lunes, 15 de diciembre de 2014

Billie Holiday


DE OTROS MUNDOS



Billie Holiday

(Eleanora Fagan; Filadelfia, 1915 - Nueva York, 1959) Cantante de jazz estadounidense. Huérfana desde temprana edad, su vida estuvo marcada por el infortunio: violada a los diez años, con doce empezó a prostituirse, hecho por el cual estuvo cuatro meses en prisión.
Billie Holiday
Su suerte cambió a partir de su participación en un casting para un puesto de bailarina en el Pod's & Jerry's, donde, tras un estrepitoso fracaso, el pianista del local la invitó a cantar, lo cual permitió que el crítico y productor John Hammond descubriese en ella unas extraordinarias cualidades vocales, a pesar de su nula formación musical.
Hammond logró que la joven grabase su primer disco junto al mítico clarinetista Benny Goodman cuando la cantante tenía dieciocho años. Tras esta grabación, le llegó a Holiday una época de grandes éxitos, durante la cual actuó con artistas de la talla de Teddy Wilson, Lester Young, con quien realizó algunas de sus mejores grabaciones, William Count Basie o Artie Shaw.
Su particular timbre de voz y su libertad rítmica hicieron de ella una de las cantantes más personales e influyentes del mundo del jazz. Sin embargo, Holiday no supo asimilar el éxito: consumidora habitual de drogas y alcohol, poco a poco entró en un proceso de decadencia artística, al que se sumó una desafortunada vida sentimental que la condujo a una profunda depresión.
Durante este período de decadencia siguió actuando, acompañada por músicos mediocres, grabó su peor repertorio y fue consumiendo el merecido crédito que había obtenido en su primera época. Sin embargo, a mediados de la década de 1950 consiguió rehacer su carrera, aunque su persistente adicción a los estupefacientes acabó finalmente con ella en 1959, a causa de una sobredosis de heroína. En 1956 había aparecido su autobiografía, Lady Sings the Blues.





"El valor artístico de Billie Holiday reside en su capacidad interpretativa, en su dominio del swing y en la adaptación de sus cualidades vocales al contenido de la canción. Billie Holiday transmite a sus canciones una intensidad inigualable que, en muchos casos, es fruto de una traslación de sus vivencias personales a las letras cantadas. Esta personalización de lo cantado hace que su estilo esté muy vinculado a intérpretes clásicos de blues como Bessie Smith o Ma Rainey; también está clara su deuda, confirmada por ella misma, con Louis Armstrong (en su autobiografía dejó escrito: "Siempre quise el gran sonido de Bessie y el sentimiento de Pops") y, desde luego, con quien sería su principal acompañante: el saxofonista tenor y clarinetista Lester Young."





SU VOZ

La inconfundible voz de Billie Holiday cambió con el tiempo. Su primera grabación a mediados de 1930 mostró una voz infantil y llena de vitalidad. A inicios de 1940 su forma de cantar comenzó a ser más sugerente por su habilidad a la hora de interpretar. Fue por este tiempo cuando ella grabó su personal "Strange Fruit" y "I Cover the Waterfront". Muchos describieron su voz como cariñosa, dulce, desgastada, experimentada, triste y sofisticada. A medida que creció, los efectos de su abuso continuo a las drogas cambiaron considerablemente el registro de su voz convirtiéndola en algo más ronca. Su última gran grabación fue "Lady in Satin", lanzada en 1958 y revelaba a una mujer con un registro limitado, pero con un fraseo y una emotividad maravillosa. La grabación tuvo el respaldo de una gran orquesta dirigida por Ray Ellis. Ellis dijo del álbum en 1997: "Podría decir que el momento más emocionante fue cuando la escuché interpretar "I'm a Fool to Want You". Había lágrimas en sus ojos.... Después de terminar fui al salón de control y escuché todos los temas. Tengo que admitir que fui infeliz con su presentación".




PRIMEROS AÑOS


Nacida Eleanora Fagan en Filadelfia (Pensilvania) un 7 de abril de 1915, creció en Fells Point, un barrio de Baltimore. Su madre, Sadie Fagan, tenía sólo trece años cuando nació Billie; su padre Clarence Holiday, un guitarrista y bajista de jazz que tocó en la orquesta de Fletcher Henderson, tenía quince. Los padres de Billie nunca se casaron y él las abandonó cuando ella era todavía un bebé. Su madre, excesivamente joven para la responsabilidad, abandonaba con frecuencia a la niña con parientes de no muy buena reputación. Billie fue enviada a una escuela católica a la edad de diez años, después de haber admitido ser violada. Aunque debería haber estado en la escuela hasta convertirse en adulta, un amigo de la familia la ayudó a escaparse dos años después. En 1927, madre e hija se marcharon primero a Nueva Jersey y después a Brooklyn. En Nueva York, además de ayudar a su madre en trabajos de ayuda doméstica, Billie empezó a ejercer la prostitución.



