jueves, 31 de mayo de 2012

Balthus

Balthus
Autorretrato, 1940

DE OTROS MUNDOS

FICCIONES


Balthus
(1908 - 2001)

Balthazar Klossowski de Rola, pintor francés de ascendencia polaca, nació en París, en 1908, y murió en Rossiniere, en 2001. Pintor figurativo de principio a fin, se mantuvo siempre al margen de los movimientos de su tiempo, como un auténtico independiente, aunque su obra se relaciona con el surrealismo, algo que desmintió uno de sus más insignes representantes, Antonin Artaud, y de lo que, a pesar de su amistad con Giacometti y con Miró, se defendió él mismo como si de un estigma se tratara.
   De familia noble, la casa paterna era visitada por los maestros de la pintura Pierre Bonnard y Maurice Denis, y por el poeta Rainer Maria Rilke, amigo de la madre y que en 1919 hizo publicar y prologó los dibujos hechos por el niño, entonces de once años, a su gato Mitsou. En 1921 se trasladó con su familia a Berlín y regresó a París en 1924, donde siguió clases de dibujo en la Grande Chaumière; enseña sus trabajos a Marquet, Bonnard y Denis, quienes le aconsejaron que hiciera copias de Poussin. En 1926 viaja a Italia y hace copias de los maestros del primer renacimiento; al año siguiente realiza las pinturas murales a la témpera para la iglesia protestante de Beatenberg.
   A finales de los años veinte comienza a retratar a sus amigos y hace su servicio militar de quince meses en Marruecos. En 1933 pinta La calle (La rue), donde inicia un estilo caracterizado por los contornos muy marcados y los colores planos; se relaciona con el grupo surrealista y entabla amistad con Giacometti; en 1934 hace su primera exposición individual en la galería Pierre con cinco cuadros cuyo contenido erótico y su ambigüedad causan un cierto escándalo, sobre todo La lección de guitarra, El arreglo de Cathy y Alice.
   En 1935 elaboró los decorados para la obra de Artaud, Les Cenci, y en 1936 pintó el retrato de André Derain. En 1938 realiza su primera exposición individual en Nueva York, en la galería Pierre Matisse. Son de estos años algunas de sus obras más conocidas, como el retrato de Joan Miró y su hija Dolores y Thérèse soñando. En los años cuarenta diseña los decorados de diversas producciones teatrales y sus mejores amigos son poetas (Malraux, Paul Eluard).
   En los años cincuenta realiza paisajes, vistas desde la ventana de su castillo del siglo XIV en Nièvre, y en 1956 el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedica una exposición. En 1961 es nombrado director de la Academia Francesa en Roma, y se trasladó por ello a la Villa Medici; en 1962 visita Japón, donde conoció a su mujer, la cual posa para varios cuadros de finales de los sesenta (Figura japonesa con espejo negro, 1967, o la Habitación turca, de 1963). En 1977 se retiró a Rossiniere (Suiza).

BIOGRAFÍAS Y VIDAS

Púberes angelicales desnudas de Balthus

Picasso le dijo: “Eres el único pintor de tu generación que me interesa”

La pintura 'Thérèse dreaming' de Balthus.
En la Rossinière, una casona de cincuenta habitaciones y más de cien ventanas, situada en el cantón suizo de Vaud, donde vivió Balthus los últimos años de su vida, se habían hospedado también Víctor Hugo, Goethe y Voltaire cuando era el hotel Grand Chalet. El pintor la había adquirido a cambio de unos cuadros después de casarse en 1967 con Setsuko, una estudiante japonesa que conservaba todos los ritos de la nobleza de su antigua familia de samuráis. La mansión se parecía a un templo taoísta, envuelta en el aire trasparente de los altos valles y en su interior se hallaba extasiado un silencio neumático que se acrecentaba con el crujido de los pasos sobre el viejo entarimado, con el maullido de alguno de los treinta gatos que reinaban sobre los almohadones y a veces con el sonido de Mozart. Esta quietud religiosa permitía oír el roce del pincel de Balthus sobre el lienzo y el leve batido en el mortero con que Setsuko mezclaba los pigmentos delicadamente como una geisha.
Basculando siempre entre la pobreza y los delirios de grandeza Balthus había habitado también el château de Chassy, de cuatro torres, destartalado, casi en ruinas, lleno de goteras, en compañía de su sobrina adolescente Frédérique, a la que había convertido en su modelo y amante. El pintor presumía del título nobiliario de conde de Rola, tal vez falso, extraído de un pasado oscuro aristocrático heredado en Polonia de su padre Erich, crítico de arte, pintor e investigador, amigo de los famosos artistas del momento.
Balthasar Klossowski de Rola había nacido el 29 de febrero del año bisiesto de 1908, en París. Tuvo una infancia feliz, rodeado de seres singulares, en un ambiente culto y refinado. Su madre, Elisabeth Dorothea Spiro, llamada Baladine, era una judía de clase media, de la que el hijo se avergonzaba, pero fue amante de Rilke, quien se constituyó en el protector del muchacho y le prologó una historieta sobre su gato Mitsou, que el niño había dibujado a los diez años. A Balthus siempre le subyugó la gracia esquiva de estos felinos. En uno de sus más famosos cuadros aparece una adolescente morbosamente sentada con las piernas abiertas enseñando las bragas y a sus pies un gato, que no es sino un trasunto del propio Balthus, da lengüetazos a un plato de leche.
Este pintor gatuno y esquivo había conseguido enamorar a una aristócrata de verdad, Antoinette de Wateville, de rancia nobleza suiza. Se casó con ella, tuvo dos hijos, pero la mujer lo abandonó escandalizada al verse desnuda en los cuadros en casa de los amigos. Este falso aristócrata con aires de vampiro solitario, elegante, orgulloso y lunático estaba obsesionado en pintar la angélica inocencia de las niñas desnudas, que parecían soñar con los ojos abiertos y captarlas en el punto culminante anterior a la masturbación. Balthus trataba de imitar a Lewis Carroll, que había sabido extraer el secreto profundo y primitivo, inocente y desconocido, la esencia del ángel, del alma de las niñas. Contra los ataques que le acusaban de saciarse con el erotismo de esas adolescentes desnudas afirmaba que pretendía justamente lo contrario, rodearlas de un aura de silencio y de profundidad, creando un vértigo a su alrededor. Por eso las consideraba ángeles, seres llegados de fuera, del cielo, de un ideal, de un lugar que se entreabría de repente, atravesaba el tiempo y dejaba su huella imantada en el aire.

Breve biografía

Nace en París el 29 de febrero de 1908, hijo de unhistoriador de arte,Erich Klossowski, y Elisabeth Dorothea Spiro.
Además de sus cuadros, pintó para teatro: Albert Camus le pidió que diseñara los decorados y el vestuario para su obra L’État de siège.
En 1964 se mudó a Roma, en donde presidió la Academia francesa y se hizo amigo de Federico Fellini.
Ha sido el único artista con vida que teníaobras en el Louvre.
Falleció el 18 de febrero de 2001 en Rossinière(Suiza).
“Solo una vez pinté un cuadro a modo de provocación. En 1934 expuse en la galería Pierre Loeb, entre bastidores, La lección de guitarra, que se consideró demasiado atrevida en una época de provocaciones cubistas y surrealistas”. Se trata de una escena lésbica muy tórrida entre dos adolescentes en la que ambas se percuten el sexo como si se tratara de las cuerdas de un instrumento musical. Por mucho que Balthus afirmara que solo buscaba extraerles la dulzura del alma, el cuadro causó un gran escándalo en un tiempo en que lo elegante era no sorprenderse de nada. Aun hoy está vetado en muchas exposiciones.
André Malraux le encargó la restauración y dirección de Villa Médicis, la casa de la cultura de Francia en Roma. Balthus abandonó el castillo destartalado de Chassy, se llevó consigo a Frédérique y se paseó con ella por toda Italia. Encontró otra residencia fastuosa cerca de Viterbo llamada Castello di Monte Savello, vivieron allí un tiempo hasta que Frédérique lo abandonó al quedar embarazada por uno de los becarios residentes de Villa Médicis.
Picasso le dijo un día: “Eres el único pintor de tu generación que me interesa. Los demás quieren ser como Picasso. Tú no”. Balthus solo estaba interesado en descubrir el secreto de la pintura en Poussin, en Masaccio, en Piero della Francesca, en Courbet. Aunque era amigo de Giacometti, de Bonnard y de Dora Maar, había rodeado su vida de un misterio enclaustrado.
Llegó a la vejez alto y flaco. Y al final mientras la condesa Setsuko, vestida con kimono, ejercía la ceremonia del té a madia tarde frente a la alta montaña como una geisha en la mansión de la Rossinière, las adolescentes que habían pasado por sus cuadros, Michelina, Katia, Natalie de Noailles, Anna, Sabine y Frédérique puede que le perturbaran la memoria, tal vez de forma diabólica. La profundidad de su obra está fuera de dudas, pero se trata de saber si Balthus era en realidad un místico o un pedófilo, un Príncipe de las Tinieblas o un pintor religioso, un conde Drácula que bebía en los cuellos de las niñas angelicales o un artista que pintaba aquellos cuerpos púberes desnudos a modo de una oración que le llevaba a Dios a través de su belleza.





