domingo, 11 de agosto de 2013

Quentin Tarantino

Quentin Tarantino
(1963)


Quentin Tarantino es guionista, director, productor y actor. La carrera de Quentin Tarantino es corta, pero ya es considerado director de culto e icono del cine independiente. Entres los premios obtenidos se cuentan dos Óscar, el Glogo de Oro, la Palma de Oro y el BAFTA. Comenzó en la década de los 90 y promete hacer cine hasta los 60 años. Sus historias, no lineales, magnifican la violencia. 

La vida de este gran guionista, director y actor estadounidense es una de esas que se reservan para las estrellas. Un toque de suerte, mucho carisma, genialidades y estilo, son algunos de los condimentos que encontraremos en la receta de su vida.

Quentin Tarantino nació en Knoxville, Tennessee, el 27 de marzo de 1963 y cuando cumplió dos años ya residía en South Bay, al sur de Los Ángeles. Se crió con su madre soltera y siempre sintió una atracción especial por el cine. Desde muy joven recibió las influencias de diversas culturas populares y cinematográficas.




A los 22 años llegó a Video Archives en Manhattan Beach y se sintió como en su casa, allí sus conocimientos de películas antiguas le fueron sumamente útiles y junto a Roger Avery y Jerry Martínez convirtieron el local en una escuela de cine improvisada.

Con el fin de generar escenas prácticas en sus clases de interpretación, Quentin Tarantino, comenzó a escribir y pulió al máximo esta faceta suya.

Los años corrían y Tarantino pretendía poner en marcha algunos guiones que tenía, pero las oportunidades no aparecían y en su lugar se dejaba notar la frustración. El golpe de fortuna llegó con el guión de "Reservoir Dogs" en 1991, el cual pretendía convertirse en una película sumamente minimalista, barata, en 16mm y con sus amigos como principales intérpretes.

Por fortuna ese guión llegó a manos de Lawrence Bender, quien quedó fascinado y destinó toda su ambición a que se convirtiera en una excelente película. Con las actuaciones de Harvey Keitel, Michael Madsen, Steve Buscemi, Tim Roth, Lawrence Tierney, Chris Penn y el propio Tarantino, "Reservoir Dogs" se transformó en un verdadero éxito a nivel mundial



La carrera de Quentin Tarantino había comenzado y su nombre ya se encontraba en el tapete, lo que vino luego fue todo muy vertiginoso y el director jamás defraudo, lo cual pone a las claras que estamos ante un hombre de cualidades indiscutibles y sobre todo un trabajador incansable.

En 1992 estrena "True Romance" (Amor a quemarropa), la cual fue dirigida por Tony Scott; y un año después se presenta "Natural Born Killers" (Asesinos natos), la cual fue reescrita y dirigida por Oliver Stone.

En 1994 Quentin Tarantino definitivamente se consagra como un guionista y director de suma importancia a nivel mundial con el estreno de "Pulp Fiction", película para la que contó con las actuaciones estelares de John Travolta y Uma Thurman.

A pesar de que la brevedad de su carrera, Tarantino ya es considerado como un director de culto, un icono del cine moderno y actual independiente. De todos modos queda a la vista en sus participaciones actorales su viejo sueño de ser actor, el cual ha logrado concretar, aunque todos sabemos que el guión y la dirección son sus lugares indicados.



Reciclaje Tarantino

En obra de Quentin Tarantino se impone recoger materiales no considerados como productos de alta calidad, y convertirlos en verdadero arte


Ritmo, ingenio, banda sonora, ironía, tempo a la hora de graduar los diálogos y aderezos cómicos (¡esa carreta de dentista con la muela ondulante!) se unen en las extraordinarias dos primeras secuencias deDjango desencadenado, portentos de violencia barriobajera y de insólita desvergüenza cómica que, como la secuencia inicial de Malditos bastardos, pasarán a la historia como parte de lo mejor del cine de Tarantino. Eso sí, a partir de ahí, y como le viene ocurriendo en sus últimos trabajos (no en los dos primeros, Reservoir dogs y Pulp fiction,deslumbrantes, perfectos), a Tarantino le puede un tanto la desmesura. Quizá como metáfora de esos disparos de las Smith & Wesson del siglo XIX que resquebrajan cuerpos como bazocas del XXI, las dos horas y 45 minutos de duración se antojan excesivas. Lo que unido al equivocado trazado del personaje de Samuel L. Jackson (un fantoche paródico en medio de una farsa grotesca, lo que no es lo mismo), provoca que se rebajen un tanto las prestaciones de un, por otra parte, festín visual de primera magnitud.