Hay controversia en referencia a la paternidad de Holiday. Esta controversia está generada por la copia de su certificado de nacimiento en los archivos de Baltimore, que muestran como padre a Frank DeViese. Algunos historiadores consideran esto una anomalía, insertada probablemente por el hospital o trabajadores del gobierno (ver Donald Clarke Billie Holiday: Wishing on the Moon , ISBN0306811367). Clarence Holiday aceptó su paternidad pero fue a duras penas un padre responsable. Rara vez Billie lo veía, y si lo hacía, ella le pedía dinero amenazándolo con contarle a la novia de su padre que ella era su hija.



Hacia 1930-1931, Billie Holiday cantaba ya frecuentemente en varios clubes de Nueva York. Su popularidad empezó a cimentarse en 1933 cuando el productor John Hammondhabló de ella públicamente en su columna de prensa y llevó a Benny Goodman a una de sus actuaciones. Después de la grabación de una prueba en los estudios de laColumbia, Billie se unió a un pequeño grupo de músicos dirigidos por Benny Goodman para hacer su debut comercial el 27 de noviembre de 1933 con la canción "Your Mother's Son-In-Law".







PRIMEROS ÉXITOS PROFESIONALES


Estableciéndose en Harlem, Holiday comenzó a cantar informalmente en numerosos clubes. Alrededor de 1932 fue descubierta por elproductor John Hammond en el club llamado Monette's (aún hay algunas disputas entre historiadores acerca de quién fue el primero en escucharla y promoverla, aunque generalmente coinciden en que fue Hammond). Hammond dispuso varias sesiones para ella con Benny Goodman; su primer disco fue Your Mother's Son-In-Law. (1933).

Sus primeras grabaciones de estudio las realizó bajo el sello Columbia, hasta 1933, para luego continuar con Brunswick en 1935 hasta un año después. En estos primeros años grabó junto a algunos de los mejores músicos de la historia del Jazz, como Ben Webster, Benny Goodman, Roy Eldridge, Johnny Hodges o Jonah Jones, entre otros. Teddy Wilson se encargó de reunir a estos músicos y formar reducidos y selectos conjuntos instrumentales.4 En este breve periodo destacan If You Were Mine (1935) These Foolish Things y I Cried for You (1936), en el formato habitual para grabaciones de alta calidad de la época, vinilo a 78 RPM.

Fue por ese tiempo que tuvo sus primeros éxitos como cantante. El 23 de noviembre de 1934 cantó en el teatro Apollo recibiendo buenas críticas. Su presentación con el pianista y posterior amante Bobby Henderson hizo mucho para consolidar su prestigio como cantante de jazz y blues. Poco tiempo después Holiday empezó a presentarse regularmente en numerosos clubes en la calle 52 y en Manhattan.

De 1937 a 1940 alternaría entre los sellos Brunswick y Vocalion grabando importantes estándares como "My Last Affair (This Is)" (1937),"I Can't Get Started" (1938) y "Night and Day" (1940); además, estrenaría futuros éxitos de su carrera como "Strange Fruit" (1939), e incluso composiciones propias como "Fine and Mellow" y otras menos conocidas como "Everything Happens for the Best" (1939). Algunas de sus grabaciones serían su debut y serían grabadas más tarde con más éxito como "He's Funny That Way" (1937), "My Man" (1937) o "You Go To My Head" (1938). Las nuevas incorporaciones a las bandas de Holiday son las del saxofonista Lester Young en 1937, y el trompetista Charlie Shavers a principios de 1939; Billie comenzaría a finales de 1938 a cantar en el club nocturno neoyorquino Café Society junto al pianista Sonny White, causa por la que harían estreno de obras menores y estándares menos conocidos, además de arreglos instrumentales atípicos: Brunswick 8259 y Vocalion 4783.

