martes, 25 de octubre de 2016

Richard Ford

Richard Ford
FICCIONES

DE OTROS MUNDOS


CUENTOS

Richard Ford
(1944)

Escritor estadounidense. Nació el 16 de febrero de 1944 en Jackson Mississippi.

Sus padres fueron Edna y Parker Carroll Ford, ambos nacidos en Arkansas poco antes de la gran depresión. Edna, que venía de una familia pobre, conoció a Parker, de ascendencia irlandesa, a los 18: "grande, buenmozo, dulce [...] formaban una sola persona", recordaría el escritor más tarde. Su madre se dio cuenta que estaba encinta cuando estaban viajando vendiendo almidón —Parker era vendedor ambulante—; se instalaron en Jackson, donde nació su único hijo.

Cuando Richard Ford tenía 16 años, su padre falleció de un ataque al corazón. Edna tuvo entonces que conseguir un trabajo y como no podía controlar al adolescente —que se había convertido en problemático: "robaba coches, me peleaba, hacía carreras"—, lo envió adonde su madre, quien con su segundo marido administraban un hotel en Little Rock  (Arkansas). Ya antes, desde los 8 años, cuando su padre sufrió su primer infarto, Richard solía pasar largas temporadas con sus abuelos maternos. Allí dejó de meterse en líos, descubrió las chicas y todo "fue genial" porque ellos "eran muy permisivos".

Su madre se les unió después; a los 19 años, Ford trabajó como fogonero en el Ferrocarril Misuri Pacífico en Little Rock.3Disléxico, no era un buen estudiante y confiesa que no tenía talento para las matemáticas. "Para hacer algo bien, tengo que trabajar más duro que otra gente. No puedo hacer muchas cosas al mismo tiempo, puedo concentrarme en una sola", reconocería.1 Y también: "Soy lento. Nunca he hecho una sola cosa importante en mi vida en la que ser rápido funcione".

Ingresó en la Universidad de Michigan a estudiar administración hotelera, pero tras el primer año se cambió a literatura; se graduó en 1966. Fue en la universidad donde conoció a Kristina Hensley, su futura esposa, con quien se casó en 1968.

Probó diversos trabajos, pero al fin optó por ir a continuar sus estudios superiores en Saint Louis, para lo que eligió Derecho. Pero entonces "intervinieron la suerte y el amor":


"Me robaron del coche todos mis libros de Derecho unos días antes de los exámenes. Estaba hundido. Ni se me había pasado por la cabeza abandonar la carrera de Derecho. Había trabajado duro para estar ahí. Pero me robaron todos los libros. Y entonces me pregunté si de verdad quería hacer lo que estaba haciendo. Es como si el destino me brindara una segunda oportunidad para decidir. ¿Qué otra cosa podría estar haciendo?, me pregunté. Y pensé: podría casarme con Kristina, mudarme a Nueva York, pasarlo bien e intentar ser un escritor. Fue un puñado de estrellas que se alinearon, algunas oscuras y otras brillantes. Y elegí la dirección de la estrella brillante, que era Kristina. Cuando decidimos casarnos fue como si la pista estuviera despejada para nosotros. Era algo irresistible, un momento liberador."


Richard Ford
Poster de T.A.



Ford no había leído prácticamente nada hasta los 18 años, en parte debido a su dislexia. Sobre esta enfermedad explica que lo hacer ser un lector lento. "Leo mucho. Leo todo el tiempo, pero soy lento. Y sé que voy a llegar al final de mi vida sin haber leído los libros que debía haber leído". Al mismo tiempo, considera que le ayuda a la hora de escribir. "Me hace ser más cuidadoso", señala. Pero luego se enamoró de la literatura y, ya decidido a convertirse en narrador, hizo una maestría de escritura creativa en la Universidad de California, Irvine, que terminó en 1970.

Seis años más tarde salió su primera novela, Un trozo de mi corazón, que trata sobre dos perdedores desarraigados cuyos caminos se cruzan en una isla del río Misisipi; en 1981 le siguió La última oportunidad.

"Publiqué mi segunda novela, y tuvo buenas críticas. Pero nadie la compró. Entonces cogí un trabajo de periodista deportivo. Y pensé que, si podía conservar aquel empleo, lo haría para siempre. Era divertido, era fácil, estaba bien pagado, viajabas por todo el mundo... era perfecto", recuerda Ford.



La publicación para la que trabajaba en Nueva York se llamaba Inside Sports. Ford sabía de deportes, era una aficionado al boxeo —su abuelastro, antes de tener el hotel, había sido un boxeador relativamente exitoso—, le gustaba el atletismo, y, como ha explicado, la tradición del periodismo deportivo estadounidense "posee cierto lado literario".



Pero Inside Sports cerró y como lo rechazaron en Sports Illustrated, decidió retornar a la ficción y entonces que nació su personaje más conocido, Frank Bascome, protagonista de varios libros suyos. "Pero perdí ese trabajo y me senté a pensar qué querría escribir si hiciera una nueva novela. Tenía claro que debía hacer algo realmente distinto de lo que había estado haciendo, porque lo que había estado haciendo no acababa de funcionar. Un día Kristina, mi mujer, me dijo: '¿Por qué no escribes sobre alguien que es feliz?'. Y me pregunté: ¿cómo demonios se hace eso? Yo tenía una concepción muy romántica de los personajes de las novelas. Eran siempre tipos conducidos por la angustia, sometidos a terribles torturas psíquicas, preocupaciones... Así que decidí cambiar mi visión del mundo. Lo primero que voy a hacer, pensé, es darle al personaje un trabajo que le guste. Y le di un trabajo de periodista deportivo. Luego pensé: una persona feliz es probablemente alguien que ha sido infeliz en el pasado y que intenta ser feliz. Y ésa es la manera en que llegué a Frank. Ésa es toda mi concepción de Frank Bascombe. Alguien que intenta hacerse un hombre mejor, un hombre más feliz", cuenta.



El periodista deportivo, publicada en 1986, es una novela sobre un escritor fracasado convertido en periodista deportivo que sufre una crisis espiritual debido a la muerte de su hijo. Esta obra lo consagró: la revista Time la eligió una de las cinco mejores novelas de año (en 2005 la seleccionaría entre las 100 mejores novelas desde 1923, año de la fundación del semanario) y, además, fue finalista del premio Premio Faulkner 1987.



Al año siguiente consolidó su éxito con la recopilación de relatos Rock Springs. Algunos críticos han relacionado estos cuentos con el movimiento estético conocido comorealismo sucio (José María Guelbenzu lo define como "realista exhaustivo") y compuesto, entre otros, por Raymond Carver y Tobias Wolff, a los que Ford conoció bien. Si bien los personajes de esos relatos son cercanos a los que describen los autores del realismo sucio, los de sus novelas más famosas —de clase media alta.


Esto se refiere principalmente a las historias sobre Frank Bascombe, que son las que le han brindado más fama y con las que ha consechado premios y seguidores. Su segunda novela de la serie, El día de la independencia (1995) obtuvo tanto el Pulitzer como el Faulkner,  convirtiéndolo en el único autor en haber ganado ambos premios por el mismo libro.8 Acción de Gracias (2006) tiene el mismo protagonista, así como las cuatro nouvelles de Let Me Be Frank With You (2014).

Se ha querido ver en Frank Bascombre el álter ego del Ford y considerar que las historias que protagoniza son autobiográficas: como su autor, nació en Misisipi, es hijo único, se quedó huérfano de padre en la adolescencia, quiso ser escritor, trabajó de periodista deportivo... A esto Ford ha contestado: "Pero yo no tengo dos ex mujeres, ni hijos, no soy agente inmobiliario, no he ido a la universidad de Michigan... Las buenas novelas no son autobiográficas. Si escribes una novela autobiográfica estará confinada, limitada por lo que tú eres. Le diré mi concepción de lo que es una buena novela: una buena novela es la que utiliza la imaginación para provocar en el lector que experimente lo impredecible. Y eso sucede cuando el escritor imagina cosas que están muy lejos de su propia vida cándida".

Ford ha sido profesor y ha antologado y editado importantes libros. Como antologador se ha distinguido en el género de cuentos: le pertenecen las selecciones para las compilaciones de Houghton Mifflin Harcourt Granta Books y otras.

Richard Ford con su esposa, Kristina, y los perros
Maine, 2006

Vive con su esposa en Boothbay (Maine). En general, ha habitado en muchos lugares de Estados Unidos, lo que le ayudó al convertir a su personaje Frank Bascombe en agente inmobiliario: en sus mudanzas —más de una docena— aprendió "los detalles técnicos del asunto, la jerga, el vocabulario". Vivió muchos años en el barrio francés y luego en el Distrito Jardín de Nueva Orleans, Luisiana, donde su mujer fue directora ejecutiva de la comisión de planificación de la ciudad. La pareja no tiene hijos y Ford ha reconocido que no le gustan: declaró en una ocasión que los odiaba. "Lo dije con afán provocador, aunque es cierto que no disfruto de su compañía. No me importa que me acusen de misántropo; puedo vivir con eso", dijo en 2013.


Practica deportes —juega al squash y levanta pesas en el gimnasio—; tiene una moto, le gusta ir a cazar aves en otoño. Fue precisamente a raíz de una apuesta con Raymond Carver durante una cacería que nacería mucho después su novela Canadá: "Allá por 1986 cruzamos la frontera para cazar gansos salvajes. Nos encontrábamos en la provincia de Saskatchewan y decidimos hacer una apuesta para ver quién era capaz de integrar ese nombre en un relato. Gané yo, pero solo porque Ray murió antes de poder realizarlo. Esa debió de ser la llama que encendió mi interés literario por Canadá".

Wikipedia






Richard Ford

"El realismo sucio 

fue un inocente truco publicitario"


Juan Carlos Galindo
7 de agosto de 2010

El escritor afirma que la muerte de su madre, en 1981, le llevó a "retomar la escritura de manera más intensa". Tras dedicarle un libro, reeditado ahora en España, escribió sus novelas más aclamadas como El periodista deportivo. Sobre la obra dedicada a ella, afirma: "Me gustaría que pudiera saber que su vida tuvo consecuencias e influencia no solo en mí"
Richard Ford (Jackson, Misisipi, 1944) se define como un "escritor lento", pero no tuvo sin embargo reparos para responder rápidamente al mail enviado por este periódico para contactar con él. A pesar de que no habla con los medios cuando no está en promoción de sus obras, la publicación en España de Mi madre(Anagrama), un libro homenaje a su madre muerta en 1981, abre la puerta a esta entrevista en la que constata el proceso de transformación que sufre el escritor en este tipo de relatos, elogia a Obama y desmitifica el realismo sucio, corriente literaria en la que fue incluido junto, entre otros, a Raymond Carver y Tobias Wolff y que compara con el movimiento dadá.
El autor de Rock Springs, que no huye de la respuesta a preguntas políticas y personales, sí esquiva las cuestiones sobre su próxima novela (de la que no nos dice ni una palabra) y la clase media de EE UU, sujeto esencial de la trilogía formada por El periodista deportivo (finalista del premio PEN Faulkner en 1985) El Día de la Independencia (premios Pulitzer y PEN Faulkner en 1995) y Acción de Gracias, que le ha dado la fama internacional. Y eso a pesar de que la crítica deThe New York Times Michiko Kakutami, tan poco dada a los elogios, dijo que su retrato de la clase media era "el más evocador de la sociedad de los ochenta en EE UU desde el último relato del Conejo de John Updike".












