miércoles, 13 de enero de 2016

David Bowie / Dios salve al dios

David Bowie
Ilustración de Triunfo Arciniegas

FICCIONES

DE OTROS MUNDOS
Tony Scott / El ansia
Mick Jagger / Las relaciones sexuales con David Bowie y Carla Bruni
David Bowie / El devorador insaciable
Muere David Bowie a los 69 años
Iman llora la muerte de David Bowie
David Bowie / Con Ziggy Stardust llegó la ambigüedad
La importancia de llamarse David Bowie
Vuelve David Bowie (nunca se fue)
Franz Schubert / Piano Trio In E Flat / David Bowie
David Bowie / Cinco claves de su oscuro y retorcido nuevo disco
Iman y David Bowie / Eso que llaman amor
David Bowie murió sabiendo que iba a ser abuelo

DRAGON

David Bowie

(1947 - 2016)
(David Robert Jones; Londres, 1947 - 2016) Actor y cantante pop británico. Artista camaleónico, mutó varias veces de estilo y recogió múltiples influencias, sobre todo de la psicodelia y el punk, que le hicieron adoptar en los años setenta un provocativo aspecto andrógino, anticipándose a personajes como Boy George. Trabajó junto a artistas de la talla de Mick Jagger, Iggy Pop, John Lennon o Brian Eno, y colaboró con jóvenes artistas, a cuya fama contribuiría notablemente, como es el caso de Lenny Krawitz. Ziggy Stardust (1972) o Let’s dance (1983) son algunos de los discos míticos de su carrera, jalonada siempre por el éxito y la polémica. También fueron frecuentes las incursiones de Bowie en el mundo cinematográfico; su película más celebrada es Feliz Navidad, Mr. Lawrence (1983), de Naghisa Oshima.




David Bowie comenzó su carrera cantando y tocando el saxofón en pequeños locales y también en institutos, con músicos aficionados como The Manish Boys, David Jones & The King Bees o Lower Third. A finales de la década de 1960 comenzó a grabar sus primeros sencillos, que luego se integrarían en su primer álbum, David Bowie (1967). Se interesó además por el teatro, llegando a formarse como mimo y actor con Lindsay Kemp, una influencia que se dejaría notar más tarde en sus actuaciones.
En 1969 grabó el álbum Man of Words/Man of Music, en el cual se incluía el single “Space Oddity”, que llegaría al puesto cinco de las listas en el Reino Unido. Después de realizar actuaciones en diversos países, entabló amistad con el que se convertiría en su nuevo mánager, Toni De Fries. En 1970 y 1971 publicó los álbumes The Man Who Sold The World y Hunky Dory, en los que ofreció una provocativa imagen andrógina, en consonancia con el glam, la tendencia que dominaba en aquel momento el rock británico.
A partir de 1972 empezó el gran ciclo de transformaciones que caracteriza su personalidad camaleónica: en The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars encarna a una estrella bisexual del rock procedente de otro planeta. Esta tendencia a la ambigüedad continuaría en Aladdin Sane (1973), su siguiente trabajo. Ese mismo año Bowie posó junto a la modelo Twiggy en la portada de Pinups, una compilatorio de algunas de las mejores canciones del rock de los 60, y apareció desnudo en la carpeta de su álbum Diamond Dogs (1974).
Las canciones de Bowie generaban una atmósfera futurista, obsesiva, donde daba cabida a breves guiños dirigidos al rock estadounidense y desarrollaba profundas y densas secuencias por las que desfilaban personajes orwellianos (el Gran Hermano de la novela 1984, de George Orwell), arquetipos de una modernidad decadente o personajes que parecen surgidos del género gótico. En Gran Bretaña las críticas a este último álbum fueron duras, y Bowie decidió dar un giro a su carrera, adoptando una imagen personal más sobria e introduciendo la música disco y el soul como influencias estilísticas en sus composiciones. Se lanzó a la conquista del mercado estadounidense con el álbum Young Americans (1975), que ascendió al primer puesto de las listas de ventas. Con el respaldo de Andy Warhol, con el que trabó gran amistad, su popularidad creció rápidamente.