lunes, 21 de mayo de 2012

José Asunción Silva / El poeta y la maldita pobreza


NOCTURNO III

José Asunción Silva
(1865 - 1896) 

Poeta colombiano, nacido en Bogotá. En la historiografía literaria suele reconocérsele como el gran iniciador del modernismo en Hispanoamérica, que el nicaragüense Rubén Darío llevaría a la cúspide.
Dotado de una gran sensibilidad humana y artística y de una notable inteligencia, tuvo una formación literaria precoz, resultado de un ambiente familiar cultivado y creativo: José Asunción Silva era hijo del escritor costumbrista y acomodado comerciante Ricardo Silva, un hombre elegante, de refinado gusto y descendiente de aristocráticos granadinos emparentados con el general Santander. Doña Vicenta Gómez, hermosa dama bogotana y madre del poeta, era hija del diputado Vicente Antonio Gómez Restrepo, quien desempeñó importantes labores en los primeros años de la República de la Nueva Granada y falleció tempranamente.
  De los hijos del matrimonio Silva-Gómez sólo llegaron a edad adulta José Asunción, Elvira y Julia, falleciendo en la infancia Alfonso, Inés y Guillermo. Esta temprana relación con la muerte marcaría al poeta. Ya a los dos años de edad, José Asunción tenía fama de prodigio en Bogotá. Parece ser que a esa edad ya sabía leer, escribir e incluso pintar.
   Algo que sin duda marcó su infancia y juventud fueron las tertulias literarias que su padre organizaba, bien en la casona del barrio de La Catedral, bien en el almacén dedicado a la venta de objetos suntuosos. A estas tertulias asistían no sólo miembros del grupo El Mosaico, escritores costumbristas como José Manuel Marroquín, José María Vergara y Vergara, Salvador Camacho Roldán, Ricardo Carrasquilla y José David Guarín, entre otros, sino que también don Ricardo cultivaba amistades dentro de la política. Radical sin fanatismo, fue amigo de José María Samper, Rufino José y Ángel Cuervo, Jorge Isaacs, Francisco Javier Zaldúa y Teodoro Valenzuela.
   En enero de 1869 José Asunción ingresó al Liceo de la Infancia, dirigido por don Ricardo Carrasquilla. Como el niño de tres años recién cumplidos ya sabía leer y escribir, no entró al primer curso sino a dos más avanzados, al lado de compañeros que le aventajaban en edad como José Rivas Groot, Andrés de Santamaría y Juan Evangelista Manrique. En este colegio uno de sus institutores, Nicolás Esguerra, lo apodaría con el mote de "José Presunción". El 2 de marzo de 1870 nació Elvira Inés Silva Gómez, quien llegaría a ser la más cercana confidente de su hermano. Aunque los biógrafos insisten en describir a José Asunción como un niño triste, tímido e introvertido, sus poesías dedicadas a su infancia la recuerdan con nostalgia y dulzura.
   En febrero de 1871 José Asunción Silva ingresó en el Colegio de San José, regentado por Luis María Cuervo, hermano mayor de Ángel y Rufino José. Conoció por entonces a Alirio Díaz Guerra, a quien lo uniría una fuerte amistad. Rafael Pombo, amigo de su padre, le hizo llegar un ejemplar de "El cuervo", de Edgar Allan Poe.
    Fue la relación con Rafael Pombo y con Jorge Isaacs una de las más duraderas y fecundas, tanto para José Asunción como para Elvira Silva. A los diez años, con motivo de su primera comunión, escribió un poema sobre el tema. En 1877 Silva y otros niños ingresaron al Liceo de la Infancia, esta vez regentado por el presbítero Tomás Escobar, pariente de doña Vicenta Gómez; tres años más tarde, concluidos sus estudios, abandonó el colegio, que terminó clausurado por un ruidoso proceso en el que tomó parte activa el ya entonces virulento escritor José María Vargas Vila.
   La vida apacible de esos años dio un vuelco para los Silva: la situación económica de la familia, aunque aún holgada, fue golpeada primero por las drásticas medidas del gobierno radical y, después, por la pérdida de buena parte de la herencia de don Ricardo, debida a los pleitos con sus primos Suárez Fortoul. Terminado el bachillerato, el futuro poeta hubo de atender el almacén familiar. Cuenta Enrique Santos Molano, autor de la biografía más completa que se ha escrito sobre el poeta: "José Asunción Silva armó detrás del mostrador un laboratorio imponderable de observación social y psicológica. Examinaba con penetración rigurosa las personas que entraban de compras, de mirones o de visitantes a R. Silva; espiaba sus gestos, estudiaba sus gustos, procesaba sus opiniones, acechaba sus peculiaridades, sus virtudes, sus defectos, y los anotaba en su memoria de ordenador y en un cuaderno. Detrás del mostrador acrecentó sus conocimientos, devoró cantidades de libros y procuró mantenerse informado de los movimientos literarios, artísticos y políticos de Europa".
   A los 16 años parece ser que tuvo su primer amor; al menos así se intuye en dos de sus poemas pues, como es bien sabido, en este campo mostró siempre el más caballeroso y férreo mutismo. La vida amorosa del poeta es un misterio, siempre acompañado de los más disparatados rumores que van desde una hija secreta, la morbosa garçonière de la calle 19, hasta su afeminamiento (lo llamaron el "Casto José"), pasando por la infamante historia del amor incestuoso con su hermana Elvira.
    En 1881 don Ricardo, que ya empezaba a sentir los acosos de la tiflitis que lo llevaría a la tumba, compró la finca Chantilly en Chapinero, donde tantos momentos de alegría y tristeza viviría el poeta; en esa época Silva intentó reunir de nuevo al Mosaico. Bajo el título de Intimidades se conoce el grupo de poemas escritos entre agosto de 1880 y mayo de 1884 y que, regalados por el bardo a Paquita Martín, se conservan en la Biblioteca Nacional en copia manuscrita hecha por ella. Alguna influencia de Gustavo Adolfo Bécquer se alcanza a percibir en estos tempranos versos que se alternan con traducciones de  Victor Hugo o de Beranger.
    En noviembre de 1883 imprimió su libro Artículos de costumbres don Ricardo Silva y regaló el manuscrito, con bella dedicatoria, a su hijo José Asunción; un mes más tarde se protocolizó su emancipación económica y se comenzó a planear el viaje a París, donde residía desde hacía muchos años el tío abuelo del poeta, don Antonio María Silva Fortoul. Primero viajó el padre, en abril de 1884 y, tras su regreso, salió rumbo a Europa José Asunción, el 23 de octubre, llegando a París en los primeros días de diciembre.
   Permaneció un año en el viejo continente, donde asistió a cursos del afamado neurólogo Charcot, que tanto le servirían para la descripción de personajes y comportamientos. En París (adonde llegó cuando su tío abuelo ya había muerto) se encontró con los hermanos Cuervo, con quienes entabló tertulias literarias. En 1885 conoció a Stephane Mallarmé. El encuentro con este poeta cuarentón y aún desconocido fue en el apartamento de Mallarmé, en la calle de Roma. Hacia agosto viajó a Londres, donde admiró la pintura de los prerrafaelitas y copió como ejercicio el cuadro de Waller El duelo. Tras un rápido viaje por Holanda, Bélgica, Italia y Suiza, regresó a París, y en diciembre de 1885 se encontraba de nuevo en Bogotá.
   Recién llegado, se enteró del cuantioso robo al Almacén R. Silva. La familia se había mudado a Chantilly. Por entonces formó parte del grupo de poetas de La Lira Nueva, presentado por José Rivas Groot. En la célebre antología (introducción para unos, antesala del modernismo para otros), Silva figura entre los 35 reseñados, junto a autores como Candelario Obeso, Fidel Cano, Ismael Enrique Arciniegas y Julio Flórez. De José Asunción Silva se publicó en esta edición el mayor número de poemas, lo que sirve en parte para demostrar la importancia que se le dio en vida, desmintiendo el tendencioso invento de su supuesto anonimato.
   Casi simultáneamente se publicó El Parnaso colombiano, gran antología en la cual la muestra de Silva, aunque menor en número, no es menos significativa: "Las crisálidas" y "Las golondrinas" serán los poemas publicados y supondrán su verdadero lanzamiento literario. Por esa época, en casa de Antonio José Ñito Restrepo, vecino de Chantilly en Chapinero, se conocen José Asunción Silva y Baldomero Sanín Cano, antioqueño cuatro años mayor que el primero y con quien mantendría una larguísima y fecunda amistad, una intimidad intelectual.
   La guerra de 1885 y el grave deterioro de la moneda hicieron cancelar a don Ricardo Silva su segundo viaje a Europa y regresó, por Barranquilla, el 27 de agosto. A pesar de la herencia dejada por su tío y de la reputación que tenía el almacén, los negocios de la familia Silva continuaron su inexorable descenso. Invitado por Alberto Urdaneta, José Asunción Silva participó en la Primera Exposición Nacional de la Escuela de Bellas Artes de Colombia, que tuvo como sede el Colegio de San Bartolomé, con el cuadro Un duelo, en la galería de autores contemporáneos, con el número 875. Por ese entonces ya Elvira Silva era una de las mujeres más bonitas y solicitadas de Bogotá. Prueba de ello son las frecuentes reseñas que la prensa hizo de su participación en diferentes bailes y festejos. Memorable fue el baile que Leo S. Kopp ofreció y en el que destacaron Elvira, acompañada del conde italiano Gloria, y José Asunción Silva con la bella Isabel Argáez.
   Don Ricardo Silva falleció la noche del 1 de junio de 1887, en la casa 93 de la calle 12. Pero no fue solamente la triste pérdida lo que ensombreció y transformó totalmente el ambiente familiar; al asumir José Asunción la dirección de los negocios paternos, descubrió que hasta entonces su familia había vivido en una falsa bonanza, basada en créditos respaldados únicamente en la confianza que los acreedores tenían en don Ricardo y que tal vez no era ''heredable''.