Mi madre

Richard Ford.
Traducción de Marco Aurelio Galmarini Rodríguez
Anagrama. Barcelona, 2010
88 páginas
12 euros
"Soy un escritor lento. Nada de lo que hago sería mejor por hacerlo rápido"
"Lo más importante es decir qué pasó y no inventar lo que nunca ocurrió"


PREGUNTA. En Mi madre constata el paso del tiempo y dice: "He recordado cosas de las que no hablo hoy. Algunas he tratado de volcarlas en las novelas. He escrito cosas y las he olvidado". ¿Cómo elige los hechos y recuerdos y qué material termina en una novela, en un libro como Mi madre, o permanece en la memoria personal?

RESPUESTA. Esa es la eterna pregunta sin respuesta. ¿Por qué escoges lo que escoges? Hay algunos hechos clave, por ejemplo, la muerte de mi madre (dolorosamente obvia), que simplemente sabes que tienen que ser incluidos; otros (el novio de mi madre) saltan espontáneamente de la memoria y encajan en ese preciso lugar por razones que no son inmediatamente, y algunas ni siquiera finalmente, evidentes. Así que se puede decir que estructuro este libro partiendo de la realidad y siguiendo el orden de la realidad y que en este orden, ocasionalmente, aparecen acontecimientos espontáneos que se insertan a sí mismos.
P. Concibe el relato de la vida de su madre como un "acto de amor" y el resultado es una historia incompleta y en cierto modo inexacta que es al mismo tiempo totalmente verdadera en la medida en que el escritor lo recuerda así. ¿Cuán importante es la memoria en este libro?
R. Por supuesto que es incompleta. Es su vida, no la mía. Y la memoria es imperfecta e incompleta en sí misma. Lo más importante es decir qué pasó y no inventar lo que nunca ocurrió. Es un acto de amor porque la escritura es algo significativo e importante y es mi manera de dedicarle esto.
P. ¿Hablar de la vida de su madre sirvió de terapia? ¿El escritor que surge después de este libro es distinto?
R. No me gusta usar la palabra "terapéutico". Hacerlo es subestimar el acto de escribir, que es un comportamiento muy complejo y que sume al escritor en una variedad de posibilidades obvias y no obvias. Y, sin embargo, probablemente no haya ninguna manera intensa de involucrarse en esto que nos deje tal como éramos antes de empezar.
P. Mi madre fue publicado en 1988 y durante ese tiempo y después de El periodista deportivo (1986) no publicó mucho. ¿Su proceso creativo sufrió tras su muerte?
R. Primero, soy un escritor lento. Nada de lo que hago sería mejor por hacerlo rápido. La muerte de mi madre (en 1981) fue seguida inmediatamente por el inicio de El periodista deportivo y la elaboración de las historias de Rock Springs. Escribí El periodista deportivo alimentado de alguna manera por la fuerza del dolor por la muerte de mi madre. Sí consiguió algo, su muerte me llevó a retomar la escritura de manera más intensa y exitosa. A pesar de que estaba muy triste, sé que estaba experimentando emociones fuertes, y usé esa fuerza en mi escritura.
P. Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano autor de El olvido que seremos y Traiciones de la memoria, dos homenajes a la figura de su padre, asesinado por militantes de la extrema derecha colombiana, subraya en varias ocasiones la paradoja, para él dolorosa, de escribir para un destinatario que ya no puede leerlo ¿Experimenta lo mismo?
R. Lo que hubiera deseado no es tanto que mi madre tuviera que leer lo que escribí sobre ella sino que pudiera saber que su vida tuvo consecuencias e influencia, no solo en mi vida sino en la vida de otros que han leído acerca de ella. Me gustaría que supiese que fue admirada, recordada y querida.
P. ¿Cómo ve a la clase media americana de hoy en día? ¿Es muy distinta de la que sirve de sustento a novelas como El Día de la Independencia o Acción de Gracias?
R. Lo siento, no tengo una respuesta a eso.
P. ¿Qué opina del realismo sucio? ¿Se considera parte de ese grupo de autores?
R. No pienso para nada en ello. Fue un inocente truco publicitario. Nadie se lo tomó en serio, aunque proporcionó grandes y duraderas audiencias a los escritores a los que pretendía promocionar. Pero nunca fue pensado para ser tomado en serio. En ese sentido fue como el movimiento dadá.
P. Escribió El periodista deportivo, la novela que le dio la fama, después de no ser contratado por la revista Sports Illustrated. Acto seguido pasó por Granta y otras publicaciones ¿Cuál es su relación con el periodismo como escritor y lector?
R. Todavía hago algo de periodismo. En Europa he tenido la suerte de poder escribir acerca de la política en varios periódicos importantes. Leo prensa todos los días y le doy mucho valor. No leo blogs u otras cosas en Internet, son demasiado ilegibles.
P. Acción de Gracias está enmarcada dentro de la disputa entre Al Gore y George W. Bush que termina en un desastre para la democracia estadounidense y en una enorme pérdida de prestigio para EE UU en el exterior. ¿Es Barack Obama el líder que EE UU necesita?
R. Obama es, sin duda, el líder que necesitamos. Su presencia en la escena nacional ha permitido que importantes fuerzas opuestas hayan salido a la luz y el resultado de eso será la reconciliación. Es inteligente, amable y también falible y lo sabe. Ya ha cometido muchos errores que yo desearía que no hubiera cometido, pero todavía le apoyo







Que se explaye Bascombe, 

el alter ego de Richard Ford


'Francamente, Frank' es un apéndice de lujo de su trilogía de EE UU. La voz del narrador suena otra vez alta y clara en sus críticas




Javier Aparicio Maydeu

29 de diciembre de 2015


Richard Ford será siempre el autor de la nueva trilogía de EE UU integrada por El periodista deportivo (1986), El Día de la Independencia (1995) y Acción de Gracias (2006), un fresco literario que atestigua la vida social y moral de Estados Unidos desde la posguerra, y que, a diferencia de la de John Dos Passos, prefiere lo individual a lo coral, eligiendo primeros planos en menoscabo de panorámicas cenitales otravellings circulares. Ford destila laesencia americana narrando la materia pública desde una óptica privada y atrapando las señas de identidad de Estados Unidos de la mano del inacabable discurso corrosivo de su narrador y presunto alter ego Frank Bascombe, un antiguo agente inmobiliario meditabundo, elegiaco, digresivo y solipsista que a lo largo de la trilogía se ha divorciado, ha superado un cáncer de próstata, ha visto morir a su hijo de nueve años y ha sido periodista deportivo y escritor frustrado: “La novela se llamaba Tánger […], estaba escrita en primera persona. Ahora está enterrada en un cajón, bajo un montón de formularios y catálogos”, escribe irónico en El periodista deportivo.


Bascombe recorre en su trilogía mitos e iconos de la American way of lifedesperdigados a lo largo y ancho de su vida cotidiana, de los malls a la Clínica Mayo, del baseball a las elecciones presidenciales de George W. Bush, de la violencia en los colleges y los tiroteos de estudiantes trastornados como el de Columbine al cuento de hadas de la multiculturalidad o los ejemplares de USA Today. Transcribe en la página sensaciones y trascendentes trivialidades hodiernistas expresadas en forma de cavilaciones de varia re, con tono jocoso y una retórica un punto semejante a la de los dietarios y sustentada en anécdotas y en minuciosas crónicas íntimas que sirven por igual para la catarsis y para la escéptica e irónica aprehensión de una demagógica vida cotidiana en la que se siente atrapado, y de la que pretende liberarse por obra y gracia del monólogo interior, esa gárgola de su conciencia contrariada, el desagüe de sus temores sociales. Herzog y Augie March de Bellow vienen a la memoria, y en ocasiones se les suma Conejo Angstrom de Updike, todos ellos deseando escapar de la alienación a la que los aboca una sociedad tramposa y yerma. Hay que hallarle un sentido a su vida, y Bascombe lo intenta mediante el monólogo autobiográfico y crítico de sus escrupulosas memorias en presente de indicativo destinadas sin remedio a consignar la inevitable futilidad de la vida diaria de un hombre jodido pero socarrón y, como el Leopold Bloom delUlises de Joy­ce, mediocre para los demás pero heroico para sí mismo.

A esta imprescindible trilogía, de raquítica acción y trama atrofiada, querrá acabar llegando el lector que no la conozca y que lea este apéndice de lujo titulado Francamente, Frank (Let Me Be Frank With You, 2014), en el que suena de nuevo alta y clara la voz del resabiado pejigueras Bascombe, embebido de causticidad y decidido a componérselas para seguir dándonos su opinión de la sociedad norteamericana, cuyos ritos obsoletos y su vacío existencial critica sin descanso sin dejar títere con cabeza. Bascombe se ha hecho viejo y, aunque está ya cansado y de vuelta de todo, su humor mordaz lo salva de caer en la tiniebla en la que cayó Philip Roth cuando escribió en Elegía (Everyman, 2006) que “la vejez no es una batalla, es una masacre”, pero no evita que su crítica de la sociedad norteamericana se recrudezca, despotricando en las cuatro historias que integran el volumen, mientras desayuna All-Bran, masca chicle o teme el alzhéimer, contra el fanatismo religioso, el Tabernáculo del Amanecer de la Iglesia Episcopal Metodista Africana, la Asociación del Rifle, el club del Tea Party, el racismo, el desprecio hacia los veteranos de guerra, el nacionalismo circense, la decrepitud y huracanes como el Sandy, coprotagonista de las nouvelles que componen este volumen de desengañada y a la vez festiva senectud.



Springsteen leerá en Ford versiones burlescas de sus baladas más inconformistas, y los hermanos Coen verán reflejadas en sus textos algunas de sus ácidas visiones de la América profunda. En Francamente, Frank, el esperado regreso del gran narrador de Misisipi, que tal vez sea el próximo Nobel norteamericano, vuelve a destacar el “yo” del americano medio que es el heterónimo Bascombe y que, cercano a los 70 atribulados años y ya nostálgico de sus amigos muertos y de un futuro que no vivirá, se conforma a regañadientes con quejarse de un sueño americano del que hace mucho, mucho tiempo que despertó. Pero dejemos que el hosco Bascombe se explaye a sus anchas, al fin y al cabo sus desahogos son la guinda del sabroso pastel de barras de chocolate y estrellas de nata de Ford.

“La mayor parte de los escritores escribe demasiado”, dijo en Flores en las grietas. Autobiografía y literatura. Él se toma largos periodos de “reposo galvánico”, pero cuando escribe lo hace siempre como el mejor.