David Bowie

En esta segunda mitad de la década de 1970 Bowie continuó experimentando con nuevos sonidos. El elemento electrónico estaba cada vez más presente en su música, a través del uso recurrente de sintetizadores y de la manipulación de su voz en los temas. Esto queda patente en álbumes como Station to Station (1976) y Low(1977), en el que inició su asociación con el músico y productor Brian Eno. Bowie evolucionaba hacia un personaje de aspecto frío y distante, envuelto en largos abrigos de cuero, lo que le valdría el sobrenombre de El Duque Blanco.
Heroes (1977) ofrecería estructuras y sonidos aun más densos y complejos. En los años siguientes, y todavía con Eno, Bowie grabó Stage (1978), álbum en vivo resultado de su gira de aquel año, y Lodger (1979), que señalan su vuelta hacia un rock fresco, original y de sencilla comercialización, aunque enriquecido por todas las innovaciones de la etapa anterior. Con Scary Monsters (1980), que seguía esta misma tendencia, terminó otra etapa de su carrera.
Bowie emprendió en ese momento su periodo de mayor éxito comercial, pero también el de más críticas adversas por parte de los especialistas, que le achacaban un empobrecimiento musical. En Let's Dance (1983) y Tonight (1984) compaginó temas herméticos con baladas que le facilitarían la colaboración con otros artistas, como Iggy Pop, Queen, Tina Turner y Mick Jagger.
Su enorme éxito se vio favorecido por sus trabajos para el cine. En 1986 compuso la banda sonora de Dentro del Laberinto, filme dirigido por Jim Henson y producido por George Lucas, donde además interpretaba uno de los papeles protagonistas. Ya atesoraba una extensa trayectoria como actor en otros filmes anteriores, como The Man Who Fell To Earth (1976, de Nicolas Roeg), Gigoló (1979, de David Hemmings), El ansia (1983, de Tony Scott), Feliz Navidad, Mr. Lawrence (1983, de Nagisa Oshima) o Cuando llega la noche (1985, de John Landis).
Su siguiente trabajo fue Never Let Me Down (1987). Tras un periodo (1989-91) en el que trabajó con la banda Tin Machine, Bowie retomó su carrera en solitario con Black Tie White Nose (1993). Casado con la modelo Iman, comenzaba una nueva y fructífera etapa musical. Con Outline (1995), Bowie volvió a transformarse (esta vez adoptaría la identidad de un detective en una urbe futurista) y recobró, con sonoridades de su época con Eno, su preeminencia en la vanguardia del rock. 
Earthling (1997), Hours (1999), Heathen (2002), Reality y Club Bowie (2003) son algunos de sus trabajos posteriores. Una grave operación de corazón le obligó a cancelar su gira europea de 2004, y aunque consiguió recuperarse de la misma, no volvió a actuar en directo. Prosiguió sin embargo su labor musical en los estudios, editando nuevos discos como The Next Day (2013) y Black Star (2016), cuyo lanzamiento precedió en dos días a su muerte.




"He estado apagando el fuego con gasolina"
David Bowie


"A medida que envejezco, 
las preguntas se reducen a dos o tres. 
¿Por cuanto tiempo? 
¿Y qué hago con el tiempo que me queda?"
David Bowie

"Has tenido a tu madre en un torbellino, 
no está segura de si eres un chico o una chica"
David Bowie

David Bowie ya no está desaparecido

"El dios ha vuelto. Dios salve al dios."