José Asunción Silva

   Pero el poeta no se amilanó: decidió renovar el negocio y diversificarlo, invirtiendo en tierras cafeteras, abriendo una sucursal de R. Silva e Hijo llamada Almacén de Cuelgas, y revolucionando la publicidad con poemas-anuncio o bien con enormes letreros nunca vistos en los diarios capitalinos. Leyó en este año de 1888 tres libros claves: El crepúsculo de los dioses, de Federico Nietzsche; La dama gris, de H. Sudermann, y Le bon heure, de Sully-Prudhomme, y empezó los borradores de una serie de novelas que pensaba reunir bajo el título común de Cuentos negros, que aparecieron en periódicos de la época aparecieron. Entre 1889 y 1891, Silva escribió buena parte de su más conocida poesía, como el Nocturno 2 y, también, en prosa, La protesta de la Musa.
   1891 fue uno de los años más terribles en la vida del poeta: El 6 de enero de 1891 su hermana Elvira cayó enferma de neumonía, según el diagnóstico del doctor Josué Gómez, y falleció cinco días más tarde. La partida de defunción fue firmada por el cura de la catedral, Rafael María Carrasquilla. Entre los poemas que se dijeron en honor de Elvira Silva después del sepelio, sobresalió el escrito por Jorge Isaacs, amigo muy cercano de la familia. La muerte de su hermana fue, tal vez, el golpe más fuerte sufrido por José Asunción hasta entonces. Cubrió el cadáver de su adorada hermana y confidente con lirios y rosas, y lo ungió con perfumes.
  Por varios días, José Asunción Silva no pudo levantarse de la cama, y cuando por fin volvió a sus negocios, llegaron a cobrarle el entierro y no tenía en caja ni los seiscientos pesos de la deuda. La situación fue tal que hasta miembros de su familia llegaron a humillarlo; doña Vicenta achacaba la ruina al afán de Silva por los versos. Se acumularon hasta 52 ejecuciones judiciales en su contra. Todos los bienes, sin exceptuar las joyas de su madre ni los muebles de su casa, acabarían en manos de los acreedores.
   No obstante, el poeta no escatimó esfuerzos para revivir la antigua prosperidad: escribió cartas hasta de 103 páginas a los acreedores; cambió mercancía por las deudas contraídas e incluso escribió un cuento para promocionar los pianos Apollo con sordina que él vendía. En 1893 se vio obligado a mudarse del elegante barrio de La Catedral al más modesto de Las Aguas. En compañía de Baldomero Sanín Cano se dedica al periodismo a tiempo completo, escribiendo para El Telegrama entre otras la columna ''Casos y Cosas''".
   Don Miguel Antonio Caro, encargado del poder, influido tal vez por doña Vicenta y su antigua amistad con don Ricardo Silva, nombró secretario de la legación colombiana en Caracas a José Asunción Silva, acto ratificado con la firma del ministro de Relaciones Exteriores Marco Fidel Suárez, el 5 de mayo de 1894. En agosto Silva, ya famoso en todo el país, fue recibido de manera apoteósica en Cartagena; en una mañana llegó a tener hasta quince visitas; la gente recitaba de memoria sus poemas y el presidente Núñez y doña Soledad Román lo acogieron en su casa del Cabrero, de visita. Llegó a Caracas el día 11 de septiembre. Allí no fue menor la acogida que tuvo, no por su cargo diplomático, sino por ser figura destacada de la intelectualidad latinoamericana.
   En la capital venezolana, aparte de los abrumadores deberes diplomáticos, debido a la inoperante actitud del embajador, el general José del Carmen Villa, José Asunción Silva se dedicó a intercambiar ideas con intelectuales venezolanos, a pulir sus Cuentos negros y a escribir una nueva novela titulada Amor. Inexplicablemente, en diciembre de 1894 solicitó una licencia para "ir a pasar un mes a Bogotá". Embarcó en el vapor francés Amérique el 21 de enero del año siguiente y, una semana más tarde, el barco encalló frente a Bocas de Ceniza; tras varias horas de zozobra los viajeros fueron rescatados, mas no el equipaje, perdiéndose con ello la mayor parte de la obra literaria del poeta.
   De nuevo en Bogotá, la "maldita pobreza" lo seguía acorralando; pero no por ello Silva desmayó en su intento por progresar y volvió a volcar sus energías de una manera feliz en dos actividades: la reconstrucción de su obra literaria, principalmente de la novela De sobremesa, y la construcción y montaje de una fábrica de baldosines, cuya formulación química Silva había patentado. Consiguió máquinas y oficinas, buscó socios y suscriptores para conseguir el capital necesario, pero el dinero nunca apareció.
   En la noche del 23 de mayo de 1896, tras una velada íntima organizada por doña Vicenta, José Asunción Silva se retiró a su habitación, y a la mañana siguiente fue hallado muerto sobre su cama. El poeta se había suicidado de un tiro en el corazón; se cuenta que había preguntado a un médico la localización exacta de dicho órgano. Fue enterrado en Bogotá, en el cementerio destinado a los suicidas.