BIBLIOGRAFÍA
  • Un trozo de mi corazón — A Piece of My Heart, novela, 1976 (trad.: Mariano Antolín Rato, Anagrama, 1992)
  • La última oportunidad — The Ultimate Good Luck, novela, 1981
  • El periodista deportivo — The Sportswriter, 1ª novela protagonizada por Frank Bascombe, 1986
  • Rock Springs, cuentos, 1987 (trad.: Jesús Zulaika, Anagrama, 1990)
  • Incendios — Wildlife, novela, 1990 (trad.: Jesús Zulaika, Anagrama, 1991)
  • El día de la independencia — Independence Day, 2ª novela protagonizada por Frank Bascombe (trad.: Mariano Antolín Rato, Anagrama, 1996)
  • De mujeres con hombres — Women with Men: Three Stories, 3 relatos largos, 1997 (trad.: Jesús Zulaika, Anagrama, 1999)
  • Pecados sin cuento — A Multitude of Sins, cuentos, 2002 (trad.: Damián Alou, Anagrama)
  • Vintage Ford, antología, Vintage Books, New York, 2004. Contiene siete textos:
    • "Communist" del libro Rock Springs; "Reunion", "Calling" (ambos de A Multitude of Sins); una selección de Independence Day; "The womanizer" de Women with Men; "Rock Springs" del libro homónimo; y My Mother, In Memory, texto inédito hasta entonces
  • Acción de Gracias — The Lay of the Land, 3ª novela protagonizada por Frank Bascombe, 2006 (trad.: Benito Gómez Ibáñez, Anagrama)
  • Flores en las grietas. Autobiografía y literatura, ensayos; trad.: Marco Aurelio Galmarini, Anagrama, 2012
  • Canadá — Canada, novela, 2014 (trad.: Jesús Zulaika, Anagrama)
  • Let Me Be Frank With You, 4 nouvelles sobre Frank Bascombe, 2014. Contiene:
    • I'm HereEverything Could Be WorseThe New Normal y Deaths of Others (trad.: Benito Gómez Ibáñez, Anagrama, 2015)


GUIÓN
  • El despertar de un ángel — Bright Angel, 1990; película dirigida por Michael Fields y protagonizada por Dermot Mulroney, Lili Taylor y Sam Shepard

COMO ANTOLOGADOR Y EDITOR
  • The Best American Short Stories, Houghton Mifflin Harcourt, 1990
  • The Granta Book of the American Short Story, antología de cuentos estadounidenses para la revista literaria Granta, 1992
  • The Granta Book of the American Long Story, antología de nouvelles estadounidenses para Granta, 1998
  • Eudora Welty. Complete Novels, edición de Ford junto con Michael Kreyling; Library of America Nº101, 1998
  • Eudora WeltyStories, Collections, & Memoir, edición de Ford junto con Michael Kreyling; Library of America Nº102, 1998
  • The Essential Tales of Chekhov, selección de 20 relatos del escritor ruso Antón Chéjov; 1999
  • Antología del cuento norteamericano, selección y prólogo; una antología del relato norteamericano destinada especialmente al público de lengua castellana, 2002
  • The New Granta Book of the American Short Story, nueva antología de cuentos estadounidenses para Granta
  • Blue Collar, White Collar, No Collar: Stories of Work, 32 relatos de corte obrero, 2011

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

  • Time selecciona a El periodista deportivo entre las cinco mejores novelas de 1986
  • Finalista del Premio Faulkner 1987 con El periodista deportivo
  • Time selecciona a El periodista deportivo entre las 100 mejores novelas desde 1923
  • Premio Rea 1995
  • Premio Pulitzer 1996 por El día de la independencia
  • Premio Faulkner 1996 por El día de la independencia
  • Premio PEN/Malamud 2001
  • Medalla Andrew Carnegie 2013 por Canadá
  • Premio Femina Extranjero 2013 for por Canadá
  • Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016




jueves, 13 de octubre de 2016

Bob Dylan / Premio Nobel de Literatura 2016

Bob Dylan
Poster de T.A.

FICCIONES

FOTOS DE TRIUNFO ARCINIEGAS


SONGS / CANCIONES
THE FREENHEELIN´S BOB DYLAN, 1963

BLONDE ON BLONDE, 1966

NASHVILLE SKYLINE, 1969
Bob Dylan / Lay, Lady, lay

NEW MORNING, 1970

PAT GARRETT & BILLY THE KID, 1973
Knocking on Haven´s Door

MESTER DE BREVERÍA
DANTE

RIMBAUD
KISS






Bob Dylan
(1941)
Premio Nobel de Literatura 2016


(Robert Allen Zimmerman; Duluth, EEUU, 1941) Cantante y compositor estadounidense de folk y rock, una de las grandes figuras de la música contemporánea, cuya producción musical lo erigió en un referente entre los cantautores. Su admiración por el poeta Dylan Thomas le llevó a adoptar el apellido artístico por el que se ha hecho popular. En la década de 1960 creó un estilo propio a partir de la recuperación de la música folk, a la cual añadió unas letras cargadas de simbolismo y reivindicaciones, que le convirtieron en un líder para la juventud contestataria de su país. Canciones como Blowin’ in the WindMaters of war oTalkin’ World War III blues revolucionaron el pop mundial y abrieron nuevos caminos tanto para cantautores como para bandas de rock. En 1965 recurrió a los instrumentos eléctricos e inició una serie de bruscos virajes, tanto estilísticos como espirituales, que le valieron numerosas críticas de los seguidores más puristas del folk. Tras un largo período de silencio discográfico, volvió a llamar la atención con un trabajo recopilatorio grabado en directo y sin instrumentos eléctricos, Unplugged(1995). Algunos de sus álbumes más destacados son The freewheelin' BobDylan(1963), Blood on the tracks (1975) y Oh mercy (1989), mientras que Love and theft (2001) y Modern times (2006) figuran entre sus últimos discos. Nominado en varias ocasiones para el premio Nobel de Literatura, recibió el preciado galardón en 2016.

Casa donde Bob Dylan pasó su infancia
Duluth, Minnesota
Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, nació en Duluth, Minnesota (Estados Unidos) el 24 de mayo de 1941. Desde la infancia mostró un gran interés por la música y la poesía. Vivía en un entorno rural y conoció de primera mano la música tradicional americana de origen europeo. En 1959 empezó a estudiar en la Universidad de Minnesota, donde entró en contacto con la llamada música folk y con la canción protesta. Frecuentaba los locales nocturnos en los que se interpretaba música y pronto empezó a actuar en ellos. Además, pasaba más tiempo cantando y tocando la guitarra y la armónica que estudiando. Fue entonces cuando adoptó su nombre artístico, en homenaje al poeta americano Dylan Thomas. Bob Dylan abandonó definitivamente los estudios universitarios y, decidido a dedicarse por completo a la música, en 1961 se trasladó a Nueva York.
Allí empezó a cantar en los cafés de Greenwich Village, donde se reunían los aficionados al folk. El joven cantante llamó la atención de las más importantes figuras del género, a las que admiraba y que pronto lo consideraron uno de los suyos. Con sus guitarras, banjos, tambores y armónicas, los cantantes folk de los años sesenta iban de la mano con la expansión de los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Músicos como Pete Seeger, Peter, Paul and Mary o Joan Baez, en general jóvenes comprometidos blancos de clase media y urbanos, estaban convencidos de que con canciones podían combatir el comercialismo, la hipocresía, la injusticia, la desigualdad y la guerra. También Bob Dylan transmitía con sus letras de alto contenido poético mensajes que daban un nuevo sentido a la música popular. Sus canciones de protesta no sólo reflejaban los sentimientos de la gente hacia los temas contemporáneos, sino que los creaban, ganándose el título de la voz de su generación.

Bob Dylan y Joan Baez
Londres, 1965

Una elogiosa crítica aparecida en The New York Times le abrió las puertas del mercado discográfico: la discográfica Columbia Records le ofreció grabar su primer disco, titulado Bob Dylan (1962). En este primer vinilo alternó canciones del repertorio folk y blues e incluyó dos temas propios. Bob Dylan fue bien recibido por la crítica y el público y ya mostraba las características esenciales de su estilo: mezcla de las distintas tradiciones musicales populares americanas (especialmente el folk de origen europeo y el blues afroamericano) y gran importancia de las letras de las canciones.
En 1963 se publicó el segundo disco de Bob Dylan, The Freewheelin’ Bob Dylan, que fue un gran éxito. De entre las canciones que contenía este álbum destaca Blowin’ In The Wind, convertida muy pronto en un auténtico himno generacional. Esta canción se cantaba en las manifestaciones pacifistas y a favor de los derechos civiles de la población afroamericana y fue rápidamente traducida a diversos idiomas. Dylan se había convertido en una figura de proyección internacional. Su tercer disco llegó en 1964 y el título, que lo es también de una de las canciones que contiene, expresa el sentir de una época: The Times They Are A-Changin’; es decir,Los tiempos están cambiando.
La imagen de Dylan como cantautor comprometido y figura importante de la canción protesta cambió con su siguiente disco, aparecido en 1965 y titulado Highway 61 Revisited, que incluye el tema Like a Rolling Stone. Esta canción, un auténtico exponente de genuino rock-and-roll, marcó el inicio del Dylan rockero, aunque no dejara de conceder gran importancia a las letras. En el Festival de Folk de Newport, ante la sorpresa y disgusto del público, actuó acompañado por una guitarra eléctrica y amplificadores: no volvería a ser invitado. Lo que estaba haciendo Dylan era revolucionar la idea de música folk, ampliando sus posibilidades. El 1 de junio de 1966 conquistó Europa desde el Olympia de París. El 29 de julio de este mismo año sufrió un accidente de moto, tras el cual desapareció de la vida pública durante dos años.