El creador de ‘Ziggy Stardust’ y ‘Heroes’ lanza el single de lo que será, a partir de marzo, su primer disco en la última década, titulado ‘The next day’


BORJA HERMOSO Madrid 8 ENE 2013 - 09:57 CET



David Bowie en el primer concierto americano de su gira 'A Reality Tour'. de 2003, en Montreal (Canadá). / REUTERS
Los bowiófilos ya pronuncian con euforia su mantra: el dios ha vuelto, Dios salve al dios. Resulta que el dios no andaba moribundo como entonaron los agoreros y los tabloides: Bowie estaba encerrado en algún estudio de grabación, con la inquebrantable amistad del productor Tony Visconti sentada a su lado, pergeñando un nuevo disco para desmentir a casi todos, incondicionales incluidos, para acallar la especie de que, tras su mutis por el foro de hace ocho años por supuestos gravísimos problemas de salud que nunca fueron confirmados, estaba muerto, artísticamente muerto y físicamente acabado. El “no” de David Bowie a la rumorología se titula, de momento, Where are we now?, single de lo que será, a partir del 11 de marzo, The next day, el disco de larga duración número 30 de una de las carreras más fecundas, geniales, desiguales e influyentes de la música contemporánea.
La canción, catapultada ayer al universo por la gracia de YouTube y el vídeo dirigido por el artista Tony Oursler, corrió por las redes sociales como si fuera Gebrselassie reventando la pista en el 10.000. Normal. Tradicionalmente, cualquier cosa que haya hecho David Robert Jones desde que en 1969 presentó su tarjeta de visita planetaria con la subyugante Odisea espacial ha venido siendo devorado por el público. Más de 140 millones de álbumes ha vendido desde entonces el álter ego de Ziggy Stardust (¿o era al revés?). Ahora habrá que ver si The next day, primer disco de estudio parido por Bowie en la última década (el último, Reality, data de 2003), vuelve a convertirse en la noticia que fue cada una de sus creaciones.
De momento, y superando la condición o no de fan incondicional del autor de obras maestras como Hunky dory, Young americans o Scary monsters, todo ciudadano está en su perfecto derecho de hacerse la pregunta del millón: ¿ha vuelto Bowie a manejar de forma genial los hilos del márketing en el advenimiento de este su nuevo retoño discográfico? Desde luego, nada es descartable. Recuérdese que, como por casualidad, apenas dos semanas después de que The next day vea la luz, el Victoria & Albert Museum de Londres abrirá sus puertas a la mayor exposición dedicada nunca al Delgado Duque Blanco (yeah, el mismo que en 1976 llegó en un descapotable a la londinense estación Victoria con el brazo en alto y recomendando un régimen fascista para Europa: enésima barbaridad del viejo hacedor de boutades). Los responsables del museo llevan meses publicitando la retrospectiva, para la que aún faltan dos meses. Dijeron que Bowie había colaborado con ellos y que había hecho de comisario. Él lo desmintió y se desmarcó del asunto. Total: disco y exposición casi concidirán en el tiempo. Seguro que todo es fruto del azar.
Pero vamos a lo importante. El single Were are we now? y su correspondiente vídeo retrotraen al Bowie más sombrío, al de sus memorables sinfonías berlinesas (Low, Heroes, Lodger...) junto a Brian Eno. Sería mucho pedir que el nivel de calidad de The next day se acercara siquiera a aquellos años de decadencia, droga y genio artístico. Al parecer, el disco tendrá 14 cortes. Ziggy se ha esforzado. Ha salido del ultralujo de su ático de Manhattan, ha dicho “ahora vuelvo” a su esposa Imán y a su hija Lexi y se ha reintegrado al negocio. El dios ha vuelto. Dios salve al dios.


