lunes, 23 de abril de 2012

Frans Masereel

(1889 - 1970)

Frans Maserrel nació en 1889 en una pequeña ciudad marinera de la costa belga, en Blankenberge. Era el segundo hijo de Frans Jaak, un músico de 42 años que vivía cómoda y holgadamente de sus rentas. En su casa se hablaba en francés y eran conocidos por sus vecinos como una familia de ideas liberales y librepensadoras. En 1894 los Masereel se trasladaron a la cercana ciudad de Gante, la ciudad de las tres torres. Aquí fue donde Frans Masereel descubrió su vocación de pintor y dibujante. Él mismo diría muchos años después que se inició intuitivamente en el momento que pudo sostener un lápiz entre sus dedos.
            En 1907, cumplidos los 18 años se matriculó en la Academia de Bellas Artes de la ciudad. De su paso por ella nunca olvidaría a dos profesores. Uno sería el director de la Academia, Jean Delvin, que además de enseñarle el oficio de pintor le abrió los ojos a la nueva y pujante pintura flamenca. El otro profesor, Jules de Bruicker, le inició en el dibujo a tinta china del natural. Una práctica que requiere capacidad de síntesis y decisión y certeza en el trazo de cada línea y cada mancha. Masereel siempre reconocería que fue Jules de Bruicker quién realmente le enseñó a ver la vida con ojos de artista. De estos profesores recibirá también un buen consejo: no echar raíces en la Bélgica provinciana y marchar cuanto antes a París.


             Masereel llegó a la ciudad del Sena en 1910 con su prometida, Pauline Imhof, con la que un año más tarde se casaría. Se alojaron en el número 3 de la rue Navarre, en el V arrondissement. Aquí se entregará incansable a la pintura y sobre todo al dibujo, pues es gracias a su habilidad y maestría con los lápices y la tinta como se introduce rápidamente en pequeños periódicos y revistas.
          Aunque su mayor sueño es publicar en L`Assiette au Beurre, una revista de corte satírico y radical que dirige un activo propagandista de las ideas libertarias llamado Henry Gilbeaux, Masereel no lo conseguirá. En el momento en que se prepara por fin un número especial ilustrado por él en solitario la revista se ve obligada de imprevisto a cerrar. El encuentro de Gilbeaux y Masereel resultará, sin embargo, decisivo. Además de ejercer una profunda influencia en su ideología y en sus concepciones artísticas, Gilbeaux, introducirá a Masereel en los círculos libertarios parisinos y le presentará a sus amigos escritores como Stefan Zweig, quien a su vez le pondrá en contacto con Romain Rolland, León Bazalgette, Rainer Maria Rilke y Emil Verhaeren.

Henri Barbusse, [], Stefan Zweig y Cyrille Buysse

            El compromiso de Masereel con su propio arte es firme. No es un habitual de los cenáculos y tertulias de pintores ni tampoco un bohemio recién llegado y deslumbrado por París. Masereel entrega disciplinadamente sus horas a su oficio y aunque reniega de toda formación académica, estudia incansable a los grandes maestros grabadores alemanes del siglo XV. A los que trabajaron con buriles sobre planchas de cobre y, sobre todo, a los que seguían apegados a la tradición medieval y trabajaban con gubias y cuchillos sobre tacos de madera.
           Admirará a Durero y su prodigiosa técnica, pero guardará su entusiasmo y complicidad con las estampas de Hans Holbein o o aquellas otras más rústicas del Arte del bien morir de Ulm, las danzas macabras o las manifestaciones más humildes de este arte, como las estampas de los viejos juegos de naipes, las imágenes de Epinal o las Biblias Pauperum, Biblias pobladas de estampas para uso de los pobres y los analfabetos. Historias sin palabras.
         Dice la leyenda, que fue un tal Queatre Boeufs, representante comercial de materiales para artistas, quién enseñó a Masereel los rudimentos del viejo oficio del grabado sobre madera. La xilografía.


Ilustración para La feuille

           El inicio de la llamada Gran Guerra en 1914 lo sorprende en Bretaña. Tres días más tarde regresa a Gante junto a su familia, pero apenas puede permanecer unos meses junto a ellos. Antes de la incursión de las tropas alemanas en Bélgica Masereel se marcha a Dunkerke y desde allí se traslada a pie hasta París. A diferencia de otros muchos artistas de su generación, que verán en la guerra cumplirse los sueños y profecías de Nietzsche y se lanzaran entusiasmados a ella -como un Otto Dix o un Max Beckmann en Alemania- o los que lo harán por una idea de patriotismo -como Apollinaire o Derain en Francia- Masereel abominará de la guerra desde el principio y no transigirá en su condena. Para él no hay bandera, patria o causa alguna que justifique la gran matanza que se avecina. La guerra es para el joven artista la mayor catástrofe del hombre. Fiel a sus convicciones morales se convertirá en un prófugo del ejercito belga, que lo reclama reiteradamente.
         En el otoño de 1914 el ambiente de París se le hace irrespirable y su defensa a ultranza del pacifismo, además de procurarle numerosas enemistades y disgustos, empieza a ser peligrosa.
           A finales de 1915 abandona su casa de la rue Navarre tras conseguir un visado extraordinario de extranjero y se refugia en Ginebra junto a su amigo Henry Gilbeaux. Su primera decisión es apuntarse como colaborador voluntario de la Cruz Roja Internacional. Muy pronto las imágenes del horror en los campos de Europa, sus millones de muertos y mutilados, las bombas incendiarias, los gases y las ratas, emularan y superaran a aquellas otras visiones dantescas de muerte y destrucción de las estampas medievales. La danza macabra ha comenzado. Los dibujos de Masereel se pueblan de miles de soldados desfilando camino del matadero por culpa de la avaricia de sus Estados. Les veremos abandonando sus pueblos y ciudades, sus oficios y sus familias, les veremos morir cosidos a las alambradas e iluminados violentamente por los resplandores de las granadas. Sus gubias de grabador también señalaran a los culpables y darán forma a los rostros de los mercaderes de la guerra, a sus voceros y a sus demagogos. Tampoco tendrá piedad con los vicios y costumbres de una clase que se enriquece sin escrúpulos a costa de la guerra.
         Masereel no estará solo en esta barricada. Al igual que Henry Gilbeaux se vincula a los grupos pacifistas que alienta y encabeza en Ginebra el escritor Romain Rolland. Su integridad, su energía, su prestigio, acrecentado tras la difusión de su famoso panfleto Au dessus de la mêlée, su erudición y su calor humano para los refugiados, cautivarán profundamente a Masereel.


