martes, 24 de noviembre de 2015

Virgilio Piñera

Virgilio Piñera

DE OTROS MUNDOS

MESTER DE BREVERÍA

DRAGON

Virgilio Piñera

(1912 - 1979)



Poeta, cuentista, novelista y dramaturgo cubano considerado uno de los autores más originales e independientes de la literatura de la isla, a veces catalogado como integrante de la "literatura del absurdo". Escritor marginal.
Virgilio Piñera


Nació el 4 de agosto de 1912 en la ciudad de Cárdenas, provincia Matanzas, de padre agrimensor y madre maestra. Su familia se traslada, por razones de trabajo, a Guanabacoa, en La Habana. En1925 se muda a Camagüey, y en esta cursa el bachillerato. El profesor Felipe Echemendía y el escritor e investigador Felipe Pichardo Moya dirigen sus primeros pasos en las lecturas y en los inicios de su vocación literaria.

Funda en 1935, junto a Luis Martínez y Aníbal Vega, la Hermandad de Jóvenes Cubanos, organización cuya finalidad fundamental era la difusión de la cultura y entre cuyas tareas estuvo la presentación en Camagüey del grupo Teatro de Arte "La Cueva", de la capital. Se define su vocación de escritor. Escribe sus primeros poemas significativos.

Se instala en la capital en 1937 e ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana con matrícula gratis, solicitada por él mismo dada su precaria situación económica, expuesta en carta que dirigió a esa institución. En la antología La poesía cubana en 1936, aparecida ese año y compilada por Juan Ramón Jiménez, se incluye su poema "El grito mudo".




En 1938 ya está viviendo en La Habana, en precarias condiciones por la escasez de dinero. Su primera aparición pública como poeta -si no la primera, precisión que no se tiene, sí la más significativa de esos momentos- se realiza en la importante institución cultural Sociedad Lyceum ese mismo año, con la lectura de un grupo de textos de gran calidad y la presentación de José Antonio Portuondo. Dicta una conferencia en esa misma institución. Escribe su obra de teatro Clamor en el penal, la primera de su dilatado corpus para la escena. Ambas presentaciones y la pieza a la que acabamos de aludir constituyen el inicio de una carrera literaria que si bien había tenido sus antecedentes en Camagüey, es ahora cuando comienza a alcanzar su más acabada definición.

En 1939 da a conocer otros poemas en la revista Espuela de Plata, dirigida por el poeta José Lezama Lima, el crítico de arte Guy Pérez Cisneros y el pintor Mariano Rodríguez, una de la predecesoras del Grupo Orígenes junto a Verbum -anterior a Espuela de Plata-, Nadie Parecía, Clavileño, Poeta. Fue colaborador de la Revista Grafos y en 1940 escribió su cuento "El conflicto".

Publica en 1941 su primer poemario: Las furias, en los Cuadernos Espuela de Plata. En ese mismo año escribe su pieza teatral Electra Garrigó, acaso la mejor y más importante de todo su vasto repertorio. Pronuncia, también en la Sociedad Lyceum e invitado por el investigador cubano José María Chacón y Calvo, su importante conferencia sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda, la relevante poetisa, narradora y dramaturga cubana del siglo XIX. Su trabajo sobre La Avellaneda -conferencia que formaba parte de un ciclo denominado "Los poetas de ayer vistos por los poetas de hoy"- muestra ya a un escritor diferente, de acentuada voluntad heterodoxa, voz discrepante hasta la irritación. Sus afirmaciones no eran ciertamente las que había venido haciendo la crítica sobre la gran figura del XIX, tan celebrada en España en su momento y por los estudiosos cubanos en el siglo XX. Piñera se atreve a decir juicios como este: "He aquí el secreto de La Avellaneda: adornarlo todo con las galas orientales de las palabras y de las frases más escogidas y melodiosas. Hablar mucho sin decir nada o casi nada". Ese es el tono de sus ensayos mejores: frases terminantes, ruptura con aseveraciones y juicios que la tradición ha ido repitiendo, desestructuración de altos valores establecidos por apreciaciones de sabor acedemicista. Los poemas que recoge en el cuaderno de ese año son asimismo paradigmáticos de su modo de escribir, de su cosmovisión, expresión plena del poeta una vez superada la etapa inicial de búsquedas y tanteos (1935-1940).

