lunes, 10 de abril de 2017

Monique Lange


Monique Lange



Nacida en París en 1926, conoció al escritor español Juan Goytisolo, con el que convivió desde 1956, en uno de sus primeros viajes del español a la capital francesa. Con él se casó en 1978. Tenía una hija, Carole, de un matrimonio previo. 

En 1980 publicó Histoire de Piaf, una biografía ilustrada con numerosas fotografías de la cantante Édith Piaf, reimpresa por Arcade Publishing en 2008; también publicó en 1989 Cocteau, Prince sans royaume [Cocteau, príncipe sin reino], una biografía del escritor Jean Cocteau.

En el cine, sus contribuciones más importantes fueron como escritora y en adaptación de novelas y obras de teatro para el cine, aunque también actuó.
Wikipedia 


Monique Lange con Juan Goytisolo y Jean Genet


Monique Lange, la mujer y la literatura


Guionista de cine y novelista, acaba de publicar en España 'Las casetas de baño'

Cuando regresó a París, desde la Indochina en donde creció, Monique Lange tropezó con un astrólogo que le dijo que algún día se dedicaría a escribir, y también que iba a divorciarse. Como Monique había sufrido mucho a causa del divorcio de sus padres, censuró totalmente ese informe del futuro. Pero acabó divorciándose, y escribiendo. De hecho, empezó a escribir cuando ya el segundo hombre de su vida -Juan Goytisolo- estaba instalado en su camino. Monique Lange, que acaba de editar en nuestro país su último libro, Las casetas de baño, publicó por primera vez en el 59, y, desde entonces, no ha cesado de contar su propia vida.
Poca gente transmite tal abrumadora sensación de humanidad, sea desde sus escritos o desde su presencia. Monique Lange, 57 años, mujer ligeramente corpulenta pero tallada en bronce, con algo de ese Sur que ella tanto ama impregnando su piel. A Monique le gusta la gente, y cuando estás con ella tienes la impresión de estar con muchos más. Cuando la lees, también. En sus páginas, aparentemente sencillas, está todo lo terriblemente complicado de ser mujer, de pertenecer a una cultura de sentimientos y convivir con una cultura de conocimientos, de entrar en la sabiduría a través de la piel.Su primer libro fue Les Poissonschats, al que siguió Les Platanes. Luego se metió en el cine, en donde trabajó, como guionista, en la película Vanina Vanini que Rossellini dirigió sobre el relato de Stendhal, con Sandra Milo como protagonista. "Aquellos eran tiempos muy duros para que una mujer trabajara en el cine como guionista. Fue Sandra quien influyó en Rossellini para que me contrataran, pero Roberto apenas me hizo caso. Poca cosa hice, en aquella película". Y cabe imaginarla consumiéndose, activa como es ella, participativa, por no pertenecer a la historia.
Colaboró también con Clouzot, con Vadim, con Albicoco, con Michel Drach... Con bastante gente joven, finalmente. Y con Joseph Losey, para quien ha escrito el guión de La trucha, su última película. "El cine me fascina porque es una forma de lenguaje moderno muy importante. Es una forma de expresión que corresponde completamente a nuestra época. Hay filmes que dan respuesta a las preguntas que nos hacemos".
Si en la literatura se confiesa poco capaz de inventar historias, en el cine no le ocurre lo mismo, "ya que se trata de un trabajo realizado con más gente, en equipo, que permite que todo se ponga en marcha con gran facilidad, como si apretaras un botón". El cine y la televisión serían como escribir en familia. La literatura, un acto privado del que, sin embargo, rinde cuentas al lector. "Porque siento un gran respeto por la escritura, y también hacia el público, y hacer balance de mi vida al escribir, y saber que mejoro de un libro a otro, es un acto de politesse hacia quien me lee".
De aquella Monique que, encerrada en un hotel de Roma, esperaba a que los otros guionistas de Rossellini la llamaran para algo, a esta mujer cálida que disfruta con las intrusiones ajenas apenas hay diferencia. "Yo entonces era feliz como un pájaro, porque estaba en Roma, ¡Romal, yo, que trabajaba en Gallimard, pero no me podía mover de la habitación, no me movía, por miedo a que me llamaran cuando no estaba". La diferencia, en todo caso, no afecta al entusiasmo, es profesional: "En aquel momento, yo creía que hacer un guión era escribir diálogos y basta". Con el tiempo, aprendió a definir imágenes, y Losey ha sido fundamental para ella, porque le ha enseñado a trabajar escuetamente, austeramente, sin descripciones: a la americana.