           “Raramente he encontrado alguien que, a pesar de tener una salud enfermiza, fuera capaz de una actividad tan grande”. Romain Rolland también dejará escrita su impresión del artista: “Un hombre atlético, con barba negra y gafas. Es reservado como un español. En realidad, es un flamenco de Gante. Sólo tiene 28 años, pero podría parecer de 35. Es muy simpático, fundamentalmente bueno e incapaz de la menor bajeza. No entiende lo que pasa actualmente y eso le llena de horror”.
          El horror que lo atormenta es sin embargo fecundo. En 1916 encontramos ya sus estampas y sus dibujos contra la guerra en las revistas Demain, que dirige Guilbeaux, y en Les Tablettes, fundada por el propio Masereel junto al anarquista Claude Le Maguet, seudónimo de Jean Salives. Un año más tarde, en 1917, colabora con el periódico Le Fuille, una humilde y sencilla hoja que lanzará su acusación diaria a los gobiernos beligerantes entre agosto de 1917 y agosto de 1920.

       


         En el verano de 1917 da a las prensas sus primeras suites de grabados: Debout les morts y Les morts parlent. Se hace inevitable al mirarlos pensar en Goya y sus desastres de la guerra. Eternas estampas de la brutalidad, el miedo, el dolor y la muerte, acompañadas por la sonrisa triunfante de las calaveras. Apocalipsis del Marne, del Somme o de Verdun. Sus preguntas a que es lo que lleva al hombre a tal extremo de maldad las intentará responder en su primera novela sin palabras, 25 images de la passion d´un Homme, que publicará al año siguiente las Editions du Sablier, editorial fundada en Ginebra por el propio Masereel junto a su amigo René Arcos. Como sucederá en sus próximos trabajos el peso del relato se estructura ya a lo largo de varias secuencias mudas que se interrelacionan entre ellas y dan lugar a un discurso narrativo, a un argumento.




          En 1918 coincidiendo con el final del conflicto saca a la luz Mon livre d´Heures, con un prólogo de Thomas Mann. Esta obra, que será más tarde conocida como El viaje apasionado, es la manifestación más refinada y entrañable de su ironía, su desazón y su lirismo. Masereel se muestra ya plenamente seguro de sus medios y dueño de un estilo propio y original. Se caracteriza por su aparente sencillez y una gran fuerza expresiva. Una sobriedad formal que sin embargo revela una maestría excepcional en la distribución exacta de los blancos y los negros, una particular forma de conjugar el aliento expresionista de la xilografía de vanguardia de los Kirchner, Heckel, Nolde, Felix Muller… y el rigor constructivo de la vanguardia cubista. Su habilidad y su originalidad para describir con imágenes sus sueños, sus añoranzas y su visión del mundo no pasará desapercibida para un galerista tan avispado y decisivo para su época como el alemán Alfred Fletcheim.

L`Idee es una brillante y triste parábola del pensamiento del creador

           En 1919, al tiempo que aborda la realización de nuevas estampas xilográficas, retoma con fuerza los pinceles y expone por vez primera sus grabados, acuarelas y pinturas en la librería Kundig de Ginebra. Un año más tarde, en 1920, publica dos de sus mejores y más reconocidos trabajos. Histoire sans paroles y L`Idee, que editarán simultáneamente las editions du Sablier en París y su nuevo admirador y editor alemán, Kurt Wolff, en Múnich. Al igual que sucedía con La passion d`un Homme y Mon livre d´Heures, el protagonista de estas nuevas narraciones es claramente un alter ego del propio artista. Un Masereel muy fácilmente reconocible por su figura larguirucha y desgarbada, su euforias desbordantes ante la belleza de la vida o el amor de una mujer y sus depresiones y desesperanzas ante la desgracia, la maldad y la crueldad. L`Idee es una brillante y triste parábola del pensamiento del creador. Un autorretrato que nos previene sobre la frágil coherencia con nuestras propias ideas y el destino incierto de nuestras obras. También durante este mismo año Masereel ilustra numerosos libros de sus amigos escritores como Le dernier homme de Andreas Latzko, Der Zwang de Stefan Szweig o el Pierre et luce de Romain Rolland.
Edición digital de
Geschichte ohne Worte

           En 1921 el nombre de Frans Masereel es ya muy popular en Alemania gracias a las cuidadas ediciones de Kurt Wolff. En octubre viajará invitado por éste a Múnich y a Berlín, donde conocerá a George Grosz, que se le declara como un apasionado admirador de su obra. Conocerá también al escritor Arthur Holischter, al que años después ilustrará su Baedecker de los locos, libro que en España publicará tardíamente las ediciones Cénit. Entre las figuras de esta izquierda cultural de la Alemania de Weimar que ahora le rinde honores no puede faltar el mítico galerista Alfred Fletscheim, que le abre las puertas de sus galerías en Berlín y en Düsseldorf.



