jueves, 20 de diciembre de 2012

David Lynch


(1946)

David Keith Lynch, nació el 20 de enero de 1946 en un pequeño pueblo de Montana llamado Missoula, Estados Unidos. Su infancia transcurrió en ambientes naturales, casi siempre magníficos por su belleza pero en ausencia de amigos de su edad. Sólo en compañía de sus dos hermanos menores. Su padre, científico, trabajaba para el servicio forestal (Ministerio de Agricultura) y su madre maestra de domicilio, y debía trasladarse continuamente por parques nacionales y reservas forestales. En 1961, Lynch y su familia se mudaron del noroeste a Alexandria, Virginia. Según el director, "En una ciudad grande me di cuenta de que había mucho miedo. Viniendo del noroeste, eso te golpea con la fuerza de un tren."

"Creo que era un chico completamente normal," recuerda. "Por supuesto, a todos nos gusta pensar que uno es diferente y único... Según mis recuerdos, tuve una infancia feliz, sin demasiados problemas. Pero los chicos tienen los sentidos particularmente alertas, los ojos muy abiertos, las orejas muy atentas, y el mundo les manda una catarata de informaciones y sensaciones... Los chicos perciben las cosas de manera muy fuerte, pero tienen también una imaginación que puede amplificar los acontecimientos más insignificantes, los detalles más ínfimos. Agrandado por la imaginación de un niño, un pequeño acontecimiento puede convertirse en la más bella o la más horrible de las historias. Cuando era chico esta percepción de las cosas podía ser formidable, pero, al mismo tiempo, turbadora e inquietante. Por ejemplo, poder entrar a una casa y, sin buscar nada en particular, sin imaginarte nada de nada, sentir que hay algo raro en esa casa. Como una nube malvada que flota en el aire y te indica de manera confusa que en esa casa algo anda mal. Hay gente adulta, todo parece normal, pero sentís que hay algo escondido, que en la casa reina un cierto malestar subterráneo que los que viven ahí no quieren que los demás vean... En mi casa todo era muy tranquilo, muy normal. Mis padres nunca se pelearon, hasta tal punto que a veces hasta me habría gustado que se pelearan un poco, que hubiera en la casa un poco de movimiento. Pero jamás pasó nada. Nuestra casa era un lugar sólido, estable, tranquilizador. Quizá cuando desde el principio se posee una estabilidad tan grande, un fundamento bien sólido, uno se encuentra más inclinado a salir de sí mismo. Mientras que si uno crece en la inseguridad, después busca desesperadamente la seguridad, sin arriesgarse tanto. Desde ese punto de vista, creo que tuve suerte."

"Cuando era un adolescente, intentaba divertirme 24 horas al día. No empecé a pensar hasta que tuve 20 o 21. Hacía cosas estúpidas y comunes. [...] No sucedió mucho en el piso de arriba hasta los 19. Mi madre se negó a darme libros para colorear cuando era niño. Probablemente me haya salvado, porque si lo piensas, lo que hace un libro para colorear es destruir completamente la creatividad."

Así hasta que cumplió 19 años. O sea, edad en la que comenzó su ir y venir por diferentes escuelas de arte, las cuales abandonaba. En el año 1965, sin embargo, ingresó a la Pennsylvania Acadamy of Fine Arts (PAFA), de Philadelphia. "Era un tiempo magnífico para estar en la Academia," asegura. "Las escuelas tienen olas, y sucedió que yo le pegué a una ola creciente y gigante. Había tanta gente buena en la escuela. Y ese fue el comienzo de todo. Se me aclararon las cosas en términos de pintura, y mi estilo encontró su camino."

"La casa a la que me mudé quedaba frente a la morgue, al lado de Pop's Diner. El área tenía un ambiente grandioso -fábricas, humo, autopistas, diners, los personajes más extraños, las noches más oscuras. La gente tenía historias cinceladas en sus rostros, y yo veía imágenes vívidas -cortinas de plástico sostenidas con curitas, harapos rellenando ventanas rotas- mientras atravesaba la morgue camino a un negocio de hamburguesas."

"Yo vivía en la calle 13 y Wood. Es un lugar muy industrial. A las 5:00 ya no hay nadie en el barrio. Nadie vive ahí. Y me gusta mucho eso. Es hermoso, si lo ves de manera correcta."

"Vivíamos barato, pero la ciudad estaba llena de miedo. Un nene fue baleado en nuestra calle y las marcas de tiza que rodeaban el lugar en el que había yacido quedaron en la vereda durante cinco días. Nos robaron dos veces, nos dispararon a las ventanas y nos robaron el auto."
Entre sus obras de la época había una compleja y entretenida mesa de pool eléctrica y una serie de "mujeres mecánicas", esto es, claro, mujeres que se convertían en máquinas de escribir.