Comparada con otras cantantes de jazz, Holiday tenía una tesitura limitada, de solo una octava. Ella compensó esa dificultad con un sentido rítmico implacable, una sutil expresión, y una inmediatez emocional. Más tarde trabajó con estrellas como Lester Young, Count Basie y Artie Shaw convirtiéndose en una de las cantantes negras de jazz de mayor reputación. Sin embargo tenía prohibido usar la entrada principal y debía esperar en un cuarto oscuro lejos del público antes de aparecer en escena. Explicaba el sentido del efecto dramático que presentaba en sus canciones diciendo: "Yo he vivido canciones como esa". Incluso cuando era joven y cantaba canciones triviales populares, su tono único y compromiso emocional hacían de su presentación algo especial.





ULTIMOS AÑOS Y MUERTE

Holiday fue aficionada a las drogas psicoactivas (aunque nunca se ha sabido con seguridad), usándolas durante casi toda su vida. Fumaba marihuana desde los doce o trece años de edad. Sin embargo fue la heroína la que la destruyó. No está claro quién fue el que introdujo a Holiday en las drogas, pero historiadores y fuentes contemporáneas coinciden en que comenzó su uso abusivo de intravenosas alrededor de 1940.

Los éxitos de Holiday fueron estropeados por la creciente dependencia a las drogas y el alcohol así como las relaciones abusivas. Esto afectó a su voz como también sus posteriores grabaciones: su espíritu joven fue reemplazado por un matiz de remordimiento pero a pesar de todo, su impacto en otros artistas es indudable. Incluso después de su muerte influyó en cantantes tales como Janis Joplin, Nina Simone y Amy Winehouse. En 1972, Diana Ross actuó para la película Lady Sings the Blues, basada en la obra autobiográfica de Holiday. La película fue un éxito comercial y ganó la nominación de mejor actriz para Ross. En 1987, U2 lanzó Angel of Harlem, en tributo a ella.

Billie Holiday declarando ante un tribunal
en la ciudad de Los Ángeles (California, EE.UU.) en 1949

Su vida personal fue tan turbulenta como las canciones que cantaba. Se casó con el trompetista Jimmy Monroe el 25 de agosto de 1941. Mientras aún estaba casada con Monroe, tuvo una relación con el trompetista Joe Guy. Finalmente, se divorció de Monroe en 1947 mientras también se separaba de Guy. El 28 de marzo de 1952, Billie se casó con Louis Mckay, un “justiciero” de la mafia. Mckay, como muchos de los hombres de su vida, era violento pero trató de sacarla de las drogas. Ya estaban separados en el momento de su muerte.

Holiday declaró abiertamente su bisexualidad y se dieron rumores de su aventura con la actriz Tallulah Bankhead. Bankhead desmintió los rumores.

Sus últimas grabaciones en Verve son recordadas como las grabaciones Commodore y Decca de veinte años atrás. Varias de sus canciones como "God Bless the Child", "I love you Porgy" o "Fine and mellow" se han convertido en clásicos del jazz. En 1957, el programaThe Sound of Jazz, de la CBS, retransmite una interpretación de "Fine and mellow" de la mano de Billie Holiday con Ben Webster (saxofón), Lester Young (saxofón), Vic Dickenson (trombón), Gerry Mulligan (saxofón) y Coleman Hawkins (trompeta), entre otros, que se alternan con Billie para ejecutar solos instrumentales de gran brillantez en una estructura cíclica típica del blues. Esta interpretación es considerada una de las más relevantes de la historia del Jazz. Dos años más tarde, tanto Young como Billie habrían muerto. Unos días antes, grabaron este mismo estándar con un equipo técnico de mayor calidad, el cual no fue usado para la transmisión del programa de televisión.

En 1958 se publicó Lady in Satin, su trabajo más conocido y penúltimo álbum completado y publicado en vida. Los temas grabados son todos importantes estándares del jazz arreglados para orquesta, a diferencia de las minúsculas formaciones prototípicas del jazz. Su recepción fue bastante variable: The Penguin Guide to Jazz otorga 3 estrellas sobre 4 considerando el disco una "visión voyeurística de una mujer vencida"; mientras que Allmusic le da 4,5 sobre 5.5

Cuando presentó una canción en contra de los linchamientos, “Strange Fruit” (Abel Meeropol), con textos como “southern trees bear strange fruit” (los árboles sureños cargan extrañas frutas) le dio un puesto destacado no sólo en la historia de la música sino también en la de Estados Unidos.6

Sus últimas grabaciones fueron bajo el sello de MGM, y destacan All The Way, All Of You y Baby, Won’t You Please Come Home? En estas dos últimas (y las demás de la sesión) se aprecia una voz menos distorsionada de lo común en sus últimas grabaciones por lo que se sospecha la aceleración del canal de voz.