Otro ensayo relevante de ese momento: "Dos poemas, dos poetas, dos modos de poesía", sobre "Elegía sin nombre" (1936), de Emilio Ballagas, y Muerte de Narciso (1937), de José Lezama Lima, aparecido en Espuela de Plata en agosto de 1941, constituye quizás el primer acercamiento a ambos textos de esas dos figuras de la poesía cubana a las que Piñera estuvo siempre tan ligado, como se observa en la enemistad y posterior reconciliación con el creador de Paradiso y en los otros dos acercamientos que hizo a Ballagas, de 1955 y 1959.

Funda y dirige en 1942 la revista Poeta, de brevísima vida -sólo dos números-, donde da a conocer sus ensayos "Erística de Valéry" y "Terribilia meditans", páginas de sumo interés por lo que nos revelan sobre el autor, su cosmovisión y sus preocupaciones en torno a los problemas de la escritura, un tema que lo obsesionó toda la vida, según refiere en su autobiografía, cuando dice: "Para mí, escribir ha sido siempre una verdadera tortura". En Clavileño hace público su ensayo "De la contemplación", expresión asimismo de sus más genuinas inquietudes acerca del artista y la obra de arte, antecedente de otro ensayo, mordaz en su implacable heterodoxia, titulado "En el país del Arte" (publicado en 1947 en la revista Orígenes). [[Archivo:Virgilio-piñera-1945.png|thumb|left|200px|Virgilio en 1945]] Publica en el año 1943 el segundo y último número de la revista Poeta. Aparece su extenso poema "La isla en peso", texto fundamental dentro de la historia de la poesía cubana del siglo XX y todo un paradigma de la obra piñeriana por la heterodoxia de su conceptualización, su antipoesía y la ruptura de los cánones de la lírica tradicional; su intenso dramatismo, que emerge del envés de la realidad, de su visión del sinsentido de lo real, marca importantes diferencias con respecto a las visiones de la insularidad que se observan en obras de José Lezama Lima, Cintio Vitier y Eliseo Diego. "La isla en peso" fue severamente objetado por Gastón Baquero en Anuario Cultural Cubano 1943 y más tarde por Cintio Vitier en su antología Diez poetas cubanos. 1937-1947 (1948), así como en las conferencias que tituló "Lo cubano en la poesía" (1957), editadas en libro el año siguiente.

En 1944 publica Poesía y prosa, donde reúne varios textos importantes (ocho poemas y catorce cuentos), entre ellos "Vida de Flora". Este libro mereció un comentario valorativo de Vitier que apareció en la revista Orígenes (fundada este propio 1944) al año siguiente, 1945, donde el crítico apunta, entre otras valoraciones igualmente valiosas: "Aparte de su calidad literaria y el puesto inconmovible que le corresponde en el empeño expresivo de la actual generación, este libro de Virgilio Piñera podrá ostentar en todo caso el honor de haberse enfrentado, para delatarlo y ceñirlo insuperablemente, con el vacío inasible y férreo que significa para nosotros, a través de nuestra cotidiana experiencia metafísica, el demonio de la más absoluta y estéril antipoesía. Y sin duda, por ello simbolizará siempre, para el posible lector sucesivo, una desconcertante hazaña". Se niega a participar en la celebración del Día del Poeta, acto que se realizaría en el Lyceum, y en una dura carta a la institución (fechada el 2 de marzo de este año) expresa sus razones, con estas afirmaciones esenciales de su concepto de la cultura: "Quien trabaja a conciencia su arte, quien estima la cultura, no como entretenimiento elegante sino como destino dignamente recibido, no puede aceptar tales comedias". En el año 1945 colabora en Orígenes y escribe varios poemas, entre ellos "En estos páramos", "El oro de los días", "Tesis del gabinete azul" y "La oscura".