          1921 será también el año de la publicación del primer libro ilustrado por Masereel en España: Algunos secretos del corazón, un conjunto de relatos cortos de Henry Barbusse que editará Rafael Caro Raggio.
          En 1922 decide abandonar Ginebra y regresar a París. Lo hace clandestinamente, como un vagabundo, pues a diferencia de lo que sucede con otros refugiados a él se le sigue negando el pasaporte belga. Sólo en 1928 y gracias al arquitecto Henry van de Velde, Masereel legalizará su situación. En este año de 1922 se publica en Alemania la primera monografía dedicada a Masereel. Los textos los suscriben Stefan Zweig y Arthur Holitscher. Masereel parece hallarse en estado de gracia. Cada nueva entrega de sus “historias sin palabras” parece superar a la anterior. Esto es lo que ocurrirá cuando a finales de este año publique La ville, una densa y poderosa radiografía de la ciudad moderna. La nueva Babilonia que nos presenta Masereel surge de las ruinas de la guerra con todo su esplendor y su miseria y se revela ante nuestros alucinados ojos como un espectáculo fascinante a lo largo de 100 estampas. Su mirada, a veces tierna, a veces despiadada, pero nunca indiferente, nos arrastra entre una multitud humana por calles saturadas de anuncios y automóviles que se ven violentamente iluminadas por radiantes neones; visitamos los comercios, los cines, los juzgados, los mítines y manifestaciones sindicales, las oficinas donde se encorvan los funcionarios, entramos en los bancos y en la Bolsa, templos modernos donde se amasan o se pierden las fortunas, también en los cafés y en las tabernas, en los prostíbulos y en los hospitales donde agonizan los enfermos, en las sórdidas viviendas de los proletarios y en las mansiones suntuosas de los ricos. Nada ni nadie escapa a su mirada; suicidas, prostitutas, artistas de circo, tragafuegos, asesinos, criadas, músicos de jazz, comerciantes usureros, pequeños y grandes burgueses, mujeres, niños, ancianos, perros, gatos…




           La ciudad de Frans Masereel es sin lugar a dudas una de las grandes obras del arte gráfico del siglo XX, el panóptico lúcido de una ciudad que puede ser París, pero también Berlín, Bruselas o Londres, una ciudad universal que se agita y se retuerce esclavizada por su propio dinamismo.
En 1925, tal vez huyendo de este Leviathan moderno, Masereel se instala en una casa de pescadores cerca de Boulogne–sur Mer. Se diría que retorna así a los paisajes de su infancia en Blankenbergen. Sus lienzos y acuarelas se llenan de costas, arrecifes, puertos, marineros…Una atmósfera serena y en ocasiones dulce nos sorprende en muchos de sus cuadros. Son imágenes que a diferencia del dinamismo dramático de sus grabados permanecen quietas, serenas. Imágenes teñidas por la melancolía de su infancia frente al mar, su paraíso perdido.


En los años siguientes Masereel obtiene el reconocimiento unánime del mundo del arte europeo. Sus exposiciones se encadenan: Ámsterdam, Bruselas, Berlín, Múnich, París, Londres, Praga, Budapest, Moscú…


Moulin Rouge (1930)

           Con la entrada de los años 30 Masereel disminuye considerablemente su ritmo de producción. Acaso influye en ello sus numerosos viajes y exposiciones por museos y galerías de media Europa. En 1930 expone por segunda vez en Moscú en el Musée de l`Art Moderne Occidental. El texto de introducción en el catalogo lo escribe Anatole Lunatscharsky, Comisario de las Artes del país soviético, que definirá a Masereel como “maestro del arte gráfico proletario del futuro”. Callará sin embargo que muchas de las obras del artista flamenco, como La Idea, no se publican ni distribuyen en la URSS por su contenido netamente libertario. Lunatscharsky debió sorprender con aquel texto a Masereel que además de su origen burgués, presumía sin rubor de sus convicciones anárquicas y apoyaba la tesis contraria al arte ligado a una clase social.
         La información más relevante que dispone Masereel de la Unión Soviética le es suministrada por sus amigos escritores que han viajado ya a la Patria Socialista. Stefan Zweig será quién le haga llegar las primeras reservas frente al régimen estalinista que niega libertades y derechos individuales, aunque también matice su rechazo considerando que la única forma de liberar a Europa de sus viejas dolencias es la energía y la ilusión desatada por la revolución de octubre: En una carta de Stefan Zweig dirigida a Masereel le dirá: “Ex oriente Lux: solo de Rusia puede llegar la renovación para esta Europa que se derrumba”.
         La ascensión en estos años del nacional-socialismo alemán supondrá una nueva y urgente llamada de atención entre los círculos pacifistas europeos. Muy pronto la presencia de Masereel en los actos y congresos convocados contra la guerra y el fascismo será constantes.

Moscú, mayo de 1935

          Solo en 1935, tras numerosas dificultades administrativas, Masereel viajará por fin a Moscú por vez primera y permanecerá allí durante dos meses. Dos semanas después de su llegada, escribirá a Romain Rolland:
“Igual que Fausto vendería mi alma al propio demonio para volver a tener veinte años. Si estuvieras aquí, te aseguro que sentirías lo mismo. La recepción fue cálida y desde entonces la vida ha sido un torbellino difícil de describir. Apenas duermo de 4 a 6 horas cada noche. Le quito horas al sueño para hacer los dibujos que me vienen a pedir tres veces al día”.
La experiencia Moscovita de Masereel le hará ver con mayor simpatía y optimismo el futuro de la URSS. Al día siguiente de su regreso escribirá de nuevo a Romain Rolland:
“Allí tengo todas las facilidades posibles; durante dos meses he vivido en una atmósfera imposible de imaginar(…) Allí tienes algo por que vivir y trabajar, en cambio aquí… Al dejar la URSS sentí una gran pena en el corazón.”
André Malraux y André Gide. Congreso de la Salle Mutualité

Tras su regreso a París Masereel sufrirá una profunda crisis depresiva que coincidirá en el tiempo con la disputa y el escándalo que abrirá el libro de André Gide, a su regreso de Moscú, Retour de l`URSS. El libro, aunque de una manera suave, supondrá la primera condena del régimen soviético por un intelectual hasta entonces fiel al comunismo.
       