Sally Menke, la creadora del 'ritmo Tarantino'

Para el director era su "única y auténtica colaboradora"

El estilo Tarantino, ese estilo de rodar películas que golpeó al público en 1992 con Reservoir dogs, ha perdido uno de sus puntales. Quentin Tarantino tiene un oído extraordinario para los diálogos y la música, escribe personajes antológicos y bucea en la historia del cine sin complejos. Pero a todos esos elementos los une una amalgama, el ritmo, y eso nacía de Sally Menke. El pasado lunes 27, Menke, de 56 años, la montadora de todos los largometrajes de Tarantino, fallecía en Los Ángeles mientras caminaba por un sendero en el cañón Bronson en el parque Griffith, una zona agreste de barrancos. El resultado de la autopsia asegura que la muerte le sobrevino tras un golpe de calor, por culpa de los 45 grados que marcaban los termómetros en el día más caluroso en la ciudad californiana desde que en 1877 empezaron a archivarse estos datos. Para Tarantino ha sido una pérdida devastadora en lo personal y en lo artístico
Sally JoAnne Menke nació el 17 de diciembre de 1953 en Mineola (Nueva York). En 1978 se graduó en la escuela de artes Tisch, dependiente de la Universidad de Nueva York. Empezó a trabajar como montadora en documentales y en reportajes de las cadenas de televisión CBS y PBS. "Siempre recomiendo a mis ayudantes que empiecen en los documentales como entrenamiento para saltar a la ficción. Los documentales son emoción, impulso, instinto", aseguró Menke en una entrevista en Daily Variety. En su primer trabajo en un largo de ficción montó la comedia Cold feet (1983) y no volvió al cine hasta 1990 con Las tortugas ninja. "Quentin estaba buscando un editor barato y me entrevistó para Reservoir dogs". A Menke el guión le había parecido sorprendente, y se fue a hacer marcha a Canadá. Desde allí telefoneó a Tarantino para saber si había logrado el trabajo, y recibió una respuesta afirmativa. Así nació una relación que la misma Menke calificó de "relación simbiótica creativa". Tras El cielo y la tierra (1993), de Oliver Stone, volvió a trabajar con Tarantino en Pulp fiction (1994) con la que Menke obtuvo su primera candidatura al Oscar. Ella siempre estuvo al lado del genio en la mesa de montaje en Four rooms, Jackie Brown, Kill Bill 1 y Kill Bill 2, Death proof y en Malditos bastardos, su segunda aparición en los Oscar. Gracias a su trabajo en el díptico Kill Bill fue elegida Montador del Año en el festival de cine de Hollywood. "Quentin dice que no sabe dónde empiezan sus ideas y acaban las mías, y viceversa. Pero somos lo suficientemente diferentes en el aspecto creativo como para que sigamos creciendo". Joan Sobel, ayudante de Menke en cuatro largometrajes, la definía así en Los Angeles Times: "Era una brillante montadora, rápida e innovadora. Tenía la habilidad de ver el punto de vista de la secuencia y a la vez tener en cuenta la película en su conjunto". El mismo Tarantino dijo de ella: "Es mi única y auténtica colaboradora. Las mejores relaciones en equipos de director y montador ocurren cuando cada uno de ellos puede acabar las frases del otro. A nosotros nos pasaba".
Sally Menke también trabajó con Lee Tamahori (La brigada del sombrero), Ole Bornedal (La sombra de la noche), Billy Bob Thornton(Todos los caballos bellos y Daddy and them) y Michael Lander(Peacock). El martes, Menke salió pronto de su casa con un amigo y su perro labrador a realizar la excursión. A la hora de marcha decidió acortar de vuelta al hogar, y nadie volvió a verla. Su marido, el director Dean Parisot, alarmado tras saber que su acompañante ya estaba en su casa, llamó a la policía a las cuatro de la tarde. Su cuerpo fue encontrado a las dos de la mañana del martes, con su labrador negro al lado muy deshidratado.