Es allí donde encontró su verdadera vocación. Disfrutó muchísimo esa etapa junto a otros con inquietudes artísticas. Su inclinación por la pintura se hizo manifiesta.

Tras pasar por escuelas de arte, en 1965 Lynch y un amigo, Jack Fisk, viajaron a Europa para estudiar con el pintor expresionista Oskar Kokoschka en Salzburgo, Austria. Viajaron a París, y finalmente a Atenas, Grecia, pero regresaron a los Estados Unidos a los 15 días. "No me gustó Europa," asegura. "Pensaba todo el tiempo, aquí es donde voy a pintar. Y no había ningún tipo de inspiración allí para la clase de trabajo que quería hacer. [...] Tenía la intención de quedarme tres años. En cambio, ¡me quedé 15 días! Me acuerdo de estar acostado en un sótano en Atenas con lagartos que trepaban a las paredes, y pensaba en que estaba a 7.000 millas de McDonalds!"

De vuelta en Alexandria, consiguió (y perdió sistemáticamente) una serie de trabajos: en una cigarrería, en una tienda de arte, en una oficina de ingeniería y en una marquería, cuyo dueño se llamaba, apropiadamente, Michelangelo.

"Cuando era despedido, eso me llevaba a otra parte, a nuevas experiencias. Cada vez que me echaban, ¡estaba feliz de la vida!", recuerda. "Pero después de limpiar un baño tapado (un trabajo que nadie más quería) por cinco dólares, habría ido a cualquier parte con tal de salirme de ahí."

Se casó cuatro veces y tuvo una hija con su primera mujer (Peggy Lentz, 1967-1974), un hijo con su segunda mujer (Mary Fisk, 1977-1987). Su tercera mujer fue la productora y editora de sus films, Mary Sweeney (2006), con quien tuvo un hijo en 1992.  Su último matrimonio se celebró el 26 de febrero de 2009 con Emily Stofle, actriz que aparecía brevemente en Inland Empire.


FILADELFIA Y LOS PRIMEROS LARGOMETRAJES
En 1966, Lynch se instala en la ciudad FiladelfiaPensilvania, asistiendo al Pennsylvania Academy of Fine Arts (PAFA). Allí se dedicó en principio a la confección de complejos mosaicos a base de figuras geométricas, a los que él llamó Industrial Symphonies. Por aquel tiempo, tuvo sus primeros devaneos cinematográficos. Su primer corto recibió el título de Six Men Getting Sick ("Seis hombres enfermos") (1966). Él lo describió como "57 segundos de desarrollo y pasión, y tres segundos de vómito". Con esta pieza ganó el certamen anual de la Academia. Este pequeño éxito le permitió abordar su segundo cortometraje: The Alphabet.
A partir de 1970, Lynch se centró exclusivamente en el arte cinematográfico. Consiguió un premio de 5.000 dólares del American Film Institute por The Grandmother, ("La abuela") sobre un pobre chico de la calle que se las ingenia para conseguir una abuela a partir de una semilla. Esta película de 30 minutos de duración muestra ya muchos de los patrones característicos en su cine de madurez, incluyendo un sonido perturbador y envolvente y una potente imaginería enfocada a los deseos y al inconsciente reprimido, todo ello lejos de los métodos tradicionales de narrar.



ERASERHEAD
En 1971, Lynch se trasladó a Los Ángeles para asistir a las clases del American Film Institute Conservatory. Fue allí donde empezó a trabajar en su primer largometraje,Eraserhead, aprovechando una ayuda de 10.000 dólares concedida por dicha institución. Este dinero no alcanzó para terminar el film y por este motivo la película no se remataría hasta el año 1977. Lynch tuvo que pedir dinero a amigos y familiares, incluyendo a su amigo de la infancia Jack Fisk, diseñador de producción y marido de la actriz Sissy Spacek, e incluso se dedicó a vender periódicos para financiarla.
Eraserhead es una película enigmática y sombría, plena de guiños surrealistas y elementos desasosegantes. Por tal motivo fue rodada apropiadamente en blanco y negro. Cuenta la historia de un joven tranquilo (papel que interpreta Jack Nance) que vive en una especie de área industrial y cuya novia da a luz a una rara bestezuela que no para de gemir. Lynch se refiere a la película como “mi historia de Filadelfia”, aludiendo al hecho de que refleja muy bien todas las crudas experiencias que vivió en esa ciudad en su etapa de estudiante, experiencias que le marcaron profundamente.
Sobre la película, la crítica ha afirmado que sugiere o intenta sugerir los miedos y ansiedades del propio cineasta acerca de la paternidad, personificados en el grotesco aspecto del bebé, que se ha convertido en uno de los íconos del cine fantástico de todas las épocas. El director ha rehuido en más de una ocasión explicar cómo fue elaborada la criatura, pero la leyenda cuenta que fue construida a partir de un feto de vaca embalsamado.
Debido a sus extravagantes contenidos, al principio se pensó que Eraserhead no podría ser exhibida comercialmente, sin embargo, gracias al esfuerzo del distribuidor Ben Barenholtz, se convirtió pronto en un clásico, típico en salas especializadas en proyecciones de medianoche, fuera de las grandes audiencias. La crítica más avanzada la alabó inmediatamente como obra maestra, lo que colocó al director a la cabeza de la vanguardia cinematográfica. El gran director Stanley Kubrick afirmó con admiración que era una de sus películas favoritas de toda la historia del cine. El éxito provocó que el equipo de actores y técnicos (entre ellos el cámara Frederick Elmes, el técnico de sonido Alan Splet, y el actor Jack Nance) siguieran trabajando con Lynch en años posteriores.

