martes, 19 de abril de 2011

Elmo Valencia / Nadaísta

Elmo Valencia
Bogotá, 2010
DE OTROS MUNDOS

MESTER DE BREVERÍA
Elmo Valencia / Ícaro

Elmo Valencia
(1933 - 2017)



Cali, 1933. Fue cofundador del movimiento nadaísta colombiano, junto a Gonzalo Arango, Jotamario Arbeláez, Eduardo Escobar y otros escritores. Poeta, novelista y ensayista. Se graduó en ingeniería electrónica. Estuvo como jurado en el concurso literario “Casa de las Américas”, La Habana, 1966, en unión de Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela y participó en los Recitales de Poesía en Praga con Allen Ginsberg. Obtuvo en 1967 el Premio Nadaísta de Novela por su obra Islanada. En 2010 publicó Bodas sin oro, Cincuenta años del Nadaísmo. En Antología de cuento colombiano, “El universo humano”, bella y delicada metáfora de la maternidad.


Elmo Valencia




"Éramos muy vagos. ¿Sabes por qué nos metían a la cárcel? Porque nos encontraban con el pelo largo o en un automóvil con una chica, contándole los dedos de los pies o leyéndole el Kamasutra"
Elmo Valencia


Elmo Valencia con Carolina Patiño



La última 

entrevista 

de Elmo 

Valencia


Para hablar de la poesía colombiana del siglo XX, indudablemente, habría que remitirse al Nadaísmo. Al hacerlo, se encontraría el nombre de Elmo Valencia, uno de sus fundadores. ‘El Monje Loco’ del nadaísmo ya no tiene la lucidez que algún día tuvo, pero es que el tiempo nos pasa la factura…, con intereses.



Por Joan Camilo Bolaños

Especial para Gaceta
18 de mayo de 2017


91 años no son poca cosa. Ahora mezcla la realidad con su literatura, ¿o ese habrá sido el secreto para escribir sus libros? No importa, él ha vivido con una pasión de la que la historia no tendrá memoria. 
Tiene una sonrisa sincera, de esas que miran al otro. Ese, afirma, es su más grande legado.

¿Cómo se define?
Elmo Valencia es un poeta iconoclasta que abrazó el nadaísmo en el año 58 cuando lo fundamos tanto en Cali como en Medellín.

¿Qué formación académica tiene?
Yo comienzo a estudiar Derecho, porque la familia estaba jodiendo mucho, en la Universidad del Valle. Pero no pude con el Derecho, pues confundí la Constitución de la República con ‘La Náusea’ de Sartre. Después todo se dañó y, por ese lado, salimos de esa carajada. 

¿Por qué El Monje Loco?
Elmo, Elmo-nje y loco porque soy un tipo bastante cuerdo.

¿Cómo fundaron el Nadaísmo?
Acá en Cali fundamos el Nadaísmo enviándole una carta al Alcalde en la que le dijimos que quitara el monumento a Efraín y María y pusiera en su lugar una estatua de cualquiera de las viejas de esa época.
Entonces, al burgomaestre no le gustó la idea y ni siquiera nos respondió. En Medellín quemamos todos los libros que más nos habían torturado el cerebro, como Historia de Heródoto, pues toda historia es mentirosa. También la ‘María’ que era un libro que yo venía guardando y que me lo había cuidado una novia que tuve y murió de un beso que le di en esos tobillos de Carbono-14. Después de eso nos orinamos sobre las cenizas para ver ascender el humo. A continuación, decidimos emborracharnos en el Café Metrogolder con una botella de Ron Medellín Añejo.
Fue cuando Gonzalo Arango, alzando la copa, dijo “brindo por esa máscara con que han tratado de ocultar a Cristo de su rostro revolucionario que no tiene Renault 4, ni acciones en el Manhattan Bank”. Jotamario no brindó por nada sino que pasó al baño a vomitar y le salió una perla. Darío prendió un cigarrillo, lo absorbió, levitó, le pasó la chicharra a Eduardo, Eduardo a Darío, Darío al negro Billys y como era negro cambió de color. Yo, agarrando mi copa, dije “brindo por los dientes que tenía Eva en ese tiempo para comerse la manzana y otros frutos prohibidos como la Naranja Mecánica”.

¿Cómo se conecta usted con el Nadaísmo?
Yo estaba estudiando física en Estados Unidos, en donde conozco a los ‘beatniks’, unos poetas bohemios, ese es mi primer contacto con la poesía. Sin embargo, me aburrí y regresé a Cali. Tras mi retorno, Jotamario me habló del Nadaísmo y del ‘profeta’. De esa manera, decido establecerme en la ciudad. Allí nos contactamos con Gonzalo. Él vio en nosotros unos jóvenes con la capacidad de decir cosas, con berraquera para fundar algo nuevo. Nos invita a Medellín y agarramos un bus de la flota Magdalena porque “si flota Magdalena, flota el Nadaísmo” y llegamos allá que es en donde comienza lo fuerte.