QUENTIN TARANTINO

«La esclavitud es el equivalente americano al Holocausto»



por LUIS MARTÍNEZ

En un lujoso hotel junto al Central Park neoyorquino nos recibe un señor de casi 50 años que odia hablar de la violencia de su cine. El director de 'Pulp Fiction', 'Kill Bill', 'Reservoir Dogs', y ahora 'Django desencadenado'. El hombre que cambió las reglas.
Han pasado casi 20 años desde que se estrenara 'Pulp Fiction' en octubre de 1994. Por primera vez, una película cuadraba el círculo: cine independiente capaz de llevar al gran público a las salas. Aquella película, con su relato fracturado, sus diálogos explosivos y su celebración desinhibida de la cultura pop, se convirtió en la primera producida lejos de los grandes estudios que sobrepasó la barrera de los 100 millones. Ahora, el responsable de todo aquello, Quentin Tarantino (Knoxville, 1963), ya no es el 'enfant terrible' o simplemente 'nerd' que con apenas 30 años cambió las reglas del cine para siempre.
En este preciso momento, en el lujoso hotel al lado del Central Park neoyorquino donde tiene lugar la entrevista, nos recibe un señor de casi 50 años que odia hablar de la violencia de su cine, que no teme referirse a su posible retirada y que, ¡dios mío!, se peina al modo persiana, síntoma ineludible del paso del tiempo. Su último trabajo, no obstante, mantiene de forma pulcra el libro de estilo de una forma de hacer cine tan original, peculiar y única como, y pese a todos sus imitadores, inimitable. El hombre que liberó a Django, a 'Django desencadenado'.


Pregunta.— Da la impresión de que con esta película, más madura, más cruda, menos divertida, cierra un círculo, acaba una etapa.

Respuesta.— Sí, de hecho me he pasado la vida respondiendo a la pregunta: '¿Y ahora qué?'. Y en este momento siento que la pregunta es más pertinente que nunca, porque, realmente, no tengo respuesta. Quizá por primera vez. No hay otros géneros cinematográficos esperando a que me haga cargo de ellos. Yo mismo siento que he cerrado una etapa.
P.— ¿Está hablando de retirada, acaso?

R.— Bueno, tengo claro que nunca haré cine por hacerlo. No me gustaría verme caer por la pendiente de la decrepitud creativa. Prefiero pensar que todas las cosas que he hecho son relevantes y que se recordarán dentro de 20 a 30 años... Por lo demás, he dedicado mi vida al cine. No tengo ni familia ni nada más que un puñado de películas. No soportaría vivir de las rentas y verme haciendo las últimas películas que hicieron genios como Billy Wilder, por ejemplo.
P.— ¿Qué es lo más ha cambiado de su concepción del cine desde que empezó?

R.— Bueno, ahora hago mejores películas y... despido más rápido a la gente [se ríe].
P.— ¿Siente que ya ha hecho todo en el cine?

R.— Paso la mayor parte de mi tiempo viendo y estudiando cine. Nunca paro de aprender. Me considero, de hecho, un aprendiz, no un maestro, y tengo claro que el día que me gradúe será el día que muera. Una de las actividades que más me gusta actualmente es analizar películas para algún director o actor. Disfruto mucho con esto y lo considero una extensión más de mi trabajo como director.
P.— ¿Qué momento prefiere del largo proceso de hacer una película?

R.— Sin duda cuando más feliz soy es en los preparativos: cuando me informo, cuando veo películas, cuando construyo el guión de lo que será un nuevo proyecto.
P.— Ahora que se acercan los Oscar, ¿qué significan los premios para usted?

