jueves, 24 de marzo de 2011

Jessica Lange / Actriz y fotógrafa



Jessica Lange
ACTRIZ Y FOTÓGRAFA

La actriz estadounidense Jessica Phyllis Lange nació en Cloquet, Minessotta, el 20 de abril de 1949. Es la tercera de cuatro hijos del matrimonio de Dorothy Florence y Albert John Lange, profesor y vendedor. Debido a la profesión del padre, Jessica fue de casa en casa durante la infancia. Consiguió una beca para estudiar arte en la Universidad de Minnessota. Apenas participó en dos cursos y, contagiada por el ambiente hippie reinante, se marchó a París, donde tomó lecciones del mimo Étienne Decroux. Se casó con el fotógrafo español Francisco Grande, hijo del científico Francisco Grande Covián y durante un tiempo antes de divorciarse vivió en España. Regresó a Nueva York en 1973 y recibió lecciones de interpretación mientras trabajaba como camarera y modelo. Fue descubierta por el ilustrador de modas Antonio en 1974.
En 1976, el productor Dino de Laurentis le concedió una oportunidad que pudo ser la última: la contrató para protagonizar el remake de King Kong.  La película fue un éxito absoluto, pero Jessica Lange obtuvo tan malas críticas que bien pudo ser el final de su carrera. No apareció en ninguna otra película durante tres años, hasta que Bob Fosse (con quien la actriz tuvo un romance) la incluyó en el reparto de All That Jazz. La actuación como amante de Jack Nicholson en el remake de Bob Rafelson de The Postman Always Rings Twice (El cartero siempre llama dos veces), en 1981, cambió la suerte de Jessica Lange. Todo iría mejor a partir de entonces.
Su interpretación de la actriz Frances Farmer en Frances (1982)) fue alabada y le consiguió una nominación al Óscar como mejor actriz, una estatuilla que finalmente obtuvo Meryl Streep por La decisión de Sophia. Jessica Lange completó la dicha de este año con el Oscar como actriz de reparto en la comedia Tootsie (1982), protagonizada por Dustin Hoffman.
En 1985, en la película Sweet Dreams, Jessica Lange da vida a la cantante Patsy Cline, fallecida en un accidente aéreo a los 31 años.
Durante los años 1980 y 1990 siguió realizando buenas y excelentes interpretaciones, llegando a ganar el Óscar a la mejor actriz en 1994, por su actuación en Blue Sky. El cabo del miedo (1991) de Martin Scorsese y Rob Roy (1995) de Michael-Caton Jones pertenecen a esta época.
En 1992, debutó en Broadway al lado de Alec Baldwin, en Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams. En el 2000 actuó, además, en Longs Day’s Journey Into Night, de Eugene O’Neill, en el papel de Mary Tyrone, en Londres. En el 2005 retornó a Broadway con otra obra de Tennessee Williams, The Glass Menagerie, con Christian Slater.
En años recientes y luego de tres décadas frente a la cámara, ha dado a conocer su trabajo al otro lado del lente: debutó como fotógrafa. En 2008 publicó un libro de fotografías en blanco y negro, titulado simplemente 50 Photographs.
Jessica Lange estuvo oficialmente casada con el fotógrafo Paco Grande desde 1970 hasta 1982, pero el matrimonio se había acabado a mediados de los setenta. Desde 1982 vive con el actor y dramaturgo, ganador del Premio Pulitzer, Sam Shepard. Es madre de Alexandra (nacida en 1982), fruto de su relación con el bailarín Mikhail Baryshinikov, y de Hannah Jane (1985) y Samuel Walker (1987), cuyo padre es Sam Shepard.

La cuestión del Óscar
1994: Mejor actriz (Blue Sky, Las cosas que nunca mueren)
1982: Mejor actriz de reparto (Tootsie)
Fue candidata a Mejor Actriz en 1989 (La caja de música), 1985 (Dulces sueños), 1984 (Country) y 1982 (Frances).

Filmografía



sábado, 12 de marzo de 2011

John Travolta



JOHN TRAVOLTA
(1954)

El 18 de febrero de 1954, con el sol en acuario y la luna en virgo, nació John Travolta en Englewood, Nueva Jersey. Fue el menor de seis hijos de Salvatore Travolta, un vendedor de neumáticos y ex jugador de fútbol americano y Helen Burke, una profesora de teatro de la escuela secundaria. Sus padres eran católicos practicantes y creían que el nacimiento de John había sido un verdadero milagro, ya que su madre tenía 44 años cuando lo trajo al mundo. Por ese motivo se convirtió en el centro de los mimos de sus padres y hermanos y fue criado con una gran permisividad.

Salvatore construyó un teatro en su casa para que su familia se pudiera expresar creativamente. Dirigidos por su madre, casi todas las noches los chicos realizaban sus shows. Naturalmente la vida de John se fue desarrollando sobre un escenario.


Primeras lecciones de baile 

Parado frente al televisor de su casa, también aprendió a bailar : "Cuando tenía 5 o 6 años vi a James Cagney en ‘Yankee Doodle Dandy’. Fue el primer baile que me dio vuelta la cabeza. Trataba de imitarlo frente a la tele. Después fui a un colegio en donde el 50 % de los chicos eran negros y siempre estaban bailando. Los blancos también bailaban, pero a mi me gustaba mucho más el baile negro que el blanco". 

 A los 12 años el pequeño John comenzó a tomar clases de Tap con Fred Kelly, hermano del Famoso Gene Kelly. Luego se inscribió en un taller de teatro y pronto apareció en pequeños espectáculos de Music Halls.




      A los 16 años , John decidió abandonar la escuela secundaria de Dwight Morrow para dedicarse a la actuación por tiempo completo. "Yo no era un buen estudiante. No me interesaba en absoluto lo que enseñaban los profesores. Me resultaba más interesante hacer reír a mis compañeros con algo estúpido o gracioso". También se sentía incómodo con el espíritu revolucionario de la época : "Cuando estaba en la secundaria todos hablaban de Vietnam. A mi más que la guerra, me preocupaba lo mal que me sentía en la escuela. Sentía que debía superar mis propios problemas antes que enfrentar temas como la guerra o los problemas sociales del mundo".