David Bowie no volverá a actuar nunca más, 

según su agente de giras

"Ha dedicido retirarse y, al igual que Phil Collins, no puedes pedir a esta gente que salga una y otra vez", señala John Giddings

 Madrid 15 OCT 2015 - 10:06 CEST

David Bowie se retira
David Bowie en concierto
El músico británico David Bowie no volverá a actuar nunca más, según ha contado su agente de directos, John Giddings, a News Week. "David Bowie es uno de los mejores artistas con los que he trabajado. Pero cada vez que lo veo ahora, incluso antes de que hable con él, me dice que no va a ofrecer conciertos", señaló Giddings, encargado de la gestión de conciertos de nombres como Madonna y U2, así como del Festival de la Isla de Wight, durante una entrevista en el marco del International Festival Forum. "Ha decidido retirarse y, al igual que Phil Collins, no puedes pedir a esta gente que salga una y otra vez. Estoy encantado y orgulloso de que la última vez que actuó en Reino Unido fue en 2004 la isla de Wight".
Bowie, conocido también por sobrenombres como Ziggy Stardust, nació en Londres en 1947 y debutó en el mundo musical con su álbum homónimo, en 1967. A lo largo de su carrera, en la que ha recibido influencia de grupos como Kraftwerk y a su vez ha servido de inspiración a músicos de generaciones posteriores como Lady Gaga, ha firmado éxitos como The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972) y Young Americans (1975). Su hasta ahora último álbum de estudio, The Next Day, se publicó en marzo de 2013.

Berlín: el renacimiento expresionista de Bowie

El músico se distanció del rock y renovó su discurso musical en Alemania junto a Brian Eno

Desde la izquierda (sentados), Robert Fripp, Bowie y Brian Eno, durante la grabación de “Heroes” en Berlín. 1977
Desde la izquierda (sentados), Robert Fripp, Bowie y Brian Eno, durante la grabación de “Heroes” en Berlín. 1977. / CHRISTIAN SIMONPIETRI (CORBIS / CORDON PRESS)
Parecía un vampiro, la piel casi transparente, tan delgado que su imagen resultaba dolorosa. Si las alucinaciones provocadas por la cocaína no acababan con él, lo haría la propia sustancia, que consumía en cantidades masivas. Tenía que abandonar Los Ángeles antes de que la ciudad lo matara, así que David Bowie buscó refugio en Berlín, donde se instaló en otoño de 1976, acompañado de su amigo Iggy Pop, otro prófugo de sí mismo, y de Coco Schwab, su leal ayudante. Bowie e Iggy intentaron enmendar sus hábitos —solo consiguieron relajarlos—, visitando museos y clubes nocturnos, impregnándose del ambiente de una ciudad machacada por la historia.
Entre 1976 y 1978, Bowie fraguó la base de lo que se conoce como su trilogía berlinesa, definición que sirve para describir su distanciamiento del rock más canónico. La nueva música alemana, etiquetada por la prensa británica como krautrock, y representada por grupos tan dispares como Kraftwerk, Tangerine Dream o Neu!, se convertía en su nueva brújula artística. Y aunque Bowie nunca llegó a abandonar completamente el formato de la canción pop, trascendió dicho concepto con los dos discos que publicó en 1977. Buscando aislarse de sus problemas personales —a los que había que añadir problemas con su entonces mánager Tony DeFries y el irrefrenable divorcio con Angie Barnes—, Bowie renovó su discurso musical a través de la experimentación.
Elegir Berlín no fue un mero capricho, ni tampoco consecuencia de los delirios cocainómanos que, aderezados con indigestas lecturas de Nietzsche, le llevaron a elaborar fantasías filonazis. En la gira promocional de Station to station (1976) su imagen ya exhibía una sobriedad en blanco y negro inspirada por el cine de Fritz Lang, cuya obra le descubrió Amanda Lear dos años antes. El astro, que antes de probar suerte en la música había estudiado arte, hizo del expresionismo pictórico del colectivo Die Brücke una de sus referencias. La portada de “Heroes” tomaría como punto de partida uno de los autorretratos de Walter Gramatté y la de The idiot, el disco de Iggy Pop producido por Bowie durante esa etapa, se inspira en Roquairol de Erich Heckel. Otra pintura, Lovers between garden walls de Otto Mueller, fue una de las chispas de inspiración de la que nacería la canción “Heroes”.
Hubo estupor cuando, en enero de 1977, Low vio la luz. La mitad de sus cortes eran instrumentales —no olvidemos que Bowie era una estrella de rock— y los que no lo eran presentaban formas y estructuras inusuales para la idiosincrasia del pop de entonces.