             En junio de este año de 1935, Masereel sigue atentamente el I Congreso Mundial en Defensa de la Cultura. La reunión celebrada en la Salle Mutualité de París está financiada y teledirigida por Moscú y organizada en sus más mínimos detalles por Willy Münzenberg, Ilia Ehrenburg y Mihail Koltsov.
Aldous Huxley, Robert Musil, Bertolt Brecht, Heinrich Mann, Boris Pasternak, André Gide, Malraux, Koltsov e Ilia Ehrenburg serán parte de su extensa y brillante nómina. El objetivo del Congreso, lo que se cuece entre sus bambalinas, es la constitución de un sindicato internacional de escritores que asuma como propio el supuesto de que estar contra el fascismo es, por definición, estar a favor del comunismo. Masereel al igual que tantos y tantos intelectuales europeos caerá en la trampa y aceptará esta simplificación grosera.
           En 1936 Masereel regresa a la URSS. Permanece allí durante tres meses y visita, además de Moscú, el Caúcaso, el Mar Negro, el Mar Caspio, El Volga y Bakú. Asistirá también a una recepción oficial poco antes de su regreso donde será presentado a Stalin. En carta a Romain Rolland le dirá: « J`ai vu le grand manitou, et je lui a dit ce que j`avais sur le coeur au sujet de l`Art plastique en URSS ». [He visto al gran Manitú y le he dicho lo que pensaba sobre el arte plástico en la URSS]



             Tras su regreso a París Masereel sufrirá una profunda crisis depresiva que coincidirá en el tiempo con la disputa y el escándalo que abrirá el libro de André Gide, a su regreso de Moscú, Retour de l`URSS. El libro, aunque de una manera suave, supondrá la primera condena del régimen soviético por un intelectual hasta entonces fiel al comunismo.
               El estallido de la guerra civil española y el apoyo que al gobierno republicano presta la URSS en solitario incrementará aún más la simpatía de muchos artistas e intelectuales europeos por el comunismo que ven en el la única fuerza capaz de oponerse a los avances del fascismo.
              En 1937, junto a otros miembros de la Delegación de Pintores de París, Masereel, es invitado por el Gobierno de la República y visita España por vez primera. Durante su estancia, de la que apenas queda por desgracia referencia alguna, viaja a Barcelona, Madrid y Alicante y se involucra en los preparativos para la Exposición Internacional de París donde Pablo Picasso presentará el Guernica.
           Por entonces el arte de Masereel ha sufrido un cambio de estilo. Las imágenes son ahora más decorativas y los antiguos ritmos quebrados y angulosos se resuelven en contornos más fluidos, y suaves. La resolución de sus grabados es también más realista y de una inspiración más pictórica. La influencia de Ruoalt y Picasso es a veces demasiado evidente. Se diría que el gran Masereel ha pasado y que los nuevos tiempos, los días del antifascismo, han puesto fin a aquellas estampas irrepetibles, ingenuas y geniales de los años 20.


Gerd Arntz. Ocupación de una fábrica (1931)

          El rostro de los años 30 se verá mejor reflejado en la obra de otros grabadores, que aún influidos por Masereel, abandonan la impronta del expresionismo por una imagen de corte más frío y geométrico, muy en la línea de los presupuestos de la Bauhaus. El alemán Gerd Arntz será el mejor representante de esta estética.


Schicksale (1939)
       
          Sólo con la llegada de la II guerra Mundial volveremos a encontrar algo de aquel Masereel en los albumes Destins, Apokalipse unserer zeit y Remember! De su posición frente al conflicto dirá:
“Durante la primera Guerra Mundial, generalmente me mantuve fuera de los acontecimientos, yo era pacifista ante todo. Esa guerra, que era una especie de ajuste de cuentas entre capitalistas, no me interesaba; pensaba que solo se trataba de conducir hombres al matadero, nada más. No se veía la defensa de ningún ideal por ninguna parte [...] Por el contrario, la segunda Guerra Mundial se llevó a cabo en otro nivel muy diferente. Yo ya había tomado parte en la lucha antifascista y antinazi y se trataba de defender una posición que ya había adoptado desde hacía años [...] había el horror del nazismo, de Hitler [...] y la necesidad de salvaguardar una moral determinada [...], esta vez no era posible mantener una actitud pacifista”.
         De las actividades del Masereel resistente quedará para el recuerdo su colaboración con el Service Francais de Propagande y su colaboración con el escritor Jean Giradoux en el diseño y confección de panfletos propagandísticos arrojados por los aviones tras las líneas alemanas. El 13 de junio de 1940 abandona París junto a se mujer, Pauline, y se traslada a pie a Avignon, ciudad en la que permanece hasta 1943. El 24 de diciembre de este año aparecerá Danse Macabre, un relato de 25 dibujos en los que una vez más la muerte y la destrucción , emulando las danzas medievales, imponen de nuevo su protagonismo.

Von Schwarz zu Weiß (1939)

En 1943 ante el asedio de Avignon por las tropas alemanas se traslada a un refugio campestre en la zona de Lot et Garonne y más tarde se muda al Château de Boinet. Una mansión semiderruída en la que permanecerá hasta 1949.