      "Este chico va a ser una gran estrella"
      Al cumplir los 17 años se presentó para el casting de la opera rock "Jesucristo Superstar", producido por Robert Stigwood. Fue rechazado, pero Stigwood anotó en un papel amarillo : "Este chico va a ser una gran estrella". A los 18 años debutó con la obra "Rain" en un teatro Off Broadway, luego se incorporó en un rol menor a la obra de teatro "Grease". Su debut en Broadway se produjo en 1973 acompañando a las legendarias "Andrew Sisters" en "Over Here", un musical sobre la segunda guerra mundial. Paralelamente participó en varios anuncios publicitarios incluyendo uno para las fuerzas armadas estadounidenses. Cine, TV, amor, religión y muerte
      En 1974 se mudó definitivamente a Los Angeles y al año siguiente tuvo una pequeña participación en la película de horror "The Devil’s Rain". Este film tuvo una importancia capital en la vida de Travolta. Por un lado la actriz Joan Prather lo convenció de abandonar la Iglesia Católica para abrazar la Iglesia Cienciológica de Ron Hubbard. (Religión que también profesan Tom Cruise y Nicole Kidman) y por el otro, su pequeña parte gritando : "Blasfemo, Blasfemo" le alcanzó para que lo llamaran para la serie "Welcome Back, Kotter" para ocupar el rol de Vinnie Barbarino. Travolta inmediatamente se convirtió en el ídolo de las adolescentes norteamericanas de mediados de los setenta. Para completar el cuadro, sacó tres discos : "Can’t let go", "John Travolta" y "Travolta Fever". La revista Bilboard le dio el premio como mejor cantante masculino. Brian de Palma lo llamó al año siguiente para realizar un papel secundario en la película "Carrie". Luego protagonizó el telefilme "El chico en la burbuja de plástico", en donde empezó a recibir el apoyo de la crítica especializada. También durante la filmación, conoció a su primer gran amor, la actriz Diana Hyland —que en la película actuó como su madre—, 18 años mayor que Travolta. Nueve meses después, mientras John la tenía entre sus brazos, Diana murió de cáncer.


      La Travoltamanía
      El productor Robert Stigwood había guardado aquel papel amarillo, se lo mostró a Travolta y le ofreció un contrato de un millón de dólares para protagonizar tres películas. Entonces ocurrió el milagro. La primera película fue dirigida por John Badham : Con su ambo blanco de poliester, su camisa negra y sus cadenas de oro, Travolta interpretó en "Fiebre de sábado por la noche" a Tony Manero, un muchacho de Brooklyn cuya pasión era ir a bailar a las discotecas. Todo el mundo imitaba la manera de bailar de Travolta. En el solo de baile durante la canción "You should be dancing", el director pensó que Travolta no podría bailar sin parar y le propuso filmar por partes para luego editarlo. Travolta se negó. "No estuve estudiando cinco meses para tener que estar parando a cada rato como un novato. Yo puedo hacerlo". Y por supuesto que pudo. Hasta Fred Astaire dijo que John Travolta era un bailarín impresionante. Los temas de la película —en su mayoría interpretadas por los Bee Gees— le dieron un auge inaudito a la música disco. Durante ese año el Larga Duración recaudó cien millones de dólares de los cuales Travolta se llevó un 1%. Pero no solo de bailes estaba hecho el hombre, por su actuación fue nominado para el Oscar. En la Argentina de la dictadura militar, la película recibió varios tijeretazos y desacertadamente fue considerada por la crítica como una película menor. Por su contrato con Stigwood, debió filmar "Grease", junto a Olivia Newton John, recibiendo pésimas críticas, pero recaudando todavía más dinero que "Fiebre de sábado por la noche". El romance entre las dos estrellas no se hizo esperar, pero duró lo que duró la filmación y Olivia volvió con su marido. La Travoltamanía estaba en pleno apogeo. Por estar en una confitería o en una disco por 15 minutos firmando autógrafos, le pagaban 25.000 dólares. Pero el prefería actuar. Ese mismo año finalizo su contrato con Sitgwood protagonizando junto a Lili Tomlin, "Vivir el momento". La película fue devastada por la crítica y también fue un fracaso comercial. Al poco tiempo murió su madre de cáncer y se refugió definitivamente en la cienciología. Su próximo éxito ocurrió en el año 1980 junto a Debra Winger con "El Cowboy Urbano" interpretando a una vaquero que montaba toros mecánicos. Todos los bares de Estados Unidos se poblaron de toros mecánicos.. La declinación del ídolo
      En 1981 estuvo en la Argentina por 53 horas y media para el estreno de "Blow Out" de Brian de Palma, en donde Travolta realizó una de sus mejores actuaciones. La película fue muy bien recibida por la crítica pero la gente no la fue a ver. Comenzaba la declinación del ídolo.
      En 1983 Silvester Stallone lo dirigió en la desastrosa segunda parte de "Fiebre...", llamada "Manteniendose vivo" y en 1985 volvió a filmar junto a Olivia Newton John la película "Tal para cual". Pero ya no eran los mismos.
      Se equivocó y rechazó filmar grandes éxitos de los ochenta : "Days of heaven", "Gigoló Americano"y "Reto al destino". Las malas lenguas dicen que Richard Gere le debe su carrera a Travolta ya que luego él fue el protagonista de estas películas A mediados de los ochenta, Travolta fue atrapado por la mala fortuna. Si bien no era rechazado directamente en Hollywood, se había convertido en un personaje del ayer, y como personaje del ayer, la prensa comenzaba a difundir rumores acerca de su sexualidad. Como después de la muerte de Diana Hyland no se le conoció un verdadero romance oficial —en realidad mantuvo un romance de 13 años con la actriz Marilou Henner—, se empezó a decir que era gay o bisexual. Exacerbaban su sus kilos de más y decían que la Iglesia cienciológica le había lavado el cerebro.


      La vida en los tiempos del olvido
      Sin embargo Travolta se quedó tranquilo. Aún en los momentos en que parecía que todos se habían olvidado de él, mantuvo su estilo de vida que contaba entre otras pequeñeces con una casa en Maine frente al mar con veinte dormitorios, una casa de estilo francés en Florida, sus "casitas" en Carmel, Santa Barbara y Hollywood, su colección de automóviles lujuriosos —un Mercedes Benz, un Jaguar y un Rolls Royce— y sus tres jets privados piloteados por el mismo.
      La razón por la cual podía seguir manteniendo su status de vida era por que Travolta seguía ganando dinero por los porcentajes que recibía de los discos de "Fiebre de sábado por la noche" y "Grease"(Que vendieron aproximadamente 19 millones de copias). Por otra parte nunca bajó los brazos : "Siempre que haga las cosas bien y tenga buenas intenciones todo volverá a su lugar".