1946 - 1958 Los viajes a Buenos Aires

Su estancia en Buenos Aires y el continuo enriquecimiento de su obra definen este período, años en los que conoce de cerca el quehacer de algunos de los maestros de la literatura argentina de esos momentos y publica en importantes revistas, entre ellas Sur, para la que Jorge Luis Borges le solicita colaboración.

En febrero de 1976 viaja a Buenos Aires, donde permanece desde el 24 de ese mes hasta diciembre de 1947 como becario de la Comisión Nacional de Cultura de esa ciudad. Allí entró en contacto con muchos de los mejores escritores argentinos de esos momentos, una cercanía que sin duda influyó mucho en su formación y, en general, en la integración de su escritura. Realizó labores de corresponsal de Orígenes y trabaja en el equipo de traductores de la novela Ferdydurke, del escritor polaco Witold Gombrowicz, uno de sus más cercanos amigos en la capital argentina. En octubre su cuento "En el insomnio" sale publicado en la revista Anales de Buenos Aires, dirigida por Borges. A fines de año aparece en La Nación su artículo "Los valores más jóvenes de la literatura cubana". Escribe el poema "Treno por la muerte del príncipe Fuminaro Konoye".

Luego, en 1947, da a conocer en Orígenes el ensayo "El país del arte" , en Anales de Buenos Aires el cuento "El señor ministro" y reseñas críticas en la revista Realidad, también de la capital argentina. En diciembre retorna a La Habana.

El 23 de octubre de 1948 se estrena Electra Garrigó por el grupo teatral "Prometeo", bajo la dirección de Francisco Morín, en el Teatro "Valdés Rodríguez", en La Habana. La crítica la acoge de manera desfavorable y Piñera la emprende contra los comentaristas, a los que trata de artistas fracasados, filisteos e incultos en un artículo que tituló "Ojo con el crítico" y que dio a conocer en la revista especializada Prometeo, con lo cual se desató una airada polémica con protestas por ese trato del dramaturgo. Escribe Jesús, con la que ganó el Segundo Premio en el Concurso Teatral de la Academia de Artes Dramáticas (ADAD), importante institución de la capital. Escribe asimismo Falsa alarma, pieza considerada como la primera del teatro del absurdo en Hispanoamérica, antecedente incluso de la obra de Ionesco, La soprano calva, de 1950. En 1949 aparece en Orígenes aparece Falsa Alarma; da inició a su novela La carne de René.

En abril de 1950 viaja de nuevo a Buenos Aires como empleado administrativo del Consulado de Cuba. En la Sociedad Argentina de Escritores -a la sazón presidida por Borges, quien le extiende una invitación para hablar en esa institución- imparte la conferencia "Cuba y la literatura". Viaja posteriormente a Bélgica y Francia y en ese mismo año se estrena su pieza Jesús en La Habana bajo la dirección de Morín, en la sala "Valdés Rodríguez".

En febrero de 1955 vuelve a Buenos Aires. Además aparece el primer numero de la revista Ciclón, financiada y dirigida por José Rodríguez Feo -con quien Piñera tuve una gran amistad, como se observa en las cartas cruzadas entre ambos-, tras la separación de éste y Lezama del proyecto de Orígenes, al decidir su director, sin previa consulta con Rodríguez Feo, la publicación de un texto de Juan Ramón Jiménez en el que agredía aVicente Aleixandre. En realidad esa ruptura se produce por las diferencias ideoestéticas entre los enemistados, como se deja ver en la política editorial de Ciclón, de preocupaciones e inquietudes tan distintas de las que constituían el fundamento deOrígenes. Este año comienza Piñera a colaborar en Sur con el cuento "El enemigo" y realiza labores de corresponsal de la revista fundada por Rodríguez Feo. Publica frecuentemente en Ciclón: en septiembre da a conocer su ensayo "Ballagas en persona", en buena medida como respuesta al ensayo introductor que Vitier escribió para la compilación Obra poética de Emilio Ballagas, aparecida ese propio año, el siguiente de la muerte del importante poeta. Borges incluye su cuento "En el insomnio" en la antología Cuentos breves y extraordinarios.