            Con el final de la guerra Masereel retomará con intensidad su actividad pictórica y volverá a la técnica del grabado sobre madera. En 1946 aparece su Homenaje a Baudelaire ilustrado con 53 xilografías y en el 47 su Germinal de Émile Zola. Sus exposiciones en diferentes galerías y museos europeos volverá a ser constante. En 1949 fijará su residencia definitivamente en Niza. Se aloja en un piso frente al puerto donde vivirá hasta el final de sus días.

Autorretrato (1957)

           En la década de los 50, los honores y homenajes a Masereel se suceden. En 1951 será nombrado miembro de l`Academie Royale de Sciences, des Letres et des Arts de Bélgica y en 1957 miembro de la Academia de las Artes de Berlín (Antigua República Democrática Alemana). El cargo honorífico va acompañado de una gran retrospectiva que se inaugura el 5 de octubre de este año. Su producción de grabados tampoco se detiene. En diciembre de 1950 aparece su álbum de 30 xilografías Clef de Songes y en junio del 52 su nuevo relato en imágenes Notre Temps. En el 55 publica Die Nacht y un año después termina Mon Pays, un homenaje a Bélgica donde además de retratar sus paisajes y rincones más emblemáticos ilumina con precisión numerosas escenas y costumbres flamencas. En 1961 Masereel realiza 40 xilografías para el álbum Étalages, en el 63, tras una caída que le inmovilizará durante meses, da a la imprenta su relato en imágenes Poètes y en abril del 64 su Route des Hommes. En 1968 verán la luz sus últimos relatos sin palabras, Manis y Antwerpen, álbum este último de 78 xilografías dedicadas a esta ciudad flamenca. En este mismo año morirá su mujer Pauline Imhoff.
        El 3 de Enero de 1970 a los 83 años de edad, Frans Masereel, el novelista sin palabras, muere en su nuevo domicilio de Aviñon. Días después las exequias oficiales se celebran en el Museo de Bellas Artes de Gante, la ciudad donde inició su viaje apasionado por la pintura, el grabado, la literatura, y la vida.


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jueves, 12 de abril de 2012

Giovanni Quessep / Poeta



GIOVANNI QUESSEP
(San Onofre, Colombia, 1939)


“Me alejo de todo estilo de época y de toda moda y no me interesa describir los objetos de la realidad más tangible. Creo que todo poema debe ser una metáfora del alma: metáfora de sus maravillas y de sus terrores, de sus cielos y de sus abismos, esto es, la transfiguración de la realidad, lo que no constituye el olvido de la misma, sino su afirmación más profunda. Aun el yo lírico es del reino de las fábulas”. Giovanni Quessep.

Descendiente de uno de los tantos libaneses que llegaron a aquella orilla de la Costa Atlántica, Giovanni Quessep, es considerado uno de los poetas más notables de hispanoamérica1.

Dos acontecimientos importantes marcaron su vida: A la edad de diez años, la violencia bipartidista destruyó la casa de su familia, obligándola a abandonar San Onofre. Instalados en Sincelejo, uno de sus profesores le da a conocer la obra causante de toda su poesía La Divina Comedia e inicia su formación literaria a través de ella y de la lectura de los cuentos clásicos (Hermanos Grimm, Perrault, Andersen), Las mil y una noches, la poesía española del Siglo de Oro y la poesía de Rubén Darío. Lecturas que lo incitan a escribir los primeros poemas que fueron publicados en la revista del colegio.

Al culminar sus estudios de secundaria, viaja a Bogotá a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana, más tarde, realiza un postgrado en Literatura Hispanoamericana en el Instituto Caro y Cuervo y posteriormente, agraciado por la música y las imágenes de La Divina Comedia se va para Italia tras los pasos del maestro. Allí, dedicó dos años de su vida a estudiar la poesía del Renacimiento y la obra de Dante y tomó el curso conocido como Lectura Dantis. Esas lecturas se han recreado permanentemente, de una manera nueva y misteriosa, en cada uno de sus libros.Instalado nuevamente en Colombia, ingresa como profesor de Literatura en la Universidad del Cauca a la que perteneció hasta hace poco y donde le es otorgado en 1992 el título Honoris Causa en Filosofía y Letras.

Contemporáneo de los poetas Gonzalo Arango, Jotamario Arbeláez, Elmo Valencia, Armando Romero, Jaime Jaramillo Escobar, pertenecientes al nadaísmo que le dio en el país, Quessep perteneció paralelamente, a una generación de actitud más insular, que hoy se considera pilar fundamental de la más reciente poesía colombiana: Mario Rivero, Nicolás Suescún, José Manuel Arango, y Elkin Restrepo.

Quessep, fue cofundador de la revista Golpe de dados, ha sido colaborador de las revistas Pluma, Eco, Plural, Aquarimántima, Zona Franca, Mundo Nuevo, Revista Casa Silva, Gradiva, Gaceta de Colcultura, y El Urogallo y es considerado uno de los poetas capitales de la segunda mitad del siglo en Colombia.

Entre los poetas no nadaístas de la década de los sesenta, es considerado el autor de la obra más completa y conservadora, según el Manual de Literatura Colombiana en el cual se afirma: “En el oficio y en el virtuosismo radica el interés de la poesía de Quessep, en la destreza para manejar un lenguaje que durante siglos de ser utilizado literariamente ha adquirido una carga expresiva que le confiere la categoría de "poético". Las claves de su poesía son entonces las referencias librescas, las connotaciones literarias. Pero si, por ejemplo, Borges las utiliza en forma tal que trascienden el terreno de lo anecdótico para mostrar de manera descarnada los conflictos del hombre, Quessep no aterriza y su poema se queda en el terreno de lo literario. Claro que todo esto es intencional y él mismo lo ha dicho claramente: "Me alejo de todo estilo de época y de toda moda y no me interesa describir los objetos de la realidad más tangible. Creo que todo poema debe ser una metáfora del alma: metáfora de sus maravillas y de sus terrores, de sus cielos y de sus abismos, esto es, la transfiguración de la realidad, lo que no constituye el olvido de la misma, sino su afirmación más profunda. Aun el yo lírico es del reino de las fábulas"2.