En 1970 se estrenó la película El precio del fracaso, dirigida por Sidney J. Furie y con banda sonora de Bob Dylan. Tres años después llegó a la gran pantalla un nuevo filme con música de Dylan, Pat Garret y Billy The Kid, dirigida por Sam Peckinpah y en la cual el cantante interpretaba un pequeño papel. En 1975 rodó su única película como director, Renaldo y Clara, y tres años después apareció en un documental firmado por Martin Scorsese titulado El último vals. Para este último trabajo, el director americano se basó en el histórico concierto de despedida de The Band, el grupo que entre mediados de la década de 1960 y mediados de la siguiente acompañaba a Bob Dylan en muchos de sus recitales. El concierto tuvo lugar el Día de Acción de Gracias en Winterland, San Francisco, y en él participaron, además de Dylan y The Band, músicos notables como Eric Clapton, Neil Young, Ringo Starr y otros.
Las canciones de Dylan de la década de 1980 responden, en su mayoría, a sus inquietudes religiosas, y sus letras adquieren una notable profundidad. No vivía entonces su momento de mayor popularidad, aunque los veinticinco años de carrera musical no pasaron por alto ni a su discográfica ni al público. Así, en 1985 apareció un quíntuple álbum antológico, Biograph, que contenía versiones inéditas de algunas de sus canciones.
Dylan fue durante años un referente generacional, y llegó un momento en que los textos de sus canciones empezaron a interesar seriamente a la intelectualidad de la época. El gran poeta del movimiento beat Allen Ginsberg no dudó en mostrar su admiración por Dylan refiriéndose a él como “un importante bardo americano del siglo XX cuyos textos han influido a generaciones en todo el mundo, lo cual le hace acreedor del premio Nobel”. De hecho, desde 1996 y año tras año, el escritor y profesor de literatura Gordon Ball postularía a Dylan para la concesión de este importante premio, y la primera vez lo hizo a instancias de Ginsberg, fallecido en 1997.
A lo largo de su carrera ha recibido premios como el doctor honoris causa por la Universidad de Princeton, diversos Grammy y el Lifetime Achievement Award como reconocimiento a su trayectoria artística. Comendador de la Orden de las Artes y las Letras francesas, en 2001 recibió un Óscar a la mejor canción original y un Globo de Oro por Things Have Changed, tema incluido en la banda sonora de la película The Wonder Boys, dirigida por Curtis Hanson. En 2006 recibió dos nuevos premios Grammy por Modern Times, disco editado ese mismo año y galardonado como mejor álbum de folk contemporáneo. Además recibió por una de las canciones de este trabajo, Someday Baby, el reconocimiento como mejor solista de rock.
Obra de Bob Dylan
En los últimos años Dylan ha participado en la banda sonora de nuevas películas como Miedo y asco en Las Vegas, de Tery Gilliam (1998), y Anónimos, de Larry Charles (2003), en la que también intervenía como actor encarnando a una vieja gloria de la música encerrado en prisión. Pero también su vida y su obra han interesado a directores de cine importantes, como Martin Scorsese, que en 2005 realizó un documental titulado No Direction Home. Dos años después llegaba a la gran pantalla un filme en el que Dylan no intervenía directamente pero que estaba basado en su vida, I’m Not There, dirigido por Todd Haynes. El filme, que contaba con el beneplácito del artista, fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Venecia en agosto de 2007.
Si algo le faltaba a Bob Dylan para acabar de forjar su leyenda, era la publicación de su autobiografía. Chronicles Volume One vio la luz en 2004 y supuso todo un acontecimiento literario internacional. En junio de 2007 se hizo pública la concesión del premio Príncipe de Asturias de las artes al cantante. Entre los candidatos figuraban el compositor Andrew Lloyd Weber, los arquitectos Frank O. Gehry y Rafael Moneo, así como la pianista Maria João Pires. El jurado se decidió por Dylan por su condición de “mito viviente” y por haber sido “el faro de una generación que tuvo el sueño de cambiar el mundo”. Se subrayó “la austeridad en las formas y la profundidad en los mensajes” en las canciones del músico estadounidense.
El cantautor fue uno de los grandes ausentes en la ceremonia de entrega de los premios, el 26 de octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo. Envió, sin embargo, un escueto mensaje en el que agradecía la concesión del galardón. Ese mismo mes se publicaba una retrospectiva de su obra en tres discos compactos que recogían más de cuarenta años dedicados a la música. Pocos días antes Dylan había asistido, en una sinagoga de Atlanta, a la celebración del Yom Kippur, el Día del Perdón. Allí rezó y mostró públicamente su retorno al judaísmo de sus orígenes familiares.


Bob Dylan se divorcia
3 de marzo de 1977
Bob Dylan, uno de los más celebrados cantautores presentó ayer demanda de divorcio ante el Tribunal Supremo de California. Se separa de la actriz Sara Dylan, de 34 años, y que fue su mujer durante once. El tribunal ha concedido a la mujer la custodia temporal de los cinco hijos de la pareja, que tienen entre seis y quince anos, así como la casa que poseen en Malibú.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 1977

Bob Dylan



Estreno de una desconcertante película de Bob Dylan


JUAN GONZÁLEZ YUSTE
Washington 12 ABR 1978



Mezcla de documental, fantasía música, Reinaldo y Clara, película escrita y dirigida por Bob Dylan que se estrenó recientemente en Norteamérica, ofrece a lo largo de sus casi cuatro horas de duración un desconcertante viaje al mundo de Dylan y de la música folk estadounidense.

El desconcierto del espectador comienza con la identificación de los, personajes de la película. Por ejemplo, el personaje de Bob Dylan está interpretado por Ronnie Hawkins, mientras que Dylan es en el filme Reinaldo y su ex mujer, Sara Dylan, interpreta a Clara. A su vez, el papel de la señora Dylan corre a cargo de Ronnee Blakely, mientras que Joan Baez es la mujer de blanco y el poeta beatAllen Ginsberg se interpreta a sí mismo y lee fragmentos de sus poemas ante la cámara.
La película de Dylan, que él mismo califica de «mi primera auténtica película», se compone de fragmentos que conforman un extraño mosaico en el que hay de todo un poco, desde sueños a canciones, pasando por trozos de documental e improvisaciones de los también improvisados actores.
Con momentos que rozan el aburrimiento, pero con otros magníficos, en especial los que nos presentan a Dylan cantando, Reinaldo y Clara escapa a cualquier clasificación.
La crítica ha sido en general benévola con el filme de Bob Dylan y coincide en resaltar la calidad de las secuencias musicales, muy superiores a las habituales en las películas de tema musical.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de abril de 1978


Bob Dylan

Bob Dylan y Elton John

23 de ab ril de 1978

Tienen apuros económicos, por lo que ambos cantantes se han decidido a volver a actuar en Londres. En el caso de Dylan, las razones de su vuelta a los escenarios londinenses están en la crisis económica y personal que le ha supuesto su divorcio.
 Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de abril de 1978
EL PAÍS



Bob Dylan: Europa, sí; España no


JOSÉ MANUEL COSTA
25 JUN 1978



¡Dylan vuelve a por su sustento! Esta viene a ser la traducción aproximada del titular con que encabezaba el Melody Maker del pasado 6 de mayo la noticia de la primera visita a las islas de Robert Zimmerman después de diez años. Por su parte, Le Monde, el pasado día 20, incluía la noticia en primera página: «Ce n'est rien que la vie» (No es más que la vida).Bob Dylan, legendario entre legendarios, ególatra neurotizado, vuelve a cantar en Europa. Al parecer su estado económico, tras la financiación del filme Renaldo y Clara y de su divorcio, ya no es lo que era. En todo caso, Dylan vuelve y este hecho es un acontecimiento. En cada uno de sus seis conciertos londinenses viene a ganar unos diez millones de pesetas, frente a más de 15.000 personas. Después de Londres, Dylan visitará la República Federal de Alemania, Holanda, Francia y Dinamarca.

El montaje es, al parecer, impresionante, y las primeras críticas que llegan del mismo hablan de recreación completa de todos y cada uno de sus clásicos, como intentando demostrar que no ha muerto, pero no hace ninguna falta, el Dylan de la residencia de la playa de Malibú sigue siendo tan genial como el de aquel lejano y, ¡cómo no!, legendario festival de Newport. Diría más: a la espera de su último elepé, Street Legal, Dylan ha realizado en sus últimos dos álbumes en estudio,Blood on the Tracks y Desire, sus mejores trabajos desde Nashville Skyline ( 1969). Está en plena forma.

Sin embargo, algo ha de empañar el regreso de uno de los mayores y más influyentes creadores de nuestros días. Dylan no visitará España. La aventura de órdenes y contraórdenes, de triunfalismos exagerados y de decepciones finales merecería por sí sola un reportaje en extensión. El resumen final es que había más de seis intermediarios, que Gay Mercader no ha podido superarlos, que CBS ha movido los hilos que podía y que Dylan no viene. No cabe hablar de que no se le haya hecho al coordinador de la gira, Harvey Goldsmith, una oferta baja. De hecho, Dylan ganaría en España cerca de los cuarenta o cincuenta millones de pesetas, mucho más de los que sacará por concierto en Inglaterra o en Japón. Los problemas parecen ser de desplazamiento, y el hecho de que nuestro país no sea un gran consumidor de elepés. Si tenemos en cuenta que tanto Dylan como CBS internacional ven en esta gira un método promocional rentable, lo más normal es que nos ignoren. Bussiness are bussiness, aunque, eso sí, es posible que tras su periplo europeo Dylan venga a descansar a nuestras costas. Sería un consuelo.

Al margen de que la gira europea de Dylan no pase por España, todo parece indicar que el fan dylaniano español podrá contar con la presencia de Renaldo y Clara en las pantallas comerciales en la próxima temporada, si bien en la versión comercial de dos horas de duración, en lugar de las cuatro que duraba la película originaria. En esto, como en tantas otras cosas, los criterios de comercialización se han impuesto sobre los específicamente artísticos. Dylan pensó y realizó su película según sus propios criterios artísticos. Las multinacionales del disco y el cine lo han adaptado a sus necesidades.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de junio de 1978


Bob Dylan
Poster de T.A.

75 COSAS QUE QUIZÁ NO SABÍAS DE BOB DYLAN

Oda al 'dylanismo': un repaso por la vida, obra y milagros del músico y Nobel de Literatura

FERNANDO NEIRA
13 OCT 2016 - 10:06 COT

Su eminencia Robert Allen Zimmeman, Bob Dylan por y para los siglos de los siglos, cumplió el pasado 24 de mayo 75 años. Un cumpleaños de oro que culmina con el Nobel de Literatura "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción". Su obra es tan inabarcable como el rastro de la influencia en generaciones de músicos y poetas. Por eso, escoger 75 hitos para estos 75 años es tan imposible como pretender que sus seguidores no los conozcan. El título de estas líneas sirve solo como una provocación sin ápice de malicia, como invitación al juego del dylanismo militante. Habrá muchos datos de los aquí recopilados que al devoto auténtico le resulten obviedades, pan comido. Porque el culto dylanita es tan extenso como inagotable: si existiese una app para localizarlos en pocos kilómetros a la redonda, una especie de Tinder para forofos del autor de Blowin’ in the wind, nuestros teléfonos entrarían probablemente en incandescencia. Larga vida, don Roberto, trovador de trovadores.

1. Las primeras actuaciones en público del niñito Bobby tuvieron lugar a los tres años de edad en la oficina de su padre, “hablando y cantando ante una grabadora Dictaphone”, según el biógrafo Robert Shelton.
2. Se supone que el apellido Dylan es un homenaje al poeta Dylan Thomas, pero se trata de un dato que nunca ha confirmado el propio artista. Es más: otra versión asegura que su primer apellido artístico habría sido Dillon, como guiño a Matt Dillon, héroe de la serie televisiva de vaqueros Gunsmoke.


