Mojar la pluma en sangre
Hay una relación muy concreta entre Monique, su vida y su literatura. "Yo soy incapaz de escribir novelas largas. Sufro mucho hasta que llego a escribir mis libros, es como mojar la pluma en mi sangre". Y, sin embargo, en la vida, disfruta. A pesar del dolor, o aún incluyendo el dolor, como puede concluirse después de leer Las casetas de baño, esa aparentemente sencilla aproximación a una mujer que se acerca a sí misma en el momento de perderlo todo y esboza la anticipación de lo que va a ser recuperado. Esa mujer que pasea solitariamente por un pueblo costero de Bretaña, que evoca el Sur -el Sur que le ha arrebatado al marido, a la hija-, es la propia Monique Lange contando su propia, lacerada intimidad.Por las páginas de Las casetas de baño desfilan la joven mujerprotagonista, y las personas de las que carece durante esa corta vacación bretona: el malido ausente, perseguidor de otros brazos, la hija que la rechaza y a la mujer cree que sólo supo dar el mar, la nieta, demasiado pequeña aún. No resulta difícil hallar los trazos de su propia vida, las huellas de su propio discurrir.
Y, sin embargo, va más allá de lo biográfico, quizás porque al ser ella misma tan transparente trasciende su propia biografía. Escribe confidencialmente, sin pudor. El pudor lo utiliza para tratar a los demás, para escribir de los demás: ni siquiera cuando hizo Piaf, un best-seller, se atrevió a desvelar la decadencia de la cantante. "No sería capaz", dice. Respetuosa, modesta, cortada en medidas que ya no se utilizan, Monique Lange crece, se agranda, a través de su literatura: pero sólo cuando eres muy torpe no te percatas de su estatura, de su grandeza cotidiana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de septiembre de 1983



BIBLIOBRAFÍA

  • Les poissons chats (1959)
  • Les platanes (1960)
  • The kissing fish (1960)
  • The Plane Trees (1965)
  • Une drôle de voix (1966)
  • Cannibales en Sicile (1967)
  • A beach in Spain; with Rue d'Aboukir, and, the burial (1971)
  • Une petite fille sous une moustiquaire (1972)
  • Histoire de Piaf (1980)
  • Las casetas de baño (1983)
  • Cocteau, Prince sans royaume [Cocteau, príncipe sin reino] (1989)
  • Les cahiers déchirés (1994)

FILMOGRAFÍA

Como actriz
  • Partir, revenir [Partir, regresar] (1985)

Como guionista
  • Vanina Vanini (1961) 
  • Les vierges (1963)
  • La prisionera (1968)
  • La invitada (1969)
  • Le petit matin (1971)
  • La pente douce (1972)
  • Hellé (1972) 
  • Antoine et Sébastien (1974)
  • Adiós, Emmanuelle (1977)
  • Une robe noire pour un tueur (1981)
  • La truite [La trucha] (1982)
  • Un hombre y una mujer: 2.ª parte (1986)
  • Accroche-coeur (novela "Les platanes") (1987)

TELEVISION
  • Vive le cinéma (1972)
  • L'académie des 9 (1982)
  • Du côté de chez Fred (1989)
  • Bouillon de culture (programa documental) (1995)





sábado, 18 de marzo de 2017

Derek Walcott / Premio Nobel de Literatura 1992


Derek Walcott
DE OTROS MUNDOS

KISS


Derek Walcott
(1930 -2017)
(Castries, isla de Santa Lucía, 1930) Poeta y dramaturgo caribeño que funde la tradición cultural antillana con la poesía clásica y moderna en lengua inglesa. Nació en Castries, isla de Santa Lucía, en 1930, y falleció en 2017. Considerado uno de los grandes poetas contemporáneos, recibió en 1992 el premio Nobel.