David Jiménez, el la Gran Enciclopedia Colombiana dice3: “Con una obra que se separa de la «actualidad» de los poetas de su generación —y especialmente de los nadaístas o sus post...—, Quessep es «el más decididamente simbolista entre los poetas colombianos del presente... La alegría del poema es la de tocar la otra orilla donde crece lo perdido, lo que no pueden ver los ojos... Casi todo proviene de la tradición poética anterior, pero en la obra de este poeta vuelve a tomar vida y se pone al servicio de intuiciones y formas muy personales”

En la Historia de la Poesía Colombiana dice el profesor norteamericano James Alstrum4: “En los versos de Quessep la polisemia se logra con un juego de símbolos arquetípicos, colores emblemáticos, y una excelsa musicalidad que produce el efecto de un conjuro mágico en que sonido y sentido se armonizan... El canto y el cuento se entremezclan en la poesía de Quessep y abundan alusiones al mito que es un sueño colectivo y ritual repetido en cuentos de hadas y fábulas cuyas moralejas se han perdido. Los versos de Quessep representan una evasión intencionada de los problemas banales de la vida cotidiana. En ellos el arte de la palabra constituye la única razón de ser de una poesía que intenta recobrar el momento efímero”.

Y Fernando Charry Lara dice sobre la poesía del maestro Quessep5: “La poesía de Quessep se expresa, tensa, serenamente, en imágines de tiempo perdido u olvidado, entre sombras que son más del símbolo o de la leyenda, con materia de instantes de los que se ha apoderado para siempre la fijeza. Desconfía de la retórica versolibrista pero no se encarcela en estrecheces. Tiene la libertad del que sueña y, sobre todo, la de aquél que despierta de los sueños. Quien la escribe, conforme a la pretensión de Borges, reconocerá en ella un día, como en un espejo, su propia cara”

En Mito y poesía, un texto en prosa que figura como introducción de Carta imaginaria (1998), escribe Quessep estas palabras que podrían aplicarse a toda su poesía6: “El poeta no teme a la nada. Sabe la lengua del coloquio de los pájaros, que aprendió Adán en el Paraíso terrenal. Y sabe, también, que la poesía es una danza, y que hay un arte de pájaros en su asombro y en su vuelo. Los ojos del poeta están tejidos de un cristal mágico, en su pasión tiene la esfericidad de los cielos y de su música extremada. A medida que se distancian de lo real, hallan la verdad de la poesía, o duración de las fábulas, que es el alma. El poeta, que no lo ignora, pone en juego su ser; pero, si quiere preservar en éste, debe entregarse a la única ley que rige la creación poética: la palpitación del abismo. Y el abismo es el centro del universo: están en él las constelaciones, pero también la rosa, “espejo del tiempo”, semejante a la luna en la metáfora del místico persa. Belleza o abismo, palabra y música: encantamiento total, orden del espíritu que descubre ka ciencia del amor y abre las puertas de lo desconocido.”

Su amplia obra poética está conformada por los libros: Después del paraíso (1961), El ser no es una fábula (1968), Duración y leyenda (1972), Canto del extranjero (1976), Libro del encantado (1978), Madrigales de vida y muerte (1978), Preludios (1980), Muerte de Merlín (1985), Un jardín y un desierto (1993), Carta imaginaria (1998), Antología poética (1993), Brasa lunar (2004), Premio de Poesía José Asunción Silva 2004, y Metamorfosis del jardín (2006).

En abril de 2006, la ciudad de Popayán lo declaró hijo ilustre durante un gran homenaje organizado por ex alumnos del maestro de la Universidad del Cauca donde exaltaron su obra poética.


1 Historia de la poesía colmbiana. Ediciones Casa Silva, 1991. Bogotá.
2 . Manual de historia de Colombia. La literatura Colombiana en el siglo XX. Instituto Colombiano de Cultura, 1980. Bogotá.
3 Gran Enciclopedia Colombiana, Círculo de lectores, 1991. Bogotá
4 Historia de la poesía Colombiana.. Universidad de Antioquia, 1987. Medellín
5 Libro del encantado. Antología poética. Instituto Colombiano de Cultura, 1986. Bogotá
6 Quessep, Giovanni. Carta imaginaria.Ancora Editores, 1998. Bogotá.




Giovanni Quessep en Popayán

Bibliografía



Obra publicada
  • Después del paraíso (1961)
  • El ser no es una fábula (1968)
  • Duración y leyenda (1972)
  • Canto del extranjero (1976)
  • Libro del encantado (1978)
  • Madrigales de vida y muerte (1978)
  • Preludios (1980)
  • Muerte de Merlín (1985)
  • Un jardín y un desierto (1993)
  • Carta imaginaria (1998)
  • Antología poética (1993)
  • Brasa lunar (2004)
  • Metamorfosis del jardín (2006)
Crítica e interpretación de su obra
  • Un jardín y un desierto. Hernán Reyes Peñaranda. En: Gaceta Colcultura. Bogotá. No. 20-21 (Abr., 1994) p. 101-102
  • Giovanni Quessep: la errancia y la proximidad. Alvaro Rodríguez T. En: Revista Casa Silva. Bogotá. No. 6 (Ene., 1993) p. 163-164
  • Giovanni Quessep: A manera de interpretación. Martha L. Canfield. En: Razón y Fábula. Bogotá. No. 17 (Ene.-feb., 1970) p. 59-64
  • Giovanni Quessep. Fernando Charry Lara. En: El Café Literario. Bogotá, Vol. 1 No. 4 (Jul.-ago., 1978) p. 46
  • Giovanni Quessep o la poesía sin más. Cristo García Tapia. En: El Heraldo. Revista Dominical. Barranquilla. (Dic. 13, 1987) p. 10
  • Giovanni Quessep: el encantado y su amarga desdicha. En: Gaceta Colcultura. Bogotá. Vol. 5 No. 37-38 (1982) p. 14-16


http://dintev.univalle.edu.co/cvisaacs/quessep/bibliografia.htm





Cronología

1939: Nace en San Onofre, Sucre.