Fue arrestada por posesión de heroína y estuvo ocho meses en prisión. Su tarjeta para trabajar en los clubs de Nueva York (la New York city cabaret card) fue revocada, lo que imposibilitó que trabajara en clubes durante los últimos doce años de su vida. Posteriormente fue víctima de una estafa sobre sus ganancias y murió con tan solo $0.70 en el banco y $750 en efectivo. Al final de mayo de 1959 fue hospitalizada por dolor en el hígado y problemas de corazón. Fue condenada a arresto domiciliario el 12 de julio por posesión de narcóticos; en 1959, la adicción a los narcóticos era considerada un crimen. Billie Holiday permaneció bajo custodia policial hasta su muerte por cirrosis hepática el17 de julio de 1959 a la edad de 44 años. Billie Holiday fue enterrada en el cementerio Saint Raymond en el Bronx de Nueva York.



La vida eterna de Billie Holiday

LUIS MARTÍN / MADRID
Día 07/04/2015
  • (acontecimientos)

  • (acontecimientos)
Homenajes y discos mantienen vivo, en su centenario, 
el legado de una cantante legendaria.

Se cumplen mañana cien años de su nacimiento y Billie Holiday disfruta de un seguimiento envidiable. Su poderosa personalidad artística suscita biografías, infinidad de artículos, reediciones discográficas, homenajes e, incluso se especula con la posibilidad de rodar una nueva película sobre su vida. Habrá que ver quién se apresta a protagonizar la biografía de una intérprete cuya forma de reinventar los originales, dejándolos irreconocibles, se inscribe en la misma naturaleza del jazz.
Eleanora «Billie» Holiday se dio a conocer en plena época de la Depresión, en la década de los años 30, siendo todavía una adolescente. Provenía de una ciudad de segunda, Baltimore, donde había nacido en 1915. Hija de un intérprete de banjo y guitarra en la formación de Fletcher Henderson que pronto abandonó el hogar, aún era una niña cuando su madre la confió a unos parientes, mientras se instalaba en Nueva York buscando mejorar su pobre existencia. Billie conoció entonces el miedo mayor cuando fue violada por uno de los clientes de la casa para la que hacía recados y limpiaba. Había comenzado un largo, y vertiginoso, calvario que ya no cesaría hasta su trágica muerte en 1959.

Prisión y prostitución

Nueva York, de hecho, a su llegada en 1928, hace que vuelvan a airearse los trapos sucios en torno a ella cuando pasa cuatro meses en prisión, tras haberse iniciado en la prostitución. Billie cumple la pena y, en breve, un club de Harlem, el «Log Cabin», la contrata como cantante a cambio de las propinas de la audiencia. Nadie parece tener oídos aún para explicarse las formas de una cantante que se separa sustancialmente de sus compañeras de generación. Nadie, salvo el productor John Hammond, que, en 1933, la descubre en un club e, inmediatamente, acuerda con ella una grabación con Benny Goodman. Billie se convierte de forma inmediata en una sensación. Aquella grabación supuso su irrupción fulgurante en el jazz de la época, saludada con entusiasmo por el mismísimo Duke Ellington que le propuso ser la voz cantante en la banda sonora de la película «Symphony in black».
La información que acerca de su obra han recogido hasta el momento las numerosas biografías que sobre la cantante se han publicado -incluida la propia, en realidad escrita a cuatro manos con el pianistaWilliam Dufty–, está muy bien ordenada y plantea que los discos que la hicieron célebre fueron en su mayoría realizados entre 1935 y los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Aquí es forzoso abrir un paréntesis para situar a Billie Holiday en su contexto y calibrar la importancia real que tuvo. En aquella segunda mitad de los años 30, la industria de la música había clausurado las experiencias transformadoras de la década anterior y estaba entregada a la primera etapa de su consolidación como una de las iniciativas más sólidas del mercado del entretenimiento. Billie Holiday nunca había tenido éxito como intérprete de blues, pero fue la aceptación de la balada popular como medio de expresión artística la que le proporcionó el definitivo éxito. Sus grabaciones de «He’s funny that way» y «I can’t get started», de 1937 y 1938, son una muestra elocuente de un timbre vocal único y una infalible capacidad para dotar de emoción añadida unas canciones cuya melodía Billie zarandeaba acodándose en su personalísima dicción de los textos, como si estos hubiesen sido escritos expresamente para ella.