¿Y qué vino después?
Faltaba lo más importante, papá: regar el Nadaísmo por toda Colombia. Así que apareció en El Colombiano de Medellín la noticia de que se iba a efectuar un Congreso de Escribanos Católicos. Entonces, dijimos acá está el momento oportuno para escribir en su contra. 
Gonzalo hizo el prólogo y los demás compusieron una mezcla que olía asqueroso, capaz de levantar un muerto, y la tiraron sobre la audiencia que estaba en el paraninfo de la Universidad de Antioquia. Estaba hablando el gobernador y salieron corriendo. La Policía los agarró y los metieron en la celda más peligrosa, en donde estuvieron ocho días. Al final, vino un abogado amigo de Gonzalo y los sacó de ese enredo.
Después de eso, tuvimos mayor audiencia, pero la sensación fue ‘Pablus Gallinazus’, el ‘comandante’, un poeta con una guitarra maravillosa. Era el tipo que necesitábamos, pues traía la ‘mula revolucionaria’ y las ‘cinco balas’ de las que precisaba el Nadaísmo.  Su llegada al movimiento nos dio una difusión mayor, dado que los lugares se llenaban para escucharlo.

¿Cómo más difundían sus textos?
A través de distintas conferencias en La Tertulia, en las universidades de nuestro país y en cualquier lugar al que nos invitaban. Ni siquiera cobrábamos, sino que nos pagaban con jabones, platos de lentejas y cosas de ese estilo. Vivíamos de la vida, aunque sin un peso.

Yo sé que siempre se lo preguntan, ¿pero qué es el Nadaísmo?
Dar definiciones es muy jodido porque el Nadaísmo es nada, es un concepto, es un estado de conciencia de los acontecimientos que suceden, de uno ver cómo están las cosas, qué debe hacerse, pero no es una cosa que tenga esencia, como llamaría Sartre en su libro ‘El ser y la nada’. Algo que uno no ve, pero está allí, para observar el mundo de una manera diferente.

¿Cuál fue el mayor aporte del Nadaísmo a la literatura colombiana?
Bogotá siempre ha sido la capital de Colombia. Si usted era poeta, tenía que ir para allá, pues acá nunca lo iban a conocer ni a agradecer su poesía. Esto acá es medio folclórico. Así era 50 años atrás. Acá no había llegado la vanguardia. Primero, llegó a México. Pero ese modernismo, ese modo de usar un lenguaje diferente, de ver las cosas de otra manera, lo iniciamos nosotros. 

En ese tiempo, había lo que se llamaba el piedracielismo, es decir, los poetas de piedra y cielo como Jorge Rojas, Arturo Camacho Ramírez y Carranza, que era la belleza de la palabra traída de España. Un lenguaje todo bello, pero nada más. En cambio, a nosotros no nos importaba la belleza de la palabra, sino que íbamos por el contenido, el veneno, la pólvora que traía el poema. Y esa era la vanguardia. Tanto que cuando nosotros llegamos a Bogotá y fuimos al Café Automático en donde ellos se reunían, nos saludaban pero no nos invitaban a nada. Nosotros fuimos la vanguardia en Colombia, no solo por nuestros poemas sino por los actos locos que cometíamos en torno.

Usted menciona constantemente a Gonzalo como el padre del Nadaísmo...
Sí, es que él fue quien gestó todo esto. Gonzalo decía “nací en Andes, Antioquia, un pueblo del sureste antioqueño, pueblo sin ninguna trascendencia pero que se va a hacer famoso porque yo nací en él”, imagínate el egoísmo tan berraco.

¿Por qué lo echaron del movimiento?
Salió en el periódico algo que nos pareció muy humanista, no nos gustó. Entonces, decidimos quemarlo en figura, hicimos un mamotreto con aserrín y pantalones viejos y nos fuimos para el Puente Ortiz y le prendimos candela. 
También hubo otro problema y fue cuando el ‘chiquito’ Lleras invita a Gonzalo a estar presente en la voladura de un buque de guerra que había comprado Colombia en Suecia, el Buque Gloria. Entonces, allí habló el almirante, el alcalde de Cartagena y Gonzalo afirmó que Carlos Lleras era el poeta de la acción, cosa que no nos gustó para nada. Lo sacamos del movimiento, él se sintió mucho. 

¿Cómo fue la muerte de Gonzalo?
El alcalde echó su discurso,/ dijo lo que tenía que decir./El cura dijo que gonzaloarango había sido una blanca paloma./Jotamario dijo que había que canonizar a gonzaloarango./Yo no dije nada.
Nos llevamos los restos a una montaña/ y allá se quedaron unos medio borrachos esperando que al tercer día resucitara,/pero esto no sucedió, /afortunadamente.
Dicen en el pueblo que Gonzalo le hace el milagro a la persona que toca su tumba./Yo la toqué./Me hizo el milagro.../Cuando regresé a Bogotá me habían robado el apartamento/ Pero no se robaron la pared/ porque gonzaloarango es muy grande.



¿Cómo ve usted la poesía colombiana actual?

Hay mucha ternura en los muchachos y están interesados. Vemos que hay como un deseo de estudio, de leer poetas extranjeros, especialmente españoles y franceses. Seguimos en contacto con la poesía internacional, aunque aún no he visto a alguien que sobresalga.

¿Pero hay algún apoyo desde las administraciones?
No. Yo creo que en buena medida esa es la causa por la cual la cultura en Colombia se está muriendo. La mayoría de estos recursos van a las manos equivocadas y terminan perdiéndose. Además, pareciera que las artes no ocupan el lugar prioritario que precisan, todo el dinero se va en rumba. Sin embargo, es un problema de orden mundial que termina acabando con los valores de la sociedad: bastaría con fijarse en la cantidad de guerras que hay en el planeta. Eso pasa cuando las personas no tienen un contacto real con la vida.