      Mira quien se enamora
      En 1989, mientras filmaba la película "Los expertos", junto a la actriz Kelly Preston, se enamoró de ella. Kelly recién se acababa de separar del actor, George Clooney —el último Batman—, y había tenido un romance con Charlie Sheen, interrumpido cuando éste se fue a pasar la noche con una prostituta. El mismo año que había vuelto el amor, volvió el éxito de taquilla para Travolta con "Mira quien habla", junto a Kristey Alley, recaudando 140 millones de dólares. Pero el suceso no era producto de Travolta. La estrella de la película era un bebé doblado con la voz de Bruce Willis.
      Travolta aseguró a la prensa:"El personaje que más me gustó hacer fue el de ‘Mira quien habla ‘. Así soy yo. No todo de mi, pero bastante de mi. Todos los demás personajes que hice son sólo personajes". La secuela, "Mira quien habla también" se filmó al año siguiente, sin la frescura de su antecesora.
      El 5 de septiembre de 1991 John y Kelly se casaron por el rito de la Iglesia Cienciológica en París, pero como la boda fue declarada ilegal se volvieron a casar el 12 de septiembre. El 13 de abril del año siguiente nació Jett el hijo de ambos, que había sido concebido durante un fin de semana en la casa de Demi Moore y Bruce Willis. En 1993 filmó la tercera parte de "Mira quién habla". Pero a pesar de estar trabajando, no recibía críticas elogiosas. Robert Altmann lo había rechazado para su película "The Player" y puso en su lugar a Tim Robbins.


      Resurgiendo de las cenizas
      Entonces ocurrió otro milagro. El guionista y director Quentin Tarantino era un admirador confeso de Travolta. Durante doce horas trató de convencer a la ex superestrella de que debía realizar el papel del heroinómano Vincent Vega en su película "Pulp Fiction — Tiempos violentos". Travolta dudó muchísimo. Los productores dudaron también, pero Tarantino se puso firme y dijo que no haría la película sin Travolta. Harvey Weinstein de Miramax, finalmente dio la luz verde. Travolta se dejó el pelo largo, se puso un arito y filmó por la modestísima suma de 140.000 dólares. Pero no le fue muy mal que digamos. Recibió su segunda nominación al Oscar como mejor actor luego de 17 años, comenzaron a lloverle proyectos millonarios y consiguió uno de los regresos más dramáticos, desde el Ave Fenix. Travolta le dio todo el crédito de la resurrección a Tarantino.


      La vuelta de los millones
      El director se convirtió en una especie de consultor de Travolta y le comenzó a recomendar que películas hacer y cuales no. Durante 1995 le aconsejó hacer "El nombre del juego" por el cual cobro 3 millones de dólares y ganó el "Globo de Oro". Luego filmó "White man’s burden", una película en blanco y negro, junto a Harry Belafonte en donde se invierte la realidad y la raza negra domina a la raza blanca. La dirección corrió por cuenta del Japonés—norteamericano Desmond Nakano. En 1996 recibió 8 millones por "Flecha rota", prometiendo que esa sería la única película de acción que haría en su vida . Luego vinieron "Fenómeno", en donde interpreta el rol de un hombre al que le cae una extraña luz blanquecina y comienza a realizar eventos extraordinarios. En la película se reconoce inmediatamente la estructura de la Cienciología. También filmó "Michael"—todavía no estrenada en la Argentina—, junto a Andy Mc Dowell y William Hurt, en donde esta vez ocupa el rol de un ángel, cobrando 10 millones de dólares.
      Travolta firmó un contrato de 17 millones de dólares para filmar "El doble" de Roman Polanski, pero por "diferencias creativas", abandonó el proyecto y se encuentra en juicio por haber quebrado el contrato.
      Actualmente tiene firmado un acuerdo con Universal Studios para hacer del presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton en la parodia "Colores Primarios". El papel lo iba a interpretar Tom Hanks, pero la Universal se decidió por Travolta. El rol de la Primera Dama va a ser interpretado por Emma Thompson.
      Travolta es un personaje contradictorio. En eso consiste su mayor riqueza. Fue el ícono de la música disco. Fue odiado por los rockeros de fines de los 70. Sin embargo Travolta es el único actor que apareció cuatro veces en la Tapa de la Revista "Rolling Stone", la revista rockera por excelencia.
      Cuando Playboy le preguntó como le gustaría ser recordado, Travolta, lejos de aquel adolescente que rechazaba en la secundaria las cuestiones sociales, contestó "Quiero ser recordado como un gran actor de carácter que realizó obras de contenido social". 

     Ruben Brenner
    http://cer0.tripod.com/bio.htm

domingo, 6 de marzo de 2011

Muhammad Ali


Muhammad Ali
(1942)


El 17 de enero de 1942, en el sur de los Estados Unidos, más precisamente en Louisville, Kentucky, nació Cassius Marcellus Clay Junior, el hijo de una pareja negra de clase media conformada por Cassius Marcellus Clay padre y Odessa Grady.
 Cuando cumplió 12 años, sus padres le regalaron una bicicleta Schwin roja y blanca, pero a los pocos días se la robaron. Cassius fue llorando a buscar a un vigilante. El policía, un irlandés llamado Joe Martin, no pudo recuperar la bicicleta, pero le empezó a dar clases de boxeo, para que pudiera defenderse de los rateros. Seis semanas más tarde tuvo su primera pelea de boxeo amateur. A los 16 años el joven Cassius ganó el campeonato Guantes de Oro de Louisville y llegó a los cuartos de final del torneo regional de Chicago.
Luego de terminar la escuela secundaria en el Louisville Central High School en 1960, ganó el torneo de Campeones de Chicago, el Campeonato Nacional de los Guantes de Oro y el título de la Unión de Atletas Amateurs. El exitoso año lo coronó con una medalla de Oro en los juegos Olímpicos de Roma, pero al volver de Italia, con la medalla colgada de su cuello, se negaron a servirle la cena en un restaurante en Louisville por ser negro. El enojo de Clay no se hizo esperar. Salió a caminar, se quitó la medalla del cuello y la arrojó al río Ohio. Era obvio que no soportaba la hipocresía ni el doble mensaje y lo demostraría.
Claro. Los blancos lo rechazaban por ser negro, pero no querían perderse el negocio. Se formó un consorcio de empresarios blancos de Louisville que le hicieron firmar un contrato de 6 años por el cual se quedaban con el 50% de sus ganancias dentro y fuera del ring. Tres días después, el 29 de octubre de 1960, Clay tuvo su primera pelea profesional. Fueron seis rounds contra Tunney Hunsaker. Ganó Clay por decisión del jurado y cobró 10.000 dólares.