En 1956 sale la edición de Cuentos fríos, en Losada, Buenos Aires. Publica además reseñas en El hogar -donde también colaboraba Borges- a petición deCarlos Mastronardi. En febrero de 1958 vuelve e Cuba. Ese propio mes se pone en escena por segunda vez, dentro de las actividades por la celebración del Mes de Teatro Cubano, Electra Garrigó, bajo la dirección de Francisco Morín. En la sala Prometeo se lleva a escena La boda, con la dirección deAdolfo de Luis. Dentro de esas festividades dicta Piñera la conferencia "¿Por dónde anda lo cubano en el teatro?" Regresa a Buenos Aires en marzo. En Sur da a conocer varias reseñas y el cuento "La gran escalera del Palacio Legislativo". En septiembre regresa a Cuba y ya no retornará nunca a Buenos Aires. Comienza a escribir Aire frío.

1959 - 1979 Tras el Triunfo de la Revolución

Con sus colegas de Lunes de Revolución, en 1961. De izquierda a derecha, Isabel Monal, Gilda Hernández, Virgilio Piñera, Adolfo de Luis, Antón Arrufat y Pablo Armando Fernández.

El triunfo revolucionario determina la publicación de numerosos ensayos y artículos críticos de Piñera en Revolución y en su suplemento Lunes de Revolución, páginas beligerantes y de apasionados juicios sobre sus contemporáneos y algunos autores del pasado.

En 1959 escribe el Flaco y el Gordo, siendo estrenada ese propio año en la Sociedad Lyceum con dirección deJulio Matas. Aire frío aparece publicado por la editorial Pagrán. Inmediatamente después de fundados, comienza a colaborar con frecuencia en el periódico Revolución -donde tiene a su cargo la sección fija "Puntos, comas y paréntesis", en la que publica textos críticos y ensayos bajo el seudónimo El Escriba- y en su suplemento Lunes de Revolución, importantísimo semanario donde colabora con diversos textos, entre ellos obras de teatro, y que se caracterizó por su agresividad y desenfado contra algunos de los más significativos representantes de Orígenes, en especial Lezama y Vitier. Los artículos publicados por Piñera en estos dos órganos de prensa son asimismo ejemplos de su beligerancia y de ese estilo que caracterizó los textos de prosa reflexiva que dio a conocer en otros momentos.

En 1960 se vuelve a representar en La Habana Electra Garrigó, puesta a la que asisten Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, ambos de visita en Cuba por entonces. Se publica su Teatro completo en Ediciones R, en La Habana y continúa colaborando en Lunes de Revolución. En la revista Casa de las Américas da a conocer el primer capitulo de su novela Presiones y diamantes. En Lunes de Revolución publica su comedia La sorpresa. Escribe además El filántropo y se lleva a escena en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, dirigida por Humberto Arenal.

El suplemento Lunes de Revolución cesó en 1960 luego de un último número dedicado al pintor español Pablo Picasso, en ese mismo año comienza a dirigir Ediciones R. Electra Garrigó -de nuevo representada este año- y Jesús son llevadas a la televisión. En agosto viaja a Checoslovaquia y a Bélgica. De este año son su cuento "Oficio de tinieblas" y los poemas "Un hombre es así", "Yo estallo", "El delirante" y "Un bamboleo frenético". En diciembre de 1962 se produce el estreno de Aire frío, dirigida por Humberto Arenal. En 1964 sube de nuevo a escena Electra Garrigó, ahora en elTeatro Musical de La Habana. A finales de ese año viaja a Europa (Praga, Milán, París). Formó parte del jurado de cuento del Premio Casa de las Américas 1967.