¿Qué mensaje le deja a esta nueva generación de poetas?
Por aquello de los años se va opacando el movimiento a nivel del poeta, pero no de la poesía que se escribió. Morimos, pero la poesía sigue prosperando. Sigamos con la carreta de cambiar todo porque a este mundo hay que ponerlo patas arriba.

Elmo Valencia

Falleció el poeta nadaísta Elmo Valencia

Cultura

"El Monje Loco”, uno de los fundadores del movimiento nadaísta, falleció este mediodía con 91 años en el ancianato San Miguel, al sur de Cali, en donde pasó sus últimos meses de vida. A continuación tres poemas para recordarlo.
EL ESPECTADOR

"Elmo siempre era el personaje de la alegría, de la risa desenfrenada, del humor negro permanente. Por eso fue el verdadero ‘motor’ en el sentido lúdico del movimiento"
Jotamario Arbeláez

Elmo Valencia
Foto de Claudia Rubio


Elmo Valencia, profecías no cumplidas


Cultura

Se había muerto mi padre y tras él la esperanza de creer en lo bueno. Estaba la literatura y al final de cuentas no tenía nada. Se fue mi amor de la vida y con eso, nada podría salir a defender la esperanza de lo que quedaba. Luego, llegaron las letras que desafiaban todo, que buscaban cambiar comportamientos modernos por otros que, aunque no querían imponer nada, resultaron para mí ser lo que buscaba.
Se instauró en mi la voz de Gonzalo Arango para acompañarme todo el tiempo, parafraseando historias y releyendo libros de él que algún día sirvieron para odiar y amar al padre de todo. Pero este texto no es para él. Él que debe saber en su muerte mi amor inmensurable, sabrá que ahora, en donde quiera que esté, tendrá una compañía de nuevo para hablar de su movimiento.
Se murió Elmo Valencia y seguro él está feliz porque ya no está en este mundo que no los merecía. “El monje loco”, como fue bautizado, se murió con 91 años de edad en Cali, su tierra natal.
Empezó estudiando derecho por capricho familiar, pero terminó confundiendo la Náusea de Sartré por la Costitución Política de Colombia. Luego estudió Ingeniería Eléctrica en Estados Unidos, donde conoció los beatniks, unos poetas bohemios de la época. Ellos le despertaron la inquietud de la poesía. De esa manera prefirió volver a su ciudad para unir un movimiento poético que cambiaría para ese entonces Colombia, en vez de ser uno de los muchos electrónicos que había.
El silencio del Estado fue lo que provocó el movimiento nadaísta en su ciudad. Él y Jota Mario Arbeláez, enviaron una carta al Alcalde en la que pedían que quitaran unos monumentos que hacían alusión a tiempos a pasados, y en vez de eso, dejaran ver las personas nuevas de la época. No sirvió de nada. Al mismo tiempo en Medellín, los nadaístas de la ciudad, que hasta entonces sólo eran Jaime Jaramillo Escobar, Eduardo Escobar, Humberto Navarro, Fanny Buitrago, Amílcar Osorio, estaban quemando las obras literarias que habían acompañado  a varias generaciones y que ellos no consideraban importantes por el poco estupor que causaban.
Así pasó gran parte de su vida, construyendo palabras que harían alusión a su movimiento y desdibujando las historias del colombiano popular, el costumbrista y subyugado a la vida burguesa moralista. Quienes lo conocían, hablaban de su risa burlesca e irónica que logró impregnar en sus letras de nadaísta. Lo conocieron también como un gran intelectual de la época que logró ganar el Premio Nadaísta con su novela “Islandia”, en 1967.
No se conoce mucho de su amor a parte del que le dedico a sus amigos. Seguramente por lo mismo, esta conexión con ellos fue lo único que lo ayudó para entrar en un acilo para pasar sus últimos años. Jota Mario Arbelaéz estuvo a cargo, junto con otros, en buscar ese lugar, por la economía con la que había terminado de escritor.
De este escritor no hay mucho que decir, quizá porque nunca prefirió que dijeran de él, sino que él prefería decir de sí mismo. Ahora está en la memoria de quienes leímos sus poemas y de quienes acompañamos a Gonzalo Arango con amor. Queda para él y para sus lectores, la esperanza de sus profecías no cumplidas: esperar la resurrección de Gonzalo y la suya.