EN BUSCA DEL TITULO MUNDIAL

 A Clay le hacía falta un entrenador adecuado y lo encontró en Angelo Dundee. El fue quien pudo manejar la arrogancia del joven púgil y logró pulir todas sus potencialidades, convirtiéndolo en un boxeador único. Bajo su tutela fue venciendo a Donnie Fleeman, Kolo Sabedong, Alex Miteff, entre otros, logrando un record de 13 encuentros con 13 victorias de las cuales 10 habían sido por K.O o K.O. técnico. A los 20 años se había convertido en uno de los aspirantes al título de Campeón mundial de peso completo. Sus "bailes" con las piernas en el ring y sus declaraciones petulantes fuera de él, lo convirtieron en el favorito de la prensa, que atestaban su vestuario después de cada pelea.
 El 15 de noviembre de 1962 destruyó al ex campeón mundial Archie Moore de 49 años noqueándolo en el 4° round. Entre los espectadores estaba el entonces campeón del mundo Sonny Liston. Al retirarse a su camarín Clay le gritó: "El próximo sos vos, oso feo, a vos te voy a noquear antes del octavo round". Ahora si era el candidato indiscutible. Quería ser campeón antes de los 21, pero la oportunidad recién se le presentaría a los 22.
Pasó por delante del gimnasio en donde se entrenaba Liston y le gritó para que pudiera escucharlo: "¿Te cansás mucho, pobre anciano ?". Sonny Liston, "el oso negro de Arkansas", ni se mosqueó. Con 31 años, 35 triunfos (25 por K.O.) y una sola derrota era el casi seguro ganador. Pero, como se sabe, a seguro lo llevaron preso y en el 7° round —antes del 8° como Clay había vaticinado— Liston debió abandonar por una herida en la ceja izquierda y Clay se consagró campeón del mundo el 25 de febrero de 1964.

EL NACIMIENTO DE MUHAMMAD ALI

 La gente estaba acostumbrada a escuchar sus propias declaraciones egocéntricas sobre su belleza y su poesía: "Soy hermoso, soy el más grande, con puños fuertes pero corazón blando...". Pero al día siguiente de su consagración sorprendió a todo el mundo cuando anunció que se había convertido al Islamismo y que de ahí en más debería ser llamado Cassius X. Luego, en marzo de ese mismo año, siguiendo las enseñanzas de Elijah Muhammad adoptó el nombre Muhammad Ali (traducido al castellano "digno de respeto").
 En mayo realizó su 1er viaje al Africa, para buscar sus raíces y 2 meses mas tarde se casó con la modelo Sonji Roi, quien al no aceptar las vestimentas musulmanas, terminó divorciándose al año siguiente. Alí dijo que con la minúscula ropa que usaba su mujer: "Se podían ver todas las ranuras de su cuerpo".
 La Asociación Mundial de Boxeo (en manos de los blancos) intentó evitar la revancha con Liston, aduciendo que Alí no tenía licencia para boxear, ya que la licencia era de un tal Cassius Clay. Además, agregaba, ""Es un pésimo ejemplo para las juventudes del mundo". Eran los tiempos de las marchas por los derechos civiles de los negros guiadas por Martin Luther King y los levantamientos de Harlem liderados por Malcom X. La confrontación igual se hizo el 25 de mayo del 65. Sonny Liston cayó en el 1erround sin que Alí lo golpeara. Se dijo que la victoria había sido arreglada, pero Ali siempre lo negó.

ALI NO QUIERE PELEAR EN LA GUERRA

 En 1966 terminó su contrato con los empresarios blancos de Louisville, su reputación como boxeador estaba en su apogeo, y era cada vez mas respetado por la comunidad negra. Había que bajarlo. Era la época del guerra de Vietnam. Lo reclasificaron como apto para el ejército luego de haberlo rechazado en 1962. Alí contestó con una rima :

  Síganme preguntando, no importa cuanto sobre la guerra de Vietnam, que yo les canto ‘con el Viet Cong yo no estaré peleando’

Las manifestaciones a la prensa se multiplicaron : "Ningún Viet Cong me llamó negro". Las campañas para que le quitaran el título se multiplicaron y fue declarado persona no grata en varios estados. Igual siguió boxeando y ese año defendió su título 6 veces. En febrero de 1967 lo defendió en Houston frente a Ernest Terrel , quien se refería a Alí como Cassius Clay. Esto lo hizo enfurecer a Alí quien prometió "torturar" a su contendiente. En los 15 rounds Alí lo castigó por donde pudo y por donde no se podía también por lo que la prensa la calificó como una "pelea sucia" del campeón.
 El 28 de abril, Alí, rechazó oficialmente su incorporación al ejército como objetor de conciencia por ser un "ministro de la religión del Islam". Diez días después fue condenado pr un gran jurado compuesto sólo por blancos como desertor. El juez John Ingrham le dio la máxima sentencia de 5 años de prisión y diez mil dólares de multa. Alí apeló y mientras esperaba el resultado se le prohibió salir del país, se le quitó el pasaporte y se le prohibió boxear en los Estados Unidos.. Su carrera virtualmente había terminado.
Pero la vida de Alí no había finalizado. Siguió enseñando las palabras de Elijah Muhammad y comenzó a dar conferencias en las Universidades por su oposición a la guerra de Vietnam. Allí conoció a una joven estudiante musulmana de 17 años Belinda Boyd y el 17 de agosto se casó con ella bajo la religión del Islam. Con ella tuvo tres hijas mujeres : Maryum y las mellizas Rasheeda y Jamilla y un hijo varón, Muhammad Jr., nacidos durante los dos años que estuvo fuera del ring.