Derek Walcott

Descendiente de esclavos negros e hijo de un pintor británico blanco, abandonó su isla natal y estudió en la universidad de West Indies, en Jamaica. De 1959 a 1976 dirigió el Taller de Teatro de Trinidad. Viajó a Estados Unidos en 1981 y se instaló en Boston para dar clases en la universidad local y en Harvard. Ha escrito más de quince libros de poesía y alrededor de treinta piezas de teatro. La mayor parte de su obra aborda las experiencias del pueblo caribeño y reflexiona sobre su herencia: una mezcla de las culturas africana, inglesa y holandesa.
Su poesía relaciona en un solo discurso tres lenguas que provienen de culturas orgánicamente integradas: el inglés, que es su lengua madre, enriquecido con dialectos venidos del África negra, a lo que se añade el holandés, la lengua del poder o del conquistador. Por tanto, su obra es el proceso de reconstrucción de todo un proceso histórico, no sólo del lenguaje. Para él, las Antillas son un lugar de mezcla racial, un "potente brebaje" que ha hecho posible que surjan "distintas razas, músicas, idiomas y religiones" como resultado de una dura y trágica fase de conquista repleta de sangre y esclavitud.
A pesar de que considera que en la literatura no existe la pureza étnica, Walcott trabaja sólidamente con la tradición poética en lengua inglesa, tanto con los clásicos como con los poetas modernos. Sus versos poseen potentes imágenes visuales y conceptuales, que junto con el ritmo y el trabajo con la métrica, crean una poesía elegante y a la vez intelectual, que cautiva al lector por la plasticidad de las imágenes y la fuerza moral del discurso.
Entre sus libros de poesía destacan Otra vida (1973), Uvas de mar (1976), El reino de la manzana estrellada (1979), El viajero afortunado (1981), Verano (1984), El testamento de Arkansas (1987) y Omeros (1990). Ha escrito obras de teatro, entre ellas la conocida Sueño en la montaña del mono (1970). Otra fase destacada de su obra son los ensayos y reflexiones sobre poesía y otros temas, como el volumen La voz del crepúsculo (1998), pues en ellos clarifica sus ideas poéticas, postulando una cosmovisión que coloca a las Antillas dentro de un proceso mayor de memoria épica.
En dichos trabajos analiza la obra de R. Lowell, J. Brodsky, R. Frost, A. Césaire y otros muchos, incluyendo la crítica y el elogio como hace con el controvertido escritor hindú-trinitario V. S. Naipaul. La idea de Walcott del poeta como ser adánico, como hombre aún asombrado por el mundo, más su lucidez crítica sobre la historia, hacen de él uno de los poetas más interesantes de la contemporaneidad.




El poeta de las Antillas Derek Walcott gana el Nobel

Inédito en España, una editorial granadina prepara una antología de sus poemas


Estocolmo 9 OCT 1992

Derek Walcott, un poeta de 62 años, nacido en la isla de Santa Lucía y radicado en Trinidad, fue distinguido Con el Premio Nobel de Literatura correspondiente a 1992, anunciado ayer en Estocolmo, "por su obra poética de gran luminosidad sustentada en una visión histórica nutrida de un compromiso multicultural". Derek recibió en Boston (Estados Unidos) la comunicación del secretario permanente de la Academia Sueca, Sture Allen, con mezclados sentimientos de sorpresa y halago. "¿Porqué justo a mí habiendo tantos buenos escritores que merecen el premio?", manifestó, agregando que no era solamente un honor para él sino para toda la literatura de las Antillas.

