber sido velado en el Palacio de Bellas Artes, el símbolo más pomposo de la cultura mexicana, al modo de un faraón o un jefe de Estado. Pero antes de morir dejó dicho que prefería el Colegio Nacional. Aquí, en un rinconcito del centro histórico de la Ciudad de México, venía una vez al mes y se sentaba en los bancos de piedra de un bonito y silencioso patio rodeado de naranjos y limoneros. “Se va a quedar aquí un ratito. Era una ilusión muy grande para él acercarse de vez en cuando y charlar con gente de todo tipo. Mujeres con bolsas de los mandados, jóvenes, estudiantes, comerciantes. Vamos, la gente de la calle”, relataba Cristina Pacheco, esposa del ganador en 2009 del Cervantes y del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
    Alérgico a los elogios, Pacheco (que había sido hospitalizado el sábado como consecuencia de un golpe en la cabeza recibido en su domicilio) solía decir que ni siquiera era el mejor escritor de su barrio. Juan Gelman, que murió diez días antes, era su vecino. La coincidencia inspiró las palabras de Cristina Pacheco: “Es lindo pensar que en el último trabajo que hizo (un artículo sobre el propio Gelman para la revista Proceso) se encontró con un amigo, con un poeta, y a lo mejor andan juntos por allí en alguna parte inventando historias”.
    México lloró durante toda la jornada a uno de sus grandes escritores. Los que lo conocieron lo retrataron como un hombre normal, alejado de podios y capillas, alguien que vivió como si nunca se fuera a morir. “Teníamos planes de aquí a 2.000 años”, decía su mujer. Jorge Volpi pasó al lado del féretro con sus restos mortales y dejó una reflexión tan sencilla que parecía llenar todo el vacío de la pérdida de Pacheco: “Se va un grande”.
    Entre la muchedumbre sobresalía el sombrero de Jaime Cuéllar, un experto en cine político. Está obsesionado con encontrar una película, Mariana Mariana, cuyo guión es de Pacheco. "Dudo que alguien aquí la haya visto", sugería oteando a los presentes. No estaba aquí para hacer negocio, pero llegado el momento todo se podría hablar. "Hombre, si alguien me pide un título y lo tengo en mi colección, lo copio y lo traigo en media hora. No sería una falta de respeto hacia Pacheco, al revés. Estaría encantado que distribuyésemos sus películas". Gente de todas las edades, altura, peso, condición social, se acercaron para darle el último adiós al poeta.
    José Emilio Pacheco será incinerado. No quería pasar la eternidad encerrado en una caja. Tenía claustrofobia.



    El legado literario de José Emilio Pacheco, según los poetas

    Siete escritores de América Latina y España explican la importancia de la poesía del autor mexicano