LA VUELTA DE ALI

 Cansado de las arbitrariedades de la Suprema Corte de Justicia norteamericana que no respondía a la apelación y que le impedían volver, anunció su retiro el 3 de febrero de 1970. Pero el 28 de junio la Corte falló a su favor, no por que considerase que violaron las libertades civiles, sino porque el FBI había realizado escuchas ilegales del teléfono de la casa de Alí.
 Rápidamente el promotor Harold Conrad arregló un combate con Jerry Quarry, para el 26 de octubre de ese mismo año. El retorno contó con la presencia de toda la elite negra de los Estados Unidos : Bill Cosby, Sidney Poitier, el reverendo Jesse Jackson, Diana Ross con las Supremes y la esposa de Martin Luther King, entre otras importantes figuras. Alí gano por K.O. en el tercer round, pero ya no parecía el mismo...
 Luego vino la pelea del 7 de diciembre con nuestro recordado Oscar "Ringo" Bonavena, quien aguantó dignamente y en el 9° round lo derribó a Alí. Pero finalmente ganó el norteamericano por K.O. en el último round.
 En Marzo de 1971 Alí enfrentó en el Madison Square Garden al entonces campeón de la AMB Joe Frazier para recuperar el título que le había sido arrebatado injustamente. La pelea duró los 15 rounds pautados y los jueces le dieron el triunfo a Frazier. Los dos boxeadores terminaron en el hospital. En el último minuto del último round Frazier lo derribó pero Alí logró levantarse a los 3 segundos. Frazier dijo al respecto : "Nunca lo quise... Esa noche mucha gente estuvo en el Madison para verlo en el suelo y les di el gusto...". Sin embargo el célebre autor Norman Mailler escribió : "Fue entonces como si el espíritu del Harlem y los fantasmas de los muertos de Vietnam vinieran en su ayuda, manteniéndolo en pie frente al desorbitado Frazier. Había demostrado así, lo que tantos intuíamos en secreto : que es un hombre capaz de soportar la tortura moral y física y seguir en pie".
 En julio de 1971, Alí le ganó a Jimmy Ellis obteniendo la Corona de la Federación Norteamericana de Boxeo. Defendió ese título seis veces hasta perderlo en manos de Ken Norton el 31 de marzo de 1973. A los seis meses recuperó el título, derrotando a Norton en 12 rounds En enero de 1974 se tomó revancha con Joe Frazier quien había perdido el título de la AMB en manos de George Foreman.
 Pero el título que ostentaba Alí no era importante. El quería el cetro de la AMB que ostentaba George Foreman y había llegado el momento.

EL REY DE AFRICA

 El ex convicto y futuro promotor Don King fue a verlo a Foreman y le preguntó si Boxearía co Alí por $5 millones. Luego fue con Alí y le preguntó lo mismo. Los dos aceptaron y entonces tuvo a los 2 boxeadores. Pero lo que no tenía eran los $10 millones. Entonces King se fue al Africa a conseguir un auspiciante. Y consiguió mucho mas que eso. Mobutu Sese Seko, el dictador de Zaire compró el evento para su país. Le salió barato. Alí observo sabiamente : "Los países van a la guerra para que su nombre aparezca en el mapa y la guerra cuesta mucho más que 10 millones". La pelea se agendó para el 25 de septiembre de 1974 en Kinshasa, Zaire. Pero se postergó 6 semanas en las cuales el dictador no permitió que los boxeadores ni la prensa se fueran hasta que terminara el combate. Para los africanos fue un momento de gloria y Alí usó esas 6 semanas para convertirse en un rey africano. Kinshasa se transformó en un hervidero. La gente estaba enloquecida con la presencia de Alí y un canto se escuchaba permanentemente por las calles : "¡Ali, Bombayé !".que traducido al español quiere decir "Alí, matalo". En cada lugar a donde iba lo saludaban como al campeón y Alí no hacía nada para desmentirlo.
 Objetivamente nadie creía que Alí fuera a ganar. El mismo médico de Alí tenía un avión ambulancia apostado en el aeropuerto presto a dirigirse a Madrid en caso de alguna lesión severa.
 En la conferencia de prensa los periodistas blancos le decían que Foreman lo iba a lastimar. Alí inteligentemente les contestó: "Ustedes piensan que George Foreman es muy malo. Pero no se preocupen muchachos: Los blancos se asustan mucho más con los negros que los negros con los negros ".
 Alí disfrutó esas semanas. Foreman en cambio, fue miserable desde el día que llegó a Zaire. El 30 de octubre finalmente llegó el momento del encuentro. Ante el ensordecedor grito de "¡Ali bombayé !", Alí noqueó en el 8° round a un Foreman cansado y destruido or la campaña psicológica. De esta manera el rey de Africa volvió a coronarse como Campeón de Peso Completo de la AMB. El título quedó en manos de Alí por 4 años más, defendiéndolo exitosamente en 10 oportunidades.

DIVORCIO CASAMIENTO Y PERDIDA DEL TITULO

 En enero de 1977 Belinda aceptó divorciarse sin hacerle problemas a Alí por su amante Verónica Porche, a cambio de ocho millones de dólares y dos Cadillacs. En junio de ese mismo año Alí se casó con Verónica con quien tuvo dos hijas: Hana —nacida un año antes de casarse—y Laila.
 El título lo perdió sorpresivamente por puntos ante el novato León Spinks el 15 de febrero de 1978 pero lo volvió a recuperar, por decisión de los jueces, el 15 de septiembre de ese mismo año.
 Alí anunció su retiro en 1979, pero fue tentado nuevamente para una última pelea por el título mundial frente al joven Larry Holmes. La pelea se concretó el 2 de octubre de 1980: Holmes lo pulverizó y Alí debió abandonar por K.O. técnico en el 11° round. Fue la única vez que debió retirarse de una pelea antes de tiempo (por no retirarse a tiempo del boxeo) aunque jamás perdió por K.O.
 Su última pelea la perdió por puntos el 11 de diciembre de 1981 ante Trevor Berbick y ahí si abandonó definitivamente el boxeo.
 En 1986 se casó con su cuarta esposa Lonnie luego de separarse de Verónica Porche.. Juntos adoptaron un hijo llamado Asaad.