Obras de José Asunción Silva

A pesar de ser considerado como uno de los grandes de la literatura, la obra de José Asunción Silva no es muy extensa. Se ha querido encuadrar al gran poeta colombiano en el romanticismo y en el modernismo, pero en realidad, nos encontramos ante un poeta excepcional con características singulares. Más que romántico, es un posromántico poderosamente influido por Bécquer y Edgar Allan Poe; se resiste a incorporarse a la corriente modernista que acaudilla Rubén Darío, pero es por sus calidades un precursor y hasta un iniciador del modernismo. Una primera etapa está marcada por el romanticismo; así lo demuestra su libro Intimidades, poemas escritos entre los 14 y los 18 años de edad. La obra incluye 59 composiciones (por lo menos dos de ellas en forma fragmentaria), entre las cuales, más de 33 permanecían inéditas. Este libro constituye, tal vez, la fuente más rica de la obra escrita en verso por el poeta colombiano (los poemas sólo fueron publicados en su totalidad en 1977).
   En esos primeros escritos, Silva afianza su voluntad de poeta. Desde el primer poema, Las ondinas, se anuncia el tono general, una obra de gótico romanticismo, de textos lúgubres llenos de misterio; el mundo del poeta es el mundo de los muertos, de la luna, de las "húmedas neblinas...", como cita Eduardo Camacho Guizado.
 Dice Silva en su prólogo de 1882 al poema Bienaventurados los que lloran de Federico Rivas Frade (1858-1922) que Bécquer y sus imitadores "encierran en poesías cortas, llenas de sugestiones profundas, un infinito de pensamientos dolorosos". Juan Gustavo Cobo Borda afirma que este prólogo debe leerse a su vez como autobiografía y poética de Silva, que "entiende la poesía como una actividad cercana a lo religioso, como plegaria o rezo, susurro o confidencia". Por lo menos cuatro composiciones de Intimidades son versiones de textos de Victor Hugo. Silva quiere evadir la realidad santafereña y se refugia en su soledad para ir en busca del más allá, de los "paraísos imaginarios" que le sugiriera Baudelaire. Sin embargo, es El libro de versos la obra considerada de mayor relevancia en la producción literaria del poeta. Un primer gran tema de esta compilación poética lo constituye la infancia, que frente al presente negativo y doloroso parece ser la época más feliz de la vida; pero también existen otras preocupaciones: el poeta y su pasado histórico. La evocación de su infancia personal se hace reflexión épica sobre el pasado histórico latinoamericano, sobre su futuro y su presente. Al pie de la estatua es un poema dedicado al Libertador Simón Bolívar, en el cual el prócer se dirige al poeta. Éste es el único poema que Silva escribe sobre América y que muestra su naciente preocupación histórica y política.
   En "Infancia" Silva plasma sus vivencias de niño; aparecen los personajes de los cuentos infantiles: Caperucita, Barba Azul, Gulliver o el ratón Pérez. El vate colombiano describe aquí sus años de escuela, sus juegos, las historias de la abuela, los paseos al campo... Miguel de Unamuno sugiere que el poeta busca la muerte sólo por la imposibilidad de seguir siendo niño: "El mundo le rompió con el sueño la vida".
   Una segunda preocupación de Silva la constituye el amor, como se aprecia en el Nocturno II ("Poeta, di paso...") y en el Nocturno. La pretendida ambigüedad de sus sensaciones íntimas, especialmente en relación con su hermana Elvira, expresadas a raíz de la muerte de ésta en el famoso tercer Nocturno, ha sido apasionadamente comentada por la crítica; a pesar de todo, y a pesar también de la caprichosa elaboración de los versos, el prodigioso conjunto de este Nocturno de ritmo tetrasilábico es un monumento lírico indiscutible. En una tercera instancia de este Libro de versos, Silva quiere abarcar distintos temas; aquí se recuerdan sus composiciones Un poema y Vejeces. En la última sección, Silva nos revela todo su desengaño del mundo y su pesimismo, como lo anunciara el título de su poemaCeniza o Día de difuntos.
    Otro libro unitario en la obra de Silva lo constituye Gotas Amargas. En esta obra las intenciones poéticas de Silva son diferentes y de claro contenido satírico. Existen otros poemas de Silva de tono satírico no incluidos en estas trece gotas, como por ejemplo Psicopatía de El libro de versos. Al parecer, Silva dio poca importancia a estos poemas, que no consideraba dignos de su talento.
   La sátira abarca temas tales como la literatura de la época, a la que Silva califica de sensiblerías "semi-románticas". También son tema de mofa la afectación intelectual, los poetas "grandiosos y sibilinos", los lectores que confunden la literatura con la vida, las creencias religiosas de su sociedad y de su tiempo, así como sus convenciones sociales, morales y sexuales. Los poemas dispersos, recogidos bajo el título de Versos varios, son traducciones y versiones de poemas europeos (franceses en su gran mayoría), así como poemas juveniles y unos pocos posteriores a El libro de versos.


La narrativa: De sobremesa

De sobremesa se considera la obra precursora de la novela modernista. El texto nace de una sugerencia que le hace su amigo Emilio Cuervo Márquez, quien insta a Silva a escribir una novela sobre Bogotá; el poeta responde que escribirá la novela cuando Bogotá cuente con más de medio millón de habitantes, es decir, cuando los bogotanos hayan superado su estrecha mentalidad provinciana. Sin embargo, Silva se decide, y De sobremesa pasa de ser una novela sobre Bogotá a la novela de un bogotano que reside en París.
   En la novela el protagonista, José Fernández, reúne a un grupo de intelectuales en su casa, para leer y comentar, después de la cena, su diario de viaje luego de su retorno de Europa. El personaje de José Fernández constituiría el modelo del héroe modernista: mezcla de sibarita y poeta decadente. El personaje no encuentra límite a sus ansias y ambiciones, no excluye la vivencia de ninguna sensación o experiencia y hace del erotismo su estética. Silva, a través del personaje, hace una descripción de lo que él denominara sus cuatro almas: el artista, que se refugia en el pasado clásico encontrando vulgar lo contingente; el filósofo escéptico y nada pragmático; el gozador, que hastiado de los placeres vulgares, va en busca de placeres más profundos y refinados; y, finalmente, el analista, que discrimina sus sensaciones para vivenciarlas con mayor intensidad.
   José Fernández aparece como el sosías de Silva. Las similitudes entre autor y creación resultan sorprendentes: el poeta y el personaje (también poeta) pasan una temporada en Europa; los dos son igualmente nihilistas; como José Fernández, Silva vive obseso por la imagen de una mujer (María Bashkirtseff o Elvira Silva); y los dos poetas comparten las mismas opiniones sobre su oficio: "yo no quiero decir sino sugerir, y para que la sugestión se produzca es preciso que el lector sea un artista", afirma el personaje de la novela.
   La frágil Helena, por su parte, es la imagen de la mujer ideal, que para Edgar Allan Poe debía ser "joven, hermosa y muerta"; pero encontramos también en De sobremesa la idea de la mujer fatal, mejor representada por lo que Fernández llama "las siete horizontales". Éstas son: Marie Lagendre, la más sensual de sus amantes; Nelly, una muchacha adinerada de Chicago; la colombiana Consuelo; Olga, una baronesa alemana; Julia Musellaro, la hembra mediterránea; Nini Rousset, sexo puro; y, finalmente, Constanza Landsier. Por otro lado, Fernández, como el pirata Barba Azul, asesina a las siete mujeres olvidándolas, cuando después del coito éstas le provocan un asco incontenible.


http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/silva.htm






jueves, 17 de mayo de 2012

María Mercedes Carranza



DE OTROS MUNDOS
(1945 - 2003)

Poeta y periodista colombiana nacida en Bogotá el 24 de mayo de 1945 y fallecida el 11 de julio de 2003. Hija del poeta y diplomático Eduardo Carranza, viajó desde temprana edad a Europa en compañía de su padre, donde se establecieron en España y Francia. De esta manera, María Mercedes Carranza tuvo la oportunidad de conocer e interactuar con algunos de los poetas más reconocidos de la época; entre ellos, Panero, Rosales, Ridruejo y Luis Felipe Vivanco. Concluyó sus estudios en la Universidad de los Andes, donde obtuvo una licenciatura en Filosofía y Letras.