    Tiempo, memoria, reflexión, realismo, doméstico, sentimental, inteligencia… son algunas de las palabras y conceptos que se repiten al referirse a la obra poética de José Emilio Pacheco, fallecido ayer en México.Seis poetas de España y América Latina señalan las principales aportaciones del autor mexicano a la literatura. Poeta de lo cotidiano, de lo cercano, de la belleza del discurrir de la vida diaria, de las cosas con las que lidiamos continuamente en los quehaceres, de esas cosas e ideas presentes en nuestros pensamientos de manera latente o agazapada, insoslayables. Poeta del Tiempo, como dice Darío Jaramillo. Porque todo eso que llamamos cotidiano está impregnado de Tiempo, es Memoria. Versos tristes a veces, pesimista a ratos, y también optimistas y siempre luminosos en sus imágenes que invitan a mirar a todos lados de nuestra vida y de la vida en general.
    ÓSCAR HAHN: José Emilio Pacheco pertenecía a esa rara especie de escritores que practican los más diversos géneros con el mismo rigor y con la misma calidad. Poeta antes que nada, ejerce una aguda crítica de la contingencia, pero su gran preocupación es el tiempo. Por eso la suya es una poesía filosófica, no en el sentido libresco del término, sino en el sentido de asombro, curiosidad y reflexión ante los enigmas de la existencia. Para sus poesías completas Pacheco eligió el título de “Tarde o temprano”. Ahora que el poeta nos ha dejado, ese título pierde su carácter conjetural y adquiere una actualidad y una certeza profundamente perturbadoras. Querido José Emilio, no me preguntes cómo pasa el tiempo.
    ANTONIO GAMONEDA: Era un hombre en plena conciencia, en el sentido que manifiesta su obra. Su poesía podría ser entendida como como de signo realista, aunque prefiero decir que es una poesía explícitamente reflexiva. Poesía en la que el pensamiento reflexivo se empareja sobre impulsos o incluso se sobrepone al pensamiento poético. Es un realismo orientado a la reflexión en un lenguaje normalizado, sin grandes aventuras semánticas, pero todo muy bien hecho.
    JUAN CARLOS MESTRE: Es la poesía de Pacheco un habla contra la traición inmaterial de la muerte, oraciones civiles con las que resistir la perturbadora obsesión de lo perdido, el lejano siempre que solo existe en la imaginación de los poetas y la memoria violentada de los pueblos. Dio su poesía nombre a lo oscuro y belleza al indefenso. Nombró la inexistencia de las ensoñaciones y el territorio donde los héroes forzosos del amor otorgan otro sentido de nobleza a la condición humana. No habitarán la solemne casa del silencio sus palabras esparcidas sobre lo posible imposible: un mundo sin víctimas. Viven ya en otros ojos, luminosas bajo otras piedras.
    LUIS GARCÍA MONTERO: La poesía de José Emilio tiene la tensión de algunas paradojas que la depuran. Se trata de una voz muy culta, propia uno de los mejores ensayistas de la poesía contemporánea, pero busca la sencillez y el diálogo con el lector. Ama la tradición (López Velarde, Gorostiza, Sabines, Paz), en nombre de una originalidad profunda. Persigue la sinceridad en la máscara, la confesión en el pudor. Y asume el pesimismo de la lucidez, la evidencia de la catástrofe, para localizar el rayo de luz que dignifica la vida. Su escritura va y viene por estos extremos. Es inteligente y sentimental.
    PIEDAD BONNETT: Como poeta fue uno y muchos. Detrás de los distintos registros de sus poemas encontramos siempre una mirada incisiva, con un trasfondo filosófico, que se concreta en versos tocados muchas veces por el humor y la ironía pero también de lirismo contenido. Su poesía, que le habla a un lector amplio, pues su misterio asoma a través de un lenguaje sencillo, nos acompañará siempre.
    FRANCISCO FERRER LERÍN: Debo a Pacheco su definición exacta de las aves, la etiqueta precisa que supone el buen uso de un nombre. Se lo dije en Madrid, en la ceremonia del Cervantes, y me lo agradeció. Hablamos de ese poema sobre el zopilote, bicho infamado, hermano menor de nuestro buitre. Un poema que despierta ternura por el aprecio de la fealdad casi doméstica de un ave oscura, destino obligado de las pedradas de niños sin corazón que se adiestran para verdugos.
    JOAQUÍN PÉREZ AZAUSTRE: En La edad de las tinieblas, José Emilio Pacheco desmenuza un quinqué, la savia de petróleo acumulada en su osario de tiempo, desde los dinosaurios a la llama, con millones de años de sedimentación inventando la luz dentro de la campana de cristal. “La noche huele a luz carbonizada”: algo de extrañamiento se oculta ahí, como un poso, con su desolación o su milagro. Poeta de una generación, con ese lema complejo que supone Alta traición, reclamó la autocrítica propia de ese mundo de tertulias que compartió con Pitol y Monsivais. Escribir es una resistencia contra los horrores que vivimos.




    "La poesía fue en José Emilio un don natural, jamás nada forzado, la belleza sin tropiezos, pero a la vez fue un orfebre", escribió el novelista nicaragüense Sergio Ramírez en su cuenta de Twitter.
    "José Emilio Pacheco fue las palabras, fue la lengua, fue la poesía más pura de nuestro tiempo y lo será del tiempo futuro. Un clásico", añadió. 