Nuevas técnicas

Uno de los responsables de dicho giro era Brian Eno, fascinado también por la música experimental alemana, que se erige en una suerte de director musical durante la segunda fase de la grabación del álbum, aplicando sus técnicas creativas abiertas siempre a la intervención del azar. Pero no hay que olvidar que Low comenzó a registrarse en París y, sobre todo, que la producción tanto de esta obra como de las otras dos que configuran dicha trilogía, corre a cargo de Tony Visconti. Publicado antes de que concluyera el año,"Heroes", el único álbum completamente berlinés del tríptico —fue registrado en los estudios Hansa, junto al muro—, desarrolla las dos vertientes exploradas meses antes en Low, acercando las canciones a parámetros más familiares y llevando los instrumentales a terrenos más abstractos. Bowie afronta el apogeo del punk con un álbum por momentos alejado del rock’n’roll, cuyo romanticismo es la antítesis de la brutalidad de Sex Pistols y Ramones, sentimiento que plasma de manera majestuosa "Heroes", destinada a convertirse en la canción más popular de su autor.
Bowie abandonó Berlín en 1978 para embarcarse en su primera gira mundial desde 1973. Un año después grabaría Lodger, todavía con Eno a su lado ejerciendo como explorador sónico. Registrado entre Suiza y Nueva York, es un regreso a las composiciones más tradicionales, más conectado al afrofunk de Talking Heads que a la electrónica de Kraftwerk. El periplo berlinés hacía tiempo que había concluido pero una nueva generación de artistas —Joy Division, John Foxx, Siouxsie & The Banshees, Human League y varias decenas más— ya habían quedado atrapados por el futurismo que Bowie había insuflado al rock, convirtiendo a la vieja Europa en un preciado fetiche artístico.


Así fueron los últimos días de Bowie

El director del musical 'Lazarus' y la autora de una biografía del músico ofrecen los primeros detalles de su lucha contra el cáncer



Poco a poco, aunque con cuentagotas, como el propio personaje administraba todo lo que tenía que ver con su vida privada (y hasta artística), empiezan a conocerse algunos detalles sobre la recta final de David Bowie antes de sucumbir al cáncer que acabó con su vida el domingo (10 de enero de 2015) a los 69 años.
Un día durante la preparación del musical Lazarus, estrenado el pasado 7 de diciembre en Broadway, David Bowie apartó al director del montaje, Ivo van Hove, y le reveló un secreto que prácticamente nadie supo hasta el pasado domingo. “Me dijo que no siempre podría estar presente en el proyecto ya que estaba enfermo. Dijo que tenía cáncer de hígado”, ha relatado Van Hove, según la web especializada NME. De ahí que el director del musical entrara hace un año en el minúsculo club de cuantos conocían el drama de Bowie. “El reparto no lo sabía y sospecho que los músicos con los que grabó Blackstar[su último disco], tampoco”, añade Van Hove. Parece cada vez más evidente que el autor de Ashes to Ashes cubrió todo lo referente a su estado de salud con el mismo manto de misterio que puso en pie durante la génesis y elaboración de sus últimos discos, The Next Dayen 2013 y Blackstar, publicado el pasado 8 de enero, el día de su 69º cumpleaños. 