LOS GOLPES DE LA VIDA

Junto con su casamiento se anunció que sufría del mal de parkinson. Afectándole sus capacidades motoras, principalmente el habla. Alí dijo al respecto : "Lo más importante de mi vida es lograr la paz. Dios me dio esta enfermedad para demostrarme que soy un hombre frágil como cualquiera". Probablemente haya sido producto de los golpes acumulados en su cabeza. Pero los golpes no afectaron sus facultades mentales o su determinación. En 1990, justo antes de la guerra del golfo. Alí fue a Irak para hablar con el presidente Saddam Hussein para negociar la liberación de rehenes. Es tal el respeto que despierta Muhhammed Alí en los países musulmanes que 15 rehenes fueron liberados bajo su custodia.
 Alí realizó la mayoría de sus trabajos filantrópicos anónimamente. Con su profunda fe religiosa, donó millones de dólares sin considerar la religión o raza incluyendo Asilos de ancianos judíos, iglesias católicas y numerosos colegios.
 En las Olimpíadas de Atlanta de 1996 fue convocado para encender la antorcha ante la emoción de millones de espectadores. Allí también le volvieron a entregar una medalla de oro para reemplazar la que había arrojado al río Ohio cuando no lo quisieron atender por ser negro.
 Fue a la entrega de los Oscars acompañado por su nieta. Allí vio como la película "Cuando éramos reyes" ganaba el Oscar al mejor documental. En el film se narra la historia de la pelea de Alí con Foreman en Zaire. En la entrega estaban sentados uno al lado del otro. Como si el tiempo ni hubiera pasado, Foreman es nuevamente campeón del mundo. Pero Alí ya no lo va a retar para recobrar el título. Para que, si ya se sabe que Muhammad Alí es el campeón de boxeo más grande de todos los tiempos 


Rubén Brenner




sábado, 26 de febrero de 2011

Jorge Cadavid / Agua fresca de la montaña

Jorge Cadavid
Bogotá, 2007
Fotografía de Triunfo Arciniegas
DE OTROS MUNDOS
TRES POEMAS
Nació en Pamplona, Colombia, en 1962. Estudió Lingüística en la Universidad de Pamplona, se especializó en Literatura en la Universidad Javeriana y se doctoró en Filosofía en la Universidad de Sevilla (España). Es profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Javeriana y autor de los volúmenes de poesía La nada (Universidad de Antioquia, 2000), Un leve mandamiento (Trilce Editores, 2002), Diario del entomólgo (Fondo Editorial Eafit, 2003), El derviche y otros poemas (Común Presencia Editores, 2006), Herbarium (Edición de autor, 2007), Música callada (Universidad Externado de Colombia, 2009) y Heráclito inasible (Pontificia Universidad Javeriana, 2010). En 2003 publicó una exquisita antología del poema breve bajo el título de Ultrantología (Cástor y Pólux). Colabora habitualmente con el Boletín cultural y bibliográfico de la Biblioteca Luis Ángel Arango y la Revista Universidad de Antioquia. Obtuvo en 2003 el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus con El vuelo inmóvil (Universidad de Antioquia, 2004) y el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia con Tratado de cielo para jóvenes poetas (Universidad de Antioquia, 2006).
     Elkin Restrepo se refiere al verso de Jorge Cadavid como “simple, certero y luminoso que tienta incluso al silencio, ya que aspira a la mayor de las plenitudes”. Cadavid mismo lo confirma: “El deber del poema es callar”.  ¿Qué sucederá cuando el poeta alcance la perfección del silencio? Supongo que escribirá en los espejos del agua o en la geografía de los remolinos. Todavía queda el viento en la arena. Todavía queda el susurro de las hojas y todavía aguardan las misteriosas presencias que cuelgan de las ramas.
     La bibliografía de Cadavid es constante. Me sorprende cada título suyo. Se refina con el tiempo, se adentra cada vez más en su mundo vegetal y primigenio, y desde allí nos envía su canto, agua fresca de montaña, porque la sed acosa, porque la belleza nos salva en la incertidumbre y nos permite el ejercicio de seguir con vida.  

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 29 de enero de 2011



sábado, 19 de febrero de 2011

Gustavo Adolfo Garcés / El reino de la exactitud


Gustavo Adolfo Garcés

Gustavo Adolfo Garcés nació en Medellín en 1957. Abogado de la Universidad de Antioquia y Magister en Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana. Se ha desempeñado como profesor de Literatura y Ciencias Políticas en varias universidades y como asesor de la Procuraduría Delegada para la Prevención en Materia de Derechos Humanos y Asuntos Étnicos. Ha publicado: Libro de poemas (Medellín, Editorial Lealón, 1987), Breves días (Premio Nacional de Poesía Colcultura, Bogotá, 1992), Pequeño reino (Bogotá, Editorial Magisterio, 1998), Espacios en blanco (Medellín, Editorial Universidad de Antioquia, 2000) y Libreta de apuntes (Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2006).
Dice Edgar O’Hara, profesor en Washington University: “… Garcés, abogado de profesión, podría ser en su escritura un pico de oro más de los que Latinoamérica produce en cantidad, como el maní dulce. Sin embargo, sigue en poesía la línea de conducta verbal de otro abogado y grandísimo poeta: don Fernando Charry Lara. Enseñanza mayor: alejamiento del palabreo conocido, entrada en el reino de la exactitud. Dentro de esta ética verbal, Charry Lara pertenece a una poética distinta: su diálogo es con Gorostiza, Chumacero, Anguita y otros enamorados de la palabra hermosa y sugeridora. Por su parte, Garcés también continúa en la línea de oposición a la verborrea y se nos muestra devoto de lo minucioso. Y tiene otras cercanías: William Carlos Williams y los objetivistas estadounidenses, José Manuel Arango, Pacheco, Ungaretti, la poesía japonesa y china…”
Dice el poeta Jorge Cadavid: “Ni fácil moralismo, ni decoración, ni sentimentalismo. Visión pura, visión verbal, música del sentido. Estos breves versos apelan al canto interno, no a la música que conocemos, sino a una música que se descubre en el sentido mismo de las cosas que nombra. No se trata de una interiorización de aquello que llamamos “lirismo”. Es una búsqueda de una música detrás de la música: poema pulverizado. Por eso el gusto por los fragmentos, las partículas de la frase, los trozos léxicos, las astillas lingüísticas.”
         Y finalmente, dice el crítico colombiano Luis Germán Sierra: “Los temas van y vienen sin preocuparse de la unidad. Los une el aire de la risa, del humor, de la amistad. Los une el abrazo de una hermosa desnudez. Qué lejos está todo esto de la literatura, qué cerca de la poesía.”
         De expresión delicada, precisa y exquisita, y certero ojo de águila, los poemas de Garcés nacen con marca de fábrica, con un sello de agua que puede leerse con la yema de los dedos. Esplendor del lenguaje y festejo de la vida ejercen como sustento y guía, como hierba y savia. De uno de los grandes poetas de Colombia, José Manuel Arango, aprendió no sólo lecciones de poesía sino la dignidad del oficio. Ciertamente, y sabrá sustentarlo quien haya seguido de cerca los pasos de Gustavo Adolfo Garcés, vida y poesía conviven con acierto en su humanidad.