Derek Walcott, un escritor con múltiples facetas, pero esencialmente poeta, es además autor de obras teatrales, director de teatro y profesor en lengua inglesa en la Universidad norteamericana de Boston, donde enseña Arte Dramático y Literatura y donde se encontraba ayer cuando recibió la noticia de que había sido distinguido con el Premio Nobel, dotado con unos 100 millones de pesetas. Walcott dijo que esperaba y deseaba que el premiado fuese otro escritor nacido en Trinidad, V. S Naipaul, o el poeta irlandés Seamus Heaney, dos de los 250 candidatos que barajó en el inicio del proceso de selección la Academia sueca. Inédito en España, la editorial de Granada La Veleta prepara una antología de la obra poética de Derek Walcott.
Su vida y su obra están impregnadas tanto por la agreste soledad del paisaje de la isla donde vive buena parte de su tiempo como por sus orígenes africanos. Sus abuelos fueron esclavos y su padre, un pintor de acuarela, murió cuando Derek Walcott y su hermano mellizo, Roderick, contaban pocos años. Despues de cursar sus primeros estudios en el St. Mary's College de su isla natal, y en la universidad de las Indias Occidentales de Jamaica, se trasladó en 1953 a Trinidad, donde trabajó en el teatro y ejerció la crítica de arte. En 1948, cuando tenía 18 años, publicó su primer libro de poemas, que no .tuvo mayor resonancia, aunque ya dejó entrever el talento que poseía. En 1962, con una antología titulada In a green night, cosechó su primer éxito. En 1959 fundó un teatro en Trinidad en el que tuvo oportunidad de representar sus primeras obras teatrales.
Su talento como autor teatral trascendió los límites de su pequeña patria hasta el punto. de que actualmente se está representando en el teatro Dramaten de Estocolmo una obra suya, El último carnaval, que fue reelaborada especialmente para el elenco del teatro sueco. Lars Lofgren, director del Dramaten, que no ocultaba su satisfacción por la adjudicación del premio a Walcott, declaró ayer que se sintió "extraordinariamente fascinado" cuando leyó unos poemas de éste en inglés y, cuando supo que también había escrito piezas para teatro, le carteó inmediatamente invitándole a representar en Estocolmo.
Autor accesible
Lofgren describió al escritor como un autor accesible con un extraordinario dominio del idioma y un hondo sentido poético. Como persona dijo que es cálido y alegre, musical, humorístico y espontáneo.
Todos los críticos literarios consultados coinciden en señalar la altísima calidad de la escritura de Walcott. Según la Academia sueca, la complejidad de la situación del nuevo premio Nobel, sus orígenes y su formación, ha sido la fuente de inspiración más fecunda para su obra. Agrega que ésta ha estado marcada por tres lealtades esenciales: su patria caribeña, la lengua inglesa y su origen africano.
Walcott ha sido también un viajero incansable, lo que le ha permitido acceder a múltiples vivencias y culturas pero sin perder nunca su identidad y sus raíces Se le ha comparado a los poetas Joseph Brodsky y a Octavio Paz por su profunda creencia en la poesía como una forma de expresión universal y total y esta fe ha sido un tema recurrente en su obra. Del compromiso con sus raíces culturales son testimonio varias de sus obras. Así, la más reciente, Omeros, de 1990, se describe como un libro incomparable en el que se mezclan adecuadamente la literatura, la historia y la realidad.
En El último carnaval, que es una de las piezas preferidas del autor, éste describe el desarrollo del acontecer político de Trinidad en los últimos tiempos, a través de la vida de una familia de la isla. Actualmente prepara una ópera de cámara basada en textos suyos.
La obra de Derek Walcott es esencialmente poética pero comprende también piezas teatrales. Una enumeración incompleta de ésta incluye su debú en 1948 con 25 poemas. Luego publicó, en 1949 y 1951, respectivamente, Epitaph for the young y Poems, en editoriales caribeñas. En 1962 publicó en Londres una colección de poemas de los años 1948 a 1960 bajo el título In a green night, en Nueva York; Selected poems, en 1964; The castaway and others poems, en Londres en 1965; The gulf and others poems, en 1969; Another life, en 1973, en Nueva York; Sea grapes, en 1976; The star-apple kingdom, en 1979;.Selected poetry, en 1981; The fortunate traveller, en 1981; The caribbean poetry of Derek Walcott, en 1983; Midsummer, en 1984; Collected poems 1948-1984, publicada en 1986; The Arkansas testament, en 1987; y la última, Omeros, publicada en Nueva York en 1990.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de octubre de 1992



