viernes, 23 de noviembre de 2012

Harold Pinter




Harold Pinter
(1930 - 2008)

Dramaturgo y poeta británico, considerado el máximo exponente del arte dramático inglés de la segunda mitad del siglo XX, premio Nobel de Literatura en 2005.
Harold Pinter nació el 10 de octubre de 1930 en el barrio de Hackney, en el popular East End londinense, en el seno de una familia judía. Al estallar la II Guerra Mundial fue separado de sus padres y evacuado a la campiña inglesa. Aquella separación, traumática para él, iba sin embargo a alimentar su imaginación y la mirada introspectiva de su teatro.


Regresó a Londres en 1944 y, tras un breve paso por la Royal Academic of Dramatic Art (1948-1949), se declaró objetor de conciencia y se negó a cumplir el servicio militar. Comenzó entonces a escribir sus primeros poemas y a actuar en varias compañías de repertorio en gira por las islas Británicas.
Pinter inició su hoy extensa obra teatral (“He escrito veintinueve obras y creo que probablemente sean suficientes”) en 1957 con The Room (La habitación), siendo desde entonces los cuartos cerrados, con muy pocos personajes, los escenarios de muchos de sus dramas. Inmediatamente le seguiría The Birthday Party (La fiesta de cumpleaños, 1958), pieza que la crítica maltrató (se estrenó en el West End y fue retirada del cartel una semana después de la primera representación), lo que llevó al incipiente dramaturgo a plantearse la posibilidad de abandonar la escritura aun antes de comenzar realmente su carrera.
Pese a estas reticencias, en 1959 su suerte cambió con The Caretaker (que se traduciría como El guardián); en contra de lo ocurrido dos años antes, la obra fue un éxito y supuso su primer reconocimiento público. Durante la década de 1960 Pinter conformó una serie de obras que delimitaron su peculiar estilo, repleto de silencios (dramas escritos en un lenguaje elusivo, a veces cómico, pero que genera un ambiente de amenaza y alienación), que se conocería como pinteresco. “Devolvió el teatro a sus elementos básicos: un espacio cerrado y un diálogo impredecible, donde la gente está a merced de cada uno y las pretensiones se desmoronan […] descubre el precipicio que subyace en las diarias cuestiones cotidianas y fuerza la entrada a los cuartos cerrados de la opresión”, sostuvo la Academia Sueca tras la concesión del Nobel.


Títulos como A Night Out (Una noche de juerga, 1959, su obra más realista), Night School (Escuela nocturna, 1960), The Lover (El amante, 1963), The Homecoming(Retorno al hogar, 1964), Landscape (Paisaje, 1967) oSilence (1968) lo convirtieron en una figura del teatro británico, cuya influencia sería determinante para toda una generación de dramaturgos.
Heredero del teatro del absurdo de Beckett, Ionesco y Genet, sus obras, aderezadas con fantasías eróticas y obsesiones, celos y odios, han sido calificadas como “teatro de la inseguridad”. Sus personajes intentan comunicarse para reaccionar frente a una invasión o un intento de invasión en la estrechez de sus vidas, y casi siempre fracasan. Sus diálogos, en apariencia insignificantes, reticentes y evasivos -a veces contradictorios-, esconden intimidaciones, advertencias, riesgos. La obra de Pinter, mezcla de realismo y misterio, no lleva explícito mensaje alguno moralizante, sino que más bien trata de reflejar un mundo amenazante y violento que nace de la propia naturaleza humana y de las contradicciones de nuestra sociedad.
Obras posteriores son Betrayal (1979), One for the Road (La última copa, 1984) o Celebration(Celebración, 1999), que él mismo llevó a escena, en el teatro The Almeida de Londres, en la primavera de 2000.


Activista político

Con el paso del tiempo, Pinter se implicaría más en política. Sus obras tardías tendieron a ser más cortas, y los temas más políticos, utilizando muchas veces alegorías de la represión. Fue alrededor de 1970 cuando Pinter comenzó a ser más claro en el aspecto político y adoptó una postura claramente de izquierdas. El golpe de estado que derrocó al Gobierno de Salvador Allende en Chile en 1973 lo consternó profundamente y fue el detonante de su activismo en favor de los derechos humanos. En 1985 viajó a Turquía, donde se opuso abiertamente a la represión turca y a la supresión del idioma kurdo. Esa experiencia le inspiró la obra Mountain Language (El lenguaje de la montaña), de 1988.
Fue uno de los más furibundos críticos del presidente estadounidense Ronald Reagan y de la primera ministra británica Margaret Thatcher; manifestó públicamente su rechazo al bloqueo estadounidense en Cuba; se opuso a los bombardeos en Kosovo autorizados por la OTAN y a las invasiones de Afganistán y de Iraq. Su posición se radicalizó tras este conflicto, que le llevó a calificar a Tony Blair de “idiota iluso” y a equiparar el Gobierno de George W. Bush, a quien calificó de “asesino de masas”, con el régimen nazi.
En un esfuerzo continuo por atraer la atención pública sobre las violaciones de los derechos humanos y la represión, este apasionado activista de Amnistía Internacional y de la Campaña pro Desarme Nuclear (CND) ha publicado sus escritos de manera habitual en los periódicos británicos, como The Guardian y The Independent, y en marzo de 2005 sorprendió con el anuncio de que estaba decidido a volcar todas sus energías en la poesía y en el activismo político.