Dylan y The Beatles se conocieron en 1964 en la suite que la banda tenía en el hotel Delmonico de Park Avenue. Bob agasajó a sus ilustres anfitriones liándoles unos porros de marihuana

3. En cuanto al nombre, sí ha admitido, en cambio, (en Chronicles, su autobiografía parcial de 2004), que prefirió “Bob” a “Bobby” para no parecerse a los cantantes Bobby Darin, Bobby Rydell y Bobby Vee.
4. Curiosamente, Bobby Vee tuvo a Dylan tocando en su grupo como pianista, allá por 1959. Se habían conocido cuando Bob trabajaba como ayudante de camarero en el Red Apple Café (Fargo, Dakota del Norte).
5. El nombre de su primera banda, en los años de la adolescencia, era el trío The Golden Chords (Los Acordes Dorados). Él se encargaba de la guitarra rítmica, con Monte Edwardson a la guitarra solista y Leroy Hoikkala frente a la batería.
6. El pintor malagueño Pablo Ruiz Picasso es reivindicado por Dylan como una de sus mayores influencias artísticas. En Chronicles escribió: “Él partió por la mitad el mundo del arte y lo abrió como si fuera un huevo”
7. Su primera aparición en escena con el nombre de Bob Dylan tuvo lugar en Dinkytown, el barrio bohemio de Minneapolis que él frecuentaba por las noches en su breve periodo como alumno de la Universidad de Minnesota. El primer escenario fue un café llamado The Ten O’Clock Scholar.
8. Pocas semanas después de desembarcar en el Greenwich Village neoyorquino, Dylan consiguió actuar durante dos semanas como telonero del emblemáticobluesman John Lee Hooker. El contrato se firmó el 11 de abril de 1961.
9. En el verano de 1961 tocó la armónica en una canción de Harry Belafonte. La remuneración como músico de estudio por aquella sesión fue de 50 dólares.


Dylan y la cantante Marianne Faithfull coquetearon una noche
durante la gira británica del bardo en 1965.
Ella estaba embarazada del empresario John Dunbar.
No hubo sexo, para frustración de Faithfull
10. La primera crítica sobre Dylan en el New York Times data de septiembre de 1961. La firmó Robert Shelton, entusiasmado con aquel joven que había ejercido como telonero de los Greenbriar Boys en la sala Gerde’s.
11. El homónimo disco de debut, grabado en solo dos días en Nueva York (20 y 22 de noviembre de 1961), incluye tres canciones sobre la agonía:In my time of dyingFixing to die y See that my grave is kept clean.
12. Una de las primeras grandes pasiones de Dylan en Nueva York fue estudiar sobre la Guerra Civil estadounidense, para lo que se leyó todos los fondos de la hemeroteca entre 1861 y 1865. Le obsesionaba comprender, dijo, “cómo gente tan unida por la geografía y la religión podía convertirse en enemigos encarnizados”.
13. En sus comienzos, Dylan adelantaba en forma de partitura algunas de sus canciones a través de la revista folk Broadside. En el número 1 de esta publicación (febrero de 1962) difundió Talkin’ John Birch paranoid blues, una sátira sobre la histeria anticomunista que a última hora retiró de su segundo álbum, el mítico The freewheelin’.
14. Los álbumes iniciales de nuestro hombre son solistas: voz, guitarra y armónica. Pero el 14 de noviembre de 1962 se atrevió a grabar con banda un primer single, Mixed-up confusión, publicado por Columbia con el número de catálogo 4-42656. Considerada generalmente una pieza mediocre, nunca apareció en un álbum hasta Biograph, la caja recopilatoria de 1985.

15. Suze Rotolo, la novia de Dylan que aparecía en la portada de The freewheelin’, aficionó a nuestro trovador al teatro de Bertolt Brecht. Así acabó trasluciéndose en canciones de la época como The lonesome death of Hattie Carroll.
16. Blowin’ in the wind, la inmortal pieza de 1963, fue una de las primeras en adaptarse al castellano… con fines eclesiásticos. La versión Saber que vendrás, que hemos escuchado todos en alguna misa, es obra del periodista Ricardo Cantalapiedra, que tan buenas páginas escribió para El País.


















No fui un esposo muy bueno, pero creo en el matrimonio. Primero me casé en serio y luego me divorcié en serio

17. El más dylanita de nuestros cantautores, Joaquín Sabina, incluyó en su reciente gira 500 noches para una crisis una versión de It ain’t me, babe que lleva por título Ese no soy yo. Én sus tiempos de La Mandrágora, el de Úbeda ya había realizado una delirante adaptación de Man gave name to all the animals (El hombre puso nombre a los animales) que nunca ha conocido edición oficial.
18. Las versiones al castellano de Dylan son múltiples y, en algunos casos recientes (Kiko Veneno, Amaral, Quique González, Nacho Vegas), muy meritorias y celebradas. Existe además un raro disco colectivo, Bob Dylan revisitado. Un tributo en la lengua del amor (1996), hoy muy difícil de encontrar.
19. Quizá la primera asociación de ideas entre Dylan y España que nos venga a la cabeza sea la fabulosa canción Boots of Spanish leather (1964). Pero hay otro “Spanish” en el repertorio dylanita. Se trata de Spanish is the loving tongue, una pieza tradicional que Bob grabó como cara B del sencillo Watching the river flow(1971).
20. Dylan publicó seis álbumes entre el 27 de mayo de 1963 (The freewheelin’) y el 16 de mayo de 1966 (Blonde on blonde). Seis discos, uno de ellos doble, en algo menos de tres años. Y no títulos cualesquiera: nos referimos a seis de los trabajos más influyentes en toda la historia de la música popular.


















Las referencias bíblicas en la obra dylaniana son tan abundantes que el músico llegó a asegurar: “Si tuviera que empezar de nuevo, enseñaría Teología o historia clásica romana”

21. El 23 de noviembre de 1963, un día después del asesinato de Kennedy, Bob actuó en el norte del estado de Nueva York. La primera canción de aquella velada fue The times they are a-changin’.
22. “Una enorme burbuja transparente de ego”. Esa fue la definición que de Dylan ofreció la cantante Joan Baez, su gran mentora en el Festival Folk de Newport de 1963 e intermitente pareja durante los dos años siguientes.
23. Dylan y The Beatles se conocieron el 28 de agosto de 1964 en la suite que los de Liverpool habían contratado en el hotel Delmonico de Park Avenue. Bob agasajó a sus ilustres anfitriones liándoles unos porros de marihuana. Fue la primera vez que los británicos probaban la hierba…
24. Bringing it all back home (1965) incluye pasajes de Dylan a la armónica en todas sus piezas. Le sigue de cerca en esta clasificación John Wesley Harding(1968), donde la armónica suena en 11 de sus 12 canciones.
25. Tras la actuación de Dylan en el Royal Albert Hall (mayo de 1965) hubo un nuevo encuentro con los Beatles en el hotel Mayfair de Londres y una posterior visita a Kenwood, el palacete de 22 habitaciones que Lennon había adquirido en Weybridge. Según la leyenda, John y Bob grabaron una canción a medio hacer de la que nunca más se supo.

26. Dylan y la cantante Marianne Faithfull coquetearon una noche en el hotel Savoy durante la gira británica del bardo en 1965. Ella estaba embarazada del empresario John Dunbar. No hubo sexo, para frustración de Faithfull, según ella misma relató en sus memorias. Pero lo más doloroso fue que Dylan hizo trizas un poema que le había escrito.


















A Dani Martín, antiguo cantante de El Canto del Loco, le preguntaron sobre Dylan (con el que comparte discográfica, como dato simpático). Y él respondió: “Me parece un pesado” 

27. El día del gran escándalo, el de la conversión eléctrica de Dylan, fue el 25 de julio de 1965 en el Festival Folk de Newport. Los temas tocados con banda eléctrica (y a todo volumen) fueron solo tres: Maggie’s farm,Tombstone blues y Like a rolling stone. Al Kooper, el organista del grupo, admitiría luego que Maggie’s farm la tocaron con el compás cambiado y fue “una especie de desastre”.
28. Like a rolling stone (1965) figura en diversas clasificaciones como la mejor canción del siglo XX, pero nunca llegó al número 1. Se lo impidió en las listas estadounidenses I got you babe, de Sonny & Cher.
29. La influyente revista británica Mojo también eligió Like a rolling stone como la mejor canción de Dylan de todos los tiempos. Le seguían, por este orden, en la clasificación Positively 4th street (1967), Sad eyed lady of the lowlands (1966),Desolation row (1965) y, sorpresa, Blind Willie McTell, escrita en 1983 y nunca publicada hasta 1991.
30. A finales de 1965, la popularidad de Dylan era casi mayor como autor que como intérprete. En solo dos semanas, vieron la luz 80 discos sencillos con versiones de canciones rubricadas por él.
31. Los hijos de Bob con Sara Lownds se llaman Jesse, Anna, Samuel y Jakob (el líder de The Wallflowers). Así resumió el música su relación: “No fui un esposo muy bueno, pero creo en el matrimonio. Primero me casé en serio y luego me divorcié en serio”.

32. Dylan conoció a los hermanos Steve y Muff Winwood, del Spencer Davis Group, tras un concierto que ofreció en Birmingham el 12 de mayo de 1966. A la noche siguiente fueron a visitar una vieja casa incendiada en Worcestershire porque los Winwood le contaron que el dueño había muerto junto a su perro y que ambos se aparecían en forma de fantasmas.
33. El famoso grito de “¡Judas!” desde el público ocurrió en el Free Trade Hall de Manchester el 17 de mayo de 1966. La conversión eléctrica seguía provocando enconados enfrentamientos entre partidarios y detractores. Es mucho menos recordado, en cambio, que minutos antes del exabrupto, cuando el grupo finalizaba Just like Tom Thumb blues, había subido al escenario una chavala de pelo largo que le entregó a Dylan un papel. La nota rezaba así: “Dile a la banda que se vaya a casa”.
34. París, 1966. En plena fiebre por su obra y su figura, Dylan aborda una multitudinaria rueda de prensa. Pero antes se acerca por el rastro parisino y adquiere una marioneta. Cada vez que alguien formula una pregunta, él le bisbisea al muñeco y hace como que escucha lo que debe responder. Un delirio maravilloso.
35. La imagen de portada de Blonde on blonde (primer plano del artista con fular blanco y negro anudado al cuello) la realizó el fotógrafo Jerry Schatzberg en el barrio Meat Market de Manhattan. Solo dos fotos de la sesión quedaron desenfocadas. Una de ellas fue la escogida por Bob. Para el interior se encaprichó con una imagen de la actriz italiana Claudia Cardinale que Columbia empleó sin permiso. Hubo de suprimirse en la segunda tirada de aquel inmenso doble álbum.
36. Tras el famoso (y mitificado) accidente de moto en Woodstock (29 de julio de 1966), la primera aparición pública de Dylan se demoró hasta el 20 de enero de 1968. Y fue fugaz: tres canciones en el Carnegie Hall, en un concierto benéfico en honor del recién fallecido Woody Guthrie. Fueron Grand coulee damDear Mrs. Roosevelt y Ain’t got no home. No es fácil dar con ellas: figuran en un álbum de Columbia titulado A tribute to Woody Guthrie, Part I.
37. Las memorables Basement Tapes (Cintas del sótano), grabadas durante cientos de horas por Dylan y The Band entre junio y octubre de 1967, afloraron por primera vez en un disco pirata de 1969 al que se le atribuyó el título Great White Wonder. Ahí se divulgaron siete canciones. La edición definitiva de 2014 incluye más de un centenar de tomas.
38. El mayor éxito inicial de las sesiones en el sótano fue The Mighty Quinn (oQuinn the Eskimo). La banda británica Manfred Mann la publicó como single a principios de 1968 y logró permanecer con ella durante dos semanas en el número 1 de las listas del Reino Unido.
39. El dibujo de portada de Music from Big Pink (1968), el extraordinario debut de The Band, es obra de… Bob Dylan.
40. Fue una época en la que Bob le cogió gusto a los pinceles. La portada de la revista Sing Out! en octubre de 1968 también es de su autoría. Se trata de un hombre sentado con sombrero y guitarra. Quizás un autorretrato, aunque nadie lo puede asegurar.
41. ¿Qué es primero, la música o la letra? En el caso de Dylan, las dos a la vez. Solo hay una excepción relevante, en sus propias palabras: el álbum John Wesley Harding (1968) fue casi en su totalidad una colección de textos a los que el autor puso música posteriormente.
42. I pity the por inmmigrant (1968) incluye varias expresiones que Dylan tomó literalmente del Libro de Levítico del Antiguo Testamento. Levítico 26, versículos 19, 20 y 26, para quienes quieran indagar más.
43. Las referencias bíblicas en la obra dylaniana son tan abundantes que el músico llegó a asegurar: “Si tuviera que empezar de nuevo, enseñaría Teología o historia clásica romana”.
44. El 1 de mayo de 1969, Johnny Cash consiguió que Dylan grabase para su programa televisivo The Johnny Cash show. Fue su primera presentación televisiva en cinco años y se le ve… francamente agarrotado.