         Ejerció el periodismo trabajando para periódicos como El Siglo de Bogotá y El Pueblo de Cali, donde dirigió las páginas literarias Vanguardia y Estravagario. Durante trece años fue jefe de redacción de la revista Nueva Frontera. Durante los años que precedieron su muerte estuvo a cargo de la sección de crítica literaria de la revista Semana.

        En el ámbito político, María Mercedes Carranza apoyó la campaña a la presidencia de Luis Carlos Galán por medio del movimiento Nuevo Liberalismo y fue parte de la Asamblea Constituyente de 1991. En al año 1986 asumió la dirección de la Casa de Poesía Silva de Bogotá. A un nivel más personal, la triste situación del país la afectó directamente cuando su hermano Ramiro Carranza fue secuestrado por las FARC. Por esta razón, hasta poco antes de su muerte lideró una campaña por la paz que buscaba la liberación de los secuestrados.

       Entre algunos de sus libros de poesía más reconocidos figuran “Vainas y otros poemas” (1972), “Tengo miedo” (1983), “Hola, soledad” (1987) y “Maneras de desamor” (1993). Adicionalmente, publicó otros libros de cuentos, antologías y un texto crítico sobre la poesía de su padre titulado "Carranza por Carranza" (1985).

       Después de sufrir una larga depresión, María Mercedes Carranza se quitó la vida el 11 de julio de 2003 en su apartamento de Bogotá al tomar una sobredosis de píldoras antidepresivas. En su honor, el presidente de la época, Alvaro Uribe Vélez, declaró un minuto de silencio. Junto a su lecho de muerte, yacía un poema de su padre que leía: “Todo cae, se esfuma, se despide, y yo mismo me estoy diciendo adiós”. Tenía 58 años de edad cuando falleció.

María Mercedes Carranza en la Blaa Virtual


http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/biografias/carranza.htm


Obras

Libros de poesía publicados:
  • Vainas y otros poemas (1972)
  • Tengo miedo (1983)
  • Maneras de desamor (1993)
  • Hola, soledad (1987)
  • El canto de las moscas (1997).
Otros libros:
  • Nueva poesía colombiana (1972)
  • Siete cuentistas jóvenes (1972)
  • Estravagario (1976)
  • Antología de la poesía infantil colombiana´´ (1982)
  • Carranza por Carranza (sobre su padre Eduardo Carranza) (1985).



martes, 8 de mayo de 2012

Pablo Picasso

Pablo Picasso
La Californie, Cannes, 1960
Fotografía de Irving Penn
(1881 - 1973)

Figura excepcional como artista y como hombre, Picasso fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento, se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida.


Pablo Picasso
Boy Leading a Horse, 1905-6
The Museum of Moder Art, NY, 2012
Photo by Triunfo Arciniegas
Famoso desde la juventud, admirado y solicitado por los célebres y poderosos, fue esencialmente un español sencillo, saludable y generoso, dotado de una formidable capacidad de trabajo, enamorado de los barrios bohemios de París, del sol del Mediterráneo, de los toros, de la gente sencilla y de las mujeres hermosas, afición que cultivó sin desmayo.
Pablo Diego José Ruiz Picasso, conocido luego por su segundo apellido, nació el 25 de octubre de 1881, en el n.º 36 de la plaza de la Merced de Málaga, como primogénito del matrimonio formado por el pintor vasco José Ruiz Blasco y la andaluza María Picasso López. El padre era profesor de dibujo en la Escuela Provincial de Artes y Oficios, conocida como Escuela San Telmo. La primera infancia de Pablo transcurrió entre las dificultades económicas de la familia y una estrecha relación entre padre e hijo, que ambos cultivaban con devoción. El niño era un escolar menos que discreto, bastante perezoso y muy distraído, pero con precoz facilidad para el dibujo, que don José estimulaba.
En 1891 la familia se traslada a La Coruña, en cuyo Instituto da Guarda son requeridos los servicios del padre como profesor. Pablo inicia sus ensayos pictóricos, y tres años más tarde su progenitor y primer maestro le cede sus propios pinceles y caballetes, admirado ante el talento de su hijo. En 1895, Ruiz Blasco obtiene un puesto docente en la Escola d'Arts i Oficis de la Llotja de Barcelona. Pablo resuelve en un día los ejercicios de examen previstos para un mes, y es admitido en la escuela. En 1896, con sólo quince años, instala su primer taller en la calle de la Plata de la Ciudad Condal.
Dos años más tarde, obtiene una mención honorífica en la gran exposición de Madrid por su obra Ciencia y caridad, todavía de un realismo académico, en la que el padre ha servido de modelo para la figura de un médico. La distinción lo estimula a rendir oposición al curso adelantado en la Academia de San Fernando, mientras sus trabajos, influenciados por El Greco y Toulouse-Lautrec, obtienen nuevas medallas en Madrid y Málaga.
En 1898 realiza su primera muestra individual en Els Quatre Gats de Barcelona. Finalmente, en el otoño del año 1900 hace una visita a París para ver la Exposición Universal. Allí vende tres dibujos al marchante Petrus Mañach, quien le ofrece 150 francos mensuales por toda su obra de un año. Pablo es ya un artista profesional, y decide firmar sólo con el apellido materno. En 1901 coedita en Madrid la efímera revista Arte Joven, y en marzo viaja nuevamente a París, donde conoce a Max Jacob y comienza lo que luego se llamará su «período azul». Al año siguiente expone su primera muestra parisiense en la galería de Berthe Weill, y en 1904 decide trasladarse definitivamente a la capital francesa.


Pablo Picasso
Woman Ironing, 1901
Photo by Triunfo Arciniegas
Picasso se instala en el célebre Bateau-Lavoir, en el número 13 de la calle Ravignan (hoy plaza Hodeau), alojamiento variadamente compartido por artistas sin blanca, entre otros el también español Juan Gris. Allí, Pablo traba amistad con Braque y Apollinaire, y se enamora de Fernanda Olivier. Durante tres años pinta y dibuja sin cesar, rendido a la influencia de Cézanne, mientras elabora con Braque las líneas maestras del cubismo analítico, cuya gran obra experimental, Las señoritas de Aviñón, es pintada por Picasso en 1907.
Pronto sobreviene el asombro y el escándalo ante un estilo deforme que rompe todos los cánones y va ganando nuevos adeptos, al tiempo que su audaz inventor expone en Munich (1909) y en Nueva York (1911). Pablo ha encontrado una nueva compañera en Marcelle Humbert, y siempre seguido por Braque, se lanza a inventar el cubismo sintético, que los acerca al borde de la abstracción (en su extensa y tan variada obra, Picasso jamás llegaría a abandonar la figuración). Poco después, se muda de Montmartre a Montparnasse, y se abren exposiciones suyas en Londres y Barcelona.
Picasso, 1948
Fotografía de Robert Capa
En 1914, con la guerra, llegan las tragedias: Braque y Apollinaire son movilizados, y Marcelle muere súbitamente ese otoño. Pablo abandona prácticamente el cubismo, y busca otros caminos artísticos. Los encuentra en 1917, cuando por medio de Jean Cocteau conoce a Diáguilev, que le encarga los decorados del ballet Parade de Eric Satie. El fin de la guerra le trae un nuevo amor, la bailarina Olga Clochlova, y también un nuevo dolor: la muerte de Apollinaire a consecuencia de una grave herida en la cabeza. Se casa con Olga en 1918, y hasta 1925 trabaja en diversos ballets que dan cauce a su evolución pictórica.