En 1968 Se le otorga el Premio Casa de las Américas en el género teatro por Dos viejos pánicos, publicada ese propio año por esa institución cubana y por el Centro Editor de América Latina, de Buenos Aires. Se representa, en enero, Falsa alarma, dirigida por Nicolás Dorr, dentro de las jornadas del Congreso Cultural de La Habana, importante reunión de escritores, intelectuales y artistas de Cuba y de otros países, en la que Piñera estuvo presente como una de las figuras relevantes de la literatura cubana de esos momentos.

Últimos años y muerte

Durante sus últimos años continúa escribiendo y asiste a tertulias de amigos escritores, en las que se mantienen vivas su rica creatividad y su beligerante espíritu crítico. El 18 de octubre de 1979 fallece en La Habana de un infarto cardíaco. Tenía en proceso de creación en esos momentos su pieza de teatro "Un pico o una pala".


Virgilio Piñera


Cien años de Virgilio Piñera
Por Julio Ortega
El País, 25 de agosto de 2012

Un buen lector requiere  especial delicadeza para ser justo con un escritor  marginal. Intentar recuperarlo para el medio literario, es reducirle el espacio que  había fabricado para sí.  No es prudente dramatizar ni mucho menos exaltar esa marginalidad.  Primero, porque puede haber sido elegida por el mismo autor como un acto de rebeldía no contra su tiempo, lo que es común, sino contra la institución literaria de su tiempo, lo que es más exigente. Es cierto que los humanistas prefirieron conversar con los clásicos que con sus contemporáneos. Pero al revés de los misántropos, que cerraron las puertas para evitar al género humano, Montaigne se recluyó en su castillo para mejorar la conversación.
El gran escritor cubano Virgilio Piñera cumple hoy cien años, y la conversación a que nos citan sus libros sigue siendo elocuente. Para un marginal como él este arte de compartir los tiempos verbales revela en su obra un talento amistoso.  Conocíamos de él sus Cuentos fríos (Sudamericana), sus Cuentos completos  (Alfaguara),  algunas piezas teatrales como  Dos viejos pánicos  (Premio Casa de las Américas de 1968), y su poesía reunida por Antón Arrufat en La isla en peso (Tusquets), y poco más. Pero gracias a Ediciones Unión, por fin tenemos acceso al conjunto de su obra, en una Edición del Centenario, cuyo tomo de Cuentos completos trae un prólogo de su amigo y editor Antón Arrufat, él mismo reconocido autor de teatro, que empieza por definir por qué Piñera es un “escritor marginal.” Carlos Espinosa, que había editado un espléndido tomo dedicado a José Lezama Lima, Cercanías de Lezama Lima, reeditó su Virgilio Piñera en persona, secuencia de voces en torno a la vida y obra del autor, conjugadas como pocos en este inventor del teatro del absurdo, la estética de la sorpresa y el gusto por el sobresalto. Para mayor coincidencia, se estrenó en Pequeño Teatro de La Habana la bio-escenificación Si vas a comer espera por Virgilio (2011) brillante divertimento o entremés de José Milián, con Piñera como personaje de una conversación plena de humor y pasión literaria. 
Piñera, al borde del desengaño social, debe haber elegido a sus interlocutores como una tribu también marginal; esto es, no socializada por las instituciones ni los poderes letrados. Baudelaire fue una de sus figuras tutelares, la otra parece haber sido Alfred Jarry. Arrufat recuerda su pobreza; los oficios posibles le parecían una claudicación, dice, y empeñaba sus trajes y vendía botellas vacías. En Buenos Aires, donde sobrevivió diez años, fue una figura menor de la foto familiar de la revista Sur, pero se hizo amigo de otro excéntrico, Gombrowicz, cuyo Ferdifurke ayudó a traducir, si se puede llamar traducción a ese juego de equivalencias. Esta marginalidad, que alcanza al propio lenguaje de Piñera, como ha dicho muy bien Antón Arrufat (Virgilio Piñera entre él y yo), tiene que ver, me parece, con la demanda de una autenticidad literaria que no sólo es rara sino improbable, porque la literatura, inevitablemente, es ella misma una institución social; y, por lo mismo, una forma política del uso del lenguaje. Más que de linaje surrealista (que exageró la confianza en la diatriba), la lucidez solitaria de Piñera es una disconformidad ante la literatura como fenómeno social. Por eso, como ocurre con los grandes poetas, su lenguaje es una crítica del lenguaje. El suyo es un acto poético de ingenio, reflexión, y arrebato: un habla que se piensa no desde sus poderes sino desde sus límites.  Volvió a Cuba, poco antes de la Revolución. Fue recibido por Lezama Lima y Orígenes, y acogido por Cabrera Infante en Lunes; aunque luego sufrió otra experiencia marginal, su homosexualidad, de pronto declarada aberrante y redimible por los funcionarios de turno. El Premio Casa de teatro el 68, algunas ediciones de sus libros, la traducción de sus Cuentos fríos en Francia, difundieron su talento. Murió, en 1979, injustamente olvidado.
Pero tampoco se puede asumir a un gran escritor marginal como mera víctima. Sería rebajarle el desafío, su integridad. Y proclamarlo como mártir santón de la literatura nacional, lo que sería un contrasentido. Ha habido muchos escritores victimados, literal y metafóricamente, en la historia literaria. Pero los mejores no se han refugiado en la culpa ajena ni en el lamento;  han asumido su destino trágico tal vez como una denuncia, y no sin ironía.
La vida no explica la obra, ni ésta es un mero producto de aquella. Apenas sobreimponemos a los textos la biografía, sale perdiendo la poesía. Por eso Vallejo se quejó de las lecturas sentimentales de sus libros: Me han confundido con mi llanto, dijo. Y Borges había dicho de Lorca  que ya no hablamos de su poesía sino de su tragedia personal. Otro tanto de Unamuno: hablamos del hombre, ya no de sus textos.  
Por lo demás, el nihilismo de Piñera seguramente es de estirpe ácrata. Hace de la negatividad una fuerza de contradicción, capaz de poner al revés la misma racionalidad social. Es lo que ocurre en su magnífica pieza "Los siervos" (1955), cuya truculenta y sarcástica sátira del poder burocrático es de gran actualidad en los países "del Primer Mundo." El montaje de esta pieza por el grupo Teatro de la Luna, dirigida por Raúl Marín, trama la mejor recuperación de Piñera en su centenario: la comedia guiñolesca, el circo patafísico, el juego funambulesco, dan a la inteligencia crítica de la obra su feroz actualidad. En esa ceremonia histriónica, de pronto Piñera nos devuelve la palabra.
Conversar con su lección de integridad, inteligencia crítica, escepticismo radical,  y extraordinaria inventiva nos es de absoluta necesidad.