45. En la primavera de 1969, Dylan tenía que renovar el contrato que le unía con su representante, Albert Grossman. Nunca estampó su firma. Desde entonces ha dirigido su propia carrera y tomado todas las decisiones sin dar explicaciones a terceros.
46. ¿Quién es Elmer Johnston? El propio Dylan, que se escudó en este pseudónimo para aparecer por sorpresa en un concierto de The Band en Illinois, el 14 de julio de 1969. Sus nombres falsos más recurrentes son, no obstante, Blind Boy Grunt y (sobre todo) Jack Frost.
47. El gran amigo beatle de Dylan acabó siendo George Harrison. Juntos escribieron dos canciones maravillosas, If not for you y I’d have you anytime, para la obra cumbre en solitario de Harrison, All things must pass (1970). Pero existe una tercera colaboración de aquella época que solo está disponible en grabaciones piratas. Su título: Working on a guru.
48. Harrison convenció a Dylan de que participara por sorpresa en The concert for Bangla Desh, el concierto benéfico que tuvo lugar el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden. No solo eso: nuestro protagonista accedió a tocarBlowin’ in the wind, tanto en la sesión vespertina como en la nocturna, algo que sucedía por primera vez en siete años.
49. Solo los muy dylanitas recuerdan un single de noviembre de 1971 con la canción George Jackson, que se publicó en doble versión: acústica y con big band. Contaba la historia de un escritor y activista asesinado en una cárcel de California por los guardias de seguridad y se consideró su primera canción comprometida en ocho años.
50. 1972 es el año en blanco por excelencia en la trayectoria de Dylan, una incómoda temporada de barbecho que invirtió para “relajarse una temporada” en Arizona.
51. Knockin’ on heaven’s door, el famosísimo tema central de la película Pat Garret & Billy the Kid (1973), es el único single de Dylan que llegó al top 20durante las décadas de los setenta y los ochenta. Y se quedó muy lejos de los puestos de gloria: no pasó del número 12.
52. Existe un libro de 1973, Writings and drawings, en el que Dylan recopiló letras y escritos procedentes del periodo entre 1961 y 1971. Los textos incluían más de 60 canciones no incluidas en ninguno de sus álbumes.
53. Planet waves (1974), el excelente disco en el que Bob Dylan volvía a requerir la compañía de The Band, tuvo dos títulos previos que se desecharon in extremis. Primero iba a ser Love songs y luego, hasta el último momento, Ceremonies of the horsemen.
54. El cómico Steve Martin (sí, el de El padre de la novia) fue telonero de Dylan. Ocurrió en Tampa, Florida, a mediados de los setenta.
55. Aunque Dylan ha escrito por sí solo la práctica totalidad de su repertorio, paraDesire (1976) se valió del director teatral francés Jacques Levy como coautor en siete de los temas. Levy ejercía en aquel entonces como director de la caótica y excitante gira Rolling Thunder.
56. El judío Bob Dylan actuó en el verano de 1978 en el estadio de Zeppelinfield (Nuremberg), donde habían tenido lugar algunas de las arengas más famosas de Hitler. El cantante ordenó que el escenario se colocara en el extremo opuesto al habitual. Consiguió así que los 80.000 asistentes dieran la espalda al lugar donde tantas veces se había venerado al dictador nazi.
57. En la sonada conversión de Dylan al cristianismo, a finales de los setenta, fue decisiva la figura de una actriz negra, Mary Alice Artes, de la que nuestro hombre se enamoró perdidamente. Se supone que en 1980 le regaló un anillo de compromiso valorado en 25.000 dólares, pero el romance no fraguó. De hecho, a Artes está dedicada la canción The groom’s still waiting at the altar (El novio está todavía esperando en el altar), del disco de 1981 Shot of love.
58. Los cazadores de tesoros en vinilo son muy felices cuando se encuentran con un ejemplar de Masterpieces, un triple LP con éxitos y rarezas que se editó el 25 de febrero de 1978…, pero solo en Japón, Australia y Nueva Zelanda.
59. La corista negra de soul Clydie King, que ya había tenido un affaire con Mick Jagger, fue pareja de Dylan a principios de los ochenta y tuvo con él uno o dos hijos, según las fuentes. Pero más intrigante aún es la existencia de un álbum a dúo de Dylan y King que se habría grabado en 1982. Al parecer, en CBS no gustó y el trabajo nunca vio la luz.
60. Mark Knopfler, líder de Dire Straits, fue el inesperado productor de Infidels(1983), uno de sus pocos discos salvables de aquella década aciaga. Pero aún más extraños habrían sido los candidatos que rechazaron el encargo: Frank Zappa y… ¡el icono disco Giorgio Moroder!
61. Madrid, 26 de junio de 1984. El estadio del Rayo Vallecano acoge el primer concierto de Dylan en suelo español, con Santana como telonero. Le esperan 25.000 espectadores, rozando el lleno, y no pocos ministros socialistas. Las palabras del genio, en esforzado castellano, al salir a escena a la una de la noche fueron “¡Sois cojonudos!”.
62. La cicerone de Dylan por las calles de Madrid en aquella primera visita española era una chavala de 18 años que trabajaba para el promotor de conciertos Gay Mercader. Su nombre: Ángeles González-Sinde. En efecto, la que con los años sería guionista, cineasta y hasta ministra de Cultura. Le llevó al Museo del Prado y de compras por la calle Almirante, en el corazón de Chueca.
63. El paso de Dylan por el mastodóntico Live Aid (13 de julio de 1985), en su caso desde Filadelfia, se recuerda como uno de los peores conciertos que ha ofrecido en su vida. Le escoltaban Keith Richards y Ron Wood, de los Rolling Stones, pero interpretó tres canciones en un murmullo. Y, al finalizar, pese a que el macroconcierto pretendía recaudar fondos para luchar contra el hambre en Etiopía, solo se le ocurrió decir: “Sería buena cosa que algo de este dinero fuera a parar a los granjeros americanos…”.
64. Participó de manera fugacísima en Sun City, el himno antiapartheid que Steve Van Zandt, guitarrista de Bruce Springsteen, lanzó en 1985. Puede escuchársele durante apenas dos segundos: el ingeniero de sonido, Jay Burnett, dijo que “no había una sola línea de Dylan que estuviera bien cantada ni siguiese el compás”.
65. Dylan protagonizó en 1986 una película desastrosa, Corazones de fuego, en la que encarnaba a “una solitaria leyenda del rock”, un personaje peor que manido. Como coprotagonista ejercía el británico Rupert Everett.
66. ¿Dylan y Michael Jackson juntos? Asombroso pero cierto. Cantaron un dúo en febrero de 1987, en la fiesta en la que Elizabeth Taylor soplaba 55 velas de cumpleaños.
67. El Never Ending Tour (Gira sin fin) que ocupa a Dylan aún a día de hoy se remonta a mediados de 1988. El rapsoda la puso en marcha espoleado por la gran acogida de The Traveling Wilburys, la superbanda que, de manera casi accidental, había formado junto a George Harrison, Tom Petty, Jeff Lynne y el poco después malogrado Roy Orbison.
68. Dylan rumió la posibilidad de retirarse para siempre de los estudios de grabación en 1988, tras el estrepitoso fiasco de su disco Down in the Groove. Fue Bono (U2) quien, en el transcurso de una cena regada con abundante alcohol, le persuadió de que debía conocer a Daniel Lanois, el canadiense que les había ayudado a producir The unforgoettable fire y The Joshua tree. De la impensable alianza Lanois-Dylan nació Oh mercy (1989), uno de los discos más míticos del maestro.
69. El impresionante Time out of mind (1997), también grabado junto a Lanois, salió a la calle pocos meses después de que Dylan superara una gravísima pericarditis (inflamación de la bolsa cardiaca) y de actuar junto al papa Juan Pablo II en el Congreso Eucarístico Mundial de Bolonia. Aún más extraño, Time out of mind cosechó el Grammy al mejor disco del año a principios de 1998.
70. La casualidad quiso que Love & Theft (Amor y robo), el extraordinario disco de 2001, saliera a la calle el 11 de septiembre, coincidiendo con los ataques terroristas a Nueva York. Dylan había dicho que se trataba de “un gran álbum que se ocupa de grandes temas”.
71. El 25 de enero de 2006 se estrenó en el Old Globe Theater de San Diego el musical The times they are a-changin’, La trama relataba las desventuras de un circo de medio pelo regentado por el Capitán Arab (que aparecía en la canciónBob Dylan’s 115th dream) y su hijo Coyote, del que hay referencias en el tema The ballad of Hollis Brown.
72. Desde el 3 de mayo de 2006 al 15 de abril de 2009, Dylan presentó y dirigió 100 ediciones exactas de un programa de radio por satélite al que llamó Theme Time Radio Hour. Los dos artistas a los que más pinchó fueron Tom Waits y ¡Dinah Washington!, con diez canciones cada uno.
73. El siempre influyente New York Times machacó sin piedad Modern times(2006), un trabajo que goza de bastante prestigio. Pues no: Ron Rosembaum escribió que estábamos ante “una decepción salvajemente sobrevalorada” y “el peor disco de Dylan desde Self portrait”.
74. No todo van a ser parabienes al genio de Duluth. A nuestro Dani Martín, antiguo cantante de El Canto del Loco, la Revista 40 le preguntó en 2010 su opinión sobre Dylan (con el que comparte discográfica, como dato simpático). Y él respondió: “Me parece un pesado”. Cuando el periodista le advirtió de que su contestación podía ser políticamente incorrecta, él arreció: “Qué va, qué va. Para nada. Es que es muy repetitivo”.
75. La austera gira de 2015 por seis ciudades españolas fue la décima de nuestro hombre por estos andurriales. También le recibimos en 2007 con motivo del Príncipe de Asturias de las Letras. El verano pasado apenas salió de su magic black bus para ofrecer sus actuaciones y hacer ejercicios matutinos. La comida se la preparaba su chef particular, de origen escandinavo
EL PAÍS