EL HOMBRE ELEFANTE Y DUNE
Eraserhead atrajó la atención del productor Mel Brooks, quien contrató a Lynch para dirigir la película de 1980 The Elephant Man (El hombre elefante), un biopic sobre la figura deJoseph Merrick, un hombre de clase baja con tremendas malformaciones físicas. Esta película, rodada igualmente en blanco y negro, fue un gran éxito comercial y obtuvo ocho nominaciones a los Óscar, incluyendo el de mejor director y mejor guion adaptado para Lynch. Del mismo modo demostró la viabilidad comercial de sus propuestas.

Posteriormente, el cineasta aceptó dirigir una superproducción que adaptaba la novela de ciencia-ficción Dune, del escritor Frank Herbert, para el productor italiano Dino De Laurentiis, con la condición de que la productora se comprometiera a financiar un segundo proyecto sobre el cual Lynch mantendría control creativo total. Aunque el productor esperaba que Dune (1984) supondría algo así como la nueva Guerra de las galaxias, la película resultó un gran fiasco comercial, siendo además vapuleada por la crítica. Se calculó que ingresaría 45 millones de dólares que al final se quedaron en sólo 27,4. Para compensar pérdidas, el estudio elaboró una versión alargada para la televisión que desvirtuaba el montaje del director y que Lynch desautorizó inmediatamente.

BLUE VELVET

La segunda película de Lynch producida por De Laurentiis fue Blue Velvet (Terciopelo azul, 1986), la historia de un joven universitario (representado por el actor que protagonizaraDuneKyle MacLachlan) que descubre el lado oscuro de una pequeña ciudad, al investigar la procedencia de una oreja cortada que había encontrado casualmente en el transcurso de un paseo campestre. La película muestra actuaciones memorables de Isabella Rossellini, en el papel de una cantante atormentada, y de Dennis Hopper en el de un criminalpsicópata, líder de una banda de matones de medio pelo.
Blue Velvet obtuvo un gran éxito de crítica y proporcionó a Lynch su segunda nominación al Óscar al mejor director. La película presenta algunos lugares comunes en su cine: una cuidadísima puesta en escena, ciertos episodios y conductas inexplicables, mujeres ultrajadas, los malsanos entresijos de una pequeña comunidad, y la utilización poco convencional de canciones antiguas. Blue velvet, de Bobby Vinton e In dreams de Roy Orbison suenan en este film extrañas y perturbadoras. Esta fue la primera ocasión en que Lynch trabajaba con el compositor Angelo Badalamenti, quien contribuiría en todas sus películas posteriores.
El director Woody Allen, cuya cinta Hannah y sus hermanas fue nominada como mejor película, afirmó que Blue Velvet era el mejor filme del año. La película, que es comúnmente considerada como una de las obras maestras del cine contemporáneo, ha llegado a convertirse en un icono de la cultura popular.