Voz del Caribe


La sorpresa Derek Walcott es hoy la supemova del firmamento literario. A pesar de que la novela viene siendo considerada como el género mayor, todo escritor reconoce que es en la poesía donde se halla la verdad de lo primigenio. Walcott es una profunda, inteligente y culta confirmación de esa verdad.Walcott 1992 ha significado dos cosas: por un lado, el rescate del olvido de la cultura afroamericana en una fecha -la del V Centenario- celebrada o criticada sólo desde el prisma de la cultura occidental y su respuesta indigenista. Por otro, la consagración de la literatura mestiza frente al reciente incremento del racismo en Europa. Pero todo esto, pese a su certeza, sólo es urgencia periodística y hábil diplomacia de la Academia Sueca.
Porque Walcott, además de perte necer a ese atomizado grupo de escritores nacidos en las antiguas posesiones del imperio británico, es un poeta de la estirpe de Homero, Dante o Whitman. Uno de esos poetas de los que caben pocos, no ya en un siglo, sino en toda la historia de la literatura. Descendiente de ingleses, holandesesy esclavos procedentes de frica, Walcott nació en el seno de la comunidad metodista y anglohablante de Santa Lucía, una isla de mayoría católica y francófona, vecina de La Martinica, que pasó de manos españolas a manos francesas e inglesas hasta lograr la independencia de Gran Bretaña en 1962. Su obra y su vida son un reflejo de este mosaico de contradicciones que, en vez de resolverse desde el rechazo de unas y la adopción radical de otras, se acrisolarán para dar lugar a una poesía torrencial y dueña de una polifónica gama de registros.
Encontramos las claves de la obra de Walcott en una biografía dividida y enriquecida por diferentes culturas, la fascinación por su lengua literaria -el inglés de los antiguos amos, pero también de su padre-, las referencias' criollas y patois, un sólido enraizamienio clásico que abarca desde el Génesis a nuestros días, y la vocación. homérica de su visión del Caribe.
. Derek Walcott ha sabido destilar de la Babel antillana un nuevo Egeo que enriquece, desde la interpretación de su propio mundo poético, la interpretación de lo universal.
¿Su secreto?: una fuerza abisal y de carácter metafísico surgida de la tensión y lúcida asimilación del cruce de mitos, historia, estilos literarios, culturas, carnalidad del lenguaje y fe en el carácter religioso de la poesía. Y es precisamente el mestizaje de esta poesía la respuesta visionaria, inteligente y llena de vigor que desde la periferia antillana Walcott ha arrojado a las costas de un Occidente sumido en un aturdido desconcierto:, las palabras de la tribu ordénando el vasto tapiz del mundo.
José Carlos Llop es escritor.
* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de diciembre de 1992


Derek Walcott, en la bilbioteca de la Universidad de Oviedo, en marzo de 2006. 