Un viejo retrato de su madre, pintado en 1918, le valdrá el millonario premio Carnegie de 1930, que le permite adquirir una suntuosa villa campestre en Boisgelup, y pasarse más de un año viajando por España. Por entonces vuelve a la escultura y mantiene un romance con Teresa Walter, del que nace su primera hija, Maya. La Clochlova inicia un escandaloso juicio para conseguir el divorcio, que el juez se niega a conceder. Despechado, Picasso se enamora de Dora Maar.
Al estallar la Guerra Civil, Picasso apoya con firmeza al bando republicano, y acepta simbólicamente la dirección del museo del Prado, mientras en 1937 pinta el Guernicaen París. Dos años después se realiza una gran exposición antológica en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Deprimido por el triunfo de los nacionales y la posterior ocupación de Francia por los nazis, pasa la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial trabajando en su refugio de Royan.



En 1944, se afilia al Partido Comunista Francés y da a conocer 77 nuevas obras en el Salón de Otoño. Después se entusiasma por la litografía y por la joven y hermosa pintora Françoise Guillot, con la que convive hasta 1946. Se inicia así su etapa de Vallauris, en la que trabaja en sus magníficas cerámicas. Con Françoise tendrá dos hijos: Claude, nacido en 1947, y Paloma en 1949.
En 1954, el infatigable anciano se fascina por una misteriosa adolescente de delicado perfil y largos cabellos rubios llamada Sylvette D., que acepta posar para él a cambio de uno de los retratos, a su elección. El trato se cumple y su resultado produce algunas de las obras más conocidas y reproducidas del pintor, como el famoso perfil de Sylvette en la butaca verde.
Si la fascinación por la etérea Sylvette había sido platónica, no tuvo el mismo cariz su atracción por Jacqueline Roqué, joven de extraodinaria belleza a la que tomó como compañera en 1957, un año antes de pintar el gigantesco mural para la UNESCO. Fértil milagro del arte y de la vida, Picasso seguirá creando, amando, trabajando y viviendo intensamente hasta morir en 1973. Dejó tras de sí la mayor y más rica obra artística personal de nuestro siglo, y una fabulosa herencia que provocó agrias disputas hasta recaer en un ser de pacífico nombre: Paloma, su hija.



Pablo Picasso
Harlequin, 1901
The Metropolitan Museum of Art, NY, 2012
Photo by Triunfo Arciniegas

CRONOLOGÍA DE PABLO PICASSO

1881Nace en Málaga.
1895Se traslada con su familia a Barcelona.
1898Primera exposición individual en Els Quatre Gats, en Barcelona.
1900Primer viaje a París.
1901Inicia el período azul, denominado así por el predominio de los tonos azules y caracterizado por su temática de signo pesimista: la miseria humana y la marginación se representan con figuras ligeramente alargadas.
1904Se instala definitivamente en París. Inicia el período rosa, más vital, en que predomina la temática cirquense.
1907Pinta Les demoiselles d'Avignon, de tan revolucionaria concepción que el cuadro es rechazado incluso por pintores y críticos vanguardistas.
1908Primeros cuadros cubistas.
1912Primeros Papiers collés o collages.
1925Aunque nunca se adhirió al Movimiento surrealista, se advierten los primeros indicios de la influencia de esta corriente en sus obras.
1931Trabaja en sus primeras esculturas.
1937Pinta el Guernica, mural inspirado en el bombardeo de esta ciudad vasca, para cuya realización esbozó más de 60 croquis preparatorios.
1944Se afilia al Partido Comunista Francés.
1946Comienza una etapa dedicada a la cerámica.
1958Pinta el mural La caída de Ícaro para el edificio de la Unesco, en París.
1961Se instala en Mougins.
1973



LA OBRA DE PABLO PICASSO

En el pintor español Pablo Picasso se resumen todos los cambios y las significaciones simbólicas, científicas y sociales del arte pictórico del siglo XX. Es la clave de la pintura y aun en general del arte de nuestra época. Son evidentes sus aportaciones morfológicas, la revolución de las formas en su obra, pero más significativa resulta su relación con la sociedad y la época en que vivió. En el primer aspecto, es la figura representativa del cubismo; en el segundo, una de las cumbres del expresionismo, si bien nunca figurará entre sus grupos y actuará de forma autónoma.

Autorretrato de Picasso (1906)


Su evolución estilística y temática dibuja un apasionante itinerario, en el que asombra la diversidad de registros, las múltiples posibilidades que el lenguaje pictórico tiene para retratar a la sociedad o los problemas de una época.

Etapas azul y rosa
Sus primeras etapas corresponden al figurativismo. En la denominada época azul domina un sentimiento patético, expresado con una monocromía que posiblemente se inspiró en ideas debatidas en la tertulia modernista barcelonesa de "Els Quatre Gats". Instalado en París, se inclinó decididamente por la monocromía azul para destacar la melodía de las líneas en un muestrario de personajes dolientes. El Picasso de veinte años parece conmovido por el sufrimiento y retrata un mundo de mendigos y ciegos de cuerpos escuálidos y cabezas vencidas.
En la siguiente etapa, la época rosa, combina poco a poco los tonos más amables para plasmar el mundo del circo con sus juglares y saltimbanquis. Si se compara La comida frugal de la época azul con los retratos o escenas de circo correspondientes a la época rosa, se percibe, más allá de las diferencias entre la tristeza compasiva y una cierta serenidad aceptada, la profundización en la observación del hombre y los ambientes sociales. Su vida en el "Bateau Lavoir" parisino tuvo la misma intensidad que la de los cenáculos modernistas barceloneses, y esas vivencias se llevaron a la tela.

El cubismo
Picasso pasaría en pocos años de las formas expresivas al nivel de las formas simbólicas. La revolución se inició conLes demoiselles d'Avignon (1907), manifiesto del arte del siglo XX, cuya gestación exigió a Picasso un trabajo de meses. Varios cuadernos de apuntes y cambios en las figuras y la composición desembocaron en el grupo de mujeres, donde la corporeidad humana y los rostros se intensificaron mediante deformaciones.
La influencia del arte africano y la herencia del arte ibérico llevaron a Picasso a ensayar esta nueva anatomía llena de presagios terribles, como si buceara en niveles todavía no explorados de la realidad humana. Era el manifiesto del cubismo, corriente que ocuparía la actividad del pintor durante una decena de años, aunque sus conquistas geométricas reaparecerían en toda la producción posterior.

Clasicismo, surrealismo, expresionismo
El drama de las figuras cubistas sintonizaba perfectamente con los desastres de la guerra. Al finalizar la contienda, Picasso, sin abandonar el cubismo (como se percibe enTres músicos del Museo Metropolitano de Nueva York, de 1923), inicia la etapa denominada clasicista, caracterizada por la representación del movimiento en los decorados para los ballets rusos de Diaghilev.