domingo, 10 de abril de 2011

Eduardo Cote Lamus / Poeta y animal político



Eduardo Cote Lamus 

(1928 – 1964)
POETA Y ANIMAL POLÍTICO
Por Mario Jursich Durán

Poeta, intelectual y político nortesantandereano. Nació en Cúcuta el  agosto 16 de 1928. Estudió el bachillerato en el Colegio San José de Pamplona, y luego cursó Derecho en la Universidad Externado de Colombia, en Bogotá. En 1950 viajó, becado por el gobierno español a Madrid. Se diplomó en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca. En 1953 ganó el premio de poesía "A la joven literatura", con su libro Salvación del recuerdo. Un poco antes, en 1950, la Imprenta Departamental del Norte de Santander había editado el primero de sus cinco libros de poesía, Preparación para la muerte.
Durante su estancia en España, Cote trabó amistad con Vicente Aleixandre, con poetas españoles de la generación del 50, como José Angel Valente (en un poema tardío, "Intimations to Inmortality from Recollections", Valente hace una semblanza de aquellos, según el poema, turbios y dorados años), con algunos políticos españoles y con tres poetas nicaragüenses, José Coronel Urtecho, Ernesto Mejía Sánchez y Carlos Martínez Rivas, que habrían de ser fundamentales, sobre todo los dos últimos, en la evolución poética de Cote (a través de ellos conocería la lírica norteamericana e inglesa). En 1953 viajó a Escocia para ocupar durante unos meses el cargo de cónsul. “En Glasgow, la ciudad más fea del mundo, / los días pasan como nudos de soga, como palos de ciego, / como navajas romas, como borrachos tontos / corno gatos negros en la noche. / Pero hay algo entre el hollín y la tristeza / ahorrativa de los escoceses, / entre el mineral de hierro y la fermentación del whisky / que se convierte en danza, / vibra en las rodillas y los pasos, / en gritos que vienen del más lejano abuelo, / el que miró la nieve, el frío, la Highland / y se puso a bailar para llamar el sol”, dice en un poema inédito.
Al año siguiente, partió a Fráncfurt (Alemania), donde vivió tres años como cónsul auxiliar de la Embajada de Colombia. Estudió filosofía, leyó a Gottfried Benn, y estableció una sólida amistad con el filósofo Rafael Gutiérrez Girardot. Según parece, unas versiones de poemas chinos nunca publicadas datan de entonces. En 1955 la Editorial Insula de Madrid publicó Los sueños. Con este volumen Cote dio un giro radical a su poesía. Abandonó las efusiones sentimentales de Salvación del recuerdo (debidas, en buena parte, a la lectura de Aleixandre) y se inclinó por un verso contenido, seco, de raíz conceptual. Como anota Hernando Valencia Goelkel, el poeta busca empobrecerse de cuanto no resulta primordial, de todas las riquezas que comienzan a volverse espurias e inimportantes. En 1957 regresó a Colombia. A1 año siguiente se casó con Alicia Baraibar y dio comienzo a una fulgurante carrera como estadista: secretario de Educación, representante a la Cámara, senador y gobernador de Norte de Santander.
No había cumplido un año en este último cargo, cuando murió en un accidente automovilístico, la madrugada del 3 de agosto de 1964. De manera simultánea con su carrera política, había fundado, con Jorge Gaitán Durán y Hernando Valencia Goelkel, la revista Mito y había publicado dos importantes libros de poesía: La vida cotidiana (1959) y Estoraques (1963). Recibiendo la influencia del poeta anglonorteamericano T. S. Eliot por vía nicaragüense, Cote ensayó una poesía en la que se destacaban los anchos versos libres, llenos de cadencias discursivas, y la glorificación de la anécdota. Poemas coloquiales, cotidianos, que recogían las voces de la calle y la música de la conversación definida por Eliot. En la misma vena, pero con un tono más conceptual, Estoraques combina la meditación filosófica, la arqueología, la teoría hidráulica del mundo, el influjo de Eliot y Octavio Paz con temas locales y autobiográficos (El estoraque es una planta, pero se llama así a unas construcciones de tierra parda, entre ocre y marrón-túmulos, torres truncadas, muñones de colinas- que la erosión ha formado en La Playa, un municipio de Norte de Santander). Esta compleja combinación permite calificar a Estoraques como uno de los mejores poemas largos de Colombia. En 1959 publicó, en una separata de la revista Mito, su Diario del Alto San Juan y del Atrato. Originado en un viaje al Chocó el año anterior, cuando Cote era representante a la Cámara, el texto es, además de una denuncia de los males socioeconómicos del Pacífico, un canto a la naturaleza, a la exuberancia hídrica de los ríos colombianos. Aunque el Diario es su principal texto en prosa, Cote redactó algunos cuentos (publicados en la Obra literaria) y algunos ensayos de poesía y música (también recogidos allí). Valga anotar, además, que sus discursos políticos pueden considerarse brillantes páginas de oratoria. En 1987 Mario Jursich y Oscar Torres editaron cuatro cartas de Jorge Gaitán Durán a Cote Lamus (Revista Neutro N- 2, febrero-abril de 1987).
            En 1988 su hijo Pedro Cote Baraibar clasificó y transcribió alrededor de 100 poemas inéditos como parte de su tesis de grado en Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes. En 1990, la Fundación Simón y Lola Guberek publicó por primera vez en libro el Diario del Alto San Juan y del Atrato.





“Era un joven de veintitrés años, delgado, con un rostro extraño, en el cual dominaban los ojos decididamente oblicuos, achispados, y la breve y breve perilla que se movía puntualmente al compás de su hablar atropellado, con dejos de tartamudez. Pasaba las penurias económicas de los estudiantes e incurría en una bohemia que hizo su historia en el Madrid de entonces: aun hoy hay quienes recuerdan su asombro cuando supo que una copa de brandy valía apenas dos pesetas y decidió comprar todas las existencias del bar, lo hizo cerrar y con los desconocidos parroquianos que allí había se lo bebió, gastándose así los viáticos que su padre le había dado para los primeros meses en el exterior.”
María Mercedes Carranza



“Debido, quizás, a sus éxitos como político, Cote Lamus gozó de un enorme prestigio como poeta y fue celebrado por no pocos amigos y seguidores. Pero lo cierto, es que la poesía y la literatura, como sucede a menudo en Colombia, fue para Cote Lamus una actividad secundaria, que daba lustre a sus conquistas y ambiciones políticas.”
Harold Alvarado Tenorio


Eduardo Cote Lamus
Río San Juan, 1958

Libros de Eduardo Cote Lamus
  • Preparación para la muerte (1950)
  • Salvación del recuerdo (1953)
  • Los sueños (1956)
  • Diario del Alto San Juan y del Atrato (1959)
  • La vida cotidiana (1959)
  • Estoraques (1963)
  • Obra literaria. Instituto Colombiano de Cultura. (1976)