Solo su círculo más íntimo conocía el proceso cancerígeno de Bowie. Wendy Leigh, autora de una biografía sobre el artista publicada en 2014, ha contado a la BBC que antes de perder la batalla final contra el tumor Bowie fue capaz de superar hasta seis ataques al corazón que sufrió en los últimos años, según aprendió de una “fuente muy cercana” al creador. Como se recordará, el primer problema cardiaco del músico llegó en 2004, tras un concierto en Alemania dentro de la gira Reality, a la postre la última protagonizada por el astro de Brixton.
“Se podría decir que todavía seguía escribiendo en su lecho de muerte. Luchó y continuó trabajando como un león durante todo este periodo. Tengo un respeto tremendo por ello”, ha agregado Van Hove, según medios holandeses. El director asegura que Bowie hizo un esfuerzo extraordinario para lograr acabar a tiempo tanto Blackstar comoLazarus, que se representa en el New York Theatre Workshop hasta el próximo 20 de enero y cuyas entradas ya están agotadas, salvo las pocas que el teatro asigna a través de una lotería.
Van Hove estuvo con Bowie por última vez el pasado 7 de diciembre, en el estreno de Lazarus. “Los periódicos escribieron que se le veía muy bien de salud. Pero en cuando nos fuimos, se desplomó al suelo. Fue entonces cuando entendí que quizá era la última vez que le veía”, ha contado el director del musical.
También el músico Brian Eno, antiguo miembro de Roxy Music, tuvo una sensación de despedida, aunque a posteriori, a raíz de un correo electrónico que Bowie le envió días antes de morir. El email terminaba con las siguientes frases: "Gracias por nuestros buenos momentos, Brian. Nunca se pudrirán". El mensaje iba firmado con el pseudónimo Dawn (amanecer, en inglés). "Ahora me doy cuenta que estaba diciendo adiós", dice Eno.

EL PAÍS



Bowie, entre el vampiro y el padrino

El autor de ‘Ziggy Stardust’ tuvo trascendentales conexiones con figuras de la música popular como Lou Reed, Iggy Pop, Marc Bolan, Pixies o Arcade Fire