TWIN PEAKS, WILD AT HEART

Al no obtener financiación para posteriores guiones, a finales de los 80 Lynch optó por colaborar con el productor televisivo Mark Frost en la serie televisiva Twin Peaks, acerca de una pequeña localidad de Washington donde ocurren extraños sucesos. La historia se centraba en las investigaciones realizadas por el agente especial del FBI Dale Cooper (de nuevo Kyle MacLachlan) en torno a la muerte de una conocida estudiante de secundaria llamada Laura Palmer, una investigación que iba revelando los escabrosos secretos de muchos ciudadanos aparentemente respetables. El cineasta dirigió seis episodios en total, incluyendo los dos primeros, y escribió o co-escribió algunos más, e incluso apareció como actor en algunos de ellos.
La serie se estrenó en la cadena ABC Network el 8 de abril de 1990 y poco a poco fue revelándose como todo un fenómeno cultural. Ningún otro proyecto de Lynch ha obtenido semejante aceptación. La serie fue vendida a infinidad de países, y algunos de sus latiguillos ingresaron en la cultura popular. Se hicieron parodias de la misma en el showSaturday Night Live y en la serie de animación Los Simpson. Lynch apareció en la portada de la revista Time en gran medida debido al gran éxito cosechado con Twin Peaks. El director encarnó el papel del vociferante y medio sordo jefe del agente Cooper, Gordon Cole.
Pese a todo, Lynch chocó con los responsables de la cadena por distintos motivos, en especial por la posibilidad de revelar o no la identidad del asesino de Laura Palmer. La cadena insistía en desenmascararlo ya en la segunda temporada, pero Lynch quería guardarlo en secreto hasta el final. Lynch pronto se desencantó de la serie y como resultado muchos miembros del reparto declararon sentirse “abandonados”.
Fue en aquel tiempo cuando Lynch empezó a colaborar con la editora, productora y su compañera en la vida real, Mary Sweeney, que había trabajado como asistente para él enBlue Velvet. Esta colaboración se prolongaría a lo largo de once proyectos. De su relación nació un hijo.
Su siguiente largometraje fue una adaptación de la novela de Barry GiffordWild at Heart (Corazón salvaje), una alucinante, sensual y atropellada “road movie” protagonizada por los actores Nicolas Cage y Laura Dern. La producción obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1990, pero no contó con la aprobación de la crítica ni el respaldo del gran público. Se dice que algunos espectadores abandonaban la sala en las exhibiciones de prueba.
Twin Peaks acabó sufriendo serios reveses de audiencia y fue retirada en 1991. Mientras tanto Lynch escribió una precuela sobre los últimos siete días en la vida del personaje de Laura Palmer, que dio lugar al largometraje Twin Peaks: El fuego camina conmigo (1992), un desastre de taquilla que acarreó al director las peores críticas de su carrera.


Industrial Symphonies, On the air, American Chronicles y Hotel Room


El eslabón perdido entre Twin Peaks y Wild at Heart, es el espectáculo musical Industrial Symphony No. 1: The Dream of the Broken Hearted, una nueva colaboración con Angelo Badalamenti en la que canta Julee Cruise y actúan varios actores de Twin Peaks, así como Nicolas Cage y Laura Dern. Lynch confesó que la obra reflejaba de alguna forma una relación sentimental rota. El director produjo en 1990 un vídeo de 50 minutos sobre la obra.
Durante este periodo Lynch volvió a colaborar con Mark Frost en la serie de humor On the Air para la ABC, sobre los orígenes de la televisión. En EE.UU. sólo se emitieron tres episodios. Esta colaboración se prolongó en la serie documental American Chronicles.
Su siguiente proyecto fue una miniserie de escasa importancia para la cadena HBO titulada Hotel Room, la cual narraba los acontecimientos que se enmarcaban en una misma habitación de hotel a lo largo de varias décadas.


LOST HIGHWAY, THE STRAIGHT STORY
En 1997 Lynch volvió a la palestra con el complejo film de argumento no lineal Lost Highway (Carretera perdida), el cual poseía muchos elementos de cine negro. Fue coescrito con Barry Gifford y protagonizado por los actores Bill Pullman y Patricia Arquette. La película fracasó comercialmente, pero recibió críticas contrapuestas. No obstante, gracias en parte a la banda sonora en que aparecían cantantes y grupos como Marilyn MansonRammsteinNine Inch Nails y The Smashing Pumpkins, Lynch obtuvo una nueva audiencia por parte de espectadores de la llamada Generación X.


En 1999, sorprendió muy positivamente a sus fans y a la crítica con una película producida por la compañía Disney: The Straight Story (Una historia verdadera), que era, al menos aparentemente, una sencilla película sin pretensión alguna contando una historia real acerca de un hombre de pueblo (incorporado por el viejo actor Richard Farnsworth) que emprende un largo viaje de estado en estado, a bordo de un cortacésped, con el único fin de hacer las paces con su hermano enfermo. La película recibió muy buenas críticas y proporcionó a su autor nuevas audiencias.