Eduardo Cote Lamus y Vicente Aleixandre

Bibliografía

ARÉVALO, GUILLERMO ALBERTO. "La poesía de Eduardo Cote Lamus". En: EDUARDO COTE LAMUS. Obra literaria. Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1976.
ARMAS, ALFONSO. "Eduardo Cote Lamus". Revista Bolívar, N- 40 (Bogotá, octubre de 1957).
CAMACHO GUIZADO, EDUARDO. "En torno a la poesía de Eduardo Cote Lamus". Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, año LVIII, N- 467 (Bogotá, julio-agosto de 1964).
CARRANZA, MARIA MERCEDES. "Eduardo Cote entre la vigilia y el sueño". Razón y fábula, N- 18 (marzo-abril, 1970), pp. 37-49.
CARRANZA, MARIA MERCEDES. "Cote Lamus, un poeta de los años cincuenta". Golpe de Dados, Vol. XII, No LXXI (Bogotá, septiembre-octubre, 1984), pp. 86-89.
PARRA DELGADO, LUIS ROBERTO. "Apuntes para una semblanza de Eduardo Cote Lamus". Gaceta Histórica, N- 1 y 2 (Cúcuta, 1975).


Acerca de la obra de Eduardo Cote Lamus
  • Arbeláez, Fernando. Panorama de la nueva poesía colombiana. Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1964.
  • Camacho G., Eduardo. "Poesía colombiana 1963". En: Eco. Bogotá. Vol. 8 No. 1 (Nov., 1963)
  • Claro, Campo E. "Estoraques". En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Bogotá. Vol. 7 No. 9 (1964)
  • Cobo Borda, Juan G. "Mito, una revista inconforme" (Prólogo). En: Mito. Bogotá. Instituto Colombiano de Cultura, 1975.
  • Echeverry, Oscar. "Tres poetas colombianos de hoy". En: Revista Bolívar. Bogotá. No. 48 (Oct., 1957)
  • García Maffla, Jaime. "El acto y la palabra que lo nombra (En torno a la poesía de Eduardo Cote Lamus)". En: Universitas Humanística (Separata). Bogotá. Nos. 8 y 9 (1974-1975)
  • Gutiérrez Girardot, Rafael. "Sobre una antología". En: El Pueblo, Estravagario (Suplemento). Cali. (Mar. 23, 1975)
  • Holguín, Andrés. "Poemas de la muerte (Prólogo)". Bogotá, Tercer Mundo, 1965.
  • —————. "El grupo de Mito" (Capítulo X, tomo II, Antología crítica de la poesía colombiana). Bogotá, Banco de Colombia, 1974.
  • Mejía Duque, Jaime. Literatura y realidad. Medellín, La Oveja Negra, 1969.
  • Rodríguez G., Agustín. "La vida cotidiana". En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Bogotá. Vol. 3 No. 1 (Ene., 1960)
  • Valencia Goelkel, Hernando. "Prólogo" a Estoraques. Bogotá, Ministerio de Educación Nacional, 1963.
  • —————. "Exaltación de la anécdota". En: Crónicas de libros. Instituto Colombiano de Cultura.
  • Zubiría, Ramón de. "Los sueños". En: Revista de la Universidad de los Andes. Bogotá. No. 1 (Mar., 1958)




domingo, 3 de abril de 2011

Julia Roberts


Julia Roberts
Julie Fionna Roberts
(1967)

Cuando Julie Fionna Roberts nació en Smyrna, Georgia, el 28 de octubre de 1967, la cuenta del hospital fue abonada por Coretta Scott King, la esposa de Martin Luther King, ya que los padres no tenían dinero para pagarlo. El padre de Julia, Walter Roberts, era un vendedor de aspiradoras y su madre Betty Motes, trabajaba como secretaria en una iglesia. Ya habían tenido dos hijos: Eric (1956) y Lisa (1965). Walter y Betty amaban el teatro. Betty había llegado a actuar en obras teatrales para la Fuerza Aérea y Walter, que en sus ratos libres escribía, fundó la Asociación de Actores y Escritores de Atlanta. Organizaron la primera compañía teatral interracial de blancos y negros en Atlanta, realizando presentaciones en la ciudad, razón por la cual atrajeron la simpatía de los líderes negros.
Pero el dinero no entraba en la familia. Apenas ganaban 50 dólares mensuales lo que hacía que los chicos se tuvieran que alimentar con galletitas untadas con mantequilla de maní y dulces. La situación era tan tensa que la pareja acabó por divorciarse en 1971, cuando Julia había cumplido los 4 años. Julia y Lisa se quedaron con la madre y Eric se fue a vivir con su padre. Cinco años más tarde Walter murió de un cáncer a la garganta. A pesar de no vivir juntos, Julia estaba muy unida a su padre y su muerte la afectó profundamente.
Su madre se volvió a casar, con otro aspirante a escritor, Michael Motes con quien tuvo una hija, Nancy. Julia pasó una infancia y adolescencia feliz, a pesar de las carencias. Primero estudio en la escuela Griffin Middle en donde se destacó tocando el clarinete en la banda del colegio. Cuando curso la escuela secundaria de Campbell High School en Smyrna, su mayor ambición era convertirse en veterinaria. Sin embargo fue a estudiar periodismo a la Universidad de Atlanta hasta que se cansó y se fue siguiendo a su hermana a Nueva York para comenzar una carrera artística. Su hermano, Eric, ya se había hecho un pequeño nombre en Hollywood. Fue él quien la presentó a Frances Grill, encargado de la agencia "Click". Cuando la vio con su metro 78, sus 52 kilos, y sus piernas de 112 cm. De largo, enseguida la contrató como modelo. Pero Julia quería ser actriz. Había sido el sueño de sus padres, el sueño de su familia. Su propio sueño.