R.— Son fundamentalmente muy divertidos. El único premio que considero un trofeo por encima de cualquier otro es la Palma de Oro por 'Pulp Fiction'. Todos los demás, los Bafta, los Oscar, los Globos de Oro... están por detrás. En cualquier caso,un Oscar no hace mejor o peor una película. Muchísimas películas o actores que admiro profundamente jamás tuvieron reconocimiento alguno. Un ejemplo es Eli Wallace en el 'El bueno, el feo y el malo'...
P.— Y ahora, por fin, su 'spaghetti-western'...

R.— Me gustan los 'westerns', pero, sobre todo, los 'spaghetti-westerns' de directores como Sergio Corbucci y Sergio Leone. Hay influencias estéticas del 'spaghetti' en todas mis películas. 'Pulp Fiction' es un moderno 'rock and roll-spaghetti-western'. El rock and roll funciona de la misma manera que la música de Ennio Morricone en los 'spaghetti'. Lo mismo ocurre en Kill Bill, en la segunda parte especialmente, o en la primera secuencia de 'Malditos bastardos'. He estado usando sus reglas estéticas, narrativas y su música a lo largo de la última década. Ya era hora de que hiciera uno. En cualquier caso, conviene tener en cuenta que no puedes hacer hoy en día un 'spaghetti-western' tal cual; de la misma manera que tampoco puedes rodar un 'film-noir', porque los dos géneros son producto de su tiempo.
P.— En su anterior película, 'Malditos bastardos', acababa con Hitler y en ésta, a su manera, asesina a la imagen más cercana al nazismo que ha dado la historia americana, la de los esclavistas. ¿Por qué ese empeño de revisar la Historia desde el punto de vista de las víctimas?

R.— No las considero revisionistas, no se trata de contar la Historia de otro modo ni nada de eso. Aunque las dos están basadas en hechos reales, tengo claro que son trabajos de la imaginación. Lo que sí es cierto y creo que es importante resaltar, dada la fama de mi cine, es que por crueles y desagradables que nos parezcan las atrocidades que se ve en ellas, la realidad fue mucho peor.
P.— ¿Le molesta que le recuerden una y otra vez lo violento que es su cine?

R.— Hace 20 años que me veo obligado a responder por la violencia en mis películas. Digamos que hace tiempo que desistí de intentar explicarlo. Quien lo quiera entender, bien...
P.— Pero en esta película sí que se experimenta una diferencia con respecto a sus trabajos anteriores...

R.— Sí, es cierto. Y, por eso, ahora sí que es una pregunta legítima. Hay dos tipos de violencia en esta película que buscan dos reacciones diferentes en la audiencia. Por un lado, está la que practican los supremacistas y que es muy respetuosa con las víctimas. Cinematográficamente tiene que estar bien hecha, pero no es divertida. No hay ningún tipo de placer o divertimento en ella. Y precisamente la idea es crear un contraste entre el momento de celebración del 'western' y de la violencia dentro del 'western', y ésta otra forma de contemplarla. Y es precisamente la oposición la que la hace relevante. Esto es un elemento completamente nuevo en mi filmografía. En montajes previos, era incluso más salvaje. Y tuve que atemperarlo para hacerlo soportable. No era mi intención traumatizar más de la cuenta. Al final, es casi un imperativo moral que Django acabe vengándose. Digamos que ese momento catártico hace que sea, como es, una película de aventuras y no un documental sobre las atrocidades de la época.
P.— ¿Cree que la violencia en el cine puede influir en la realidad? Le pregunto por la polémica suscitada a tenor de los atentados en Newtown (Connecticut).

R.— No estoy para nada de acuerdo. Hay mucha más violencia en los informativos y nadie habla de prohibirlos o censurarlos. La ficción es la ficción. Si alguien cree que puede imitarla en la realidad es un problema de él, un problema psíquico, no es un problema de la película. No estoy a favor de controlar la creatividad, de censurar el cine...
P.— ¿Y las armas? ¿Sería partidario de controlar la posesión de las armas en su país?