Tótem frente al mar

A Derek Walcott le dieron el Nobel en 1992 y aquí ni estaba traducido, ni lo había leído apenas nadie


JOSÉ CARLOS LLOP 
18 MAR 2017 - 00:06 CET
Cuando la Academia Sueca otorgó el Premio Nobel de Literatura al gran poeta Czeslaw Milosz, algo cambió en aquella casa. Quiero decir que volvió a los orígenes —los mismos que premiaron a T. S. Eliot, a Juan Ramón Jiménez, a Yorgos Seferis y a Odysseas Elytis— y se ennobleció poéticamente en batería: Octavio Paz, Joseph Brodsky, Derek Walcott, Seamus Heaney o Wislawa Szymborska serían los siguientes poetas premiados. Si Milosz había propuesto a Brodsky, fue éste quien propuso a Walcott para el premio.

A Derek Walcott le dieron el Nobel en 1992 y aquí ni estaba traducido, ni lo había leído apenas nadie. En aquel momento yo acababa la traducción de una antología de su poesía —Islas, La Veleta, 1993— y mi casa pareció, por unas horas, el consulado de Walcott en España. De Santa Lucía —donde nació— y Trinidad o Jamaica —donde también vivió— a Mallorca, la cosa quedaba entre islas, que siempre son el mundo y un mundo aparte que, además, interpreta y reproduce el mundo entero.
Desde esas islas Walcott edificó un mito e incorporó también mitologías ajenas a la propia de su cultura por nacimiento. El papel donde iban a ser escritas era el mar Caribe, el mismo que Walcott contempló toda su vida sabiendo que en él se encerraba el secreto de su poesía y también su propio secreto. Y su historia —la de su exploración por Occidente, la de los piratas, la de la esclavitud— fue lo que le llevaría a mimetizarse con el origen de ese Occidente —la mitología griega y ciertas metáforas del cristianismo— para después metamorfosearlo en otra cosa. De Homero a la poesía de sir Walter Raleigh, de los dioses del Olimpo al tobillo de una muchacha de piel negra bañándose desnuda en el mar de Santa Lucía, de los cuarteles abandonados por los ingleses a los techos de zinc ardiendo bajo la luz de hielo sucio del verano. El mestizaje cultural: y en él, la lengua.
La lengua de Walcott fue la misma de aquellos que apresaron a sus antecesores, los trajeron encadenados desde África hasta América, los vendieron como esclavos y los usaron como a bestias. La lengua inglesa. Y en esa lengua y en sus mitos, Derek Walcott infiltra los suyos para convertirla en otra cosa. Para que diga lo que nunca antes hubiera dicho ni dijo. Y al mismo tiempo —y ahí la paradoja y la sabiduría— la enriquece de una manera que tampoco se había enriquecido hasta entonces. Sin despecho ni rencor, dando a cada uno lo suyo y convirtiendo lo de cada uno en propio y distinto. Hasta una Ilíada escribió con número de versos parecido al de Homero. La suya se llamó Omeros y Ulises fue un pescador negro. En todo este mapa, un detalle no menor: los ojos de Derek Walcott eran verdes.




OBRA

Walcott ha publicado más de veinte dramas, que en su mayoría han sido montados por la Taller de Teatro de Trinidad, así como en un gran número de otros escenarios. Muchas tratan sobre la liminalidad de las Indias Orientales durante el período poscolonial. Algunos temas recurrentes en sus obras son la epistemología, la ontología, la economía, la política, y lo social.

Su obra presenta una gran riqueza verbal, visual y conceptual que refleja las costumbres, las tensiones y la historia de una región colonizada. En ella son evidentes los aportes amerindios, europeos (en particular ingleses y holandeses) y africanos, los cuales son para el autor la base de la riqueza cultural del Caribe; dentro de este contexto, cabe resaltar la importancia que tienen para el autor el simbolismo de los mitos y su relación con la cultura.