Los músicos David Bowie, Iggy Pop y Lou Reed, en una imagen de 1972. / MICK ROCK (EL PAÍS)
Nadie se acuerda de Kenneth Pitt, el hombre que sin saberlo cambió el rumbo de la música pop. Representante tradicional de artistas de toda índole, fue el primer valedor del joven David Jones, que le abandonaría, dicen que azuzado por su esposa Angie, al lograr finalmente el éxito en 1969, gracias a Space Oddity, tras años de vanos esfuerzos.
A finales de 1966, aquel profesional de traje y corbata viaja a Nueva York y conoce a Andy Warhol. A su regreso en Londres, ofrenda a su representado un ejemplar del álbum, todavía inédito, The Velvet Underground & Nico. Hasta el momento, Bowie ha tocado todos los palos, de mod de manual a folkie de pelo ensortijado, para medrar en el mundo del espectáculo. Pero, emulando a su admirado Anthony Newley, parece destinado a los teatros del West End. Lo atestiguan sus primeras grabaciones, tan convencionales en arreglos como heterodoxo sería su futuro artístico.
Pitt recuerda que David quedó absorto, fascinado, escuchando toda la noche, una y otra vez, las primeras canciones de Lou Reed. Ensayaba el método que informaría su carrera: explorar el subsuelo para localizar las avanzadillas creativas y regurgitar los hallazgos impregnándolos de su poliédrica personalidad. Así, canciones melosas como When I Live My Dream dan paso a la recalcitrante I’m Waiting for the Man, que a los pocos días ensaya con su banda.
Pronto el inquieto mimo, que ha participado en el colectivo artístico del Beckenham Arts Lab, se topa con otra figura esencial en su biografía. Un joven de Brooklyn llamado Tony Visconti, que ha trabajado como bajista en las orquestas de Xavier Cugat y Liza Minnelli, recala en Londres con la intención de asentarse en el negocio. Visconti descubre a Marc Bolan en su fase folk, produce un álbum del dúo Tyrannosaurus Rex que este lidera, y le asistirá en su tránsito hacia el rock gomoso, y sexy, que le convierte en fugaz ídolo de adolescentes.
Cuando Visconti encuentra a Bolan y Bowie, ambos son unos desconocidos a los que invita a su apartamento para que ensayen con instrumentos que no pueden permitirse. Es una relación inviable que los celos empañará. Tras producir The Man Who Sold the World (1970) de Bowie, Visconti se decide por Bolan, cuya carrera parece más prometedora. Este despunta con su nueva banda T.Rex y el álbum Electric Warrior (1971), producido por Visconti, pero Bowie le rebasará en potencia icónica con el universal Ziggy Stardust (1972). En su autobiografía, el productor de Blackstar recuerda que, en presencia de Bolan, no se podía pronunciar el nombre del otro. No volverá a trabajar con Bowie hasta Young Americans (1975).
En 1971, la mirada de Bowie, plausible inventor de la década, busca afanosamente las fuentes del rock abrasivo: Detroit, donde subsisten los desnortados Stooges, y Nueva York. Ávido de autenticidad, tras haber publicado el espléndido Hunky Dory, decide que su cantante favorito es Iggy Pop y busca al desterrado líder de Velvet Underground. A este último le salva, tras un debut en solitario insustancial, al producirle el exitoso Transformer (1972), decantando el monóxido urbano de Reed en oro líquido, como atestiguan Walk on the Wild Side y Perfect Day.
El neoyorquino se deja camelar, sumándose a la bisexualidad glam que Bowie ha destapado, pero se resiste a formar parte de Mainman, la agencia del tiburón Tony DeFries, segundo representante de Bowie y responsable de su éxito. La relación entre ambos será tortuosa: en 1979, durante una cena en Londres, Reed le pide a Bowie que produzca su nuevo álbum, y este responde que antes debe hacer limpieza y dejar la bebida. La trifulca resultante, durante la cual Lou vapulea y abofetea a David, llena páginas en la prensa. Sin embargo, cuando en 1997 Bowie celebra su cincuenta aniversario en el Madison Square Garden, Reed es el principal invitado.
Se habían conocido durante una cena auspiciada por RCA. Bowie menciona a Iggy, pero Reed le advierte que no pierda el tiempo con un yonqui. El encuentro con Pop se produce de todas formas, en el club Max’s Kansas, y semanas después DeFries acomoda a los Stooges en Londres, donde Bowie supervisa su problemático tercer álbum, Raw Power (1973). La verdadera conjunción creativa de Iggy y Bowie llegará, no obstante, cuando ambos se recluyan en el Berlín del muro para desintoxicarse y replantear sus carreras. Producto de aquella amistad serán los penetrantes The Idiot y Lust for Life(1977); Iggy Pop reformulado por Bowie, quien no duda en acompañarle en una gira como anónimo teclista.
Entre sus incontables hitos debemos agradecer a Bowie que, en su asimilación de talentos ajenos, expusiera al gran público a dos figuras tan significativas —sin ellas no se entiende el punk-rock que remata los setenta— como en las siguientes décadas lo haría con sus amados Pixies, uno de cuyos temas graba en Heathen (2002). Otra fuente de inspiración será Trent Reznor, a cuya banda Nine Inch Nails se lleva de gira en su Outside Tour de 1995. En los últimos años, su patrocinio se concentró en Arcade Fire. Siempre a la última.

NSSNS



DISCOGRAFÍA

1967: David Bowie
1969: Space Oddity
1970: The Man Who Sold the World
1971: Hunky Dory
1972: The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars
1973: Aladdin Sane
1973: Pin Ups
1974: Diamond Dogs
1975: Young Americans
1976: Station to Station
1977: Low
1977: "Heroes"
1979: Lodger
1980: Scary Monsters (and Super Creeps)
1983: Let's Dance
1984: Tonight
1987: Never Let Me Down
1993: Black Tie White Noise
1995: Outside
1997: Earthling
1999: Hours...
2002: Heathen
2003: Reality
2013: The Next Day
2016: Blackstar

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