Bob Dylan según Sciammarella

Bob Dylan cumple 75 años: la leyenda sigue en la carretera

El músico estadounidense luce una proyección envidiable y una carrera imprevisible

Su única constante es la pasión por el directo, el 4 de junio retoma su Gira Interminable


Diego A. Manrique
24 de mayo de 2016

Pero queda un poso de rencor. Felizmente para Dylan, ha ido renovando su grey. Se han incorporado fans de las siguientes generaciones, que no comparten esa sensación de haber sido traicionados ni hacen comparaciones con el Dylan imperial (1965-6). Se ha librado así de procesos revisionistas: las luminarias del feminismo han obviado sus venenosos retratos de las mujeres que le desairaron durante los sesenta, mientras que Mick Jagger ha sido triturado por la misoginia de las canciones que hacía en la época.
Dylan ha alcanzado un extraordinario grado de libertad: se mueve en las sombras, raciona las entrevistas, evita comprometerse. Un ejemplo de su ductilidad: el hombre que presumía de haber liquidado el negocio de Tin Pan Alley (la fábrica de standards que nutría a crooners y torch singers) ahora puede permitirse dar su visión de lo que llaman el Great American Songbook.
¡Rebobinemos! En 1985, durante la entrevista para la preparación de la cajaBiograph, alardeaba de que “Tin Pan Alley ya no existe; yo acabé con aquello”. Aquellos maestros (mayormente judíos) de las letras y las melodías cedieron ante el modelo de Dylan, que primaba la autoexpresión y no reconocía límites en temática o lenguaje. Esa jubilación forzosa fue una catástrofe cultural pero Bob extiende hoy una rama de olivo: ha lanzado su segunda colección de standards,unidos por el leve hilo de haber sido cantados por Frank Sinatra.

Caprichos de estrella

Tales caprichos se facilitan por su decisión de 2001, cuando pasó a autoproducirse bajo el seudónimo de Jack Frost. Eliminaba así sus mayores dolores de cabeza: los sucesivos choques con productores que pretendían modernizarle. Aceleraba el proceso de grabación, al recurrir a su disciplinada banda de directo, que entiende su idea del clasicismo sonoro y los arreglos funcionales. Aún así, cuando terminó las sesiones de grabación en el estudio de Capitol que se materializarían en Shadows in the Night y Fallen Angels, acudió a la casa de Daniel Lanois para que escuchara los resultados. Explicó al productor canadiense que aquellas sofisticadas canciones le habían conmovido cuando era un adolescente. ¿Cómo? ¿No habíamos quedado en que era un hijo del rock and roll revitalizado por el folk?
Tal vez reinicidía en un deporte favorito: la reescritura de su biografía. Aunque, tras la primera entrega, nunca completó Crónicas, su prometida trilogía autobiográfica. Hizo bien: con las actuales herramientas informáticas, sus “prestamos” son fácilmente detectables. Dado el grado de fanatismo que despierta, resultó inevitable que se descubrieran docenas de deudas de Crónicas Vol. 1 con Jack London, Mezz Mezz row y otras fuentes inesperadas (¡un número de la revista Time de 1961!). En música, se acepta su coartada: trabaja en la tradición folk donde se reciclan constantemente los hallazgos del pasado, aunque se espera que cites el original; en el universo literario, suelen ser más estrictos con los plagios. Tranquilos: no tiene muchas posibilidades de que le otorguen el Nobel.


















MEDIO SIGLO DEL TORRENCIAL ‘BLONDE ON BLONDE’

Durante décadas, Dylan rehuyo su pasado. Dejó el campo libre a los piratas, que inundaron el mercado con infinidad de bootlegs. Su intento de parodiar semejante obsesión —con Self Portrait— le generó las peores críticas de su carrera. En 1991, su manager le convenció de que debía competir seriamente en ese terreno. Jeff Rosen se dedicó a centralizar y enriquecer su archivo, acumulando cintas, filmaciones, fotos, documentos.
Desde entonces, han salido 10 maravillosos volúmenes de la Bootleg Series, aparte del documental No Direction Home; aunque se atribuyó a Martin Scorsese, el cineasta trabajó sobre entrevistas previamente realizadas por Rosen.
Dylan no solo se desentiende de esos proyectos: desprecia la mercadotecnia moderna y se niega a publicar ediciones ampliadas de sus discos. Se cumplen ahora los 50 años del torrencial Blonde on blonde y no hay lanzamientos oficiales. La conmemoración corresponde a la revista británica Mojo, que le lleva a su portada y edita una recreación de Blonde on Blonde por artistas contemporáneos.
EL PAÍS


Bob Dylan
Poster de T.A.

Bob Dylan, la voz de todos

El Nobel de Literatura al cantautor estadounidense rompe un esquema tradicional y supuestamente intocable


Jorge F. Hernández
13 de octubre de 2016

Para los conservadores inamovibles, el Premio Nobel de Literatura de Bob Dylan rompe un esquema tradicional y supuestamente intocable. Ya era hora y por pura agua del azar, le llega merecidamente el mismo día en que se va Darío Fo(otro galardonado que no escribía novelas, ni poemas, sino que representaba una suerte de puesta en escena él mismo de eso que llamamos literatura). El mensaje no puede estar más claro: literatura es aquello que se escribe —en papel, barda, pantalla o pentagrama—, eso que se escribe de corazón y con el alma en tinta (no plagiado, sino soñado y digerido por uno mismo) y que se vuelve de Otro, de Ella, de todos; el verbo en singular que se convierte en plural, el escaso adjetivo que describe la tersura de un beso y el peso de la soledad, las palabras que todos entienden incluso en silencio.
El Premio Nobel de Literatura es uno entre muchos galardones que reconocen lo que queda en letras y es quizá el más distinguido o elevado de todos, pero ahora abre una ventana que creo merece celebración: literatura ya no es solamente el acartonado producto que a cada rato condenan a muerte, sino la floreciente expresión de eso que no necesariamente se escribe para ser leído, sino cantado; la convivencia y confusión de géneros donde el ensayo parece cuento (como soñó Borges), la entrevista y el reportaje considerado como una de las bellas artes (como se reconoció el año pasado, aunque lo hacía Truman Capote o Tom Wolfe desde hace medio siglo), las novelas que se desprenden en guiones y los cuentos que caben en un tuit. Es entonces una celebración de la literatura abierta y una invitación a que nos alivianemos todos. “¡Aliviánate!”, decíamos antes en cuanto alguien quería acusar ante el prefecto a quien fumaba mota o cuando las tías se quejaban de las greñas largas mientras sostenían estampitas que muestran al Nazareno de rubia cabellera; “¡Aliviánate!” si crees que Picasso pinta como niño de kínder, si juras que solo es poesía lo que rima y no hay más música que la de Beethoven. Alivianémonos todos, que el premiado es un bardo que ha puesto en verso y música no pocos de los sentimientos, dudas y celebraciones que todos hemos llevado en la saliva y su reconocimiento no significa que la Academia Sueca pase a convertirse en portavoz de los Grammy, sino que el oficio de escribir se confirma como lo único que nos salva en este mundo tan absorto en tecnologías y tragedias.

Soy de la idea de que Woody Allen (otro genio judío que no usa su verdadero nombre) es un cuentista que hace cine y no un director cinematográfico que encuadre guiones a la manera tradicional del hacedor de películas y por el mismo silogismo, Bob Dylan (cuyo verdadero nombre es Robert Allen Zimmerman) es un poeta que canta, hoy como ayer el joven que se lanzó a caminar sobre los railes abandonados de los trenes con la guitarra a la espalda y una armónica en los labios. Es el trovador de bar en bar que vivió la transición del blanco y negro al technicolor de una psicodelia engañosa, la voz que hace eco de todos los abandonados por el sueño americano y los ilusionados con la salvación personal. Es el bardo que entretejió el blues con el folk, resonancia de country con prolegómenos del rock, y formó un coro transgeneracional que fue creciendo como bola de nieve sin dejar de ser piedra rodante, y la canción se despide del vodevil y el ragtime del hombre que toca la pandereta para dar voz a los nuevos desposeídos, los dipsómanos de la desesperación y que oigan todos, escuchen todos que los tiempos están cambiando. The Times they are a’Changing!

Cuando le dieron este mismo Premio Nobel a Sir Winston Churchill no faltó quien interpretara que se trataba de una compensación por no poder otorgarle el de la Paz, y un golpe de geopolítica que siempre ha servido de pasto para los conspiracionistas del Nobel y el truco se resuelve con perogrullada: hay que leer a Churchill y descubrir que incluso al margen de su magna obra como historiador de su tiempo, llevaba en tinta no pocos relatos que lo consagraban como excelente cuentista. Ahora, como en todos los años salvo en las raras ocasiones en que los premiados son a su vez autores multileídos y reconocidos por sus millones de lectores, habrá que leer a Dylan y no excluir el argumento de que su obra ha abierto nuevas definiciones poéticas, espacios de expresión y gran calidad literaria que por algo deseaban conocerlo en persona The Beatles en cuanto llegaron a América, tanto como querían fotografiarse con Muhammad Alí, que se fue este mismo año para que el mundo entero llorase al más famoso musulmán norteamericano en un año en que gana el Nobel de Literatura un poeta judío de guitarra y armónica descendiente de inmigrantes en el último año que ocupa la Casa Blanca un presidente negro como para espetarle al imbécil de Donald Trump y a los millones de hipnotizados amnésicos que le aplauden y votan que hay una versión de los Estados Unidos de Norteamérica muy por encima de la oprobiosa imagen que destila su ira.










INFLUENCIA Y RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL

Se ha descrito a Bob Dylan como una de las figuras más influyentes del siglo XX desde el punto de vista musical y cultural. Fue incluido en el especial Time 100: The Most Important People of the Century, donde fue definido como "maestro poeta, crítico social cáustico e intrépido espíritu guía de la generación contracultural". En 2004, se le elevó a la segunda posición de la lista de los mejores artistas de todos los tiempos en la revista Rolling Stone.

Con un estilo inicialmente modelado a partir de las canciones de Woody Guthrie y de Robert Johnson, Dylan aportó técnicas líricas cada vez más sofisticadas a la música folk de comienzos de la década de 1960, infundiéndole "el intelectualismo de la literatura y poesía clásicas". Paul Simon sugiere que con sus primeras composiciones, Dylan se hizo virtualmente con el dominio del género folk: "Las primeras canciones eran muy ricas, con: fuertes melodías. "Blowin' in the Wind" tiene una verdadera melodía muy fuerte. Se engrandeció a sí mismo por medio del trasfondo de folk que incorporó durante un tiempo. Durante un tiempo, definió el género".