R.— Sobre este asunto no voy a hablar. No tengo una opinión al respecto. Cualquier cosa que diga, estoy seguro que se malinterpretaría. ¡Por dios, acaban de morir más de 20 personas!
P.— La película llega a la cartelera con la reelección del primer presidente negro en la Historia de Estados Unidos aún reciente. ¿Es ésta su primera película política?

R.— Créame si le digo que el hecho de que Obama sea presidente no me afectó lo más mínimo. Me interesaba la historia, nada más, independientemente de cualquier hecho de la política actual. Sí es cierto que ya me ha ocurrido que gente (blanca, por supuesto) al enterarse de lo que trata Django me dicen: «A santo de qué un asunto así. Ya tenemos un presidente negro. Todo eso es cosa del pasado». Me lo dicen como si quisieran dejar claro que ya está todo solucionado.
P.— ¿Por qué, en cualquier caso, la esclavitud como argumento?

R.— De alguna manera, y desde una perspectiva histórica, la película es una invitación a contemplar de frente el hecho más vergonzoso de la Historia de nuestro país. Y sí es cierto, y lo creo sinceramente, que a diferencia que otros países que han sido capaces de enfrentarse a las atrocidades de su pasado,Estados Unidos no lo ha hecho. La esclavitud es el equivalente americano al Holocausto. Otras naciones saben perfectamente lo que fue la esclavitud. Es sólo América la que parece no querer saber nada del asunto. Y esto afecta tanto a blancos como a negros que no quieren mantener ninguna relación con el horror de su propia Historia.
P.— ¿Cree que es sólo una casualidad que coincidan en cartel Spielberg y usted hablando de lo mismo? ¿Considera que su película es la opuesta a la 'Lincoln'? 

R.— La gente tiene una cierta tendencia a enfrentarnos. Y usted no se libra, por lo que veo. Bien, es cierto que no soy un gran fan de ese tipo de cine histórico-biográfico, pero hay pocos cineastas de su generación a los que respete más que a Spielberg. En cualquier caso, no deja de ser curioso, y tiene razón al plantear la pregunta, que dos películas comerciales, con aspiración de llegar al gran público, coincidan en plena de temporada de vacaciones y hablen de la esclavitud. No tengo explicación a la coincidencia, pero sin duda es algo positivo.
P.— ¿Cree que el cine ha ignorado el tema por algún motivo?

R.— No sé las razones. Lo que sí es cierto es que en el tiempo histórico en el que transcurren la mayor parte de los 'westerns' que hemos visto a lo largo de nuestra vida, la esclavitud era una realidad cotidiana y casi nunca lo vemos. Es así. Django es una película de aventuras pero no ignora la brutalidad de la época en la que tiene lugar. Y eso sí es nuevo. Como es nuevo, a un lado el cine 'blaxplotation', que el héroe sea negro.
P.— Con esta película vuelve a levantar las susceptiblidades de Spike Lee que ya denunció en otra ocasión, cuando estrenó 'Jackie Brown', sus excesos con la palabra 'nigger' [negrata, sería la traducción]...

R.— Si alguien me quiere acusar de que la uso más de lo que se usaba en 1855 puede hacerlo, aunque no hay constancia en ningún sitio de su afirmación. En cualquier caso, no tengo ninguna relación con esa palabra más de la que puedo tener con cualquier otra que aparece en el diccionario y no creo, sinceramente, que tenga que pedir permiso a nadie, negro o blanco, para usarla ni para hacer una película sobre negros. En cualquier caso, y para despejar dudas, ni soy racista ni tampoco esclavista.
P.— ¿Ha usado alguna vez la palabra 'afroamericano'?

R.— En mi vida. Sólo menciono 'afroamericano' para dejar claro que me niego a mencionarla.
P.— ¿Qué usa entonces?