Una vida de luces y sombras

Como todo es empezar, para entonces Billie sigue trabajando con Teddy Wilson, con Lester Young y con Frankie Neston; se presenta en Chicago, en Los Ángeles y, en 1940, se la escucha con Benny Carter y en muy variadas emisiones de radio. Conoce el éxito de «Lover man» y «God bless the child», cuya letra ha escrito ella misma. Sin embargo, «Gloomy sunday» es prohibida en la radio, después de haber procurado –se dice– algunos suicidios.
La cantante se sume en una espiral de alcoholismo y drogas. De nuevo, la vida le muestra la cara menos amable del éxito. La mayor parte de los biógrafos han ocultado tras estos detalles escabrosos de su vida, un aspecto que es el que destaca hasta el final de sus días. Era una artista de los pies a la cabeza y jamás consintió que la fogosidad del mensaje de sus canciones se convirtiese en un melodrama.

«Strange Fruit»

Entre los meses de abril de 1939 y noviembre de 1956, Holiday registró un puñado de versiones de «Strange fruit», probablemente la canción de su catálogo que más ha trascendido. La llamada de desesperación de aquel poema de Lewis Allen, su descripción descarnada de aquellos extraños frutos humanos que colgaban de los árboles en la América de los años 30, informaba acerca de la ardiente lucha que la artista mantuvo a lo largo de su vida para alcanzar la propia identidad y la igualdad, conservando su capacidad de indignación moral.
Y, por supuesto, Billie Holiday -que supo de la importancia que tuvo conquistar el Carneggie Hall y el Mansfiel Theater en 1948, que apreció trabajar y grabar con Red Norvo, con Sy Oliver, con Eddie Condon, con Count Basie, con su querido Lester Young, que le puso el apodo de Lady Day- se fue de este mundo sin llegar a saber que su forma de cantar, yendo un compás por detrás de la melodía, estaba destinada a consolidar una de las formulaciones del jazz vocal más imitadas desde entonces. Murió en Nueva York un 17 de julio de 1959, puede que por agotamiento y miseria, puede que de incomprensión. Poca gente en el jazz tuvo una vida tan trágica; era la misma que, en ocasiones, trasladaba al oyente a través del mensaje de sus canciones en el momento de su interpretación.

Tributos y recopilaciones


Billie Holiday: mito y realidad de una dama del jazz

La conmemoración sirve para reivindicar sus aportes creativos


    Billie Holiday
    Billie Holiday, en 1956, posa frente al edificio donde fue prostituta a los 15 años. / REUTERS / MONETA SLEET JR
    Cuenta John Hammond, su descubridor, que la joven Billie Holiday era una mujerona: en 1933 “pesaba casi cien kilos y era increíblemente hermosa”. En 1959, cuando falleció, con 44 años, había quedado reducida a una ruina, “una pequeña y grotesca caricatura de sí misma”, según un periodista delNew York Times.
    En esos 25 años, Billie patinó y fue atropellada por la vida. Lo contó en su autobiografía, Lady sings the blues, a la que la editorial Tusquets añadió una apostilla prudente:Fábula. Efectivamente, Billie era una gran fabulista y sabía que necesitaba dar pena, a fin de recuperar la ansiada tarjeta para actuar en los clubes neoyorquinos (su retirada era el castigo más doloroso para los jazzmen atrapados con drogas). Su amanuense, William Dufty, tenía claro su objetivo: un libro explosivo. Y lo logró, aunque la editorial metió tijera, por miedo a las demandas de personajes como Orson Welles o Tallulah Bankhead.
    Esa Billie trágica de Lady sings the blues, edulcorada por Hollywood en la película homónima, es la que ha permanecido. Insatisfecha con ese retrato, una fan llamada Linda Kuehl inició en los sesenta el trabajo de base para una biografía rigurosa. Realizó unas 150 entrevistas a quienes convivieron con ella: músicos, amantes, novios, agentes de narcóticos, aficionados. El resultado era menos romántico que el libro de Dufty: educada en las leyes de la prostitución, Billie asumía que debía pagar por amor al chulo de turno. Era una yonqui atípica: después de grandes festines, aguantaba largas temporadas de abstención.