    “Pacheco todavía nos hacía mucha falta”

    Los grandes escritores mexicanos y el mundo de la cultura se tiñen de luto



      José Emilio Pacheco (i) junto con Sergio Pitol (c) y CarlosMonsiváis, en 1959. / BERNARDO GINER DE LOS RÍOS
      Acababa de enterarse de la muerte de José Emilio Pacheco, y Elena Poniatowska, su amiga, su confidente, ya lo estaba echando de menos: "Todavía nos hacía muchísima falta, se ha ido antes de tiempo. Sobre todo ahora que México está en un torbellino de violencia. Basta con ver Michoacán. Ha muerto uno de los grandes intelectuales y uno de los grandes escritores de México".
      Fallecido a los 74 años de edad en un hospital de la Ciudad de México, Pacheco deja una legión de seguidores de todas las generaciones que devora sus libros con entusiasmo. Era uno de esos escritores que la gente toma como suyo.
      El escritor Rafael Pérez Gay considera que era refractario a las alabanzas, "como todo buen escritor debe ser". Recuerda cuando le hicieron un homenaje hace tres años en una universidad. Se sentó en primera fila y a ratos estaba incómodo. No dejaban de enaltecerle. "Estoy aturdido", dice, justo cuando acaba de terminar un artículo de Pacheco para un periódico mexicano (La Razón).
      Cristina Rivera-Garza, escritora y profesora universitaria en Estados Unidos, siempre le pide a sus alumnos que lean Las batallas en el desierto. "Es la obra fundamental del México de mediados de siglo contada desde dentro y con la perspectiva y el desamparo de un niño", dice por teléfono. Rivera Garza le niega la muerte a Pacheco: "Va a ser siempre un escritor vivo".
      El poeta y novelista Julián Herbert, de 43 años, lo sentía en el alma. "¡Puta madre!", exclamaba al conocer la noticia. "Le tenía un inmenso cariño. Además de ser lector y sobre todo apreciar sus primeras obras (Las batallas en el desierto). Fue un tipo generosísimo conmigo. Estaba interesado en la nueva literatura mexicana que se estaba haciendo", cuenta.
      Herbert no solo le ha rendido homenaje a Pacheco esta tarde con sus palabras. Lo ha hecho a lo largo de toda su carrera. "En casi todos mis libros incluyo poemas traducidos de otras lenguas aunque versionados libremente. Esa idea la traigo de él y es la forma que tengo de darle las gracias por todo lo que ha significado para mí", continuó Herbert.
      Pacheco se puede considerar el primer escritor latinoamericano que corrigió una novela, Morirás lejos, una vez publicada. No consta en acta que otro lo haya hecho. "Tiene huevos. Le encontró otro sentido y le cambió muchas partes, incluido el final", recuerda este hecho extraordinario el escritor mexicano Jorge F. Hernández. "Le quiero agradecer más que nada como lector porque fue un poeta infinito, nos descubrió que la poesía era accesible, que estaba en todas las partes", señala y antes de colgar pide un favor: "Pon que estoy muy triste".
      Benito Taibo ya tenía tono fúnebre. "Es francamente terrible. Hace poco murió Juan Gelman. Los dos eran amigos míos. ¿Quieres que te diga algo a riesgo de caer en un lugar común? En México nos hemos quedado huérfanos de poetas". En su Facebook escribió una larga reflexión sobre Pacheco, al que consideraba "generoso, benevolente, cariñoso y brillante". "Y glotón", bromea.
      Pacheco se ruborizaría al leer tanto elogio. Las reacciones de las instituciones culturales mexicanas no se hicieron esperar. El presidente de Conaculta, Rafael Tovar, dijo que el fallecimiento de Pacheco era "una inmensa pérdida para las letras universales". "Mi pésame a sus deudos", escribió a través de Twitter. Por el mismo canal, el presidente Enrique Peña Nieto se unía a las condolencias: "Ha fallecido un gran representante de nuestra literatura. México extrañará al gran escritor José Emilio Pacheco. Descanse en paz".
      Poniatowska ganó en noviembre el Premio Cervantes de literatura y, nada más bajar las escaleras de su casa para recibir a los que la estaban esperando en su salón, dijo que había desayunado. Acababa de amanecer y no era un dato intrascendente. "Cuando se lo dieron a José Emilio me dijo que no pudo probar bocado hasta la tarde. Le acosaron a llamadas durante todo el día, pero yo soy más previsora. Yo al menos le he ganado en esto, en literatura ya es otra cosa. Vengo ya a hablar con ustedes habiendo comido un cafecito y un pan", relató.
      Esta triste tarde de domingo se le echó encima como una losa a Elenita, como la llamaba Pacheco. Y tocaba recordar el momento en el que su amigo fue de gran apoyo. "Recuerdo que a él le llevé el manuscrito de La noche de Tlatelolco (el libro más conocido de la escritora) y fue el primero que escribió sobre el texto y el único que lo hizo en 1968. Siempre fue un tipazo. Estoy horriblemente triste. Yo soy mayor que él", añadió la novelista, de 81 años.