Mulholland Drive, Dumb Land, Rabbits y Darkened Room


Ese mismo año Lynch tentó una vez más a la cadena ABC con la idea de un drama para la televisión. La cadena dio el visto bueno y se grabó el episodio piloto, de dos horas de duración. Pero controversias sobre el contenido y la duración de la serie la aparcaron definitivamente.
Con la aportación de 7 millones de dólares por parte de la productora francesa Studio Canal, el director convirtió ese episodio piloto en un largometraje. Mulholland Drive es una historia extraña que trata de ahondar en la vertiente oscura de Hollywood, la “fábrica de sueños”. Está protagonizada por Naomi WattsLaura Harring y el actor Justin Theroux. En lo comercial, la película funcionó relativamente bien en todo el mundo, mereciendo además reseñas positivas, lo que supuso a su director el premio al mejor director en el Festival de Cannes del año 2001 (este premio lo compartió con Joel Coen por El hombre que nunca estuvo allí) y otro premio al mejor director otorgado por la New York Film Critics Association.
En 2002, Lynch desarrolló una serie de cortos para Internet titulada Dumb Land. Los ochos episodios de que constaba, intencionadamente muy duros de contenido e interpretación, aparecieron posteriormente en formato DVD.
Lynch dedicó a sus incondicionales ese mismo año una comedia de situación a través de su página web. La serie se tituló Rabbits ("Conejos") y constó de ocho episodios plenos de surrealismo que se desarrollaban en un cuarto habitado por extrañas personas con cabeza de roedor. Posteriormente, el director rodó en vídeo digital el corto Darkened Room, a imitación del exitoso cine de terror japonés de los últimos años.


INLAND EMPIRE
En el Festival de Cannes correspondiente a 2005, el cineasta anunció que durante un año había estado rodando en Polonia, por medio de técnicas digitales, su último film. La película, titulada INLAND EMPIRE (en mayúsculas) supone casi un compendio del cine de este director audaz e inquietante desde sus comienzos. La historia, retorcida y con tintes pesadillescos, desarrolla distintos niveles argumentales entremezclados, sin aclarar nunca los nexos lógicos entre ellos. Abunda en primeros planos expresionistas (especialmente de la atribulada Laura Dern), el sonido es distorsionado y envolvente, y los efectos especiales unidos a las numerosas escenas cómico-grotescas que contiene producen un gran impacto visual. El reparto de la película incluye actores habituales de Lynch como la ya mencionada Laura DernHarry Dean Stanton, y la protagonista deMulholland Drive Naomi Watts, con un cameo de Justin Theroux (supuestamente uno de los actores disfrazados de conejos en la serie del mismo nombre), además de la actuación estelar del británico Jeremy Irons, y la participación de la méxico-americana Laura Harring al final del filme. Lynch describió la película como "un misterio acerca de una mujer metida en grandes dificultades”. Se estrenó en diciembre de 2006, habiendo suscitado hasta el momento entre los críticos, como en ocasión de los más recientes largometrajes del director, multitud de comentarios y opiniones enfrentadas.


PREMIOS

Oscar
AñoCategoríaPelículaResultado
2001Mejor direcciónMulholland DriveNominado
1986Mejor direcciónBlue VelvetNominado
1980Mejor dirección
Mejor guion adaptado
El hombre elefanteNominado
Globos de Oro
AñoCategoríaPelículaResultado
2001Mejor dirección
Mejor guion
Mulholland DriveNominado
1986Mejor guionBlue VelvetNominado
1980Mejor direcciónEl hombre elefanteNominado

GALARDONES

Lynch ha ganado dos veces el Premio César francés a la mejor película extranjera, y en 2002 fue presidente del jurado del Festival de Cannes, donde había ganado la Palma de Oro en 1990. En 2002 fue asimismo galardonado por el gobierno francés con la Legión de Honor. El 6 de septiembre de 2006 recibió el León de Oro en el Festival de Venecia por sus contribuciones al Séptimo Arte. En este mismo festival presentó su último film, INLAND EMPIRE.
Ha recibido cuatro nominaciones a los Oscars: Mejor director por El hombre elefante (1980), Terciopelo azul (1986) y Mulholland Drive (2001), y mejor guion adaptado por El hombre elefante (1980).

OTRAS ACTIVIDADES

A parte del cine, David Lynch ha desarrollado su creatividad en el campo de la pintura. En España su obra pictórica pudo verse con la exposición Action-reaction, que recorrió en 2009 ciudades como Zaragoza y Granada. Lynch también ha colaborado en el mundo de la música con la creación de videoclips, entre los que destacan Dangerous de Michael Jackson (1992), Longing de Yoshiki (1995), Rammstein de Rammstein (1996) y Shot in the Black of the Head de Moby (2009) entre otros.