Una cara muy rara

Nadie la tomaba en cuenta. Decían que su cara era muy rara. Que no daba el tipo de Hollywood. Hasta que otra vez le consiguió trabajo Eric. Él estaba contratado para protagonizar la película "Blood Red" y convenció al director Peter Masterson, para que le diera un papel a su hermana. A regañadientes aceptó que ocupara el rol de la hija de Giancarlo Giannini. La película se filmó en 1987. Fue su primera película. Inmediatamente realizó pequeñas participaciones en un capítulo de las serie de televisión "La historia del crimen" y en otro de "División Miami"
Al año siguiente la llamaron para actuar en las películas "Mystic Pizza" y "Satisfacción". En esta última se enamoró del protagonista, Liam Neeson (el mismo de "La lista de Schindler") con quien tuvo un breve y apasionado romance, frenado por la mujer de Neeson, Miranda Richardson (la hija de Vanessa Redgrave). Repentinamente, los estudios de Hollywood la empezaron a tener en cuenta y fue convocada para protagonizar junto a Sally Field, Shirley MacLaine, Dolly Parton y Darryl Hanah, "Flores de acero". El reconocimiento del público fue inmediato, convirtiéndola en la estrella romántica de Hollywood. Recibió el Globo de Oro como mejor actriz de reparto y la misma nominación para los Oscar de la academia. Durante la filmación tuvo un romance con el actor que interpretaba a su esposo, Dylan McDermott.
En 1989 llegó la consagración con "Mujer Bonita", junto a Richard Gere. El New York Times publicó: "La señorita Roberts provoca un enorme impacto en la pantalla. Esta interpretación hará de ella una excelente actriz". Se habló de un romance con Gere. "Resulta difícil despegarse de alguien cuando termina una filmación". Pero en realidad todavía no había llegado el momento...


Abandono en el altar

Del que si no pudo despegarse fue de Kieffer Sutherland, luego de filmar la película "Línea Mortal" en 1990. El hijo de Donald Sutherland se separó de su esposa, después de una relación de tres años, y consiguió enamorar a Julia improvisando un texto que no estaba en el guión de la película: "Me enamoré de él durante una de las escenas más pavorosas de línea mortal. Había algo en su persona que era increíblemente viejo y sabio. Me parecía que tenía mil años y sin embargo es sólo un año mayor que yo. Estoy enamorada de él de los pies a la cabeza", confeso Julia.
El romance iba viento en popa. En 1992 se anunció el casamiento con bombos y platillos, pero unos días antes de la boda Kieffer Sutherland le fue infiel con una stripteasera llamada Amanda Rice. Kiefer la llamó por teléfono para pedirle perdón. Julia dudó y por un momento parecía que la boda seguía en pie. Pero unos días más tarde, ella decidió romper el compromiso e irse con el actor Jason Patrick, el mejor amigo de Kieffer.
Entonces, el novio despechado se puso en el rol de víctima y comenzó a arrojar dardos contra Julia, acusándola de haberlo abandonado en el altar. "Me alegro de haber tenido las agallas para suspender la boda antes de que hubiera sido demasiado tarde", afirmó Julia.
La revista People la eligió ese año y el siguiente como una de las 50 mujeres más hermosas de Hollywood.
Por entonces (1991), estaba grabando "Hook", haciendo del hada Campanita bajo las órdenes de Steven Spielberg. La prensa comenzó a hablar de exabruptos de carácter en el set de filmación. Se corrió el rumor de que se había convertido en una drogadicta, que había ingresado a una clínica de desintoxicación y que iba a ser despedida. Pero nada de eso era verdad. Ese mismo año logró un éxito de taquilla con "Durmiendo con el enemigo" y también filmó "Dying young" junto a Campbell Scott, logrando que le pagaran la suma récord de 9 millones de dólares.

Fracaso en el matrimonio y en el cine

En 1992 tuvo una breve aparición —al igual que una gran cantidad de estrellas de Hollywood— en la película de Robert Altmann, "The Player". En el film, trabajaba Lyle Lovett, un cantante de música country y actor, alto y desgarbado que enamoró perdidamente a Julia. Para sorpresa de todo el mundo, la bella Julia se casó con Lovett el 25 de junio de 1993, en una ceremonia privada. Mientras tanto coprotagonizó junto a Denzel Washington, un nuevo éxito comercial con el policial "El informe Pelicano".
1994 fue el año en el que empezó a fracasar con las elecciones cinematográficas. "I love trouble" junto a Nick Nolte y la pésima película "Pret a Porter" de Robert Altmann.
La vida de casados no iba mejor. Julia y Lyle se querían mucho. Se llevaban bien, pero no se amaban y el final era inevitable. El 22 de marzo de 1995 se divorciaron y como era de prever siguieron siendo grandes amigos. "El mejor amigo", según las palabras de Julia Roberts.