      José Emilio Pacheco, 2009
      Foto de César Durione


      PREMIOS
      • Premio Magda Donato (México), por Morirás lejos, 1967
      • Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (México), por No me preguntes cómo pasa el tiempo, 1970
      • Premio Xavier Villaurrutia (México), por El principio del placer, 1973
      • Premio Nacional de Periodismo (México), por Divulgación cultural, 1980
      • Premio Malcolm Lowry (México), 1991
      • Premio Nacional de Ciencias y Artes en lingüística y literatura, 1992
      • Premio Nacional de Poesía José Asunción Silva (Colombia), 1996
      • Premio Iberoamericano de las Letras José Donoso (Chile), 2001
      • Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, 2003
      • Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde (México), 2003
      • Premio Internacional Alfonso Reyes (México), 2004
      • Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (Chile), 2004
      • Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada, Federico García Lorca, 2005
      • Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (España), 2009
      • Premio de Literatura Miguel de Cervantes (España), 2009
      • Doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2009.
      • Doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Campeche, 2010.
      • Doctorado honoris causa por la Universidad Nacional Autónoma de México, 2010.
      • Premio Alfonso Reyes por El Colegio de México, 2011.




      Pero la parte central de su obra, la que lo convierte en “poeta y escritor”, según la contradictoria y ya establecida fórmula de las enciclopedias que divide el oficio entre el género y una de sus especies, es su trabajo poético, que se ha reunido completo en tres ocasiones, una en 1980, otra en el año 2000, con el título de Tarde o temprano que luego en 2010 fue ampliada, y que incluye más de doce volúmenes que cambian cada vez que se reeditan debido a la costumbre que tenía de excluir poemas y de corregir cada vez los ya publicados, inconforme siempre con la última versión, nunca definitiva, en una actitud que revela una profunda humildad ante el texto y un sentido de obra en marcha, inconclusa y perfectible.






      OBRAS

      Poesía
      1963.- "Los elementos de la noche"
      1966.- "El reposo del fuego"
      1969.- "No me preguntes cómo pasa el tiempo"
      1973.- "Irás y no volverás"
      1976.- "Islas a la deriva"
      1980.- "Desde entonces"
      1981.- "Tarde o temprano"
      1983.- "Los trabajos del mar"
      1984.- "Fin de siglo y otros poemas"
      1985.- "Alta traición: antología poética"
      1987.- "Miro la tierra"
      1990.- "Ciudad de la memoria"
      1996.- "El silencio de la luna : [poemas, 1985-1993]"
      1999.- "La arena errante. [Poemas 1992-1998]"
      2000.- "Siglo pasado"
      2005.- "Antología poética"
      2005.- "En resumidas cuentas"
      2009.- "Como la lluvia"
      2009.- "La edad de las tinieblas"

      Novelas
      1959.- "La sangre de Medusa y otros cuentos marginales"
      1963.- "El viento distante"
      1967.- "Morirás lejos"
      1972.- "El principio de placer"
      1981.- "Las batallas en el desierto"
      1992.- "Tarde de agosto"

      Ensayo
      1994.- "El derecho a la lectura"