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

Harold Kremer / Un escritor secreto



(1955)

Harold Kremer nació en Buga, Colombia, en 1955, y vive en Cali desde siempre y para siempre. Profesor de la Universidad del Valle y cofundador en 1980 de Ekuóreo, la primera revista hispanoamericana de minicuento, se ha dedicado con asombroso empeño a la investigación del cuento como género. Ha publicado con Guillermo Bustamente Zamudio Los minicuentos de Ekuóreo y Colección de cuentos colombianos. 
La lista de premios confirma su dominio del oficio: Concurso Nacional de Cuento de la Casa de la Cultura de San Andrés (1983), Concurso de Libro de Cuentos de la Universidad de Medellín (1984, con La noche más larga), Guión Cinematográfico Colcultura para mediometraje (1985, con “El amor de Milena”), Concurso Nacional de Cuento "Jorge Zalamea" (Medellín,1989), Concurso Nacional de Cuento Ciudad de Barrancabermeja (1996), Concurso Nacional de Cuento Breve Municipio de Samaná (1999). Además, finalista del Concurso Latinoamericano de Cuento del Instituto Nacional de Bellas Artes (México 1989).
         Ya son tantos sus títulos memorables, premiados o no en diversos concursos, e incluidos en libros que no han tenido la circulación que se merecen: La noche más larga (Medellín, Universidad de Medellín, 1984), Rumor de mar (Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1989), El enano más fuerte del mundo (Cali, Deriva Ediciones, 2004), El combate (Cali, Deriva Ediciones, 2004), El prisionero de papá (Cali, Deriva Ediciones, 2005), La cajita cuadrada (Cali, Deriva Ediciones, 2007). Desde hace años trabaja en una novela que sus lectores esperamos con ansia.
         En “El prisionero de papá” y “Gelatina” evidencian la frase corta y el estilo directo, sin adornos ni hojarasca, que caracterizan la obra de Harold Kremer, sin duda alguna uno de los grandes cuentistas colombianos. Aunque el estilo es la herramienta, afilada a su manera por cada escritor y fruto de una larga paciencia, sello de marca de Kremer, “El prisionero de papá” resulta un texto memorable por sus personajes y, sobre todo, por el narrador, que nos cuenta de manera simple y sin dramatismos una historia aterradora. Si no, sería otra noticia del periódico, un texto más sobre el secuestro, azote de la Colombia de estos días, reino de guerrilleros, paramilitares políticos corruptos y otros hampones. “Gelatina” es una película sin pausa sobre un hombre que se desmorona y cae al fondo del abismo, cometiendo atrocidades casi sin parpadear. La narración despojada y directa, sin titubeos, sigue con acierto los pasos de este hombre elemental, certero y malvado. Fondo y forma se conjugan en una historia eficaz y memorable.
         Del primer libro de Kremer, La noche más larga, se consideran memorables “El amor de Milena” y, sobre todo, “Sueño de amor”, el relato de una mujer, pobre pero digna y recta como ninguna, ante el juez que la juzga. Un solo párrafo, un chorro de palabras e imágenes, una historia bien contada, con el dolor y el humor propios de la vida cotidiana, una historia que nació, según confesión del autor, de esa primera frase luminosa y limpia: “Yo, señor, soy pobre, pero digna y recta como ninguna”.
         Tanto en La noche más larga como en Rumor de mar, libros reunidos bajo el segundo título por Carlos Valencia Editores en  1989, se intercalan textos largos y breves. Esta brevedad es una de las virtudes de Kremer, una pasión cultivada con precisión de relojero. En 2004, el autor reunió con otros todos estos textos para redondear un libro que es una absoluta delicia, El combate. Bastaría con señalar casi al azar tres títulos: “La cierva y la leona”, una noche de farra con una hambrienta leona que prueba una ensalada y la infeliz cierva que saborea otro vaso de whisky,  “El anuncio”, el espantoso trabajo de Sísifo de un recién casado, y “Papaíto”, el dulce relato de la vida amarga de una niña engañada por las astucias de un padre.
         La lectura es una pasión que se refina con los años. Hay autores que definitivamente no volveré a leer, hay libros que se caen en la primera página, hay escritores cuya escritura echa a perder el más preciado tema, pero Kremer se mantiene sorpresivo y fresco, digno de numerosas lecturas. Y en una casa repleta de libros, los suyos permanecen al alcance de la mano en la mesa de noche.
         En el prólogo de La noche más larga (1984), el novelista Fernando Cruz Kronfly escribe sobre el mármol unas preciosas y precisas palabras de absoluta vigencia: “Harold Kremer, el autor, es una de esas personas que parecen no interesarse por saber en qué consiste o dónde queda exactamente la línea divisoria entre la literatura y la vida. Desde la sombra de una marginalidad iluminada que él mismo ha elegido como parte de su propio proyecto de vida, el autor de estos relatos se perfila como  un narrador serio, sin afanes ni aspavientos. Se trata de un trabajador solitario y hasta entristecido, que sabe perfectamente bien en qué consiste el inmenso valor de lo imaginario y de la ficción, no sólo para el pensamiento sino fundamentalmente para los sentimientos del hombre de nuestro tiempo. Y que conoce, igualmente bien, la regla de oro de la literatura según la cual el único compromiso del escritor consiste en hacerlo bien, con originalidad pero sin ignorar lo mejor de los avances culturales universales”.
         Serio y dedicado, Kremer es, ante todo, un lector exquisito e infatigable. Cualquier tarde, mientras la brisa del valle entra por la puerta con su aroma de caña dulce, es un privilegio sentarse frente a él a conversar de los viejos y los nuevos autores, y de los afanes de la vida, de los afanes que uno tras otro son la vida, como podría decir Aurelio Arturo.
         A pesar de los premios, de los periódicos y las revistas que han destacado sus cuentos, de las traducciones al alemán, el inglés, el hebreo y el portugués, Harold Kremer todavía es un escritor secreto. Un secreto que no debemos mantener, para dicha de todos. Ya es hora de que una gran editorial remedie el asunto.