Tres músicos


Hacia 1925 cambió la temática y algunos autores hablan de fase surrealista. En efecto, en algunas obras parece aproximarse a los ensayos de representación onírica. Pero a su pupila analítica no se le ocultaban los fenómenos amenazadores, entre ellos el ascenso de los fascismos, y por otra parte sabía que gran parte de los habitantes de las urbes vivía en ambientes degradados. Para expresar las vivencias de miedo o inseguridad hacia el futuro inicia las deformaciones que caracterizarán al expresionismo. Es el período de las metamorfosis, basadas primero en curvas y en elipses calmantes, luego en ángulos y trazos enérgicos que traducen un espíritu atormentado.
El clímax de tensión expresionista se alcanzará durante la guerra civil española. El Guernica es, más que una escena concreta, un símbolo, en el que se renuncia al color y se reduce la gama cromática a una especie de grisalla. Las llamas, el guerrero muerto con la flor en la mano, el caballo herido, son símbolos del dolor de la guerra. Las figuras crispadas expresan el dolor como un alarido. Y un grito, más que una palabra articulada, viene a ser esta obra testimonio.
Durante la Segunda Guerra Mundial insiste en temas dramáticos, como Cráneo de buey (1942), donde se unen el dolor de la guerra en la Francia ocupada y el que el artista siente por la muerte de su amigo, el escultor Julio González. Tras la guerra se inicia un período de calma en el arte picassiano. Es el momento de las palomas y los balcones abiertos hacia el azul del Mediterráneo. Aunque la guerra de Corea ponga un paréntesis a estas visiones idílicas con nuevos testimonios sobre la crueldad y el sufrimiento.

A la altura de las circunstancias
Es clara la dimensión histórica en la obra del gran pintor español; porque su objetivo no se cifró en la búsqueda de la belleza sino en testificar y aclarar los grandes procesos sociales. Así lo manifestó en una ocasión: "el artista trabaja sobre sí mismo y su tiempo, trabaja para dar claridad ante su conciencia y sus contemporáneos de sí mismo y de su tiempo". La forma armoniosa de otros siglos del arte reflejaba una concepción armónica del hombre; la forma desgarrada de Picasso traduce el sufrimiento del hombre de nuestro tiempo.
En medio de sus símbolos y sus renovaciones incesantes es posible detectar una constante, la sensibilidad por la época, reflejada en la alternancia de períodos plácidos y dramáticos. Pero en todo momento mantuvo Picasso viva su obsesión dolorosa por el hombre que sufre. Desde los ciegos azules hasta los gritos de los cuadros expresionistas es constante la meditación compasiva del artista sobre sus contemporáneos.



http://www.biografiasyvidas.com/monografia/picasso/



Pablo Picasso
según Ruben Brenner


El 25 de octubre de 1881 en la ciudad española de Málaga, en el seno de una familia burguesa, nació un bebé al que bautizaron con ocho nombres: Pablo, Diego, José Francisco de Paula, Juan Nepomuceno, Crispín, María de los Remedios y Cipriano de la Santísima Trinidad. Pero simplemente le decían Pablo. Su padre, José Ruiz Blasco, era un profesor de dibujo y su madre, un ama de casa llamada María Picasso López.
José le regaló a su hijo una paleta y unos pinceles al cumplir los 10 años y fue entonces cuando Pablo comenzó a pintar. Y no paro más. En 1897, a los 16 años aprobó brillantemente el examen de ingreso a la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, ganando la medalla de oro con su lienzo Ciencia y caridad, Inmediatamente expuso sus primeras obras en "Els Quatre Gats", un bar de bohemios y especie de Café Concert catalán.
Los artistas e intelectuales de la época tenían una sola cosa en mente: viajar a París. Pablo no era ajeno a este deseo y con uno de sus íntimos amigos, el pintor Casagemas viajó a la ciudad luz, instalándose en un departamento de la calle Gabrielle, en el barrio La Butte.
Hasta entonces, Pablo firmaba con los apellidos paterno y materno, pero en 1901, decidió usar solamente el segundo. De ahí en más fue Pablo Picasso. En junio de ese año, el marchand Ambroise Vollard, organizó la primera exposición de Picasso en París. Por entonces, sus influencias más notables eran Toulouse-Lautrec y Degas.


PASANDO HAMBRE EN PARÍS
Con el cuadro "Habitación azul" evolucionó hacia lo que se denominó "Período azul". Con un predominio de ese color y formas ligeramente alargadas, empezó a reflejar las miserias humanas con mendigos, alcohólicos, trabajadores explotados y prostitutas. Picasso mismo vivía miserablemente ya despojado de su pasado burgués y sin la ayuda de su padre. Pero había alcanzado cierta notoriedad, motivo por el cual lo fue a entrevistar Max Jacob del periódico "El Monitor de las Artes". Jacob era un poeta judío, pobre y amante de la bohemia que años más tarde moriría en un campo de concentración. Se hicieron grandes amigos. Sólo tenían su arte y su poesía. Pero no alcanzaba. No tenían dinero ni comida. Una noche urdieron la única solución que avizoraban como posible: El suicidio. Todo había sido planeado minuciosamente. Todo menos el destino. A la mañana siguiente Pablo salió a buscar agua en la fuente de la plaza y vio una muchacha que lo miraba. Se le acercó y la invitó a ver sus cuadros en el Bateau-Lavoir Ella aceptó y se convirtió en la primera compañera del pintor. Fernande Olivier —de ella se trata—, le cambió el color a Pablo. Dejó la tristeza del azul y cambió su paleta hacia tonos rosas y rojos.

PERIODO ROSA
Los años 1904 y 1905 se conocen, así, como periodo rosa. Sus temas se centraron en el mundo del circo, que visitó con gran asiduidad, creando obras como Familia de acróbatas En la figura del arlequín, Picasso pintó su otro yo, su alter ego, práctica que repitió también en posteriores trabajos.
Por esos días se acercó a Bateau-Lavoir, Gertrude Stein una mujer norteamericana acompañada por su hermano Leo. Ella era la más célebre descubridora de talentos del arte moderno. Al ver los cuadros captó el talento de Picasso y compró de una vez 800 francos en telas. La miseria del artista había finalizado y el período azul se iba cada vez más lejos.
Por esa época formó parte de un grupo de pintores que escandalizaban a la sociedad burguesa. Se llamaban a si mismos "Fauves" (fieras). También comenzó a dedicarse a las esculturas y las aguafuertes. Pero los cambios no terminaban allí.
En el verano de 1906, durante una estancia de Picasso en Andorra, su obra entró en una nueva fase marcada por la influencia del arte griego, ibérico y africano. El célebre retrato de Gertrude Stein (1905-1906) revela un tratamiento del rostro en forma de máscara. La obra clave de este periodo fue Las señoritas de Avignon (1907), tan radical en su estilo —la superficie del cuadro semeja un cristal fracturado— que no fue entendido, incluso, por los críticos y pintores vanguardistas de aquel momento. Frente a la pintura tradicional, Picasso rompió en esta obra con la profundidad espacial y la forma de representación ideal del desnudo femenino, reestructurándolo por medio de líneas y planos cortantes y angulosos.
El cubismo
En 1908 Picasso y Georges Bracque pintaron una serie de paisajes dentro de un estilo que un crítico describió como si hubieran sido hechos a base de pequeños cubos. Casi en broma, ese fue el origen de la palabra cubismo. El cubismo fue especialmente apoyado y divulgado por el amigo de Picasso, el poeta Gillaume Apollinaire.
Las formas de sus figuras, objetos y personas fueron cambiando, haciéndose "feas". Dijo Gertrude Stein al respecto: "Cada obra de arte ha venido al mundo con una dosis de fealdad. Esto proviene de la lucha del creador para decir algo nuevo de un modo nuevo".
Sus admiradores fueron creciendo en el mundo entero. Llegaban coleccionistas de todo el mundo, entre ellos, Daniel Henry Weiler quien se convirtió en su marchand, sacándolo definitivamente de la pobreza.
En 1909 se mudó de Bateau-Lavoir al boulevard de Clichy con su mujer Fernande Olivier, pero tres años más tarde la abandonó por una joven modelo llamada Eva.
Las críticas hacia el cubismo eran abrumadoras y en la cámara de diputados de París se llegó a pedir su expulsión. Sin embargo la fama de Picasso crecía y el 2 de marzo de 1914 se vendió su cuadro "Los Boteros" en 11.500 francos. Había llegado a la cumbre. Entonces un admirador le preguntó: "Pero Maestro... ¿Qué busca usted?" Y él contestó: "Yo no busco, encuentro".
En 1917 el poeta Jean Cocteau le propuso hacerse cargo de la escenografía y el vestuario del Ballet ruso de Serge Diaghilev. Allí conoció a la bailarina Olga Koklova con quien se casó en 1918 en una iglesia ortodoxa rusa y con quien tuvo un hijo, Pablo (1921) 


A los 37 años Picasso dijo: "Si los espejos no existieran, no sabría mi edad" Frente a un espejo en el cuarto de baño del "Hotel Lutecia" pintó su autorretrato. En medio del trabajo sonó el teléfono. Una voz le dijo sollozando: "Murió Apollinaire". Picasso arrojó sus pinceles. Había muerto su amigo, el poeta, su principal defensor, el inventor de Picasso como mito. Era el 9 de Noviembre de 1918. De golpe se vio adulto. Fue la última vez que pintó su propio rostro. También decidió cambiar su estilo de pintura. Los cubistas lo acusaron de deserción. Pero el genio de Picasso seguía su camino.