A la deriva

Otra vez a la deriva, Julia se reencontró con Richard Gere, recién separado de Cindy Crawford. Juntos se los vio tomados de la mano por las playas de Malibú y se empezó a rumorear la posibilidad de un casamiento. También se la vio bailar muy acaramelada con el actor Ethan Hawk (de "La sociedad de los poetas muertos"), pero con quien si mantuvo una fogosa aventura amorosa de cinco días, fue con Daniel Day-Lewis. Los dos la necesitaban. Ella acababa de separarse del músico y él acababa de tener una hija con Isabelle Adjani.
Cinematográficamente hablando siguieron las frustraciones. Protagonizó "Something to talk about", junto a Dennis Quaid, dirigidos por el excelente director sueco Lasse Halstrom, pero el público le dijo no.
En 1996 actuó en la comedia musical "Todo el mundo dice te amo", bajo las órdenes de Woody Allen, pero no se enamoró del talentoso director. De quien si se enamoró fue de Mathew Perry cuando fue invitada a participar en un capítulo de la exitosísima serie televisiva "Friends". La pareja fue muy publicitada el poco tiempo que duró el romance. A Perry se lo veía cada día mas flaco y a Julia cada día más sonriente. Lo cierto es que la sonrisa se le esfumaba cada vez que intentaba realizar un proyecto cinematográfico. Filmó "Mary Rilley" junto a John Malkovich, dirigida por Stephen Frears un estrepitoso fracaso comercial inspirado en "El doctor Jekyll y Mr. Hyde" de Stevenson.
Neil Jordan la llamó para trabajar en "Michael Collins, el precio de la libertad", protagonizada por Liam Neeson. Aunque aparecía poco en la película, la tentación era grande ya que volvía a trabajar con su antiguo amante Liam Neeson. Perry no lo soportó y el breve romance con Julia terminó allí.

 

La vuelta de la chica romántica

El público quería de vuelta a la chica romántica. Los personajes que estaba interpretando Roberts, no les interesaba. Lo pensó un poco y decidió volver a aceptar uno de esos papeles que le calzan como anillo al dedo. Este año filmó "La boda de mi mejor amiga", dirigida por P. J. Hoggan, el mismo de "El Casamiento de Muriel". Allí volvió a ser la Julia Roberts de mujer bonita, la favorita del público norteamericano. Ella cobró 15 millones, volviendo a ser la mujer mejor paga de la industria. La semana del estreno en los Estados Unidos recaudó 21.7 millones de dólares, logrando un nuevo récord en lo que se refiere a películas románticas.
Siguiendo los pasos de Madonna se puso de novia con su entrenador personal Pat Manocchia. Con el correr de los meses dejaron el noviazgo para transformarlo en una relación abierta. Lo que dejo el espacio para que volviera a aparecer en escena su ex marido, Lyle Lovelett, pero esta vez convertido en una especie de mejor amigo.
Pero al estreno de "El novio de mi mejor amiga", no fue con ninguno de los dos, sino con Rupert Everett, un actor declaradamente gay.


Besos en la boca sin corpiño

Al volver a ser ella, la prensa la acosó nuevamente. Esta vez la descubrieron en el bar "The Hogs and the Helfers", en donde se había reunido con un grupo de amigas. Una de las consignas del lugar es que las mujeres suban a bailar a la barra y se saquen el corpiño. Julia se subió, y sin quitarse la camisa se sacó el corpiño por una de las mangas. Lo arrojó al piso y siguió bailando junto a las demás chicas. Tuvo la mala suerte de que allí había un fotógrafo del New York Post. El reportero gráfico luego aseguró que además Julia había estado besándose en la boca por lo menos durante 30 segundos con una amiga. Pero curiosamente no consiguió sacar ninguna foto del beso. Sólo obtuvo una fotografía de Julia hablando muy cerca con otra mujer.
A fines de agosto se estrenó en los Estados Unidos el policial "La teoría de la conspiración", que Roberts protagoniza junto a Mel Gibson. El primer día de filmación Gibson le obsequió una caja envuelta con un papel lujoso y un moño. Le dijo que era una muestra del aprecio que sentía por ella: adentro había una rata congelada. Otro día, filmando una escena en donde debían estrecharse las manos, Gibson se las untó con una sustancia pegajosa. Julia aceptó estoicamente las bromas de su compañero, pero decidió que con él no habría romance.
Julia tiene varios proyectos en carpeta. El año que viene se iba a rodar la secuela de "Mujer bonita", pero el guionista finalmente dijo que no le interesaba. De cualquier manera Julia Roberts y Richard Gere van a filmar una historia romántica de suspenso llamada, "Manhattan Ghost Story". Con su amiga Susan Sarandon, tiene planeada una película dramática y con su amigo Rupert Everett una comedia acerca de una mujer con un marido gay.
Julia tiene un duplex en Nueva York, una casa en las colinas de Hollywood y una propiedad de 50 acres en Nuevo México. Pero no sólo piensa en ella. Sueña con poder ayudar a los desamparados en Haití o en la India. Es joven Todavía tiene tiempo para eso. Mientras tanto pudo ayudar a los productores de Hollywood, haciéndoles ganar 1.5 billones de dólares en su brillante carrera cinematográfica. 