Alba de Piñera
Me ha sorprendido comprobar que en la melancolía, tan veraz como elocuente, que recorre la poesía de Virgilio Piñera flota una imagen del alba, que viene de la tradición clásica. Está en el poema "¿No lo somos?" Y dice: "Nuestros dedos —siempre rosados— tocan ahora/ la vívida representación."
La imagen evoca la "aurora de rosados dedos" de Homero, esa promesa clásica del primer día del futuro. Y aunque el poema responde que no somos eternos, que somos mortales, solo en el arte podría suscitarse, nos dice Piñera, "un instante de eternidad."
Ese milagro del deseo despunta, de pronto, en el poema. La imagen evoca el género del alba, aquí suscitada desde una tradición literaria: la del diálogo con un poeta del pasado.
El alba, parece sugerir este Virgilio desesperanzado, para ser merecida demanda el teatro, la representación, la cita literaria, la conversación erudita, ese largo, placentero rodeo que la poesía ensaya para decirnos que amanece.
ELBOOMERAN


Porque no se lucha por la escritura
sino en su contra.

Virgilio Piñera



Da lo mismo ganar o perder,
lo importante es el juego.
Proust es un escritor enorme.
Yo no soy un escritor como él
en cuanto a la calidad de mi obra,
pero sí soy un escritor como Proust
en cuando a que mi vida se ordenó como la de él
en la búsqueda de un mismo objetivo.