    Billie Holiday: The Man I Love
    Por la crudeza de la narración o por la carencia de experiencia profesional de Linda Kuehl, su proyecto de libro fue rechazado; al poco, se suicidó. Años después, la escritora Julia Blackburn descubrió su archivo y comprobó que aquello era oro puro: entrevistadora persistente, Kuehl consiguió que se sincerasen hasta los tipos que desempeñaron papeles más miserables en el hundimiento de Holiday. Blackburn recuperó el material para un libro coral, aquí traducido como Con Billie (Global Rhythm, 2006).

    En su educación musical figuran Bessie Smith o Ethel Waters
    Con todo, la verdad está en los discos. Nacida el 7 de abril de 1915, en Filadelfia (Pennsylvania), Eleanora Fagan era una criatura de ciudad. Se educó musicalmente escuchando a Louis Armstrong, Bessie Smith o Ethel Waters, artistas que —curioso— también sufrieron infancias miserables. Quizás la principal señal distintiva resida en que Elenora estuvo internada en instituciones católicas. Lejos de los éxtasis emocionales de las iglesias baptistas, interiorizó la moderación expresiva y la dicción nítida. Por lo menos, frente al micrófono.
    Era menor cuando se rebautizó: el nombre venía de una actriz, Billie Dove; el apellido, de su supuesto padre, el guitarrista Clarence Holiday. Fue afortunada: pilló el final del llamado renacimiento de Harlem, sembrado de locales donde los músicos improvisaban y acogían a novatos. Su estilo ya estaba formado cuando coincidió con John Hammond.

    Billie Holiday: My man
    En una época donde las vocalistas eran conocidas como “canarios” y estaban subordinadas al lucimiento colectivo de las orquestas, Billie funcionaba como una instrumentista: era una jazzwoman. Su sonido, insistía, se parecía al de la trompeta de Armstrong o el saxo de Lester Young. Fraseaba como ellos y se permitía iguales libertades con la melodía y el ritmo. De ahí que muchos consideren el pináculo de su carrera las grabaciones hechas con el pianista Teddy Wilson y su Orquesta (en total, ocho músicos) durante la segunda mitad de los años treinta.

    Su imagen de mujer atormentada dictaba el tono de algunas de sus grabaciones
    Billie prefería las formaciones pequeñas: sus experiencias con lasbig bands de Count Basie y Artie Shaw resultaron infelices, por su temperamento y por las indignidades de la segregación racial. Decidió que debía usar los recursos actorales: siempre soñó con hacer cine. Los aplicó cuando grabó Strange fruit en 1939, descarnada denuncia de los linchamientos de negros en los estados sureños. Y los acentuó tras conocer a Mabel Mercer, artista británica que recitaba más que cantaba.
    En los años cuarenta, Billie entró en un bucle: su imagen de Mujer Atormentada dictaba el tono de sus grabaciones, que reforzaban el estereotipo de la solitaria, la incomprendida, la maltratada. Eso se tradujo en interpretaciones ralentizadas, donde exprimía el contenido emocional de las letras. Parecía vulnerable, el poeta Philip Larkin, tradicionalista en cuestiones de jazz, describió sus discos como “calcinados y abrasadores”.

    Billie Holiday: God bless the child
    Podía haber seguido repitiendo la fórmula y nadie rechistaría. Sin embargo, en la neblina de su caos, intuía que su creatividad todavía no se había agotado. Fichó con el promotor Norman Granz, que supo sacarla de su letargo, enfrentándola con material fresco y juntándola con solistas de primera. En el estudio, podía entrar tarde, con una afinación insegura, consciente de sus recursos deteriorados. Pero en segundos se recuperaba y volvía a surgir la magia, ese metal doliente que ahora imitan cantantes de mucha técnica y, ay, pocas vivencias.

    Discografía selecta

    Billie Holiday (cuyo nombre real era Eleanora Fagan) nació el 7 de abril de 1915 en Philadelphia. En 1930 debutó en los clubs de Harlem y fue descubierta por John Hammond. Con su nombre artístico, un homenaje a la actriz Billie Dove, la cantante se convirtió en una de las estrellas del jazz, hasta su muerte en 1959. A lo largo de su carrera dejó varios algunos álbumes clave para el género. A continuación, una selección:
    • Billie Holiday Sings (1952).
    • An Evening with Billie Holiday (1952).
    • Billie Holiday (1954).
    • Stay with Me (1955).
    • Music for Torching (1955).
    • Velvet Mood (1956).
    • Lady Sings the Blues (1956).
    • Body and Soul (1957).
    • Songs for Distingué Lovers (1957).
    • All or Nothing at All (1958).
    •  Lady in Satin (1958).
    • Last Recordings (1959).



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