NUEVA AMANTE, NUEVA HIJA
A comienzos de la década de 1920 pintó una serie de cuadros con figuras robustas, pesadas, escultóricas, dentro del que se ha denominado estilo ingresco, como por ejemploTres mujeres en la fuente (1921) y obras inspiradas en la mitología como Las flautas de pan (1923). Al mismo tiempo creó también extraños cuadros de bañistas inflados e informes, con cabezas muy pequeñas y grandes cuerpos, así como retratos de mujeres en actitudes violentas.
En 1925 se separó de Olga Koklova. El motivo: un nuevo amor, esta vez fue Marie Thérèse Walter, Varios cuadros de comienzos de la década de 1930, en los que predomina la armonía de líneas, el trazo curvilíneo y un cierto erotismo subyacente, reflejan el placer y la pasión de Picasso por su nuevo amor. A él le gustaba retratarla en actitudes de reposo. Fue también la modelo del famoso cuadro Muchacha ante el espejo (1932). En 1935, con Marie Therese, tuvieron una hija a la que llamaron Maya. La relación con su ex esposa Olga siguió en términos amigables y recién se divorciaron legalmente en 1937.

GUERNICA Y LA GUERRA
El 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil Española, la aviación alemana, por orden de Francisco Franco, bombardeó el indefenso pueblo vasco de Guernica. Pocas semanas después Picasso comenzó a pintar un enorme mural. En menos de dos meses terminó la obra, exhibiéndola en París. El cuadro expresa la violencia y crueldad del acontecimiento mediante la utilización de imágenes como el toro, el caballo moribundo, el guerrero caído, la madre con su hijo muerto o una mujer atrapada en un edificio en llamas. Pese a la complejidad de estos y otros símbolos, y a la imposibilidad de dar a la obra una interpretación definitiva, el Guernica logró un aplastante impacto como retrato—denuncia de los horrores de la guerra.
Al finalizar el año se instaló junto a Marie Therese y su hija Maya en una casa alquilada en Mouguins. Pero no por mucho tiempo, frágil para enamorarse, Pablo se deslumbró con la fotógrafa yugoslava Dora Maar.
En mayo de 1941, Picasso y Dora se fueron a París. Con un gran cansancio y cargado de angustia por la guerra, abandonó por 1ª vez la pintura para escribir una pieza teatral: "El deseo agarrado por la cola". La obra se estrenó en 1943 bajo la ocupación nazi. Los "actores" que leyeron fueron Jean Paul Sartre, Simon de Beauvoir, Albert Camus y Dora Maar. Picasso colaboraba con la resistencia francesa con su arma más poderosa: el arte.
La 2ª Guerra Mundial contribuyó a que la paleta de Picasso se oscureciera y a que la muerte fuera el tema más frecuente en la mayor parte de sus obras. Así lo vemos, por ejemplo, en Bodegón con calavera de buey y en El osario
Instalado en un granero de la calle de los Agustinos, en París, sorpresivamente, recibió la visita del embajador de Hitler, Otto Abetz. Al ver una foto del "Guernica" le preguntó:"¿Quién hizo esto? ¿Usted?" Picasso le contestó irónicamente: "No, ustedes"

PICASSO SE ENAMORÓ DEL COMUNISMO Y DE UNA JOVENCITA
Cuando llegó la liberación de Francia, Picasso expuso en el Salón de Otoño de la Francia Libre y fue recibido como un héroe. Entonces declaró: "La pintura no está hecha para decorar ambientes. Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo". Por entonces se afilió al comunismo, y abandonó a Dora por una jovencita de 21 años llamada Francoise Gillot. Picasso ya había cumplido los 63 años cuando se fueron a vivir juntos a una Villa en Antibes, a orillas del mediterráneo. Tuvieron dos hijos: Claudio y Paloma, nacidos en 1947 y 1949.
Entonces se dedicó a la cerámica, a pintar en las grandes salas del Palacio Grimalda y a retratar fundamentalmente a sus dos nuevos hijos y a su mujer.
Al morir Stalin, Picasso publicó un retrato del dirigente en Les Lettres Francaises que recibió la censura del gobierno soviético. Al respecto ironizó: "Yo creía que el partido sería para mi una gran familia. Y bien. Ahora yo detesto a mi familia".
Picasso no dejaba de tener amantes hasta que un buen día de 1954, Francoise se cansó, agarró a sus dos hijos y lo abandonó. Según sus palabras porque estaba "cansada de vivir con un monumento". Para llenar el vacío, Picasso se sumergió en el trabajo, pintando y escribiendo al borde de la melancolía. Sin embargo no por mucho tiempo. A fines de ese mismo año pintó los 12 famosos retratos de Sylvette David, una bella adolescente que le devolvió las ganas de vivir.
Renovado, visitó una exhibición de dibujos infantiles y comentó: "Cuando tenía la edad de estos niños, yo podía dibujar como Rafael, pero me tomó toda la vida aprender a dibujar como un niño".

Brigitte Bardot y Pablo Picasso

NUEVO MATRIMONIO A LOS 80
Se compró una propiedad cerca de Cannes rodeado de sus libros y sus dibujos. Sólo le faltaba una mujer y no se hizo esperar: Jacqueline Roque, una joven de 35 años con la que contrajo matrimonio el 2 de marzo de 1961. Picasso estaba al borde de los 80.. Fue entonces cuando Francoise Gillot publicó el libro "Mi vida con Picasso". El libro era interesado y resentido y Pablo no se lo perdonó. Pero se vengó de la peor manera posible, dejando de ver a sus hijos Claudio y Paloma. Según contó Paloma, la que incentivó a Picasso a romper relaciones con sus hijos fue Jacqueline Roque, quien tenía una actitud sumamente posesiva con el artista.
Picasso siguió pintando, pero se negaba a asistir a las muestras u homenajes que realizaban en su honor. En 1965 para evitar asistir a una exposición suya en París, simplemente dijo: "Sólo voy a París para ver a mi dentista, y en estos momentos no me duelen las muelas".
En 1971, el Louvre le dedicó una retrospectiva con motivo del 90 cumpleaños del artista, hasta ese entonces nunca se había expuesto en el museo parisino la obra de ningún artista vivo. Cuando fue invitado se excusó: "No sé si podré ir porque tengo que pintar".
La mañana del 8 de abril de 1973, Pablo Picasso se encontraba en Notre Dame de Vie, su residencia en Mouguins. Hacía unos días que una gripe lo tenía a maltraer. Intentó levantarse para trabajar, como lo hacía todos los días, en su taller. Solo debía incorporarse y caminar. No pudo. Pegó un grito llamando a Jacqueline, su mujer. Eran las once menos veinte de la mañana. Ella entró corriendo al cuarto junto con el médico y el mucamo de la casa. Ya era tarde. Un infarto de miocardio había acabado, a los 91 años, con la vida del pintor que revolucionó el arte del siglo XX. 

Rubén Brenner