Virgilio Piñera



Lo que yo más he deseado en la vida
es encontrar a alguien que me dijese:
Espérame dentro de cinco años en el banco de este parque,
y que al cabo de cinco años yo fuera al parque
y lo hallara sentado en el banco esperándome.

Virgilio Piñera



OBRA

Como narrador, destaca por su humor negro, dentro de la línea del absurdo. Fue también un destacado traductor, y vertió al español obras de Jean GionoImre Madách,Charles Baudelaire y de Witold Gombrowicz, entre muchos otros.
En años recientes, el gobierno cubano ha rectificado su visión crítica respecto a las figuras de escritores disidentes, incluyendo a Piñera. Prueba de ello es que en Cuba han sido publicadas sus obras completas en el año 2012 con motivo de su centenario bajo el sello editorial Unión de la UNEAC. En España, sus Cuentos completos han sido publicados por la Editorial Alfaguara. Su poesía completa, así como La carne de René, aparecieron bajo el sello de Tusquets Editores.
Recientemente en México ha tenido una exitosa temporada una nueva interpretación de "Electra Garrigo" titulada "El Son de Electra" bajo la dirección del destacado creador Ramón Díaz y las actuaciones de Thais Valdés y Sandra Muñoz y en La Habana ha reaparecido esta obra bajo la dirección de Roberto Blanco y últimamente de Raúl Martín con el Grupo Teatral La Luna.


BIBLIOGAFÍA

Poesía
  • 1941 - Las furias
  • 1943 - La isla en peso (reedición cortada en Virgilio Piñera La poesía, La Habana 1965 - a parte de unas modificaciones mínimas, sobre todo unas correcciones ortográficas añadiendo otros errores, el cambio principal es la corte de un parágrafo sobre la masturbación; reeditado en esta versión truncada también en Virgilio Piñera 'La isla en peso. Obra poética', compilación y prólogo de Antón Arrufat, La Habana 1999 y Barcelona: Tusquets editores 2000, colección Nuevos textos sagrados; la versión original con unas pocas diferencias mínimas más se encuentra entre otros en javiergato.blogspot.com en la parte 'Taedium mundi' )
  • 1944 - Poesía y prosa
  • 1969 - "La vida entera"
  • 1988 - Una broma colosal
  • 1994 - Poesía y crítica

Cuento
  • 1942 - El conflicto
  • 1956 - Cuentos fríos
  • 1961- "Oficio de tinieblas"
  • 1970 - El que vino a salvarme
  • 1987 - Un fogonazo
  • 1987 - Muecas para escribientes
  • 1992 - Algunas verdades sospechosas
  • 1992 - El viaje
  • 1994 - Cuentos de la risa del horror (antología)
  • 2008 - Cuentos fríos. El que vino a salvarme. Edición de Vicente Cervera y Mercedes Serna Cátedra, 2008.

Novela
  • 1952 - La carne de René, Buenos Aires, reedición (modificada) Tusquets Editores, Colección Andanzas, Barcelona, 2000.
  • 1963 - Pequeñas maniobras
  • 1967 - Presiones y diamantes
  • 1997 - El caso baldomero

Teatro
  • 1959 - Electra Garrigó
  • 1959 - Aire frío
  • 1960 - Teatro completo
  • 1968 - Dos viejos pánicos
  • 1986 - Una caja de zapatos vacía
  • 1990 - Teatro inconcluso
  • 1993 - Teatro inédito

Traducción
  • 1947 - Witold Gombrowicz Ferdydurke (traducido por Virgilio Piñera junto con Humberto Rodríguez Tomeu y Adolfo de Obieta y 'a veces veinte personas', vea Witold Gombrowicz Diarios, cap. XV, y Virgilio Piñera La vida tal cual, p. 32, donde describe como Gombrowicz le declara 'presidente l Comité de Traducción', en Unión 10 / 1990, La Habana, número dedicado a Virgilio Piñera, p. 22 - p. 35)


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