1949: Debido a la violencia bipartidista de la época, se traslada a Sincelejo donde estudia la primaria en el colegio del sacerdote español Antonio Prieto.


1955: Termina el bachillerato en el Instituto Nacional Simón Araújo. Allí, recibe las primeras influencias literarias a través de La Divina Comedia, y publica sus primeros poemas en la revista del colegio.


1956: Viaja a Bogotá donde ingresa estudiar Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana. Dos años más tarde, se retira de Derecho y dedica todo su tiempo a la literatura. Trabaja como docente en la misma universidad hasta el día de su grado.

1962: Obtiene el título de profesional en Filosofía y Letras.

1963: Ingresa al Instituto Caro y Cuervo donde realiza un postgrado en Literatura Hspanoamericana. Asiste a cursos en la Biblioteca Nacional y la Universidad de los Andes con el poeta Jorge Guillén sobre el Siglo de Oro español y la Generación del 27.

1964: Se gradúa como especialista en Literatura Hispanoamericana. Y continúa como docente en la Universidad Javeriana.

1966: Viaja a Italia tras los pasos del maestro. El viaje lo realiza en barco, así que hace escala en Venezuela, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Alicante y Barcelona. Quince días después llega a Italia.

1967: Se dedica un tiempo a estudiar italiano y, posteriormente, toma el curso conocido como Lectura Dantis.

1969: Regresa a Colombia, donde se vincula nuevamente como docente con la Universidad Javeriana de Bogotá.

1982: Se retira de la Universidad Javeriana y viaja a Popayán, donde rápidamente se vincula con la Universidad del Cauca en el Departamento de Español y Literatura.

1992: La Universidad del Cauca le otorga el Doctora Honoris Causa en Filosofía y Letras.

2003: Se jubila como docente en la Universidad del Cauca.

2004: Publica su libro Brasa Lunar con el que obtiene el Premio de Premio de Poesía José Asunción Silva.

2007: Sus exalumnos le rinden un homenaje en el Paraninfo de la Universidad del Cauca. Viaja a Bogotá e ingresa a la Universidad Javeriana donde estudia Filosofía y Letras.

http://dintev.univalle.edu.co/cvisaacs/quessep/cronologia.htm







sábado, 7 de abril de 2012

Helmut Newton / Entre el bien y el mal

Helmut Newton según Depoi
DE OTROS MUNDOS
Helmut Newton y otros / Culos
Helmut Newton en el Gran Palais de París
Diecisiete fotos
Tacones y seducción
El fotógrafo y las dioseas
Tres muchachos de Pasadena / Un tributo a Helmut Newton
Helmut Newton / Fotos memorables / Elsa Peretti
Helmut Newton / Fotos memorables / Autorretrato con esposa y modelos
Helmut Newton / La elegancia de la perversión
Helmut Newton / Escultor de mujeres

FICCIONES
Casa de citas / Helmut Newton / La fotografía como arte
Casa de citas / Helmut Newton / Sobre el buen gusto
Casa de citas / Helmut Newton / Mujeres
Casa de citas / Helmut Newton / Jude
Casa de citas / Helmut Newton / Sado

DRAGON
Helmut Newton / Seven Photos
Helmut Newton / Twenty Photos
Helmut Newton / Elsa Peretti
Helmut Newton / Prince of Porn
Helmut Newton / Porno Chic / Anne Tucker

Helmut Newton
(1920 – 2004)

Helmut Newton nació el 31 de octubre de 1920, bajo el signo de Escorpio, en Berlín. Su padre era un acomodado fabricante de botones. El joven Helmut cursó estudios elementales hasta que las llamadas "Leyes Núremberg" impusieron la separación de niños judíos y arios, en plena época nazi. Su padre, a quien no agradaba la idea de que su hijo quisiera hacerse fotógrafo, lo envió al colegio norteamericano de Berlín. Pero Helmut fue un alumno vago e incorregible, intensado solamente en la natación, las chicas y la fotografía, de modo que pronto dejó el colegio.
En 1936 fue alumno de la fotógrafa Yva (Elsa Simon), quién más tarde moriría en el campo de concentración de Auschwitz. Después de dos años de aprendizaje con Yva, Helmut Newton abandonó Berlín el 5 de diciembre de 1938, y se dirigió a Singapur, donde encontró trabajo como reportero gráfico en el Singapore Straits Times. Dos meses más tarde, el redactor jefe del periódico le despidió por inútil. En 1940, Newton arribó a Australia y sirvió cinco años en el ejército australiano como soldado raso, casi siempre al volante de un camión o como peón de vía de ferrocarril.
Después del servicio militar abrió un pequeño estudio fotográfico en Melbourne. En 1948 se casó con la actriz June Brunell, que a partir de 1970 se dio a conocer como fotógrafa bajo el pseudónimo de Alice Springs e influyó considerablemente en su obra. A partir de mayo de 1961, Newton trabajó intensamente con regularidad para la edición francesa de Vogue, la revista de moda que a lo largo de 25 años publicaría sus mejores fotos del género y lo convertiría en el genio de la fotografía del siglo XX. También trabajó en esa época para las ediciones americanas, italianas y alemanas de Vogue, Linea Italiana, Queen, Nova, Jardin des Modes, Marie Claire y Elle.
El 23 de enero de 2004, Helmut Newton falleció en un accidente de coche en Los Ángeles. El fotógrafo perdió el control de su Cadillac debido a un ataque al corazón, según se cuenta, y se estrelló contra el hotel donde se alojaba, el Chateau Marmont de Hollywood.