R.— Simplemente negro (black). Además, también hay negros de Jamaica con lo que lo de 'afroamericanos', más allá de mis reparos personales, no es correcto [se ríe].
P.- ¿Es Christoph Waltz su nuevo Uma Thurman?
R.- [Se ríe] Más allá de que sea una persona extraordinaria, creo que es uno de los grandes actores de nuestro tiempo. Pero, sobre todo, me sorprende su facilidad para encontrar el 'tempo' perfecto a mis diálogos. Creo que eso mismo me ocurre con Samuel L. Jackson.

P.— Da la impresión de que vivimos un momento crítico en el cine. Todo el mundo se empeña en ofrecer algo nuevo. Paul Thomas Anderson rueda en 70 milímetros; Jackson lo hace con 48 fotogramas por segundo... ¿Hacia dónde vamos?

R.— Lo de los 70 milímetros es vieja escuela. Siempre se había empleado para dramas épicos y la verdad es que funciona muy bien en películas íntimas. Me recuerda a cuando utilicé la pantalla panorámica para 'Reservoir Dogs', que al fin y al cabo es un relato muy íntimo... Funciona 'cojonudamente' bien.
P.— ¿Y qué opina del uso de la tecnología digital?

R.— Tanto rodar como proyectar en digital es sencillamente el principio del final. Jamás lo haré. Es la muerte del cine. ¿Qué sentido tiene salir de casa para obtener lo mismo que ya consigues con un dvd en tu casa?





«El único premio que considero un trofeo por encima de cualquier otro 
es la Palma de Oro por 'Pulp Fiction'. 
Todos los demás, los Bafta, los Oscar, los Globos de Oro... 
están por detrás»

Quentin Tarantino




FILMOGRAFÍA

Quentin Tarantino cuenta en su haber con una importante filmografía, pero no toda le corresponde únicamente por ser director, también se le adjudican películas en las que ha sido productor, guionista y actor.

Como productor Quentin Tarantino tiene las siguientes películas:

2008 - Hell Ride
2007 - Hostel 2
2006 - Hostel
1996 - Tú asesina, que nosotras limpiamos la sangre (Curdled)

Como director

2012 - Django Unchained
2009 - Inglorious Bastards
2007 - Grind House: Death Proof
2005 - Sin City (Director invitado)
2005 - Peligro sepulcral (episodio de CSI: Crime Scene Investigation)
2004 - Kill Bill Vol.2
2003 - Kill Bill Vol.1
1997 - Jackie Brown
1995 - Four Rooms
1995 - Motherhood. Episodio de Urgencias
1994 - Pulp Fiction
1992 - Reservoir Dogs
1987 - My Best Friend's Birthday

Como guionista

2009 - Inglorious Bastards
2007 - Grind House: Death Proof
2005 - Peligro sepulcral (episodio de CSI: Crime Scene Investigation)
2004 - Kill Bill Vol.2
2003 - Kill Bill Vol.1
1997 - Jackie Brown
1996 - From Dusk Till Dawn (Abierto hasta el amanecer)
1995 - Four Rooms
1995 - Motherhood. Episodio de Urgencias
1994 - Asesinos Natos
1994 - Pulp Fiction
1993 - Amor a quemarropa
1992 - Reservoir Dogs
1987 - My Best Friend's Birthday

Como actor

2007 - Sukiyaki Western: Django : Dirigida por: Takashi Miike
2007 - Grind House: Planet Terror
2003 - Revelación total (voz) (Alias)
2003 - Después de las seis (Alias)
2001 - La Caja. Doble Episodio de Alias
2000 - Little Nicky
1997 - Jackie Brown (voz)
1996 - Girl 6
1996 - From Dusk Till Dawn (Abierto hasta el amanecer)
1995 - Dance Me to the End of Love
1995 - Desperado
1995 - Four Rooms
1995 - Destiny Turns on the Radio
1994 - Sleep With Me (Duerme conmigo)
1994 - Somebody to Love (Alguien a quien amar)
1994 - Pulp Fiction
1992 - Reservoir Dogs
1992 - Eddie Presley
1987 - My Best Friend's Birthday
Como podemos apreciar el trabajo de Quentin Tarantino ha sido insaciable desde que comenzó en 1991, únicamente realizó un parate entre 1997 y 2000.







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