 

Autor polifacético

Además de autor dramático, Pinter ha escrito obras cortas para televisión y radio, ha dirigido más de una treintena de producciones teatrales propias y de otros autores (Robert Shaw, James Joyce, David Mamet, Simon Gray…) y es autor de los guiones de películas como El sirviente (1963) y El mensajero(1971), de Joseph Losey, El último magnate (1976), de Elia Kazan, y La mujer del teniente francés (1981), de Karel Reisz. También ha publicado una novela, Los enanos, relatos cortos y cientos de poemas, también teñidos de ideología.
Miembro honorario de diversas universidades, Pinter cuenta, entre otros galardones, con el premio Shakespeare, el premio Europeo de Literatura, el Pirandello, el David Cohen de literatura británica, el Laurence Olivier y el Molière de honor al conjunto de su carrera. Sus guiones para el cine también le han reportado galardones como el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín (1963), el premio BAFTA (1965 y 1971), la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes (1971) y el premio de la Commonwealth (1981). Además, fue candidato al Oscar por La mujer del teniente francés yTraición. En 1999 ingresó en la Compañía de Literatura de la Royal Society.
Harold Pinter vive en Londres, con su segunda esposa, la escritora Antonia Fraser, con la que se casó en 1980 tras divorciarse (con escándalo incluido) de la actriz Vivien Merchant, protagonista de muchas de sus obras y madre de su único hijo. En 2002 le fue diagnosticado un cáncer de esófago. Precisamente, su delicado estado de salud le llevó a ser hospitalizado unos días antes de la ceremonia de entrega del Nobel. Pese a que no pudo asistir al evento (recogió el galardón su editor), recurrió a una grabación en vídeo en la que una vez más hizo honor a su fama de escritor comprometido.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pinter.htm




