martes, 25 de enero de 2011

Augusto Monterroso / Tito


AUGUSTO MONTERROSO

EL ESPEJO QUE NO PODÍA DORMIR

Nacido en Tegucigalpa el 21 de diciembre de 1921, y criado en Guatemala (desde los 15, cuando ya estaba grandecito, aunque  este “grandecito” debe aclararse en su caso), Monterroso se exilió en México en 1956 y desde entonces vive en Chimalistac, un barrio residencial al sur de la capital mexicana. Dicen que falleció el 6 de febrero de 2003, pero no hay que creer en todo lo que dicen. Otros dicen que la mala hora fue el 7 de febrero, razón de más para dudar del chisme. “Tito” lo siguen llamando sus amigos, y así será por siempre.
         “Desde pequeño fui pequeño”, escribió, y no pasó del metro con sesenta a pesar del ejercicio. De este representante de los Países Bajos es esta frase: “Los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a primera vista”. Uno de los placeres de Monterroso es inventar esta clase de chistes, que pone a circular para que después lleguen a contárselos y por un momento los otros se sientan más altos y más felices. Y luego todo es igual o casi igual. “Los pobres son ahora más pobres, los ricos más inteligentes y los policías más numerosos.”
         La obra de Monterroso consta de los siguientes títulos: Obras completas y otros cuentos (1959), La oveja negra y demás fábulas (1970), Movimiento perpetuo (1972), Lo demás es silencio (su única, memorable novela, 1978), La palabra mágica (1983), La letra E (1987), Los buscadores de oro (1993), La vaca (1996), Pájaros de Hispanoamérica (1998), Literatura y vida  (2001).
Casado con la narradora Bárbara Jacobs (con la que firmó a dúo una estupenda Antología del cuento triste), es un hombre bajito (ah, ya lo habíamos mencionado, perdón por el despiste) y muy tímido que huye del público y tiene fama de ser reacio a las entrevistas. Es fama que Tito, como todo mundo lo llama, ha aceptado muy pocos reportajes en su vida y a todos los ha trabajado prolijamente con sus interlocutores. Fruto de ese comportamiento es un libro delicioso titulado Viaje al centro de la fábula, que en 1981 publicó el editor Martín Casillas, en México, y que es ya un clásico. Monterroso es uno de los escritores latinoamericanos más sobresalientes, y además es un maestro de la ironía y el humor más fino y sutil. Persona brillante y dueña de un extraordinario sentido común, su obra se caracteriza por la precisión, por la agudeza y por un fuerte sentido de la brevedad. Ello le ha valido ganar algunos importantes premios literarios, como el Magda Donato en 1970 y Xavier Villaurrutia en 1975, la Condecoración Aguila Azteca en 1988 y el Premio Internacional Juan Rulfo en 1995. En 1997 el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala le otorgó el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias”. En 2000 le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en reconocimiento a toda su carrera.[]
Indiscutible maestro de la ficción breve. Su composición, Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, está considerada como el texto más breve de la literatura universal (el mejor entre los breves, por supuesto) y va de boca en boca, prodigioso ejercicio de la memoria. Nos hemos atrevido a transcribirlo en su totalidad y sin erratas. Ha sido parodiado infinidad de veces. Se recuerda la frase de una dama a quien le preguntaron si conocía “El dinosaurio”. “Lo estoy leyendo”, dijo sin parpadear. “Voy por la mitad.” Mujer culta, asombrosa.
“El zorro es más sabio”, que puede leerse como una biografía de Juan Rulfo, pertenece a su libro más famoso, La oveja negra y demás fábulas. Una obra maestra de imaginación, ironía y malicia, como dicen sus editores. Los animales y las cosas de cada fábula nos muestran, con toda la falta de seriedad posible, cuál es el camino de la sabiduría. Aunque a veces se conforman sólo con hacernos pensar.
Aunque ya, definitivamente, no será más alto pero sí más grande, Monterroso no sólo tiene la media página de un texto escolar, como anheló en su discurso de aceptación del Príncipe de Asturias, sino uno de los cuartos más grandes del corazón de los lectores. Se espera que siga escribiendo, por supuesto. Tito, y perdón por la confianza, cada día escribe mejor.

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 21 de abril de 2011


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