Fotografías de Helmut Newton



Helmut Newton
OTRA BIOGRAFÍA




Helmut Newton nació en 1920 y su auténtico nombre es Helmut Neustädter. Fue un fotógrafo alemán de origen judío que se vio obligado a abandonar su país por culpa de la II Guerra Mundial.

Su introducción en el mundo de la fotografía data de 1936 cuando comenzó a trabajar como aprendiz en el estudio fotográfico de Else Simón (Yva). Ella era famosa por sus retratos de desnudos y su fotografía de moda. Estuvo allí hasta 1938, año en que abandona su Berlín natal. Pasó varios años en Singapur y Viena y vivió en París más de 25 años.

Helmut Newton trabajó para la edición francesa, inglesa, americana e italiana de la revista Vogue. Sus trabajos también fueron publicados en las revistas Marie Claire o American Playboy.



En la actualidad sus fotografías son muy reconocidas. Newton creó un nuevo estilo en el mundo de la moda, en el canon de belleza y en la admiración del desnudo. Todo esto le granjeó mucho éxito como fotógrafo a pesar de tener muchos detractores en su época.

Newton tenía preferencia por las mujeres altas, delgadas y huesudas y las retrató tanto vestidas como desnudas. También centró muchos de sus trabajos en la imagen andrógina de algunas de ellas y las vistió como hombres. Todo esto ocurría en plena revolución sexual y cuando la mujer de la época estaba en la búsqueda de su nueva identidad.

La fotografía de Newton demuestra las facetas más diversas de los nuevos tipos de mujer.

Fue premiado en numerosas ocasiones y publico algunos libros con sus imágenes. El primero de ellos en 1976 y se llamaba "Mujer blanca".

Murió en el año 2004 en Los Ángeles, Estados Unidos.






José Paz

Helmut Newton, entre el bien y el mal

           
         Hay miradas con trampa y miradas tramposas, que no es lo mismo;  también miradas perversas  y pervertidos de profesión, y no nos liemos que no es el caso ni el sitio. La perversión de la mirada poco tiene nada que ver con el pervertido de oficio. El sexo como imagen puede ser  un motor muy potente,  pensemos por un momento en la publicidad, pero un cuerpo desnudo en sí mismo no vale nada,  no pasa de ser un lugar común sin destino claro. Que el sexo nos atrapa es una realidad manifiesta, pero tampoco  a cualquier precio, el sexo guarda para sí muchos misterios, entre ellos el complejo y valioso mecanismo de la seducción.  Los caminos de la seducción son los que nos  introducen en el territorio del erotismo como lugar prohibido, alejándonos de la pornografía, que como destino es demasiado estéril.

Foto de Helmut Newton


 Entre los  más valiosos condicionantes del sexo está el de la provocación, que bien llevado es una virtud como la seducción, de la que Helmut newton ( Berlín 1920- Los Ángeles 2004) fue  maestro. Llenó de trampas su mirada perversa, rodeado  de tacones y lencería en papel cuché convirtiendo a todos sus destinatarios en potenciales víctimas. Ninguna imagen suya es inocente, en todas inocula una cantidad de veneno que varía según la publicación. No olvidar que este  alemán y judío errante, como tantos otros para salvar el pellejo, trabajó básicamente en publicaciones de moda, quizás por ello  todas sus imágenes desprenden todavía sabor a tinta impresa. Su obra resultó  un triángulo perfecto, entre el retrato, la moda y el desnudo, estos últimos como subgéneros del primero.

Helmut Newton y El origen del mundo

    Todo su trabajo se construye a base de ficciones que  nos relanzan ecos de su pasado, de su propia biografía. Autores como Brassaï, Leni Riefenstahl siempre estarán presentes en su elegante y sofisticada mirada. Pese a ser judío hay mucho de delirio y de superioridad aria en su visión. Cada bocanada nos llena de glamour, cada escorzo de mujer envuelve una gran lección de seducción que agitará nuestro pensamiento indefenso. Nunca jamás volveremos a la inocencia,  ni convirtiéndonos  en sus detractores, que también los hay.  Fue acusado de misoginia y de comercializar una imagen de mujer inadecuada;  él siempre salió al paso de ello con naturalidad.       En blanco y negro rabioso, o en colores vaporosos o contrastados según se preste, su mundo no es terrenal, pero se llena de argumentos vividos o revividos a través del cine y de su mirada estetizante. Cada imagen incluye una narrativa, un mensaje envuelto que habrá que ir descifrando. Son imágenes aparentemente preñadas de sencillez, si por tal entendemos que se desprendan de grandes escenografías, lo suyo es pura mirada y magia, el artificio de la luz que convierte a cada uno de sus fotografiados en verdaderas esculturas a merced de un brillante control de la toma y de la copia. Sus escenarios no pasan desapercibidos, muchos son espacios muy comunes, una cocina, un taller mecánico, la calle. Siempre localizaciones muy bien elegidas que sensorialmente nos transportan al destino de la perversión. Una y otra vez nos sentiremos incómodos, involuntariamente mirones, cómplices de un deseo que no sabremos valorar convenientemente. Nuestras conciencias quedarán para siempre señaladas y no sabremos muy bien por qué.
Foto de Helmut Newton
http://josepazartefoto.blogspot.com/2012/01/helmut-newton-entre-el-bien-y-el-mal.html