FILMOGRAFÍA



Fuente: Wikipedia


FRASES DE DAVID LYNCH

  • "La muerte en mi mente no es una finalidad. Hay un continuo: Es como por la noche, que te vas a dormir y durante el día te despiertas, o cuando te despiertas, y es un nuevo día".
  • "Hay que estar dispuesto a dejarse llevar por el mundo abstracto. Hay que querer perderse en él. Si no, se tendrá la sensación de frustración".
  • "El absurdo es lo que más me gusta en la vida. Si ves a un hombre en repetidas ocasiones golpear contra un muro hasta sangrar, después de un tiempo te hacen reír porque se convierte en absurdo.”
  • "Me interesa saber que se esconde tras las limpias fachadas, tras los visillos de las casas, explorar los recovecos tortuosos de la existencia. Soy como un detective que destapa lo que los demás ocultan. Y es que este mundo de hoy no es un lugar tan maravilloso como dicen. No es el sueño más brillante."
  • "Los sueños verdaderamente importantes son los que tienes cuando estás despierto."
  • "Hay gente a la que le gustan las películas que se entienden y hay gente a la que le gustan las películas que dejan espacio para que el espectador sueñe. A mí me gustan las que permiten soñar. La comprensión intelectual no tiene más importancia que la posibilidad de sumergirse en cada escena separadamente. Me encanta enamorarme de una idea y ver cómo se transforma en cine, qué va haciendo con esa idea el proceso de filmación."




miércoles, 12 de diciembre de 2012

Alfredo Bryce Echenique / Plagiario y cínico





Alfredo Bryce Echenique
(Lima, 1939)

Narrador peruano cuya prosa desenvuelta y osada lo ha situado entre los más originales narradores latinoamericanos. Bryce Echenique ha desarrollado una narrativa muy próxima al cuento oral, donde se difuminan las fronteras entre realidad y ficción, pues el autor recurre frecuentemente a sus propias experiencias para configurar un relato vivo y plagado de giros y peripecias. Profundo conocedor de la sociedad limeña, clasista y contradictoria, recurre a la ironía para lograr un humorismo que pretende provocar, según el propio autor, «la sonrisa lúcida». Es además el creador del antihéroe latinoamericano en Europa, caracterizado por sus contradicciones personales y una constante evocación de su lejano país.

Alfredo Bryce Echenique


Hijo de Francisco Bryce y Elena Echenique, miembros de la antigua oligarquía limeña, realizó sus estudios secundarios en los colegios Santa María y San Pablo de Lima (1950-56). En 1957 ingresó a la Universidad de San Marcos de Lima, en la que se graduó de bachiller en derecho (1963), abogado (1964), bachiller en literatura con una tesis sobre Hemingway (1964) y doctor en literatura con una tesis sobre Henri de Montherlant (1977).

En octubre de 1964 viajó a Francia con una beca por un año para estudiar en la Universidad de La Sorbona, pero decidió permanecer en Europa y viajó por Francia, Italia, Grecia y Alemania. Instalado de nuevo en París, inició su carrera de escritor y al mismo tiempo se dedicó a la enseñanza, primero como profesor de lengua española en un colegio parisiense (1967-68), para pasar luego a dictar cursos de literatura hispanoamericana en las Universidades de Nanterre (1969-73), La Sorbona (1971-75) y Vincennes (1973-80) en París. En 1980 fue contratado como profesor asociado en la Universidad Paul Valéry de Montpellier. Desde 1985 se instaló en España, residiendo en Barcelona y Madrid. En 1997 regresó a Perú.

La obra de Alfredo Bryce Echenique se inscribe en una corriente de profundos cambios en la narrativa peruana, ocurridos a partir de la década de 1950 con el paulatino desplazamiento del discurso indigenista a la expresión de los nuevos núcleos urbanos de la costa, formados por el intenso proceso migratorio desde el interior del país. Su estilo abiertamente desenfadado y lleno de anécdotas humorísticas y situaciones jocosas le hace heredero de la prosa de Ricardo Palma, el singular autor de las Tradiciones peruanas, con quien comparte también una tierna y benevolente inclinación por el pasado. Pero lo que para Palma era un ejercicio personal de la historia, en Alfredo Bryce Echenique resulta más bien apelación a la memoria y a la nostalgia, y una búsqueda de la especificidad narrativa a través del cuento y la novela.

Bryce Echenique, por otra parte, manifiesta un acabado dominio de la oralidad: sus personajes hablan con una gran dosis de frescura y naturalidad. En el plano de la representación social, su obra ofrece casi siempre un retrato nostálgico de la aristocracia peruana, venida a menos por el surgimiento de un amplio sector de burguesía comercial al promediar la década de 1950. En ese sentido, el modelo que motiva la memoria del narrador se presenta como un microcosmos perfecto, a pesar de sus desajustes y contradicciones.


Inició su carrera literaria con un libro de cuentos,Huerto cerrado (1968), y obtuvo gran éxito con su novela Un mundo para Julius, de 1970, de cierta inspiración biográfica, donde traza el irónico retrato de un sector feliz y despreocupado de la oligarquía limeña. La mirada de Julius, que es la mirada de la infancia, fundamenta la vitalidad lingüística y el leve afán paródico del libro.