Cuando Dylan pasó de la música acústica al folk rock, la mezcla fue aún más compleja. Para muchos críticos, el mayor logro de Dylan fue la síntesis cultural que ejemplifica su trilogía de álbumes de mediados de los sesenta: Bringing It All Back HomeHighway 61 Revisited y Blonde on Blonde. Según Mike Marqusee: "Entre finales de 1964 y verano de 1966, Dylan creó una obra que sigue siendo única. Sobre las bases del folk, del blues, del country, del R&B, del rock'n'roll, del gospel, del beat británico, de la poesía simbolistamodernista y beat, del surrealismo y del dadaísmo, y recomendando la jerga y el comentario social, Fellini y el Mad Magazine, forjó una coherente y original voz y visión artística. La belleza de estos álbumes conserva el poder del impacto y del consuelo".

Un legado de la sofisticación verbal de Dylan fue la creciente atención que lograba por parte de críticos literarios. El profesor Christopher Ricks publicó un análisis de 500 páginas sobre el trabajo de Dylan, emplazándolo en el contexto de autores como EliotKeats y Alfred Tennyson. El poeta laureado de Gran Bretaña Andrew Motion sugirió también que las letras de Bob Dylan deberían estudiarse en la escuela. En este mismo contexto, Dylan fue nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura.

Dentro del terreno musical, Lou ReedJimi HendrixBonoNeil YoungBruce SpringsteenTom PettyThe BeatlesVan MorrisonLeonard CohenU2The Go-BetweensDavid BowieBryan FerryMike Watt, Roger WatersIan HunterPaul SimonDavid GilmourNick Cave, Keith RichardsPatti SmithIggy PopJack White,Ronnie WoodBilly JoelGlen HansardRobyn HitchcockJoe Strummer y Tom Waits, entre otros, han reconocido la importancia de Dylan en la música contemporánea. También los cantautores españoles Joaquín Sabina, Enrique Bunbury y Nacho Vegas, así como el argentino Andrés Calamaro,quien participó en una gira por España con él en 1999, se sienten influenciados por su música y legado. El asturiano Toli Morilla editó en junio de 2009 un disco con diez versiones en asturiano autorizadas por Dylan. Charly García y León Gieco han reconocido la influencia de Bob Dylan e incluso fueron los músicos con los que Dylan dio el recital en el estadio delClub Atlético Vélez Sarsfield (Buenos Aires) durante su gira del 2008 por el continente americano.

La medida en que se estudia su obra a nivel académico se demostró en su septuagésimo cumpleaños, el 24 de mayo de 2011, cuando tres universidades organizaronsimposios sobre su obra. La Universidad de Maguncia, la Universidad de Viena y la Universidad de Brístol invitaron a críticos literarios e historiadores culturales para dar ponencias sobre diversos aspectos de la obra de Dylan. Otros eventos, incluyendo bandas tributo y discusiones, tuvieron lugar de forma simultánea a lo largo del mundo. Según comentó The Guardian: «De Moscú a Madrid, de Noruega a Northampton y de Malasia a su hogar en Minnesota, confesos "Bobcats" se reunirán hoy para celebrar el 70 aniversario de un gigante de la música popular».

Obras de Bob Dylan



PINTURAS Y DIBUJOS

Una década después de que Random House publicase Drawn Blank, un libro con dibujos de Dylan, la exhibición The Drawn Blank Series se inauguró en octubre de 2007 en el Kunstsammlungen de ChemnitzAlemania. La primera exposición pública de las pinturas de Dylan exhibió más de doscientas acuarelas y gouaches de sus dibujos originales. La exposición coincidió con la publicación del libro Bob Dylan: The Drawn Blank Series, que incluyó 170 reproducciones de la serie. Entre septiembre de 2010 y abril de 2011, la Galería Nacional de Dinamarca exhibió cuarenta pinturas acrílicas de Dylan, bajo el título de The Brazil Series.

En julio de 2011, la Galería Gagosian, especializada en arte contemporáneo, anunció la representación de pinturas del músico. Una exhibición de Dylan, titulada The Asia Series, se inauguró en el Gagosian Madison Avenue Gallery el 20 de septiembre, con pinturas de escenas ambientadas en China y el Lejano OrienteThe New York Times señaló que «algunos seguidores y dilanólogo han planteado preguntas sobre si algunas de estas pinturas se basan en experiencias y observaciones del cantante, o en fotografías que están ampliamente disponibles y no fueron tomadas por Dylan», mientras que The Times señaló semejanzas entre las pinturas de Dylan y fotografías tomadas por Dmitri Kessel y Henri Cartier-Bresson. La agencia Magnum confirmó que Dylan había licenciado los derechos de reproducción de las fotografías imitadas.

La segunda exhibición de Dylan en la Galería Gagosian, Revisionist Art, abrió en noviembre de 2012. La muestra consistió en treinta pinturas que transformaban y satirizaban revistas populares como Playboy y Babytalk. En febrero de 2013, Dylan exhibió las pinturas de The New Orleans Series en el Palacio Real de Milán de Milán. En agosto del mismo año, la National Portrait Gallery de Londres acogió la primera gran exposición de Dylan en el Reino UnidoFace Value, con doce pinturas al pastel.

En noviembre de 2013, la Galería Halcyon de Londres acogió Mood Swings, una exhibición de siete puertas de hierro creadas por Dylan. En un comunicado difundido por la galería, Dylan dijo: «He estado con el hierro toda mi vida desde que era niño. Nací y crecí en un país de mineral de hierro, donde podías olerlo y respirarlo todos los días. Las puertas me apelan por el espacio negativo que permiten. Pueden ser cerradas, pero al mismo tiempo permiten que las estaciones del año y las brisas entren y fluyan. Pueden dejarte fuera o dentro. Y en cierto modo no hay ninguna diferencia».



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"Me emociono al escuchar la noticia en la radio. No fue divertido verle tocar delante del Papa, pero me gustaría verle recibir el Nobel con esa cara de no saber dónde ha dormido anoche mientras los escritores exquisitos levantan las cejas en las fotos de las contraportadas de sus libros. Muchos de mis amigos poetas estarán celebrándolo también. Alguno de ellos mataría por ser una estrella de rock, pero Dylan nunca se mató a escribir para que le consideraran un poeta. Sigue jugándose la vida en la carretera en una gira eterna y sacando discos fantásticos metiendo la uña en el cancionero tradicional de la música norteamericana o colocándose el frac de Frank Sinatra. Sigue dejando huella en la alfombra roja de la historia."
Quique González
13 de octubre de 2016





VIDA PERSONAL


Dylan contrajo matrimonio en dos ocasiones: el 22 de noviembre de 1965 se casó con la ex-modelo Sara Lownds, con quien tuvo cuatro hijos: Jesse Byron Dylan, que nació el 6 de enero de 1966; Anna Lea, el 11 de julio de 1967; Samuel Isaac Abraham, el 30 de julio de 1968; y Jakob Luke, el 9 de diciembre de 1969. Dylan también adoptó a Maria Lownds, hija que Sara tuvo en su anterior matrimonio. Bob y Sara se divorciaron el 29 de junio de 1977.312 De sus hijos, Jakob siguió los pasos de su padre como músico y formó el grupo The Wallflowers, mientras que Jesse es director cinematográfico que ha dirigido varios videos musicales para artistas como Tom Waits, Elvis Costello, Tom Petty,Lita Ford y Lenny Kravitz.

En junio de 1986, Dylan contrajo matrimonio con la corista Carolyn Dennis.313 Su hija, Desiree Gabrielle Dennis-Dylan, nació el 31 de enero de 1986. La pareja se divorció en octubre de 1992, y su matrimonio fue un secreto para la opinión pública hasta la publicación de la biografía de Howard Sounes Down the Highway: The Life of Bob Dylan en 2001.314 Actualmente, cuando no está de gira, Dylan reside en Malibú (California).

WIKIPEDIA




BIBLIOGRAFÍA

Está claro que a Bob Dylan no le han dado el Nobel de Literatura por su obra escrita al margen de la música. Se trata de solo dos obras, «Tarántula» y«Crónicas. Volumen 1». Y únicamente el segundo, su autobiografía, está a la altura de su nombre.

«Tarántula»

Bob Dylan era un dios. Estaba en la cima, cada palabra suya era escuchada, analizada, diseccionada. Había revolucionado la música folk, era un líder juvenil, a pesar de que luego renegara de esta condición. Las soberbias letras de sus canciones le salían sin apenas esfuerzo. Estaba imbuido del espíritu de los poetas de la generación beat. Parece que el siguiente paso era lógico: escribir un libro de poemas. Lo escribió en forma de monólogo interior entre 1965 y 1966, año de «Blonde on blonde» y cuando renegaba de su condición portavoz de la canción protesta, aunque el accidente de moto que sufrió el 29 de julio de este último año retrasó su publicación se retrasó un lustro.
Escrito en verso y prosa, responde a una escritura automática, ininteligible. Aparecen algunos personajes de sus canciones, los ambientes, pero todo discurre en una carrera de imágenes surrealistas. Un ejemplo «El abogado que lleva un cerdo con una correa/se para a tomar un té y se come el donut/del censor por error. Le gusta mentir sobre/su edad y se toma su paranoia en serio». Esto forma parte del capítulo titulado «Pistolas, el libro oral del halcón y el gato con tajo impune». Recibió malas críticas.
De hecho, resulta mucho más satisfactorio leer las letras de sus canciones sin música.

«Crónicas. Volumen 1»

Publicado en octubre de 2004, aquí sí Bob Dylan da muestras de su genio.Eso sí, vuelve a demostrar que no se trata de un artista convencional. Empezando por el título: aún estamos esperando sus siguientes entregas. En estas «Crónicas» describe de forma magistral cómo ha llegado a ser quién es. Hace un recorrido gozoso por la historia de la música americana, y contagia su entusiasmo por la música folk. En sus dos primeros capítulos narra su llegada a Nueva York y cómo se fue abriendo camino en lo clubes del Greenwich Village.
Después justifica esa parte de su historia en la que se sintió abrumado por la responsabilidad y solo quería huir del personaje que él mismo había creado, o que el público había creado con su imagen. En el cuarto capítulo, salta a la grabación del disco «Oh Mercy», de 1989, en Nueva Orleans. Curioso, se trata de un álbum que no está entre sus mejores obras. Pero... así lo dispuso él. Por último, regresamos al Dylan anterior a su llegada a la ciudad de los rascacielos, entre 1959 y 1960.

Esta autobiografía aparece siempre en las listas que reflejan los mejores libros sobre la música popular.


HONORES Y DISTINCIONES

1963 Tom Paine Award Honores
1970 Princeton University, New Jersey - Doctorado Honorario en música
1982 Songwriters Hall of Fame
1990 Commandeur des Arts et des Lettres
1997 Kennedy Center Honors
1997 The Dorothy and Lillian Gish Prize
2000 Polar Music Prize
2002 Nashville Songwriters Hall of Fame
2004 St. Andrews University, Scotland - Doctorado Honorario en música
2007 Premio Príncipe de Asturias de las Artes
2008 Premio Pulitzer (citación especial)
2009 National Medal of Arts
2012 Medalla Presidencial de la Libertad
2013 Academia Estadounidense de las Artes y las Letras - Miembro honorífico 
2016 Premio Nobel de Literatura


DISCOGRAFÍA