Rubén Brenner



lunes, 28 de marzo de 2011

Chris Van Allsburg

Chris Van Allsburg

Datos biográficos

Chris Van Allsburg nació el 18 de junio de 1949 en Grand Rapids, Michigan (Estados Unidos).
            Desde niño sintió atracción por el dibujo, pero recuerda que: "Ciertas presiones alientan a los dedos pequeños a aprender primero cómo agarrar una pelota antes que un crayón".
           Recién cuando ingresó a la Universidad de Michigan para realizar un curso de arte redescubrió su amor por el arte. Luego de graduarse en Bellas Artes realizó estudios de escultura en la Escuela de Diseño de Rhode Island. Si bien comenzó su carrera artística como escultor, sus obras ya reflejaban una habilidad especial para narrar historias a través de ellas. Muchas de sus esculturas poseen un sentido fuerte de la narrativa y de la acción, a la vez que muestran los rasgos ligeramente oscuros y los toques de humor sutil que tienen sus álbumes ilustrados. De ser un escultor a tiempo completo, Chris Van Allsburg se fue volcando poco a poco al dibujo.
            Su esposa Lisa, productora de un programa de televisión, lo contactó con el autor e ilustrador David Macaulay, quien —al observar las creaciones de Chris Van Allsburg—, valoró su potencial artístico y lo entusiasmó para que las presentara a su editor en Houghton Mifflin Company.
           Walter Lorraine, el editor, coincidió con Macaulay en que Van Allsburg poseía un talento excepcional y una comprensión de cómo contar una historia a través de las imágenes. Discutiendo con el editor acerca de un libro que Van Allsburg quería realizar a partir de unas ideas sobre el arte de tallar los arbustos de jardín (topiary gardens), surgió su primer álbum ilustrado: The Garden of Abdul Gasazi (1979), obra con la que obtuvo el premio Caldecott Honor Book en 1980.
            En Jumanji, su segundo álbum ilustrado, Chris Van Allsburg explora la siempre inquietante y difusa línea entre la realidad y la fantasía, con una historia en la que los pequeños protagonistas descubren un juego de mesa que los llevará a vivir una increíble aventura. El libro fue llevado al cine por Columbia TriStar Pictures, con dirección de Joe Johnston (The Rocketeer, Jurassic Park III) y un elenco encabezado por Robin Williams, Bonnie Hunt, Kirsten Dunst y Bradley Pierce.
           Otra de sus obras, El Expreso Polar, se convirtió en un clásico de Navidad con más de dos millones de lectores. El libro cuenta el viaje de un niño que, la noche de Navidad, es recogido en la puerta de su casa por el Expreso Polar, un tren fantástico que lo llevará —junto con otros muchos niños— al Polo Norte. Allí los espera Santa Claus para la ceremonia de entrega del primer regalo de Navidad.
           El especialista norteamericano Peter F. Newmeyer, en un interesante ensayo sobre los libros de Chris Van Allsburg, comenta que sus trabajos son "obras de arte en forma de libro; son objetos artísticos acompañados de historias misteriosas e interesantes. Si se examinan detenidamente es posible comprender cómo funcionan los libros-álbum" (1).
          Varios premios y distinciones jalonaron su trayectoria profesional, entre ellos el Caldecott Medal, uno de los más importantes de la literatura infantil en los Estados Unidos; obtenido en dos oportunidades: por Jumanji en 1982 y por El Expreso Polar en 1986 (2). La sección norteamericana de IBBY lo propuso para el Premio Hans Christian Andersen en 1985.
          Participó como asesor en el arte de la película de dibujos animados La Sirenita (The Little Mermaid), basada en el cuento de Hans Christian Andersen, que realizaron los estudios Disney en 1989.
Actualmente vive en Providence, Rhode Island, con su esposa Lisa, su hija Sophia y su gato Cecil.
Notas
(1) Newmeyer, Peter F. "Cómo se comunica el significado en los libros-álbum: El caso de Chris Van Allsburg". En El libro-álbum: invención y evolución de un género para niños (Antología); Caracas, Banco del Libro, 1999. Colección Parapara-Clave.
         Otro artículo en el que se analiza la obra de Chris Van Allsburg es: "Un mordisco de Fritz. Aproximación a la estética de Chris Van Allsburg", por Fanuel Hanán Díaz. Publicado en Espacios para la lectura, Año I, N° 2; México, Fondo de Cultura Económica, 1996.
(2) Los discursos (en inglés) de Chris Van Allsburg, en ocasión de recibir estos premios, se encuentran en las siguientes direcciónes:


Bibliografía en castellano de Chris Van Allsburg


  • El Expreso Polar. Caracas, Ediciones Ekaré, 1988. Colección Libros de Todo el Mundo.
  • La escoba de la viuda. México, Fondo de Cultura Económica, 1993. Colección Los especiales de A la orilla del viento.
  • Jumanji. México, Fondo de Cultura Económica, 1995. Colección Los especiales de A la orilla del viento.
  • El higo más dulce. México, Fondo de Cultura Económica, 1995. Colección Los especiales de A la orilla del viento.

Los misterios del señor Burdick. México, Fondo de Cultura Económica, 1996. Colección Los especiales de A la orilla del viento.

  • Mal día en Río Seco. México, Fondo de Cultura Económica, 2000. Colección Los especiales de A la orilla del viento.
Participación como ilustrador
  • El traje nuevo del emperador, de Hans Christian Andersen (Versión del cuento clásico producida por Steven Spielberg, con la participación diversos escritores, artistas e ilustradores). Barcelona, Ediciones B, 1998. Chris Van Allsburg ilustró el personaje "El sacerdote".
Datos biográficos y bibliográficos preparados por Roberto Sotelo.

http://www.imaginaria.com.ar/06/8/vanallsburg.htm