Triunfo Arciniegas
Pamplona, 2011


miércoles, 2 de febrero de 2011

Gustavo Tatis Guerra / Poeta santo y pintor lujurioso

Gustavo Tatis
Cartagena de Indias, 2011
Fotografía de Triunfo Arciniegas


Escritor colombiano, nacido en Sahagún, Córdoba. Ha publicado cuatro poemarios: Conjuros del navegante (1988), El edén encendido (1994), Con el perdón de los pájaros (1996) y He venido a ver las nubes (2008). Hizo una antología de la obra poética de Ibarra Merlano y un ensayo denominado Un humanista frente al mar. También es autor de La ciudad amurallada (crónicas de Cartagena de Indias, 2002), Alejandro vino a salvar los peces (Premio Nacional de Cuento Infantil Comfamiliar del Atlántico, 2002), del ensayo sobre Virginia Wolf Bailaré sobre las piedras incendiadas (2004). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés y al alemán. Es Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, 1992; y nominado en tres oportunidades: 1993, 1995 y 1997. Ganó en 2003 el Premio de Periodismo “Álvaro Cepeda Samudio”. Es editor cultural del diario El Universal, de Cartagena.
He venido a ver las nubes, su última obra poética hasta el momento, es un libro profundamente religioso, un conjunto de oraciones para abrir la mañana, para entrar descalzos en la luz o sumergirnos desnudos en las bendiciones del agua. No se trata sólo un libro de poemas sino de las invocaciones de un hombre que conoce bien el uso de las palabras y responde por sus consecuencias. De un hombre a quien se acude no para consultar las razones del más allá sino para confirmar los prodigiosos de esta vida.
     Un manual de paisajes, además de un atado de resplandores. Si hay una sola palabra para definir estas páginas de Gustavo Tatis Guerra, sería “resplandor”, y más que un hombre de carne y hueso, su autor sería el alma, el mismo espíritu de los textos sagrados. La edición es bella, además, con pinturas de Heriberto Cogollo, nacidas de la luz y el temblor de los poetas y consagradas a la exuberancia y la voluptuosidad de las mujeres de Cartagena de Indias, el mar, los caballos y otros misterios. Bella y pulcra edición, por supuesto, una prueba palpable del exquisito gusto de Común Presencia Editores.
     Libro espiritual y, a la vez, vegetal. De hojas verdes y plátanos maduros, de animales, de aguas invisibles y alfabetos para iniciados, de corazones sembrados en los patios del arco iris, de hombres efímeros y bosques eternos. Un libro de su tierra y sus antepasados, de asuntos concretos: el padre del poeta y su pueblo, Sahagún, el palenque y el abuelo wayúu, hombres a caballo y perros de presa. Tal vez el libro debe su hechizo a esta sabia amalgama de metafísica y asuntos cotidianos.
     La magia está ahí, invisible, y el poeta la señala con el dedo. La luz está ahí y el poeta unta en ella la yema de sus dedos y la reparte como bálsamo, con la venia de los dioses.
     Un libro para beber más que para leer. Poeta y lector se confunden en este hombre breve, efímero y agradecido, un hombre que se ha regodeado con el aroma del jardín, la caída de las hojas, el brillo de las aguas, la lección de las nubes, un hombre que exclama con fervor:

     “¿Qué otro paraíso tengo
     si no esta breve
     temporada
     en la tierra?”

Como poeta, Tatis es un santo, pero como pintor es un absoluto lujurioso. Los extremos no sólo se tocan sino se alimentan. Creo que precisamente la santidad del poeta alimenta la lujuria del pintor, esta desbordada voracidad por el color y la luz.
La pintura era el as bajo la manga de Tatis. En mi último viaje a Cartagena de Indias tuve la suerte y el regocijo de contemplar la obra pictórica de Gustavo Tatis  en su propia casa. Su mujer, Mary Serrano, es una maravilla en la cocina. Gustavo trata de igualarla en el resto de la casa. Según se sabe, ha pintado hasta la tapa del inodoro. Ya no es la casa de paredes desnudas donde nació su primogénito, Leonardo, que ahora es un músico que se abre paso en Nueva York.
Tatis cuenta la historia muerto de risa. Cuando nació Leonardo, en 1986, la familia vivía en la calle de La Factoría, en el casco histórico de Cartagena, y no había una sola pintura en la casa. Tatis le envió una carta a Alejandro Obregón para  solicitarle una de sus preciosas obras. Obregón no contestó. Pero no importaba porque Tatis había decidido hacerse pintor, clandestino pero pintor al fin y al cabo. En todas partes y a cualquier hora, en secreto, pintaba. El reverso de las tarjetas de invitación que llegaron al periódico durante este último cuarto de siglo fueron sus lienzos. También y el cartón y la madera, en pequeño y mediano formato.  Ahora su casa es tan bonita que debería cobrar la entrada.
Peces, cangrejos, monstruos del agua y de la tierra, bestias sin nombre, se han hecho ciudadanos de este universo recién inaugurado, concretando en Tatis el profundo y antiguo deseo de pintar. Confiesa en una entrevista reciente: “He visto muchas veces pintar a algunos de los artistas que he entrevistado. Además, pintar es una experiencia familiar porque en mi casa los fines de semana comprábamos cartones y todos nos poníamos a pintar en el suelo”.
Ahora pinta de madrugada, cuando todo mundo duerme, y lo hace con el sigilo de un amante, hasta cuando la casa se despierta. Entonces todo está impecable, no hay una sola mancha en el piso ni rastros de la magia en los pinceles, y el pintor se va en el cuerpo del escritor al periódico a enfrentar los afanes cotidianos y ese asunto de ganarse la vida.  
El 23 de marzo de 2011, en el Hotel Hilton, de Cartagena de Indias, Tatis inauguró “Ofrenda”, una muestra de 40 acrílicos en diverso formato, y esa misma noche vendió la mitad. El éxito ha sorprendido al mismo pintor. Sobre esta exposición dice el poeta John Jairo Junieles: “Parece que Gustavo Tatis Guerra pintara a escondidas de Dios. En sus pinturas, uno siente el latido de figuras encarnándose, vemos germinar un universo repentino. El mar no es el mismo mar, los árboles son otra cosa, las camisas en los alambres alcanzan su cielo profundo. Lo que vemos está vivo como nuestros pensamientos: un ciego puede paladear el bullicio de estos peces, olfatear las crines que lleva el viento. Se advierten palpitaciones, gracias a extraños sentidos. La aguja de nuestra brújula se mueve, opera esa magia que guía las aves en sus largas migraciones. La poesía que antes representaba en palabras, este fogueado escritor y periodista, resucita, tiene un nuevo pulso en esos colores estremecidos. Nuestra sed llega a estas orillas, limpia el polvo de sus alas, se arrodilla, y vislumbra el temblor de las estrellas allá arriba".
         La pintura de Tatis ha sido una sorpresa para todo el mundo. Si en mi próximo viaje a Cartagena, Tatis me confiesa que asalta bancos, y con todo éxito, no lo dudaré por un segundo.

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 20 de abril de 2011