El mundo de la adolescencia en la alta sociedad limeña vuelve a ser el tema inspirador de los cuentos y relatos de Felicidad ja, ja (1974): historias llenas de melancolía sobre la difícil iniciación en la vida. Son posteriores un libro de crónicas, A vuelo de buen cubero (1977), la novela Tantas veces Pedro (1977) y Magdalena peruana y otros cuentos (1986).

La peculiar existencia de los intelectuales latinoamericanos en Europa, sirviéndose de la propia experiencia autobiográfica, dio lugar al díptico novelesco Cuadernos de navegación en un sillón Voltaire, compuesto por La vida exagerada de Martín Romaña (1981), que traza el proceso vital de un joven con vocación de escritor (su ruptura con el pasado familiar en el Perú, una etapa de militancia política en París y la búsqueda de una total reconstrucción que el personaje logra a través de la escritura), y la segunda parte El hombre que hablaba de Octavia de Cadiz (1985), también centrada en la figura de Martín Romaña.

Otras obras suyas de narrativa breve posteriormente publicadas son la novela corta Dos señoras conversas (1990), una recopilación de sus Cuentos completos(1995) y el volumen de cuentos Guía triste de París (1999). Por lo que a novela se refiere, hay que recordar los títulos La última mudanza de Felipe Carrillo(1988); Reo de nocturnidad (1997), que le valió el Premio Nacional de Narrativa de 1998, y La amigdalitis de Tarzán (1999). Entre sus últimos escritos cabe mencionar también Permiso para vivir (Antimemorias,1993); No me esperen en abril, de 1995, y A trancas y barrancas (1996).


http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bryce.htm



Alfredo Bryce Echenique

Ese Bryce que andaba por ahí

ENRIQUE VILA-MATAS 15 OCT 2002 - 23:54 CET



Han pasado cinco años desde la última vez que le vi. Por aquellos días, él se despedía de Europa para irse a vivir a Lima para siempre. Volvía a su ciudad, me dijo, para buscar calzoncillos en Miraflores y bañarse en la playa horrible de Lima. "¿Y Europa?", le preguntó Paco Jones, un viejo amigo común. "Me voy de Europa para poder estar finalmente en ella", respondió Bryce. No exagero si digo que tras la respuesta nos pusimos a llorar por vocablos, llorando de verdadera risa. Aquel día de la verdadera risa nos borramos como niños y nos convertimos todos en Julius. Aquel día de hace cinco años fue el último en que le vi. Nadie aquel día dijo que el Planeta es un premio lamentable y que más lo es todavía ver cómo cada año, cuando llega la fecha fatídica, los medios de comunicación confunden, cada vez con mayor alevosía, mercado con creación, eliminando lo literario. Y todo porque dan más dinero que en otros premios y la entrega del premio sale en las revistas del corazón y porque la gente cree que es lo mismo Isabel Allende que Onetti, el doctor Cabeza que Julien Gracq. Es la gran fiesta de los emisarios de la nada, la de los falsos escritores. Este año, en cualquier caso, ha sido una excepción porque ha ganado un autor que, a diferencia de muchas anteriores ediciones, está relacionado realmente con lo literario, y ya hay quien dice que habría incluso que agradecer que esto haya pasado. Es también la gran fiesta de los directores de departamento, de los líderes del mercado, de los equilibristas del marketing, de los licenciados en economía, de los enemigos de lo literario. Pero aquel día de hace cinco años, como es lógico, no tenía sentido hablar de todo esto, porque andábamos de despedida. Aunque, a decir verdad, algo de esto sí que hablamos, pues recuerdo que Bryce citó a aquel aventurero de Conrad que decía que, como vivíamos en un mundo homicida y desesperantemente mercantil, él creía que su mayor deber consistía en aprovechar al máximo las oportunidades que le brindaran.
Recuerdo que aquel día queríamos tanto a Bryce que fuimos tantas veces Pedro como fue necesario y acabamos siendo todos reos de su nocturnidad. No queríamos esperarle en un abril incierto, pero le pedimos que si volvía alguna vez a Barcelona lo hiciera en abril, nunca en septiembre. "No me esperen en diciembre", dijo. Ha sido en octubre cuando ha vuelto, dicen que para quedarse a vivir aquí, para estar de nuevo en esta Barcelona, que vuelve a ser lugar de encuentro de una literatura latinoamericana de la que Bryce es uno sus escritores más sutiles y divertidos, pues maneja como pocos la ironía, la nostalgia, el humor, la ternura y una aguda visión de lo real. Ha vuelto en octubre y lo ha hecho con ese famoso manuscrito que llevaba ya varios años andando por ahí, siendo favorito de no se sabía cuántos premios en los que no había participado, hasta que por lo visto, no hace mucho, decidió darlo por terminado, ilustrando su decisión con un gesto duro, con aquel tipo de movimiento tan serio del que hablaba Capote cuando decía que acabar un libro es como sacar a un niño fuera y pegarle un tiro. Y el tiro, desde luego, se lo ha pegado.