ADIÓS A HAROLD PINTER
EL AUTOR QUE CAMBIÓ 
EL TEATRO DEL SIGLO XX

Revista Eñe
27de diciembre de 2008


El miércoles murió el escritor inglés Harold Pinter, autor de más de treinta obras teatrales que buceaban en la violencia, el autoritarismo y los perversos juegos de poder que subyacen en la experiencia doméstica y política de la segunda mitad del siglo XX. Pinter tenia 78 años y le habían descubierto un cáncer de esófago en 2001. La enfermedad le había impedido recibir personalmente el Premio Nobel de Literatura en 2005, pero no seguir trabajando en guiones cinematográficos e incluso volver fugazmente a su viejo oficio de actor. Pinter deja una impecable obra dramática que incluye obras como El montaplatos (1957), El Cuidador (1959) o La vuelta al hogar (1965), representadas casi ininterrumpidamente también en la Argentina. Sin embargo, en los últimos años su exposición estuvo más ligada su rol como polemista político y defensor de los derechos humanos, que a la literatura.
Pinter pertenecía a la generación que presenció el arco de sofisticación de la violencia que cruzó todo el siglo XX y los primeros años del XXI, desde la Segunda Guerra Mundial a la invasión de Irak. A diferencia de autores del teatro del absurdo como Beckett y Ionesco, con los que frecuentemente se lo relaciona, su obra tuvo un anclaje mucho más realista y político. Entre otras innovaciones formales, a Pinter se le reconoce la búsqueda de un lenguaje poético que incluyera el léxico, los tonos y la irracionalidad del lenguaje coloquial. También se destaca su maestría en el uso de los silencios, uno de los rasgos de su teatro que más parodiaron sus detractores. La variedad de escenarios y personajes que retrató en su obra van de los obreros que comparten una pensión en The Room (La habitación, 1957), su primera obra, a los aristócratas que cenan en un lujoso restaurante en Celebración (estrenada en 2000), su última obra.
Harold Pinter nació el 10 de octubre de 1930 en el barrio londinense de Hackney. Fue el hijo único del matrimonio de un sastre judío y un ama de casa. Sus abuelos eran emigrantes judíos que huyeron de la persecución en Polonia y Odessa. Presenció los bombardeos alemanes a Londres, se formó leyendo a Dostoyevsky, Kafka, Eliot y Hemingway. En 1948 tuvo su primer gran polémica ideológica cuando se negó a ingresar en el servicio militar. El resultado fue el paso por varios militares tribunales y una multa.Según contaba su biógrafo Michael Billington en un artículo de The Guardian, la primera pasión de Pinter fue la actuación. Después de un paso frustrado por la Royal Academy of Art de Londres, en 1951 se suma a la Shakesperean Irish touring company. Se destaca en roles de villano, papel que Pinter más representaría en su carrera como actor. A principios de la década de los 50 comienza a vivir una doble vida que marcará su carácter como dramaturgo. En los ratos libres que le dejan los ensayos y trabajos fugaces como portero, lavaplato o mozo en clubes exclusivos, comienza a escribir poemas y breves textos en prosa.
En 1957 recibe su primer encargo, una obra para la compañía del teatro de la Universidad de Bristol que titulará La habitación. Tras las críticas negativas que recibió su segunda obra, La fiesta de cumpleaños, Pinter se hace un nombre en la escena de Londres con El cuidador (1959), su tercera obra. La marca de estilo que mantendrá desde entonces, no sorprende, se describió efectivamente con una metáfora bélica. "En la obra de Pinter –explicaba Peter Hall, el director que más veces lo ha llevó a escena–, las palabras son armas que los personajes usan para incomodarse y destruirse entre ellos."En los años 60, Pinter le suma a su tarea como dramaturgo, actor y director de obras ajenas, una faceta como guionista cinematográfico. Se destacan filmes como El sirviente (1963), dirigida por Joseph Losey y con la actuación de Dirk Bogarde, o la adaptación de la novela de John Fowles, La amante del teniente francés (1981).
Aunque desde muy temprano a Pinter se lo considera como uno de los Angry Young Men que enfrentaron al thatcherismo y el sistema de clases inglés, la denuncia política de Pinter termina de decantarse en su teatro a partir de los años ochenta, en especial con obras como Ashes to ashes (1996). Su postura también quedó clara en la ceremonia de entrega del Nobel, en 2005, con su feroz crítica a Estados Unidos (ver El Discurso...).
Pese a la enfermedad, Pinter mantuvo abierto todos los frentes hasta último momento. Seguía abonado a los filosos comentarios políticos, en 2007 se estrenó un filme (Juegos macabros) con guión suyo y actuaciones de Jude Law y Michael Caine. En 2006 ya se había despedido de los escenarios con su interpretación del monólogo de Beckett, La última cinta.


El discurso de un Nobel iracundo

La verdad en el drama es esquiva, siempre. (...) La verdadera verdad es que no hay algo así como una verdad que pueda encontrarse en el arte dramático. Hay muchas. Estas verdades se desfían unas a otras, capitulan una respecto de la otra, se reflejan entre sí, se ignoran, bromean entre sí y son ciegas también las unas respecto de las otras. A veces, uno siente contar con la verdad de un momento en el puño de la mano, pero luego ésta se cuela entre los dedos y se pierde (...) El teatro político ofrece una serie totalmente distinta de problemas. Sermonear debe ser evitado a toda costa.
Todo el mundo sabe lo que ocurrió en la Unión Soviética y en toda Europa Oriental durante el período de post guerra: la brutalidad sistemática, las atrocidades generalizadas, la supresión despiadada del pensamiento independiente. Y todo esto fue perfectamente documentado y verificado. Mi argumentación aquí es que los crímenes norteamericanos ocurridos en ese mismo período fueron registrados nada más que de forma superficial, y para nada documentados ni reconocidos ni considerados crímenes. Creo que hay que abordar este punto y que la verdad tiene una relevancia considerable respecto de en qué punto se encuentra el mundo ahora. Si bien limitadas, hasta cierto punto, por la existencia de la Unión Soviética, las acciones de Estados Unidos en todo el mundo dejaron en claro que concluyó que tenía carta blanca para hacer lo que quería (...)
Miremos la bahía de Guantanamo. Esta atrocidad criminal es cometida por un país, que se declara "líder del mundo libre". Esto es tortura. ¿Qué dijo al repecto la cancillería británica? Nada. ¿Qué dijo el primer ministro británico sobre ello? Nada. ¿Por qué? Porque Estados Unidos dijo: criticar nuestra conducta en la bahía de Guantanamo constituye un acto poco amistoso. Uno está con nosotros o en contra de nosotros. Por ello es que Blair calla.







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