Walcott es autor de una vasta obra que incluye más de quince libros de poesía y alrededor de treinta obras de teatro. Dentro de sus textos destacan Otra vida (1973), El reino del caimito (1979), El testamento de Arkansas (1987) y, en 1990 su principal texto hasta la fecha, Omeros, un poema épico basado en la Odisea.

Sueño en la montaña del mono 1970 es la más famosa de sus obras de teatro.

En 2006 recibió el Premio Grinzane Cavour.


BIBLIOGRAFÍA

  • Sueño en la montaña del mono (teatro, 1970).
  • El burlador de Sevilla (1974). Trad. de Keith Ellis. Madrid: Vaso Roto, 2014.
  • Otra vida (1973).
  • Uvas de mar negro en la Tierra húmeda seca-transparente (1976)
  • El reino del caimito (1979).
  • El viajero afortunado (1981). Trad. de Vicente Araguas. Madrid: Huerga y Fierro, 2003. ed. inglés-castellano.
  • Verano. Midsummer (1984). Trad. de Vicente Araguas. Madrid: Huerga y Fierro,1999, ed. inglés-castellano.
  • El testamento de Arkansas (1987). Trad. de Antonio Resines y Herminia Beviá. Madrid: Visor, 1994.
  • Omeros (1990). Trad. de Ferran Estellés. Valencia: Edicions Alfons el Magnànim-IVEI, 1993, ed. inglés-catalán. Trad. de José Luis Rivas: Barcelona: Círculo de Lectores, 1995, y Barcelona: Anagrama, 2002.
  • Islas. Trad. de José Carlos Llop. Granada: Comares, 1993. Antología; ed. inglés-español.
  • La voz del crepúsculo. Trad. de Catalina Martínez Muñoz. Madrid: Alianza, 2000.
  • La abundancia. Trad. de Jenaro Talens. Madrid: Visor, 2001.
  • La odisea. Trad. de Jenaro Talens. Madrid: Visor, 2005.
  • Poemas escogidos. Trad. de José Luis Rivas. Madrid: Vaso Roto, 2009.
  • Poemas. Trad. de José Carlos Llop. Granada: Festival Internacional de Poesía de Granada, 2010.
  • Garcetas blancas (2010).
  • Pleno veranoPoesía selecta. Trad. de José Luis Rivas. Madrid: Vaso Roto, 2012.
  • La luz del mundo. Trad. de Mariano Antolín Rato. Granada: Valparaíso, 2017.


viernes, 3 de marzo de 2017

Frank O'Connor

Frank O'Connor
Ilustración de Triunfo Arciniegas

Frank O'Connor

Michael Francis O'Donova

(Cork, 1903 - Dublín, 1966)
Escritor irlandés. Procedente de una familia pobre, fue librero en Dublín y de 1936 a 1939 director del Abbey Theatre.
Su militancia nacionalista lo llevó a integrarse en el Ejército Republicano Irlandés durante la guerra civil y reflejó sus desilusiones históricas en el volumen de cuentos Huéspedes de la nación (1931). Uno de sus cuentos más conocidos es Mi Complejo de Edipo, en el que utilizó satíricamente sus propias experiencias formativas y de la tradición familiar irlandesa alrededor de la madre como eje.
Sus relatos, lo más reconocido de su narrativa, parten de una observación realista de los caracteres irlandeses y de su vida familiar. A Huéspedes de la nación le siguieron Manzanas de discordia (1936), Jalea de manzanas silvestres (1944) y The Stories of Frank O'Connor (1953). Menos resonancia tuvieron sus novelas El santo y Mary Kate (1932) e Interior holandés, de 1940.
También escribió obras de teatro (Mose's Rock, 1938), la traducción de una antología de poemas irlandeses (Book of Ireland, 1959) y una recopilación de sus propios poemas (Kings, Lords and Commons, 1960). También debe mencionarse la autobiografía en dos volúmenes titulada An Only Child (1961) y My Father's Son, éste último publicado póstumamente en 1968.