Alfredo Bryce Echenique según JC


Alfredo Bryce Echenique merece 
todos los premios del mundo 
y no creo en esa acusación de plagio”
Joaquín Sabina
(Cantante y "humorista")


El autor peruano presentó su nueva novela, Dándole pena a la tristeza, en Barcelona
Alfredo Bryce Echenique, huidizo y arisco, en su visita a España
Una trabajadora doméstica de su casa de Lima expresó la frase que da título a esa obra, dijo en breve entrevista con la agencia Europa Press
Tiene en mente escribir un libro basado en sus recuerdos de infancia durante los veranos que pasó en la península de La Punta, adelantó

Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 9 de noviembre de 2012, p. 4
Madrid, 8 de noviembre. Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939), el escritor galardonado con el Premio FIL de Lenguas Romances, se ha convertido –desde la concesión de ese galardón, en un personaje esquivo, arisco con la prensa, sobre todo la mexicana, a la que se niega a responder– y furtivo.
De hecho hoy, en Barcelona, presentó su nueva novela, Dándole pena a la tristeza, de una forma poco habitual en un escritor de su envergadura: entrevistas a puerta cerrada, casi clandestinas, y con medios aprobados por él, con los cuales acordó hablar única y exclusivamente de su novela.
Lo que tenía que decir sobre la polémica creada por el premio ya lo dijo hace unos días en las páginas del periódico El País: ¡Que se jodan!
Desde hace algunos años, Bryce Echenique se ha convertido en sinónimo de polémica, sobre todo desde que, hará un lustro, empezaron a salir a la luz numerosos casos de textos plagiados por el autor peruano que firmaba con su nombre sin siquiera mencionar al autor original y, en el mejor de los casos, cambiaba alguna o varias frases.
En España también se conoció un plagio perpetrado por él de un cuento del autor gallego José María Pérez Álvarez,El Chesi, quien en una entrevista con este diario lamentó que Bryce haya convertido el plagio en género literario.
Y reconoció que cuando leyó su texto en una publicación peruana y firmada por Bryce Echenique sintió algo de rabia y decepción: La única acción legal que yo hice fue, digamos y con perdón, cagarme en sus muertos en el momento en que me enteré. Esa acción legal termina ahí y después comienza la acción del perdón o del olvido. No tengo ningún tipo de rencor ni inquina ni pienso hacer absolutamente nada. Lo doy por olvidado.
Insultos a detractores
Alfredo Bryce Echenique, quien recibió de forma excepcional el premio de la FIL en su casa de Lima, sí viajó a España para presentar su nueva novela.
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Alfredo Bryce Echenique, en imagen de 2011, durante una entrevista con La Jornada en Jalapa. El escritor participó en el Hay Festival en la capital veracruzanaFoto Sergio Hernández Vega
Pero en lugar de actos públicos y abiertos con los lectores, su visita se ha caracterizado más por la clandestinidad y la utilización de un medio de comunicación para lanzar insultos y ataques a sus detractores sin responder después a los cuestionamientos de la prensa.
De hecho, en Madrid estuvo en el seminario La literatura y el automóvil, organizado por la Fundación Eduardo Barreiros, donde sólo dio una breve conferencia y concedió la citada entrevista al periódico español, en la que también acusó a sus detractores de ser de extrema derecha y unos frustradosque quieren todos los premios para ellos.
El premio concedido a Bryce Echenique es el más importante que otorga México y está dotado de 150 mil dólares.
En su viaje a Barcelona ocurrió lo mismo. Bryce Echenique no hizo apariciones públicas y de nuevo la entrevista la tuvo sólo con un medio de comunicación, la agencia española Europa Press, a la que además atendió de forma breve y sólo respondió preguntas sobre su novela Dándole pena a la tristeza.
En las escasas respuestas que dio, el escritor fue cortante y arisco. En la entrevista explicó al periodista que una trabajadora doméstica de su casa de Lima le inspiró el título de la novela: Un día, estando ella ya jubilada, le pregunté cómo se encontraba y me respondió que estaba igual que siempre, dándole pena a la tristeza. Y retuve esa frase hasta el año pasado.
Y en el despacho de la agencia se dice además que Bryce Echenique tiene en mente escribir una nueva novela que se base en sus recuerdos de infancia, especialmente en los veranos transcurridos en la pequeña península de La Punta, junto a su familia.
Hasta que no tenga el título claro no voy a empezar con un nuevo trabajo. Aunque mi idea es llamarlo La Punta Madre. Tengo decenas de recuerdos de mi madre en La Punta, casi todos ellos muy dulces, dijo el polémico autor de las novelas Un mundo para Julius yTantas veces Pedro.

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